“El Poder de los Judíos en Uruguay” será revelado el próximo jueves en Salto con el libro “Mandato de Sangre”

En el marco del ciclo de presentaciones de libros que se vienen llevando a cabo en conjunto entre la editorial Ramdom House Mondadori y EL PUEBLO, las que se han venido cumpliendo con total éxito, en el Ateneo de Salto y con el apoyo de la Intendencia de Salto, el próximo jueves 20 de junio, a las 19:30 horas, el escritor y diputado Fernando Amado, llevará adelante la presentación de su último libro “Mandato de sangre. El Poder de los Judíos en Uruguay”.
Tal como en los casos anteriores, dicho evento se llevará a cabo con entrada libre y gratuita, y en ese aspecto, el autor busca mantener una charla con los presentes, de quienes responderá preguntas y planteos que se propongan en la ocasión.
Tras la autoría de “En Penumbras” y “El fin de la discreción”, dos libros sobre la Masonería Uruguaya que rompieron todos los récords de venta (entre otros títulos), Amado traerá a Salto su última investigación, esta vez sobre la colectividad judía en nuestro país, su presencia, su importancia, sus hábitos, su trayectoria y la trascendencia que ha tenido en la construcción de la sociedad uruguaya.
Pero el libro además, revela una serie de actividades que practican los integrantes de la colectividad judía en el Uruguay, las que ya se han reflejado a través de diversas notas de prensa, las que han hablado hasta de la existencia de un servicio de seguridad paralelo al del Estado, lo que desató polémica a nivel del gobierno por el sistema de manejo de información sobre la identidad de las personas.
Aunque además de brindar mucha información, de dar detalles sobre distintos hechos, de contar anécdotas y de enumerar a diversas personalidades uruguayas que integran la colectividad judía en el país, o que están próximos a ella, el libro de Fernando Amado reseña su presencia en el país y  revela aspectos elementales que se refieren a la vigencia de la misma.
NOTAS DE PRENSA
Sobre el libro, que fue presentado el año pasado, ya se han elaborado una serie de crónicas que han reflejado en más diversos aspectos de la publicación. En ese sentido, recogemos algunas impresiones ya marcadas por la prensa capitalina respecto de esta obra.
Con la intención de comprobar la veracidad de la gran cantidad de prejuicios que los uruguayos tienen sobre la colectividad judía, Amado dijo que “hay una “superinflación” de todas las cosas que tienen que ver con los judíos”, en declaraciones al portal de Internet Montevideo.com.
“Inquieto por comprobar la veracidad de la gran cantidad de prejuicios que los uruguayos tienen sobre la colectividad judía, el escritor y diputado por el Partido Colorado, Fernando Amado, escribió “Mandato de sangre: el poder de los judíos en el Uruguay”. En él detalla la red de instituciones judías presentes en el país, contrasta con judíos reconocidos y anónimos las distintas formas de practicar el judaísmo y repasa los distintos períodos en el relacionamiento de esa colectividad con el poder político en el país.
Al referirse a su obra en el curso de una entrevista dijo que “la motivación estuvo en la cantidad de comentarios que se escuchan sobre la colectividad judía, en los que se le asigna determinadas características que generalmente no son positivas. Más allá de que había tenido compañeros judíos en el liceo y conocía algo de ellos, me interesaba tratar de hacer una investigación que enfrentara cada uno de esos prejuicios, de esos sobredimensionamientos o “leyendas urbanas”, que se manifiestan como verdades absolutas”.
Dijo al ser consultado que indagó a varios judíos acerca de los mitos que se tejen a su alrededor y  “la pregunta sobre los prejuicios y el detalle de cómo cada uno lo sentía estaba presente. Me gustaba que para la investigación cada uno los abordara desde su postura, desde su lugar dentro del judaísmo, que es muy diferente según el entrevistado. Claramente los entrevistados fueron una pata muy importante para la investigación”.
Señaló que “la otra pata es el trabajo de campo, haber convivido con el objeto de estudio por mucho tiempo, conociendo sus realidades y tratando con integrantes de la colectividad judía en general y del “establishment comunitario”, es decir, los que se ven en la tele o y en el poder de las organizaciones. Están los que forman parte del entramado institucional judío pero también hay mucha gente que está por fuera de esas instituciones y no es menos judía”.
“Me parecía muy importante eso para saber cómo veían las distintas situaciones e hipótesis de trabajo desde adentro y desde afuera de ese establishment. Dentro del espectro comunitario entrevisté a gente que no se le asigna estar dentro del establishment a pesar de ser instituciones, como el Movimiento Judío Humanista o Zhitlovsky. Esa es como otra pata de la comunidad judía, una institucionalidad paralela que no goza de la visibilidad y el poder de la otra, y que tiene una ideología diferente”.
Como en el prólogo del libro Amado señala que algunos allegados le decían “¡no te metas con la Cole! (la colectividad judía)”, dijo asimismo que “en honor a la verdad era un prejuicio que yo tenía cuando arrancó la investigación. Creía que iba a ser muy difícil la rápida comparecencia de los integrantes de la colectividad y la colaboración de las instituciones. Pero la verdad que nada de eso fue así, no hubo ningún tipo de problema y no hubo ningún tema que los entrevistados se negaran a abordar. Incluso uno de los temas que más llamó la atención, que es el funcionamiento en Uruguay del servicio de seguridad e inteligencia judío Bitajon, pudo ser tratado en detalle como nunca se lo había hecho porque gente que lo integró y otra gente de mucho peso me proporcionó los datos. Hubo una actitud muy proactiva a la investigación”.
También se refirió a que en los últimos años disminuyó la influencia que la colectividad judía tiene sobre el sistema político, aunque admitió que “dentro de los partidos tradicionales siempre se sintió como muy importante estar atentos a los reclamos o sensibilidades de las comunidades judías e instituciones sionistas, especialmente el Comité Central Israelita. Durante el gobierno de Tabaré Vázquez, el Frente Amplio mantuvo esa tendencia, a pesar de explorar algunos caminos de entendimiento con ciertos países no muy amigos de Israel”.
Y relató que “sin embargo, en este gobierno (el de José Mujica) ha cambiado esa visión, a pesar de haber tres ministros judíos y un hombre a cargo de cosas emblemáticas de la izquierda como Miguel Brechner. La cercanía con Hugo Chávez, considerado como alguien con un grado de antisemitismo importante y el relacionamiento con Irán han alejando esas relaciones. En este gobierno de Mujica ha perdido pie la influencia del lobby en la política y el presidente no ha estado atento a los reclamos de las organizaciones judías”.
Esto último pese a haber recibido el Premio Jerusalem que otorga la Comunidad Central Israelita en  el Uruguay a quien consideran la personalidad más destacada del año en el país en el año 2010.

