¿Qué lugar les damos a nuestros adultos mayores?

4 – El viejo siempre es “tirado al costado”.

- El avance de la ciencia lleva a vivir más, pero ¿de qué forma?

- Abandono y maltrato son moneda corriente

La situación de nuestros padres o abuelos y del adulto mayor en general es un tema preocupante, pero que sigue sin ser resuelto, porque la “preocupación” no ha servido aún para que haya una “ocupación” del tema por parte del Estado y la sociedad toda. No es un tema sencillo seguramente. La vida moderna ha llevado a que el integrante de la familia que siempre estaba en casa, al cuidado de los niños y los abuelos, generalmente que era la mujer, hoy trabaje o tenga otras ocupaciones fuera del hogar y por lo tanto los abuelos quedan solos muchas veces, si son autoválidos o son llevados a una “residencia”, cuando hay dinero para pagarla.

En otros casos, “cuando ya le sacaron todos los préstamos y le quedan dos vintenes ya no les sirve más y lo tiran a la calle”, señaló la Dra. Carolina Lluberas en una parte de sus manifestaciones.

Las condiciones y el trato que reciben en estos lugares son otra pata del problema. Lo sabe el Estado, lo saben muchas veces los familiares, pero ¿qué solución tienen?. Conocemos casos de personas que han llevado a sus adultos mayores a una residencia y pocas horas después los van a retirar para reintegrarlos a su hogar, con una persona a cargo. En definitiva, toda una problemática sin resolver que afecta a la sociedad en su conjunto.

“A  nivel nacional está todo igual, en el interior tampoco no cambia mucho, -señaló-. No hay servicios de control exclusivo para el adulto mayor. La geriatría en el Uruguay se está haciendo en forma asistencial, no hay servicios exclusivos para continuarlos: están en su domicilio o ya pasan a instituciones de larga estadía, como son los residenciales; en el medio no hay mucha alternativa, como son  los centros diurnos, los clubes de la tercera edad -que hay algo en AJUPENSAL-, pero lugares para estar, como hospitales de día o servicios exclusivos para ellos, no hay. Por ejemplo, en España hay un seguimiento del paciente; éste puede seguir viviendo en su casa pero a nivel social hay una infraestructura donde hay controles a domicilio, equipos que se encargan de cuidarlos, ayudarlos y controlarlos a nivel de la zona donde viven. En Uruguay, hasta el día de hoy no lo hay.

¿Qué tipo de programa tenemos a nivel gubernamental para el cuidado del adulto mayor?

Han sacado algunas cosas a nivel general pero todavía no se han visto grandes cambios. La escuela de Geriatría del Uruguay se basa mucho en la escuela española  y la americana;  se están sacando ideas y modelos que se puedan implementar en Uruguay, pero todavía no hay una cosa clara. Doy un ejemplo: un paciente de 80 años que vive solo, hasta ahora autoválido y sin deterioro cognitivo. Si bien es un paciente en riesgo porque tiene su patología crónica de ser un fumador o hipertenso o diabético, que tiene una complicación de esa enfermedad: un accidente vascular, un infarto, un  pie diabético que haya que amputarlo, ¿qué se hace con ese adulto mayor que vivía en su casa, solito, porque se autovalía, pero ahora tiene una discapacidad o una alteración en su capacidad funcional por la cual no puede vivir más solo? ¿Dónde termina ese adulto mayor?

Si tiene familia, se hará cargo o no. Si no tiene familia, termina en un residencial; si  puede pagárselo, se pagará un privado, y si no, en Salud Pública, donde estamos desbordados. Entonces, en servicios intermedios no existen las conexiones de un montón de cosas: guardería, hospital de día, los servicios a domicilio que hay en otros países, donde va gente, lo ayudan, le ordenan la casa, lo cuidan y le hacen las compras, y  puede seguir en su casa. Los servicios de acompañante que hay, el que puede pagar lo tiene y el que no, no, y es insuficiente, porque acá en Salto, si no les dan un certificado de que el paciente está en asistencia domiciliaria no lo cuidan en domicilio. No todos.

