Rodríguez – García

El pasado 6 de junio, en el Juzgado de Paz firmaron el acta que acredita su matrimonio Diego I. Rodríguez Olivera y Cyntia Lucía García Ales.
Fueron testigos por ambos contrayentes: Sara Alcain, Carina Píriz, Juan Díaz y Javier Fagúndez.
En la oportunidad la novia vistió modelo corto de encaje azul. Al otro día en club Retirados Policiales se festejó el acontecimiento. Sus instalaciones fueron realzadas con motivos decorativos en los colores rojo y blanco.
La puerta de ingreso fue delineada con arco de globos rojos, en el salón los amplios ventanales fueron cubiertos de cortinados en voile blanco y retenidos con grandes moños rojos. Detrás, la barra de tragos y la mesa principal fueron cubiertas con cortinas en ambos colores, drapeados y enorme moño con cintas rulotés formando líneas diagonales. En armonía de colores se presentaron las mesas donde fueron deferentemente atendidos los invitados. Al centro lucían estilizados floreros con dos gerberas dobles y escapes de paja mansa. Los felices esposos ingresaron juntos al salón, siendo recibidos con un cerrado aplauso. Luego de saludar a sus padres, Pedro García y Marta Ales, Eunice Olivera, la pareja comenzó los giros del vals, intercambiaron parejas por varios minutos, posteriormente ritmos de moda pusieron la nota de alegría y color al llenarse la pista de bailarines bajo una bóveda de globos perlados y otros espejados iluminados con led en los laterales que se iban cambiando de color.
La novia realzó su juventud vistiendo modelo de fiesta color rosa bebé. En la parte superior straples drapeado y talle imperio señalado con galón bordado en pedrería, desde allí se originaba la falda larga en caída libre de suave movimiento. El animado baile se prolongó por varias horas teniendo su punto más alto cuando se repartió el cotillón de luces y plumas, grandes sombreros, lentes, gorros de diferentes diseños, policiales, payasos, etc.
Al momento del brindis tomó relevancia la mesa principal donde estaba la torta de bodas formada por tres pisos separados por columnas, bañadas de fondant blanco y detalles de pequeñas flores rojas para culminar con la parejita de novios. Acompañaba destacado arreglo floral logrado con rosas y liliums, en ambos colores de la fiesta, otro bouquet similar se apreciaba al centro de la mesa de los variados postres degustados con finas bebidas.
Como muestra de afecto recibieron múltiples y prácticos obsequios los que pasaron alhajar el nuevo hogar.

El pasado 6 de junio, en el Juzgado de Paz firmaron el acta que acredita su matrimonio Diego I. Rodríguez Olivera y Cyntia Lucía García Ales.

Fueron testigos por ambos contrayentes: Sara Alcain, Carina Píriz, Juan Díaz y Javier Fagúndez.

En la oportunidad la novia vistió modelo corto de encaje azul. Al otro día en club Retirados Policiales se festejó el acontecimiento. Sus instalaciones fueron realzadas con motivos decorativos en los colores rojo y blanco.

La puerta de ingreso fue delineada con arco de globos rojos, en el salón los amplios ventanales fueron cubiertos de cortinados en voile blanco y retenidos con grandes moños rojos. Detrás, la barra de tragos y la mesa principal fueron cubiertas con cortinas en ambos colores, drapeados y enorme moño con cintas rulotés formando líneas diagonales. En armonía de colores se presentaron las mesas donde fueron deferentemente atendidos los invitados. Al centro lucían estilizados floreros con dos gerberas dobles y escapes de paja mansa. Los felices esposos ingresaron juntos al salón, siendo recibidos con un cerrado aplauso. Luego de saludar a sus padres, Pedro García y Marta Ales, Eunice Olivera, la pareja comenzó los giros del vals, intercambiaron parejas por varios minutos, posteriormente ritmos de moda pusieron la nota de alegría y color al llenarse la pista de bailarines bajo una bóveda de globos perlados y otros espejados iluminados con led en los laterales que se iban cambiando de color.

La novia realzó su juventud vistiendo modelo de fiesta color rosa bebé. En la parte superior straples drapeado y talle imperio señalado con galón bordado en pedrería, desde allí se originaba la falda larga en caída libre de suave movimiento. El animado baile se prolongó por varias horas teniendo su punto más alto cuando se repartió el cotillón de luces y plumas, grandes sombreros, lentes, gorros de diferentes diseños, policiales, payasos, etc.

Al momento del brindis tomó relevancia la mesa principal donde estaba la torta de bodas formada por tres pisos separados por columnas, bañadas de fondant blanco y detalles de pequeñas flores rojas para culminar con la parejita de novios. Acompañaba destacado arreglo floral logrado con rosas y liliums, en ambos colores de la fiesta, otro bouquet similar se apreciaba al centro de la mesa de los variados postres degustados con finas bebidas.

Como muestra de afecto recibieron múltiples y prácticos obsequios los que pasaron alhajar el nuevo hogar.

Los novios Diego y Cyntia durante el festejo - foto E. Lagos

Los novios Diego y Cyntia durante el festejo - foto E. Lagos