¡Fue la fiereza del Fénix-fe!

Siempre la corrió desde atrás. Nunca pudo ser parte de la actitud apacible, quietista y al margen del sofocón, porque convivió con la incertidumbre.
A falta de cuatro minutos para los 90′, Andrade mandó el bombazo que rechazó Rombys. El mismo Sebastián para la toma del rebote, con el fondo de Dublin al margen de la reacción. Esta vez sí, a las piolas. Fue el 2 a 2, cuando Dublin ensayaba el himno de permanencia en la “B”, porque al partido lo tenía controlado, aunque es cierto que el equipo de Wilson Colinet nunca dejó de ser amenaza.
La agonía de ese empate, en medio de un trámite con desniveles, imperfecto a veces, con la lluvia golpeteando. Costó manejar la pelota y que llegara con sentido estético a los metros finales. La turbulencia fue ganando la escena.
Dublin pensó más. Fénix fue ese manantial de su fe siempre.
Fiera, dura, combativa.
Se fueron al alargue. Descubrieron el ida y vuelta, aunque el partido en esos 15′ fue mermando potencialidad, hasta que Gonzalo Da Rosa apareció por zurda y decidió con el 3 a 2. La expulsión de Millán dos minutos después. Dublin se hizo herida en zona de volantes. Fénix se fue jugando las últimas pilchas.
LA RAZON, DESDE ESE ADENTRO
Apelando a los duendes del milagro. Ya con el “Rusito” Cardozo en la cancha, contagiando, vital, buscando, creyendo… creyendo.
Cuando restaban 2′, ahí Marcelo. Como en la década de los 90. Pisando las 18′ rivales y sacando el fusil de la derecha para batir a Rombys. Lo gritó a morir. Fue el 3 a 3.
Después los penales. La tensión. Si César González convertía el quinto remate a la cuenta de Fénix…Fenix le ponía candado a la duda y liberaba el  grito. Pero malogró.
Fue el turno de Marcelo Izaguirre en Dublin. Podía ser el empate. Pero no lo fue. Entre Oscar González y el palo, el remate que no entró. Más que nunca los duendes en la noche, ataviados de albivioletas.  La fiereza de esa fe por Fénix.
Suya. Bien suya.
El nuevo capítulo en la historia del Ave. Quedándose de este lado. De puro terco. Ofrendando el corazón. Para correrla desde atrás siempre.
En definitiva, Fénix sabe que valió la pena. Seguro que sabe.
Tiene la piel curtida. Y desde su entraña, ese mágico latido.
Y se quedó…de este lado nomás. De este lado. Con su fe a cuesta. Fieramente.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA

Siempre la corrió desde atrás. Nunca pudo ser parte de la actitud apacible, quietista y al margen del sofocón, porque convivió con la incertidumbre.

A falta de cuatro minutos para los 90′, Andrade mandó el bombazo que rechazó Rombys. El mismo Sebastián para la toma del rebote, con el fondo de Dublin al margen de la reacción. Esta vez sí, a las piolas. Fue el 2 a 2, cuando Dublin ensayaba el himno de permanencia en la “B”, porque al partido lo tenía controlado, aunque es cierto que el equipo de Wilson Colinet nunca dejó de ser amenaza.

La agonía de ese empate, en medio de un trámite con desniveles, imperfecto a veces, con la lluvia golpeteando. Costó manejar la pelota y que llegara con sentido estético a los metros finales. La turbulencia fue ganando la escena.

Dublin pensó más. Fénix fue ese manantial de su fe siempre.

Fiera, dura, combativa.

Se fueron al alargue. Descubrieron el ida y vuelta, aunque el partido en esos 15′ fue mermando potencialidad, hasta que10 10 13 159Gonzalo Da Rosa apareció por zurda y decidió con el 3 a 2. La expulsión de Millán dos minutos después. Dublin se hizo herida en zona de volantes. Fénix se fue jugando las últimas pilchas.

LA RAZON, DESDE ESE ADENTRO

Apelando a los duendes del milagro. Ya con el “Rusito” Cardozo en la cancha, contagiando, vital, buscando, creyendo… creyendo.

Cuando restaban 2′, ahí Marcelo. Como en la década de los 90. Pisando las 18′ rivales y sacando el fusil de la derecha para batir a Rombys. Lo gritó a morir. Fue el 3 a 3.

Después los penales. La tensión. Si César González convertía el quinto remate a la cuenta de Fénix…Fenix le ponía candado a la duda y liberaba el  grito. Pero malogró.

Fue el turno de Marcelo Izaguirre en Dublin. Podía ser el empate. Pero no lo fue. Entre Oscar González y el palo, el remate que no entró. Más que nunca los duendes en la noche, ataviados de albivioletas.  La fiereza de esa fe por Fénix.

Suya. Bien suya.

El nuevo capítulo en la historia del Ave. Quedándose de este lado. De puro terco. Ofrendando el corazón. Para correrla desde atrás siempre.

En definitiva, Fénix sabe que valió la pena. Seguro que sabe.

Tiene la piel curtida. Y desde su entraña, ese mágico latido.

Y se quedó…de este lado nomás. De este lado. Con su fe a cuesta. Fieramente.

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

Así pasó

Campo de juego: Parque Ernesto Dickinson. Partido final, para determinar el segundo descenso a la Divisional “C”. Entradas vendidas: 157. Recaudación: $ 12.560. Asistencia: 200 aficionados. Árbitro central: José Gabriel De Los Santos (Muy bien). Asistentes: Milton Farinha-Ruben Ricardo Boschetti.

FÉNIX (3-4)- Oscar González 3; Pablo Carabio 3, César González 3, Héctor De la Cruz 3, Nicolás Hernández 2; Juan Pablo Hernández 2 (Marcelo Cardozo 4), Pablo León 3, Maximiliano Correa 4, Agustín Scelzi 3; Ruben Peña 2, Cristian León 2.

Director Técnico: Wilson Colinet.

DUBLIN CENTRAL (3-3)- Néstor Rombys 3; Ruben Romero 2, Ignacio Beriau 3, Cristian Lechini 2, Michael Villegas 2 (Sebastián Erburo 2); Marcelo Izaguirre 2, Marcelo Millán 2, Sandro Aranda 4; Víctor Godoy 3, Álvaro Píriz 3, Gonzalo Da Rosa 4 (Elías Oliveri)..

Director Técnico; Daniel Píriz-Jorge Noboa.

GOLES:  18′ Álvaro Píriz (D.C). Segundo tiempo: 5′ Pablo León (F); 20′ Gonzalo Da Rosa (D.C); 40′ Sebastián Andrade (F). Tiempo suplementario de 30′ por empate. Goles: 15′ Gonzalo Da Rosa (DC); 18′ Marcelo Cardozo (F).

EXPULSADOS: ST- 36′ Pablo León (F). 17′ del alargue,  Marcelo Millán (DC).







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