Rodeados de afectos fue consagrada la boda de Diego Orihuela y Alicia Silva

El pasado ocho de enero en el Juzgado de Paz firmaron el acta que acredita su matrimonio Diego Orihuela Martínez y María Alicia Silva Tessadri, siendo acompañados por familiares y amigos más allegados. Firmaron como testigos por ambos contrayentes: Alba Tessadri, José Silva, Hamlet Pascale y Niní Da Cunda. Ese mismo día en horas de la noche en la Catedral San Juan Bautista fue bendecida la boda ante muchos familiares y amistades que admiraron la delicada decoración del templo. Sobre la mesa del altar y a los costados en el presbiterio sobre altos pedestales caían en cascada rosas y liliums blancos con algo de follaje verde matizado.
A la hora señalada por el sendero alfombrado de rojo y del brazo de su papá ingresó la desposada vistiendo modelo de ceremonia interpretado en piel de ángel el corsage, de corte solero y breteles finitos, ricamente salpicado con flores de tul bordado formando ramitos de seda y cristalitos, falda larga de caída natural se extiende al dorso en destacada traine, desde un costado del talle se extiende hacia abajo pieza de tul bordado, sus cabellos largos y ensortijados fueron destacados en ambos costados con ramitos de flores de satén y cristalitos, en la mano llevó varas de liliums blancos.
Fue recibida en el altar por el novio junto al sacerdote oficiante Guillermo Buzzo, y los padrinos de ambos que fueron Omar Orihuela y María Elena Martínez, vistió modelo de gasa laminada en el color del verano, azul Francia, corsage sin mangas con el bustier drapeado y faja drapeada culminando sobre un costado con enorme flor señalaba el talle, de allí se extendía la falda amplia de caída natural. Edison Silva y Zulma Beatriz Tessadri, lució vestido largo y capita de gasa bordada color azul petróleo, complementó con accesorios plateados.
Durante la ceremonia Liliana Padrón leyó un trozo bíblico versando en él su homilía el oficiante, luego un grupo de amigas leyeron las peticiones augurando mucha felicidad en el nuevo hogar que se inicia.
Finalizado el ritual la gentil pareja se ausentó hasta el atrio donde fueron efusivamente saludados, posteriormente con una recepción se celebró el acontecimiento. En el salón se veían torzadas de globos y telas blancas y salmón, en el recibidor junto a una gigantografía de la pareja había destacado arreglo de rosas y liliums en ambos colores de la fiesta.
Los invitados fueron deferentemente atendidos por sus anfitriones ubicados en torno a mesas dispuestas con mantelería en composée de color, lucían al medio altos floreros de vidrio con gerberas y paja mansa dándole altitud al conjunto. El baile comenzó cuando la pareja de recién casados llegó a la fiesta, intercambiaron parejas en el vals, posteriormente ritmos de moda invitaron a que todos participaran del animado baile y posterior reparto del cotillón. Luego de la cena la prima de la novia Sofía Núñez Nobiles los deleitó con un show melódico. Llegado el momento de elevar las copas en el brindis compartido la pareja y sus padres se acercaron hasta la mesa principal tendida con fino mantel bordado de tradición familiar, sobre él estaba la torta de bodas compuesta de tres pisos en desnivel con sus bases revestidas de telas satinadas, todas ellas lucían en lo alto arreglos florales naturales, estas flores se repetían en un arreglo floral de destaque y dos bouquet en los extremos con caídas en cascadas de follaje.
Recibió esta pareja múltiples y prácticos obsequios que pasaron alhajar el nuevo hogar. En su luna de mil visitaron Florianópolis (Brasil).