En el marco del ciclo de presentaciones de libros que se vienen llevando a cabo en conjunto entre la editorial Ramdom House Mondadori y EL PUEBLO, las que se han venido cumpliendo con total éxito, en el Ateneo de Salto y con el apoyo de la Intendencia de Salto, el próximo jueves 20 de junio, a las 19:30 horas, el escritor y diputado Fernando Amado, llevará adelante la presentación de su último libro “Mandato de sangre. El Poder de los Judíos en Uruguay”.

Tal como en los casos anteriores, dicho evento se llevará a cabo con entrada libre y gratuita, y en ese aspecto, el autor busca mantener una charla con los presentes, de quienes responderá preguntas y planteos que se propongan en la ocasión.

Tras la autoría de “En Penumbras” y “El fin de la discreción”, dos libros sobre la Masonería Uruguaya que rompieron todos los récords de venta (entre otros títulos), Amado traerá a Salto su última investigación, esta vez sobre la colectividad judía en nuestro país, su presencia, su importancia, sus hábitos, su trayectoria y la trascendencia que ha tenido en la construcción de la sociedad uruguaya.

Pero el libro además, revela una serie de actividades que practican los integrantes de la colectividad judía en el Uruguay, las que ya se han reflejado a través de diversas notas de prensa, las que han hablado hasta de la existencia de un servicio de seguridad paralelo al del Estado, lo que desató polémica a nivel del gobierno por el sistema de manejo de información sobre la identidad de las personas.

Aunque además de brindar mucha información, de dar detalles sobre distintos hechos, de contar anécdotas y de enumerar a diversas personalidades uruguayas que integran la colectividad judía en el país, o que están próximos a ella, el libro de Fernando Amado reseña su presencia en el país y  revela aspectos elementales que se refieren a la vigencia de la misma.

NOTAS DE PRENSA

Sobre el libro, que fue presentado el año pasado, ya se han elaborado una serie de crónicas que han reflejado en más diversos aspectos de la publicación. En ese sentido, recogemos algunas impresiones ya marcadas por la prensa capitalina respecto de esta obra.

