Se consagró la boda Márquez – Ferreira

En el Juzgado de Paz firmaron el acta que acredita su matrimonio los jóvenes Angel Márquez y Romina  Ferreira , fueron testigos de ambos contrayentes; Fabián Benítez, Eliana Lima, Miguel Moreira y Ana Laura Gómez.
Unos días después en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús fue bendecida esta unión, el Padre Senón tuvo a su cargo la celebración de la que participaron familiares y amistades de ambos contrayentes.
El templo fue sobriamente decorado con flores blancas de estación ubicadas sobre el altar y señalando los cabezales de los bancos.
A la hora señalada ingresó la desposada vistiendo modelo de ceremonia de color verde agua, corsage de breteles finitos con flores de encaje blanco aplicadas y bordadas con mostacillas nacaradas, idéntico detalle se extendía sobre un costado de la amplia falda revestida de gasa, cinta de raso señalaba el talle, idénticas flores a las del vestido formaban el tocado que adornaban sus largos cabellos peinados con torzaditas enmarcando el óvalo del rostro, el ramo de novia lo constituían claveles e ilusión blancas y margaritas amarillas.
Se le adelantaron a su paso un grupo de niñas esparciendo pétalos de rosas unas y otras llevaban ramos de flores que ofrendaron a la Virgen, les acompañaba llevando los anillos para su bendición Axel, hijo de la novia.
En el altar acompañaron a la pareja las señoras María del Carmen Borche y María Inés Ferreira.
Durante el emotivo ceremonial Luis Melo cantó acompañado de su guitarra adecuadas melodías acordes al acontecimiento que se estaba presenciando.
Finalizado el ritual la gentil pareja se ausentó hasta el atrio donde fueron efusivamente saludados por cuantos les acompañaron, recibieron muchas felicitaciones y augurios de una larga vida matrimonial,  posteriormente con una reunión social fue celebrado el acontecimiento.
Los colores blanco, verde agua y amarillo fueron los elegidos para todos los detalles de la decoración del salón. Los invitados fueron deferentemente atendidos ubicados en torno a mesas dispuestas con mantelería en composée, lucían al medio centros rústicos logrados con bases de madera donde dos vaquitas de San Antonio se daban un piquito, encima un mate desbordando margaritas blancas y amarillas.
En la mesa principal estaba la torta de bodas, era un conjunto de varios pisos redondos, tres sobre un plano solo y dos separadas por altas columnas, todas ellas bellamente decoradas con margaritas de azúcar, luciendo en el piso superior la pareja de novios. Dos mesas más contenían diversas golosinas y postres, esta estaba decorada con original soporte artesanal con calas de porcelana fría, en la otra había secuencias de fotos de ambos contrayentes, acompañaba la canasta con los souvenirs que fueron entregados al finalizar la fiesta. La reunión se desarrolló muy alegre y divertida, contando con un intérprete de melodías escogidas que les cantó “Bendito tu amor” al llegar la pareja al salón y luego ofreció un show mientras se servía la cena, el baile fue iniciado con el vals de parte de los noveles esposos, y llegada la madrugada para repartir el cotillón la novia cambió su falda por otra de igual color pero más corta trabajada con vuelos de tul. Otro momento de mucha algarabía fue cuando se hizo el cambio de ligas entre sus amigas solteras.
Entre los invitados estaban presentes José Márquez, Marta Hernández y Luisa Ferreira. Recibió esta pareja múltiples, finos y prácticos obsequios que pasaron alhajar el nuevo hogar.