Entonces, si vamos a la definición de salud, que es bienestar socioeconómico y social, falla uno de esos pilares y falla todo.

Nunca se le dedicó tiempo a la tercera edad”

¿Eso pasa porque en Uruguay es muy alto el número de adultos mayores?

Creo que es porque nunca se le dedicó tiempo a la tercera edad, pasan los gobiernos y nunca se le dedicó tiempo a la tercera edad. Pienso que no tiene mucho marketing. Es mucho más lindo el parto, el niño, el hospital amigo del niño, pero “el viejo” siempre es tirado al costado, siempre “el viejo” tiene que esperar. Y no nos damos cuenta que donde más gasta la sociedad es con el adulto mayor. Más allá del número de accidentes que tenemos lamentablemente, que ahí se va en la sociedad un montón de dinero, porque la epidemia de accidentes de tránsito es impresionante por todas las secuelas, tenemos un 17% de la población que es adulto mayor, y los gobiernos siguen sin darle la importancia que tiene para hacer medicina preventiva costo-beneficio. Cuanto más autoválido se mantenga el adulto mayor, menos gastos. Pero todavía no hay cultura para eso. El viejo sigue siendo dejado de lado a todo nivel. Hace quince años que soy geriatra y sigo escuchando lo mismo.

Hace tantos años que está trabajando como geriatra aquí en Salto y es la única, eso llama la atención. ¿Por qué es una especialidad que no tiene mucha demanda?

El incentivo es la vocación, si no se tiene vocación no se puede trabajar en ningún posgrado. Creo que el incentivo no viene por el sueldo sino por la vocación.

No hay una concienciación a nivel nacional, gubernamental, se habla pero somos pocos los interesados en el tema.

¿Se ven muchos adultos que quieran vivir solos a pesar de que no puedan?

Sí. Creo que el depender de alguien deprime a cualquier ser humano. La autovalía es una de las cosas que nos mantiene humanos. Dados los prejuicios que hay, el ser humano se jubila y pierde todo porque hay una despersonalización, pierde su estatus social y económico, ya no lo toman en cuenta. En otros países se prepara para llegar a viejos, porque después de la jubilación, ¿qué? Y ahí arranca el tema, más allá del cuidado del cuerpo me refiero a lo psicoemocional. Si bien hay un montón de enfermedades que son más frecuentes en la tercera edad, lo más frecuente es la patología psiquiátrica de la depresión. Hay una alta tasa de suicidios de adultos mayores. Me da la impresión de que es un tema que no se toma con seriedad: está viejo, se desecha; y eso es contradictorio, porque el aumento de la ciencia y los adelantos científicos hacen que el ser humano viva más. ¿Pero de qué nos sirve si vivimos más con mala calidad de vida? Tenemos que vivir más y mejor. El secreto es lograr un envejecimiento exitoso. ¿De qué vale tener diez adultos mayores de 90 años si están en silla de ruedas? Eso es mala calidad de vida para el paciente y para la familia y más gasto para la sociedad, porque no paga solamente el núcleo de ese adulto mayor sino toda la sociedad. Entonces, cuanto más gente ande caminando, menos gastos va a tener la sociedad.

Abandono y maltrato son moneda corriente

También está el tema del abandono: alrededor del adulto mayor se ve mucho abandono y maltrato. El maltrato es tremendo. Todo el mundo se preocupa por el maltrato y la violencia doméstica, la mujer golpeada, el niño… es verdad, pero, ¿y el adulto mayor?, ¿qué pasa con el adulto mayor?, cuando hay un núcleo familiar que lo usa, que lo tiene en un rincón, sin comunicación, maltratado, y lo que le usan es el sueldo. Porque el adulto mayor les sirve porque de pronto es el que está “bancando” esa casa. Cuando ya le sacaron todos los préstamos y le quedan dos vintenes ya no les sirve más y lo tiran a la calle. Como no tiene nivel económico ni social que lo pueda solventar pasa al Estado, y estamos desbordados. Es toda una problemática.