Con la intención de comprobar la veracidad de la gran cantidad de prejuicios que los uruguayos tienen sobre la colectividad judía, Amado dijo que “hay una “superinflación” de todas las cosas que tienen que ver con los judíos”, en declaraciones al portal de Internet Montevideo.com.

“Inquieto por comprobar la veracidad de la gran cantidad de prejuicios que los uruguayos tienen sobre la colectividad judía, el escritor y diputado por el Partido Colorado, Fernando Amado, escribió “Mandato de sangre: el poder de los judíos en el Uruguay”. En él detalla la red de instituciones judías presentes en el país, contrasta con judíos reconocidos y anónimos las distintas formas de practicar el judaísmo y repasa los distintos períodos en el relacionamiento de esa colectividad con el poder político en el país.

Al referirse a su obra en el curso de una entrevista dijo que “la motivación estuvo en la cantidad de comentarios que se escuchan sobre la colectividad judía, en los que se le asigna determinadas características que generalmente no son positivas. Más allá de que había tenido compañeros judíos en el liceo y conocía algo de ellos, me interesaba tratar de hacer una investigación que enfrentara cada uno de esos prejuicios, de esos sobredimensionamientos o “leyendas urbanas”, que se manifiestan como verdades absolutas”.

Dijo al ser consultado que indagó a varios judíos acerca de los mitos que se tejen a su alrededor y  “la pregunta sobre los prejuicios y el detalle de cómo cada uno lo sentía estaba presente. Me gustaba que para la investigación cada uno los abordara desde su postura, desde su lugar dentro del judaísmo, que es muy diferente según el entrevistado. Claramente los entrevistados fueron una pata muy importante para la investigación”.

Señaló que “la otra pata es el trabajo de campo, haber convivido con el objeto de estudio por mucho tiempo, conociendo sus realidades y tratando con integrantes de la colectividad judía en general y del “establishment comunitario”, es decir, los que se ven en la tele o y en el poder de las organizaciones. Están los que forman parte del entramado institucional judío pero también hay mucha gente que está por fuera de esas instituciones y no es menos judía”.

“Me parecía muy importante eso para saber cómo veían las distintas situaciones e hipótesis de trabajo desde adentro y desde afuera de ese establishment. Dentro del espectro comunitario entrevisté a gente que no se le asigna estar dentro del establishment a pesar de ser instituciones, como el Movimiento Judío Humanista o Zhitlovsky. Esa es como otra pata de la comunidad judía, una institucionalidad paralela que no goza de la visibilidad y el poder de la otra, y que tiene una ideología diferente”.

Como en el prólogo del libro Amado señala que algunos allegados le decían “¡no te metas con la Cole! (la colectividad judía)”, dijo asimismo que “en honor a la verdad era un prejuicio que yo tenía cuando arrancó la investigación. Creía que iba a ser muy difícil la rápida comparecencia de los integrantes de la colectividad y la colaboración de las instituciones. Pero la verdad que nada de eso fue así, no hubo ningún tipo de problema y no hubo ningún tema que los entrevistados se negaran a abordar. Incluso uno de los temas que más llamó la atención, que es el funcionamiento en Uruguay del servicio de seguridad e inteligencia judío Bitajon, pudo ser tratado en detalle como nunca se lo había hecho porque gente que lo integró y otra gente de mucho peso me proporcionó los datos. Hubo una actitud muy proactiva a la investigación”.

También se refirió a que en los últimos años disminuyó la influencia que la colectividad judía tiene sobre el sistema político, aunque admitió que “dentro de los partidos tradicionales siempre se sintió como muy importante estar atentos a los reclamos o sensibilidades de las comunidades judías e instituciones sionistas, especialmente el Comité Central Israelita. Durante el gobierno de Tabaré Vázquez, el Frente Amplio mantuvo esa tendencia, a pesar de explorar algunos caminos de entendimiento con ciertos países no muy amigos de Israel”.

Y relató que “sin embargo, en este gobierno (el de José Mujica) ha cambiado esa visión, a pesar de haber tres ministros judíos y un hombre a cargo de cosas emblemáticas de la izquierda como Miguel Brechner. La cercanía con Hugo Chávez, considerado como alguien con un grado de antisemitismo importante y el relacionamiento con Irán han alejando esas relaciones. En este gobierno de Mujica ha perdido pie la influencia del lobby en la política y el presidente no ha estado atento a los reclamos de las organizaciones judías”.

Esto último pese a haber recibido el Premio Jerusalem que otorga la Comunidad Central Israelita en  el Uruguay a quien consideran la personalidad más destacada del año en el país en el año 2010.

amadito







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