Rodeada de afectos celebró sus 15 Años María Cristina Urdarián

Días pasados con una hermosa reu-nión social los esposos Luis Urdarián y Margara Cunha celebraron los quince años de su hija María Cristina, para que los acompañaran en tan señalada fecha invitaron a familiares, amistades y compañeros de clase con los cuales compartieron gratas horas de sociabilidad y diversión.

La quinceañera recibió a sus invitados vistiendo modelo de fiesta realizado en organza blanca totalmente bordada con ramilletes de flores y hojas intercalados en blanco y rosa, la parte superior de línea solero con breteles dobles, señalado el talle con ancha faja de satén rosa culminaba sobre un costado con tres rosas Dior de donde caían rulotes acompañando el largo de la amplia falda, en sus largos cabellos lució vincha de igual tela con lazos que se entremezclaban con los rulos sueltos.

Sus padres recibían a los invitados mayores, mientras sus hermanas Carolina y Ana María los conducían hasta las mesas.

El salón lució una decoración en base a los colores rosa, blanco y plateado, en la puerta de ingreso decoraba el recibidor dos candelabros de pie alto con veloncitos rosados, un poco más adelante estaba la mesa de las variadas golosinas y en otra mesa más pequeña estaba el álbum destinado a recoger las firmas y mensajes de felicidad para esta jovencita, la misma fue decorada con velador de importante pantalla y bouquet de rosas naturales. Desde allí se podía ver todo el salón con una cúpula de globos de dos colores para culminar al centro de la pista y los laterales con columnas de globos plateados, los amplios ventanales fueron cubiertos con generosos cortinados de voile blanco con otros rosados de satén, en una de las paredes se acondicionó un sitio con cortinados de voile formando drapeados y otros de lamé plateado enmarcaban la mesa principal.

Los invitados fueron deferentemente atendidos por sus anfitriones ubicados en torno a mesas tendidas con manteles alternados en blanco y rosa, llevaban al centro copones conteniendo sales aromáticas y velas plateadas, en otros eran gemas hidratadas y velones, los que fueron encendidos al momento de servir la cena.

Llegada la media noche con el vals iniciado con su papá tomó brillo la velada  que se prolongó muy alegre y divertida durante toda la madrugada, teniendo su punto más alto cuando se repartió el colorido cotillón, para ello María cambió su falda por otro más corta y borde irregular de satén rosa.

Al momento de elevar las copas en el brindis compartido tomó mayor relevancia la mesa principal tendida con fino mantel de hilo bordado de tradición familiar donde estaba la torta de cumpleaños de tres pisos ovales ubicados sobre soportes en desnivel, dos bañadas con fondant blanco y la del medio en rosa, todas decoradas con flores naturales y algo de follaje, acompañaba el árbol de la vida con las quince velitas entre flores blancas y rosadas. Recibió esta jovencita múltiples y finos obsequios, prendas y accesorios, retribuyó atenciones repartiendo los souvenirs consistentes en pequeñas piezas de cristal junto a la tarjetita de agradecimiento.