EL PAPEL DEL ESTADO

Creo que también aquí hay una falla del gobierno. Es importante que el gobierno controle los residenciales de ancianos, que marchen bien, que estén bien cuidados, que estén haciendo bien las cosas, que no haya maltrato, que los traten dignamente. Pero el gobierno tendría que ayudar a los residenciales para que todo esto se cumpla, porque son un  mal necesario. Salud Pública no puede con todos los adultos mayores, no los podemos tener, no tenemos plazas. ¿Pero los vamos a tirar a la calle?

También pasa otra cosa. Veo que un residencial funciona mal y hago la denuncia en el Ministerio de Salud Pública. Qué hago con esos diez, quince o un adulto mayor si no tengo lugar? Yo hago la denuncia pero me tengo que hacer cargo. ¿A dónde los voy a pasar? Es todo un problema, es una cadena. En el adulto mayor no hay nada resuelto. O están bien o están mal. Los grises no existen.

¿Es el camino por el que vamos todos, por lo tanto deberíamos preocuparnos más?

Creo que nuestra generación –y me incluyo- es la que tiene que tratar de revertir esto, porque a mí me aflige mi vejez; quiero vivirla dignamente.

Acá en el Hogar doy fe de que los adultos mayores están bien cuidados. Tenemos un equipo de enfermería que es excelente, están bien alimentados, no tenemos úlceras por decúbito, que es la muestra y el marcador de que hay buen cuidado. Pero hay gente con buena capacidad de rehabilitación para la que no tenemos medios, no se rehabilitan, no se recrean.

SEGUIMOS HACIENDO ISLAS

Los estudiantes del último año de Ciencias Sociales vienen desde el año pasado a hacer su pasantía y nos han dado una gran mano. Teníamos un paciente “NN” (desconocido)  y ellos se movilizaron, consiguieron partidas de nacimiento que eran de Croacia. Nosotros no tenemos un equipo multidisciplinario para trabajar porque no hay rubro. Por eso, mientras el Estado no se concientice de la situación no vamos a hacer nada, porque seguimos haciendo islas. Yo sigo tirando la piolita porque es la vocación lo que me mueve, pero llega un momento que se termina en lo que hay, que es lo asistencial, sin lograr grandes cosas. Porque lo ideal es que cuando se enferma un viejito se lo recupere, se lo rehabilite y que vuelva a su medio social. Eso es geriatría: curar, rehabilitar y reincorporar a la sociedad. Pero a veces el medio y los costos no lo permiten.

Los viejitos están solos. Porque trabajan y luchan toda la vida y cuando se jubilan, que se supone que tienen que tener bienestar completo, no tienen medios, no tienen plata, son pobres, viejos y enfermos, porque las enfermedades son más frecuentes. Entonces laburaron toda la vida para llegar a un punto donde están peor. A mí, eso me da miedo. No es que mi vejez me asuste, pero trato de cambiar cosas para mejorar la calidad de vida.

También está la parte de salud: siempre hay tiempo para mejorar la calidad de vida por medio del ejercicio, la alimentación, una buena dieta. Es fundamental estar en sociedad y no aislarse, hacer ejercicios en grupo. El paciente que se aísla es el que está más en riesgo y más enfermo.

ACOMPAÑADOS PERO AISLADOS

Cuando hablo de aislamiento no hablo solamente de vivir solo, porque a veces dentro de su propia familia están solos, los aíslan, no comparten nada ni le preguntan, le quitan su derecho a opinar. Eso es destrato, y pasa a todo nivel social. A mí me mortifica cuando vienen a consulta y te dicen “traje a mamá porque está insoportable, porque está chocha”. ”Pero no, doctora, no es así, lo que pasa es que tengo un dolor en la rodilla”.

