“Hoy el jugador es un equipo y se puede llegar más lejos con un buen equipo y no con una figura”, dijo el deportista

Campeón uruguayo y del mundo con Peñarol (campeón uruguayo en 1964, 1965 y 1967. Copa Libertadores en 1966. Copa Intercontinental 1966) y sudamericano con la selección juvenil celeste en Chile en 1958. Confiesa ser hincha de Peñarol y de Danubio, cuadro al que recuerda con gran afecto por haber jugado 7 años. Con la celeste jugó 34 partidos oficiales y convirtió 12 goles. Es un campeón con todas las letras, quien con sus 75 años de edad confiesa aún jugar al tenis y al fútbol con amigos. Vino a nuestra ciudad para participar de los homenajes por los 100 años del Club Atlético Peñarol de Salto y la oportunidad fue propicia para dialogar con el ídolo.
Con sus bien llevados 75 años, ¿aún juega al fútbol?
- Juego poco, juego mucho más al tenis. Generalmente no juego porque no me entreno, eso sí, me entreno para jugar al tenis todos los fines de semana y a veces también entre semana.
¿Cómo se hace para llegar a esta edad y estar tan pletórico físicamente?
- Primero, nunca dejé de entrenar, si no hacía fútbol hacía tenis y si no hacía tenis jugaba al vóleybol o al básquetbol, jugaba a cualquier cosa, hacía deporte, igual salía a caminar. Y después, he mantenido la alimentación de cuando era deportista. Desayuno, almuerzo, meriendo y ceno.
¿Y algún vicio?
- No, no. No fumo ni tomo.
Hablando de eso y para comparar los tiempos, el grave diferendo que hubo hace poco con el periodista Jorge da Silveira por lo del pase con el jugador de Peñarol que lo acusó de no ser prolijo en su vida privada saliendo de noche y…
- Lo conozco bastante bien al Toto, para mí lo que le pasa, que es un problema grave para él, es que es hincha de Nacional y lo manifiesta de una manera como si fuera un hincha. Cuando Peñarol va a hacer una cosa que a él no le gusta, trata que no le salga y si Nacional pierde, critica a los jugadores de Nacional porque él no quiere que pierda. Para mí el problema es ese.
Lo de Da Silveira lo planteaba como una anécdota, la pregunta enfilaba más por el tema de los jugadores de fútbol que prefieren la noche a concentrar previo a un partido, que fue lo que él denunció.
Pasa que él se refirió en ese momento a un jugador que no tenía buena vida y no era un buen deportista. Está bien, perfecto. Pero Peñarol en ese momento estaba haciendo un negocio, ese es el problema. Si él lo dice durante muchas semanas, si él lo dice siempre, está bien porque lo está diciendo siempre. Pero lo dijo en un momento que aparentemente hasta los portugueses estaban escuchando. Pero jugadores hay de todos, como en la vida. Yo nunca estuve en ese plano, siempre me cuidé y como no soy de salir de noche no veo qué pasa, pero sé que está mal. En general muchos jugadores, posiblemente por tener una mala preparación educativa, que también sale de su casa, bueno, yo ya salía de mi casa donde mi papá y mi mamá me decían que si quería jugar al fútbol no podía fumar, ni tomar y tenía que acostarme temprano, y lo hice toda mi vida.
Y ahora los muchachos ya muy jóvenes se encuentran con la fama y mucho dinero y quizás no saben cómo manejar eso en sus vidas.
- Por eso, se ven con mucha fama y con mucha plata y lamentablemente no están preparados para seguir en la carrera. Yo por ejemplo, jugaba al fútbol, estudiaba y trabajaba. Las tres cosas hacía y usted me preguntará, ¿y cómo hacía? Me levantaba a las cuatro de la mañana.
Usted fue campeón muy
joven con la selección
uruguaya.
- No, tenía 24 o 26 años cuando salí campeón del mundo con Peñarol, ya tenía como diez años de estar jugando.
Pero antes usted participó de un sudamericano en Chile con la celeste en 1958.
- Pero era sub 18 y yo tenía 17 años. Es cierto, esa fue la segunda vez, la primera fue en 1954 que se jugaba el campeonato de juveniles y Uruguay fue campeón, y el segundo año nosotros representando a Uruguay como campeón volvimos a salir campeones en Chile. Pero era la selección juvenil.
Y hablando de la selección mayor, leí sobre la participación de la celeste en el mundial de Inglaterra en 1966 donde en cuartos de final la FIFA cruza los árbitros alemanes e ingleses perjudicando claramente a nuestra selección y a la de Argentina. (Uruguay jugaba con Alemania y arbitraba un inglés. Argentina jugaba con Inglaterra y arbitraba un alemán).
- Fíjese, estábamos a 300 kilómetros de Londres para jugar el partido. Nos enteramos que nos cruzaban los jueces con Alemania. Enseguida llamamos a los argentinos que estaban en Londres y les dijimos, “¡nos están matando! Están jugando con los jueces cruzados, ustedes en Wembley y nosotros acá”, entonces, “sí tá, nos ponemos de acuerdo, no jugamos”. Fenómeno. Cuando se enteraron los dirigentes, porque no había un dirigente de Uruguay con nosotros, estaban todos en Londres. Cuando se enteraron de nuestra decisión se vinieron como locos a hablar con nosotros, que por favor teníamos que jugar, que era una vergüenza, que era un desastre, que no sé cuanto, que fulanito lo conocemos hace años y que es amigo nuestro y nunca nos haría una cosa así. Fenómeno. Entramos a jugar el partido y fue un robo. Hoy no podría pasar una cosa de esas, con las cámaras y todas las cosas que hay no hubiera pasado.
Usted tiene una foto donde se demuestra claramente que a Uruguay no le validaron un gol.
- Tengo fotos, porque antes de jugar en el 66, que también jugamos la final con Real Madrid, me encontré con un periodista español que era un fenómeno y me dio fotos que mostraban claramente que había sido gol, porque acá publicaron una foto del otro lado, que estaba la mano y en blanco y negro no se sabía si era una cabeza o una pelota. Pero la foto que tengo es del lado donde está el jugador con la mano adentro del arco, con la pelota arriba de la mano separada de la cabeza y yo a un metro gritando el gol contra Alemania, y estábamos cero a cero. (Julio César) Cortés tiró una pelota que pegó bajo el palo, pegó en la red, quedó picando, vino uno la sacó y el árbitro siguió el partido.

