“¿No se dan cuenta del potencial que tiene Salto?”

El «Bomba» Cáceres en EL PUEBLO

11Uno viene a Salto y se encuentra con una realidad poco creíble, pero que después de todo es verdad. Aquí hay clubes, cancha, juveniles, niños, infraestructura. A mí me cuesta entender porque Salto no es parte del profesionalismo, o qué pasó que alguna vez jugó y se bajó. Las diferencias de Salto con respecto a Cerro Largo o Tacuarembó, no son para dudar. Entonces, uno se pregunta qué pasa aquí. Pregunto: ¿no se dan cuenta del potencial que tiene Salto para trascender?. Tiene todo. Si uno entra a averiguar, llega a la conclusión que hay jugadores por todos lados y que condiciones no faltan. A veces lo que falta es organizar la base, para que el crecimiento alcance determinados niveles. Pero que el potencial existe, existe”.

**********

Con DOMINGO RUFINO CÁCERES en EL PUEBLO, es la opción del juicio a mano. O de los conceptos que se van encolumnando. Con el fútbol siempre. De aquí. De allá.

El “Bomba” en Salto, además con el objetivo de observar juveniles en acción.

Por eso, hoy martes también y mañana miércoles a las 18 horas en cancha de Almagro, desde categoría 1993 hasta 1998. Quien sienta que pueda responder y ser parte de la ilusión, ahí está el “Bomba” Cáceres. Es el puente tendido con Peñarol de Montevideo. Es ir modelando a quienes pueden sumarse al área juvenil de los aurinegros.

De eso se trata…

“Es cierto. Cambiaron los tiempos, o las realidades. Antes, te preguntaban: de qué jugás?. Decías: ¿de volante o de lateral. Te mandaban a la cancha…y tenías que saber jugar!. Ahora te preparan, te trasmiten conceptos, te dicen como manejarte, lo relativo al perfil o como entrarle a la pelota. Soy de los que creo que 30 o 40 años atrás, el jugador llegaba con una determinada condición casi natural. Ahora se adquiere, más de lo que se traía. El temperamento nunca debiera faltar. Una vez en 1978, jugamos contra Boca Juniors en Buenos Aires. Perdimos y Jorge Savia en El País, colocó la foto del equipo de Peñarol formado. Cambio la cara de cada jugador, por una mía. O sea, eran “11 Cáceres”. A Savia se le armó un lío bárbaro con el plantel. Cuando volvíamos en el avión desde Buenos Aires, el avión se metió en una zona de turbulencia. Fue terrible. Justamente Savia me venía dando aliento, cuando se dio esa situación. Nos agarramos las manos y empezamos a rezar. El avión se acomodó y llegamos. Al final de la nota, Savia escribía que además, Cáceres era de carne y hueso. Aludía claro está, al julepe que nos pegamos. Sentimos miedo. Ese equipo de Peñarol fue un equipazo. El mejor que integré: Fossati; Diogo, Cáceres, Marcenaro y Zoryez; Unanue, Saralegui, Julio Rodríguez; Ruben Paz, Morena y Ramos”.

LA VIDA Y EL FÚTBOL…

Con la memoria del “Bomba”, poco menos que prodigiosa, los nombres se suceden. Es la historia que viene y va. La de los afectos también, con sus amigos Ítalo Ortiz, Juan Jacinto Rodríguez, Venancio Ramos y Julio Ribas.

El tiempo en que se enroló en Racing de Montevideo, cuando a la entidad de Sayago la sustentaba económicamente la Ge-mo (General Electric), “me dieron 33.000 dólares y un auto. Fuimos campeones, ascendimos, entre otros con Alberto Bica, Venancio Ramos, Rafael Villazán, Tuja, el “Topo” Rosa…Yo digo que de cada momento o ciclo, siempre quedan rescates. Siempre nos estamos viendo”.

Cuando el “Bomba” recala en Hugo Quevedo, uno de los entrenadores de goleros en Peñarol, en tanto el “Chueco” Perdomo suma su cuota en la Dirección Técnica de Juveniles, surgiendo la evocación para otro salteño en Ambato: Rodolfo “Mono” Abalde (los orígenes en el barrio Saladero…).

Domingo Rufino Cáceres. El “Bomba”. En ese tendido de redes… para que el fútbol se prolongue en cada estallido. Desde aquel antes…a este ahora.

E.J.S.