Entonces pido la entrevista personal, y allí me encuentro con que se pone a llorar porque está deprimida porque trabajan todo el día, cuando llegan están con los hijos, nadie les presta atención aún en la mesa, nadie les pregunta su opinión, están en su propia casa pero como no tienen dónde ir a vivir y ella aporta… O sea que están en la casa del adulto mayor, están viviendo del sueldo del adulto mayor y no le dan el derecho por lo menos a opinar o saber qué es lo que quiere o que le gusta. Es maltrato psicológico, es el más frecuente y el que más se ve. Y todavía, cuando va a emitir opinión, la insultan. Eso provoca una depresión impresionante. Se ve todos los días.

Tengo esperanzas de que esto cambie, si no es por la parte humana por lo menos que se vea por el costo y se trate de cambiar las cosas.

El gobierno, en una época había arrancado con buenas ganas en el sentido del control de residencias de anciano, que hubiera un médico que, aunque no fuera especialista, tuviera idea y controlara. Es imposible que en todos los residenciales haya un geriatra, pero si por lo menos quien esté a cargo hiciera el curso desde la cátedra de Geriatría, que es un curso de seis meses para tener idea de cómo se maneja un adulto mayor y cómo se lo cuida. Eso hace que el objetivo principal, que es el cuidado de ese adulto, sea mejor. Más allá de los fines lucrativos o no, no tenemos que perder el objetivo principal que es el cuidado.

Me parece bien que se controle a nivel del gobierno, pero no puede seguir habiendo cosas independientes, hay que unificar. Se sigue hablando de una ley pero todavía no se ha llevado a cabo. Pero se va por las cosas urgentes y el anciano no es urgente, pero debería serlo porque cada vez hay más.

La demencia es la enfermedad más frecuente en el adulto mayor. Tampoco hay programas para ella, sabiendo que es la enfermedad del siglo XXI y la que desgasta más, porque hay un desgaste familiar psicoemocional y económico. Hay que hacer un soporte a esa familia que sufre, que tiene que estar bien para cuidar al paciente.

AYUDA PARA LOS FAMILIARES

Se hacen intentos de ayudar. Acá en Salto está AUDAS (Asociación Uruguaya de Demencias y Similares), es anexo de AUDAS Montevideo. Es un apoyo para el familiar. Pero la gente demanda porque está agotada, y cuando uno le ofrece AUDAS, no van. Los números dicen que la gente pide ayuda pero luego no concurre. No sé si es falta de estímulo o la misma depresión que ya entra en la familia por el agotamiento.

2% de la población anciana se aloja en Casas de Salud

Mirta Turino, representante de la Red Nacional del Adulto Mayor (REDAM) en Salto sobre la temática de los adultos mayores en situación de vulnerabilidad entiende que hoy, el Estado está en la víspera de implementar dentro de sus políticas sociales, el Sistema Nacional Integrado de Cuidados, que contemplará tres importantes franjas, los pequeños muy pequeños, las personas con discapacidades severas y los adultos mayores.

“Es un cambio revolucionario, que se atienda a esta franja vulnerable, contribuyendo así a mejorar la situación” – señaló la representante de REDAM.

- ¿Cuál es la situación actual de los adultos mayores, sobre todo aquellos que no son auto válidos?

 – “Para nuestra sorpresa, las estadísticas indican que la mayoría de los adultos mayores continúan en el seno familiar. Pero también existe otra realidad que hoy conocemos, de los ancianos que son retirados de la casa, por innumerables motivos.

El primero es que los familiares salen a trabajar, y hoy son todos los integrantes que lo hacen. Antes por lo general, era solamente el hombre el que trabajaba. Al  cambiar la situación, el adulto mayor debe quedar solo, con todos los riesgos que ello implica.

Algunos familiares lo llevan a lugares denominados hogares o casas de salud, otros contratan acompañantes. Según los últimos datos, es alrededor de un 2% de ancianos los que están fuera de las casas de familias.

Esas cifras circularon en el último taller que hicimos en Montevideo, sobre Salud y Bienestar. A modo personal, considero que no es lo mejor, pues el anciano tiene otra contención en su núcleo familiar

Hasta ahora, mayoritariamente son mujeres las que atienden al adulto mayor, hay una clara feminización de la tarea, muy marcada, con graves consecuencias.

