“¿Esto es fútbol o guerra?”

En la mañana de ayer EL PUEBLO fue receptor de una nota remitida por Evangelina Mainardi, hija del presidente del Club Tigre, quien el pasado domingo pasó por un hecho violento por parte de hinchas identificados con el club Saladero. Otro hecho de violencia que se hace presente en nuestro fútbol y que posiblemente termine igual que siempre… en nada. Reproducimos textualmente la carta enviada por esta colaboradora del fútbol salteño. No solo para leerla. Sino para reflexionar. Que de eso se trata.
“En la tarde del domingo 16 de setiembre, en el Estadio Tomas Green del Club Tigre F. C. fui testigo y victima de un grave incidente, el cual no debe ser pasado por alto. Soy una colaboradora del Club y mi labor es cobrar el ingreso de vehículos a la cancha. En el segundo tiempo del primer partido que se disputaba en el Estadio, comienzan a llegar los jugadores del Club Saladero acompañados de algunos dirigentes y después de estos haber ingresado a la cancha, llegó la hinchada. Estos últimos quedaron unos minutos afuera consumiendo bebidas alcohólicas y cantando. Éramos seis personas controlando la entrada: tres integrantes del personal de Boston, un policía, el portero y yo.  En determinado momento la hinchada de Saladero extiende su bandera de unos varios metros de largo, colocándose todos de bajo de ella, nosotros que estábamos en la portería arrimamos el portón para que vayan entrando de a uno; en un momento inesperado los hinchas forcejean y nos empujan entrando en avalancha, sin pagar la entrada más de cincuenta personas sin ser controlados y sin saber si ingresaban con bebidas alcohólicas. En ese momento fui agredida físicamente con empujones, me agarraron fuerte del brazo  llevándome por delante y quedando en pánico teniendo como una de los tantos testigos a Nora Prado (Secretaria de Tigre F.C) quien presenció todo lo ocurrido.
Inmediatamente se localizó a un dirigente de Saladero quien no quiso hacerse responsable de lo ocurrido diciendo que no hay forma de controlar la hinchada. El presidente y demás dirigentes llegan a la cancha minutos después de haber comenzado el partido de Saladero – Salto Nuevo los cuales dicen que llegan tarde porque temían que algo podía suceder. Yo lo que me pregunto es: ¿ESTO ES FÚTBOL O GUERRA? ¿NO SE PUEDE HABLAR CON LA HINCHADA? ¿LES TIENE MIEDO? ¿ACASO POR SER MUJER Y SER JOVEN NO PUEDO RECIBIR EL MISMO RESPETO QUE TIENEN AQUELLOS HOMBRES QUE TRABAJAN POR Y PARA EL FÚTBOL?
Tengo 19 años, trabajo voluntariamente junto a mis padres para darle una mano a la gente de Tigre pero no tengo porque soportar abuso y manoseo en este caso por la gente de Saladero que supuestamente no hay quien los pueda controlar, ni parar.
Y como si esto fuera poco al terminar el partido, se revisó el estado de la cancha y baños como siempre se hace para ver su estado, era crítico. Columnas de hormigón quebradas y flojas, baños en horrible estado, etc.  Destaco esto porque hoy me pasó a mí y mañana puede pasarle a otras personas ya que entra gente tomada y con violencia. ¡Por favor hay que parar esto! ¡El fútbol debería ser una fiesta no un campo de batalla!”
EVANGELINA MAINARDI
C.I: 4.525.315-5

Evangelina Mainardi, la hija del  presidente de Tigre a EL PUEBLO.

En la mañana de ayer EL PUEBLO fue receptor de una nota remitida por Evangelina Mainardi, hija del presidente del Club Tigre, quien el pasado domingo pasó por un hecho violento por parte de hinchas identificados con el club Saladero. Otro hecho de violencia que se hace presente en nuestro fútbol y que posiblemente termine igual que siempre… en nada. Reproducimos textualmente la carta enviada por esta colaboradora del fútbol salteño. No solo para leerla. Sino para reflexionar. Que de eso se trata.

“En la tarde del domingo 16 de setiembre, en el Estadio Tomas Green del Club Tigre F. C. fui testigo y victima de un grave incidente, el cual no debe ser pasado por alto. Soy una colaboradora del Club y mi labor es cobrar el ingreso de vehículos a la cancha. En el segundo tiempo del primer partido que se disputaba en el Estadio, comienzan a llegar los jugadores del Club Saladero acompañados de algunos dirigentes y después de estos haber ingresado a la cancha, llegó la hinchada. Estos últimos quedaron unos minutos afuera consumiendo bebidas alcohólicas y cantando. Éramos seis personas controlando la entrada: tres integrantes del personal de Boston, un policía, el portero y yo.  En determinado momento la hinchada de Saladero extiende su bandera de unos varios metros de largo, colocándose todos de bajo de ella, nosotros que estábamos en la portería arrimamos el portón para que vayan entrando de a uno; en un momento inesperado los hinchas forcejean y nos empujan entrando en avalancha, sin pagar la entrada más de cincuenta personas sin ser controlados y sin saber si ingresaban con bebidas alcohólicas. En ese momento fui agredida físicamente con empujones, me agarraron fuerte del brazo  llevándome por delante y quedando en pánico teniendo como una de los tantos testigos a Nora Prado (Secretaria de Tigre F.C) quien presenció todo lo ocurrido.

Inmediatamente se localizó a un dirigente de Saladero quien no quiso hacerse responsable de lo ocurrido diciendo que no hay forma de controlar la hinchada. El presidente y demás dirigentes llegan a la cancha minutos después de haber comenzado el partido de Saladero – Salto Nuevo los cuales dicen que llegan tarde porque temían que algo podía suceder. Yo lo que me pregunto es: ¿ESTO ES FÚTBOL O GUERRA? ¿NO SE PUEDE HABLAR CON LA HINCHADA? ¿LES TIENE MIEDO? ¿ACASO POR SER MUJER Y SER JOVEN NO PUEDO RECIBIR EL MISMO RESPETO QUE TIENEN AQUELLOS HOMBRES QUE TRABAJAN POR Y PARA EL FÚTBOL?

Tengo 19 años, trabajo voluntariamente junto a mis padres para darle una mano a la gente de Tigre pero no tengo porque soportar abuso y manoseo en este caso por la gente de Saladero que supuestamente no hay quien los pueda controlar, ni parar.

Y como si esto fuera poco al terminar el partido, se revisó el estado de la cancha y baños como siempre se hace para ver su estado, era crítico. Columnas de hormigón quebradas y flojas, baños en horrible estado, etc.  Destaco esto porque hoy me pasó a mí y mañana puede pasarle a otras personas ya que entra gente tomada y con violencia. ¡Por favor hay que parar esto! ¡El fútbol debería ser una fiesta no un campo de batalla!”

EVANGELINA MAINARDI

C.I: 4.525.315-5