“¿Qué otro partido de torneo local en el interior vende 1000 entradas?”

Para la dirigencia del fútbol, no hubo otra. Jugar un partido el domingo a la noche y los dos restantes el lunes, afrontando la segunda fecha de la tercera rueda en la “A”. El impacto de Nacional-Peñarol en Montevideo, es un impacto sin dubitaciones. Ejerce su propio e inalterable fuego.
Por eso, Ceibal-Nacional debió jugarse el domingo a las 21 horas. Porque además, fijar partidos a las 15 o 16 horas, es un acto de inhumana pretensión, frente al acoso de temperaturas como las que Salto padece.
Los hombres de conducción en la Liga, tienen en claro que “pactar los tres partidos de una fecha de la tercera rueda el domingo, es algo que ya no podremos más. No es razonable ni para el jugador que juega y para el aficionado que observa”.
UN SOLO PARTIDO
Ayer lunes al mediodía. En el centro mismo de la ciudad. El encuentro de un par de directivos y EL PUEBLO. Una manera de pasar revista a lo que pasó. Y uno de esos directivos, lanzó la pregunta al ruedo: “¿qué otro partido de torneo local en el interior, vende 1000 entradas?” Al fin de cuentas, un eje de reflexión sin más vueltas. El hecho es que Ceibal-Nacional, solos ellos, sin preliminar o partido posterior, produjeron esa venta. A pesar de algunos pesares y de manifiestas contradicciones, el fútbol salteño sabe de hechos casi inimaginables para el interior de un país como el nuestro. El paralelo con otros departamentos es innecesario y surge fuera de contexto, porque la realidad de Salto es única a nivel de OFI. Tres divisionales. 34 equipos. Consejo Único Juvenil con tres categorías, más la divisional Reserva. Las caso mil entradas en Nacional-Ceibal, a la medida de un testimonio a prueba de balas. O la señal de un fútbol que no deja de fecundar en algunos objetivos, aunque otras heridas no se restañen y se profundicen. De eso también se trata la complejidad que juega su propio partido.

Para la dirigencia del fútbol, no hubo otra. Jugar un partido el domingo a la noche y los dos restantes el lunes, afrontando la segunda fecha de la tercera rueda en la “A”. El impacto de Nacional-Peñarol en Montevideo, es un impacto sin dubitaciones. Ejerce su propio e inalterable fuego.

Por eso, Ceibal-Nacional debió jugarse el domingo a las 21 horas. Porque además, fijar partidos a las 15 o 16 horas, es un acto de inhumana pretensión, frente al acoso de temperaturas como las que Salto padece.

Los hombres de conducción en la Liga, tienen en claro que “pactar los tres partidos de una fecha de la tercera rueda el domingo, es algo que ya no podremos más. No es razonable ni para el jugador que juega y para el aficionado que observa”.

UN SOLO PARTIDO

Ayer lunes al mediodía. En el centro mismo de la ciudad. El encuentro de un par de directivos y EL PUEBLO. Una manera de pasar revista a lo que pasó. Y uno de esos directivos, lanzó la pregunta al ruedo: “¿qué otro partido de torneo local en el interior, vende 1000 entradas?” Al fin de cuentas, un eje de reflexión sin más vueltas. El hecho es que Ceibal-Nacional, solos ellos, sin preliminar o partido posterior, produjeron esa venta. A pesar de algunos pesares y de manifiestas contradicciones, el fútbol salteño sabe de hechos casi inimaginables para el interior de un país como el nuestro. El paralelo con otros departamentos es innecesario y surge fuera de contexto, porque la realidad de Salto es única a nivel de OFI. Tres divisionales. 34 equipos. Consejo Único Juvenil con tres categorías, más la divisional Reserva. Las caso mil entradas en Nacional-Ceibal, a la medida de un testimonio a prueba de balas. O la señal de un fútbol que no deja de fecundar en algunos objetivos, aunque otras heridas no se restañen y se profundicen. De eso también se trata la complejidad que juega su propio partido.