Muchas veces es relegada de un trabajo estable, bien remunerado,  de de realizarse profesionalmente, porque tiene esa tarea a su cargo”.

¿QUIÉN DECIDE?

El tomar la decisión de erradicar al adulto mayor de la familia es muy triste y en varios casos, la situación lleva inexorable a ello. Refiriéndonos a los derechos, educación y políticas sociales, en primera instancia hay que partir de la base si el adulto desea o acepta ir a otro lugar o generalmente es llevado sin consultarlo. Otro punto fundamental es conocer a fondo el lugar donde va, si existe gente profesionalmente capacitada. Turino señaló que una de las realidades a tener muy en cuenta, que surgen de los propios estudios es que falta capacitación profesional, desde todo punto de vista y en todas las funciones. Así como existe una nueva realidad, afortunadamente existe una posibilidad, concretada en el Sistema Nacional de Cuidados.

UNA ALTERNATIVA PARA LA ANCIANIDAD

Tiene por objetivo constituirse en una respuesta pública a las necesidades de protección social de básicamente tres poblaciones: los niños de 0 a 3 años, los ancianos dependientes de otras personas; y las personas con discapacidad que están en situación de dependencia.

Son sectores que no están suficientemente protegidos desde el punto de vista de las políticas sociales y es vital avanzar en esa dirección”, explicó Andrés Scagliola, uno de los responsables del proyecto, afirmando que“es necesario determinar cuál es la situación actual de los cuidados en Uruguay; además de saber cuál es la situación de las personas que necesitan cuidados, cuántas son, cómo son, en qué hogares viven y dónde viven, con el objetivo de que el Estado pueda responder ante esas situaciones”.

“Se trata de un problema que tenemos que resolver como sociedad”, dijo la Dra. Cristina González

Se trata de un problema social que pasa por sentarnos todo alrededor de una mesa y conversar mucho sobre qué vamos a hacer con nuestros viejos”, dijo a EL PUEBLO la directora departamental de Salud, del Ministerio de Salud Pública, la Dra. Cristina González.

Si bien es la Dirección de que es la encargada, la responsable de hacer el relevamiento sobre la existencia de la cantidad de casas de salud que existe en nuestro medio, dice que muchas de las denuncias que constatan la existencia de alguna de ellas, surgen en forma espontánea, cuando alguien informa que en un hogar había tres o más personas ancianas.

Aduce que este fenómeno de las casas de salud para adultos mayores tiene una reglamentación vigente por parte del Ministerio, que es aplicable en todos los casos y que las inspecciones que ellos realizan a estos lugares son “permanentes”.

Pero González plantea una posición más de fondo sobre este asunto y es que a su juicio “los uruguayos no estamos preparados” para lidiar con nuestros adultos mayores y como esto se ha transformado en un problema estructural de la sociedad, esto ha generado un crecimiento importante de casas de salud de estas características.

Por lo tanto, considera que la sociedad toda “debe sentarse a discutirlo alrededor de una mesa, porque lo que los indígenas tenían claro como el Consejo de Ancianos, cuando los más adultos llegaban a viejos, nosotros como sociedad al parecer no”, dijo.

LOS MÉDICOS NO QUIEREN HACERSE CARGO

La directora departamental de Salud, sostiene que en el caso del crecimiento de las casas de salud existen dos factores importantes. Uno es el problema social de desprenderse del adulto mayor “por no saber qué hacer con él y no estar preparado para atenderlo”. Pero el otro es que Uruguay está enfrentando en forma negativa el envejecimiento poblacional que padece en las últimas décadas porque no aborda el problema del adulto mayor con soluciones.

“Nosotros les exigimos a cada casa de salud que se presenta, tener un médico director del lugar, pero eso es difícil porque debería ser un médico geriatra, y en Salto hay uno solo. Entonces se les hace el planteo a otros médicos y es difícil porque ningún médico quiere agarrar, y el mismo no puede atender a todas las casas de salud. Pero debe haber alguien que debe responder médicamente por esos ancianos”, dijo González.

Dijo que los controles los hacen dos frentes en base a lo que marca la ley. Además se les exige que en el lugar de residencia se realicen actividades recreativas y culturales para los ancianos que estén alojados allí, porque “eso es parte del bienestar que deben tener”, de lo contrario esto se transforma en un mero “depósito y esto es lo que no podemos permitir porque terminamos agravando el problema”.

UN PROBLEMA SOCIAL

No obstante, González señaló que el incremento de las casas de salud que albergan ancianos en nuestra ciudad, donde actualmente hay alrededor de 17 de estas registradas, trata específicamente “de un problema social”.

Porque adujo que “acá no es un tema de las casas de salud, acá es un tema de que las familias no se hacen cargo. No tanto porque no pueden hacerse cargo porque en definitiva son tus padres de lo que estamos hablando y eso es algo muy importante”.

La jerarca dijo que cuando hablamos de esto “en realidad este es un tema de la sociedad, que no asume ser una sociedad de viejos, porque la pirámide poblacional del país te habla a las claras de que estamos frente a un país que está envejeciendo”.

González se refirió a que en los últimos años ha cambiado la composición social de las familias y añadió “ahora hay muchas mujeres que son jefas de hogar, quienes se ocupaban de los problemas como por ejemplo los de atender a los ancianos, eran las mujeres. Pero lo que pasa es que hoy la mujer trabaja para sustentar su hogar y entonces no hay quien se ocupe de la atención de los más ancianos y esto reafirma el concepto de que estamos siendo parte de una sociedad que no se prepara para envejecer”.

Dijo que si bien el estado trata de darle “direccionalidad” a este tema, el asunto es que “estamos frente a un tema que como sociedad debemos ponernos discutir e interpelarnos nosotros mismos ¿qué vamos a hacer con nuestros viejos?, aquello que los indios tenían tan resuelto como el consejo de ancianos, nosotros no. Entonces como sociedad vamos a tener que discutirlo”.

SISTEMA NACIONAL DE CUIDADOS

No obstante, González señaló que por esta razón es que el Estado está implementando el denominado “sistema nacional de cuidados y que tiene tres aristas”. Las mismas están destinadas para niños de 0 a 6 años de edad, personas con discapacidad y adultos mayores.

Si bien indicó que el Estado se encuentra inmerso en un “proceso de discusión” que está reperfilando la orientación que tendrá este sistema, la jerarca insistió en que respecto a la situación de los adultos mayores que son alojados en las distinta residencias requerirán un replanteo importante por parte de la población, porque “vamos a tener que hablar mucho como sociedad, mucho vamos a tener que sentarnos alrededor de una mesa para ver cómo nos vamos a abocar a la situación de los adultos mayores y de qué manera nosotros como sociedad les vamos a empezar a dar respuesta”.

Comparó que el hecho de que haya cada vez más casas de salud donde se aloje a personas adultos mayores obedece a que “es como la prostitución, crece porque tiene clientes, pero sino hacemos algo y nos interpelamos como sociedad, la gente seguirá buscando soluciones que no son las más adecuadas”.

En ese sentido dijo que “las políticas del Ministerio de Salud en estos casos deben apuntar más al problema social que a si las residencias de este tipo están en condiciones o no de albergar gente, porque si yo mañana recorro todas las casas de salud y veo que ninguna de ellas están en condiciones ¿qué hago?, ¿donde los pongo?, porque la familia no va a querer, el tema es ir apuntalándolos y acorralando a esa gente que tiene este tipo de casas para que sean sostenibles en un mejoramiento de las condiciones del adulto mayor”.

Dijo que se han comunicado en reiteradas oportunidades con familiares de adultos mayores que están internados en esas residencias para que vean la posibilidad de llevárselos a sus casas y sacarlos de este tipo de lugares y que reciben respuestas como “él está bárbaro ahí”, “tiene que dejarlo tranquilo” y en ese tren “es que no podemos hacer mucho porque es la responsabilidad de los hijos y de los nietos a veces, que los dejan ahí y después no van más a verlos y eso habla del problema con el que estamos cargando como sociedad”.







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