Campeón uruguayo y del mundo con Peñarol (campeón uruguayo en 1964, 1965 y 1967. Copa Libertadores en 1966. Copa20150327_171808 Intercontinental 1966) y sudamericano con la selección juvenil celeste en Chile en 1958. Confiesa ser hincha de Peñarol y de Danubio, cuadro al que recuerda con gran afecto por haber jugado 7 años. Con la celeste jugó 34 partidos oficiales y convirtió 12 goles. Es un campeón con todas las letras, quien con sus 75 años de edad confiesa aún jugar al tenis y al fútbol con amigos. Vino a nuestra ciudad para participar de los homenajes por los 100 años del Club Atlético Peñarol de Salto y la oportunidad fue propicia para dialogar con el ídolo.

Con sus bien llevados 75 años, ¿aún juega al fútbol?

– Juego poco, juego mucho más al tenis. Generalmente no juego porque no me entreno, eso sí, me entreno para jugar al tenis todos los fines de semana y a veces también entre semana.

¿Cómo se hace para llegar a esta edad y estar tan pletórico físicamente?

– Primero, nunca dejé de entrenar, si no hacía fútbol hacía tenis y si no hacía tenis jugaba al vóleybol o al básquetbol, jugaba a cualquier cosa, hacía deporte, igual salía a caminar. Y después, he mantenido la alimentación de cuando era deportista. Desayuno, almuerzo, meriendo y ceno.

¿Y algún vicio?

– No, no. No fumo ni tomo.

Hablando de eso y para comparar los tiempos, el grave diferendo que hubo hace poco con el periodista Jorge da Silveira por lo del pase con el jugador de Peñarol que lo acusó de no ser prolijo en su vida privada saliendo de noche y…

– Lo conozco bastante bien al Toto, para mí lo que le pasa, que es un problema grave para él, es que es hincha de Nacional y lo manifiesta de una manera como si fuera un hincha. Cuando Peñarol va a hacer una cosa que a él no le gusta, trata que no le salga y si Nacional pierde, critica a los jugadores de Nacional porque él no quiere que pierda. Para mí el problema es ese.

Lo de Da Silveira lo planteaba como una anécdota, la pregunta enfilaba más por el tema de los jugadores de fútbol que prefieren la noche a concentrar previo a un partido, que fue lo que él denunció.

Pasa que él se refirió en ese momento a un jugador que no tenía buena vida y no era un buen deportista. Está bien, perfecto. Pero Peñarol en ese momento estaba haciendo un negocio, ese es el problema. Si él lo dice durante muchas semanas, si él lo dice siempre, está bien porque lo está diciendo siempre. Pero lo dijo en un momento que aparentemente hasta los portugueses estaban escuchando. Pero jugadores hay de todos, como en la vida. Yo nunca estuve en ese plano, siempre me cuidé y como no soy de salir de noche no veo qué pasa, pero sé que está mal. En general muchos jugadores, posiblemente por tener una mala preparación educativa, que también sale de su casa, bueno, yo ya salía de mi casa donde mi papá y mi mamá me decían que si quería jugar al fútbol no podía fumar, ni tomar y tenía que acostarme temprano, y lo hice toda mi vida.

Y ahora los muchachos ya muy jóvenes se encuentran con la fama y mucho dinero y quizás no saben cómo manejar eso en sus vidas.

– Por eso, se ven con mucha fama y con mucha plata y lamentablemente no están preparados para seguir en la carrera. Yo por ejemplo, jugaba al fútbol, estudiaba y trabajaba. Las tres cosas hacía y usted me preguntará, ¿y cómo hacía? Me levantaba a las cuatro de la mañana.

Usted fue campeón muy joven con la selección uruguaya.

– No, tenía 24 o 26 años cuando salí campeón del mundo con Peñarol, ya tenía como diez años de estar jugando.

Pero antes usted participó de un sudamericano en Chile con la celeste en 1958.

– Pero era sub 18 y yo tenía 17 años. Es cierto, esa fue la segunda vez, la primera fue en 1954 que se jugaba el campeonato de juveniles y Uruguay fue campeón, y el segundo año nosotros representando a Uruguay como campeón volvimos a salir campeones en Chile. Pero era la selección juvenil.

Y hablando de la selección mayor, leí sobre la participación de la celeste en el mundial de Inglaterra en 1966 donde en cuartos de final la FIFA cruza los árbitros alemanes e ingleses perjudicando claramente a nuestra selección y a la de Argentina. (Uruguay jugaba con Alemania y arbitraba un inglés. Argentina jugaba con Inglaterra y arbitraba un alemán).

– Fíjese, estábamos a 300 kilómetros de Londres para jugar el partido. Nos enteramos que nos cruzaban los jueces con Alemania. Enseguida llamamos a los argentinos que estaban en Londres y les dijimos, “¡nos están matando! Están jugando con los jueces cruzados, ustedes en Wembley y nosotros acá”, entonces, “sí tá, nos ponemos de acuerdo, no jugamos”. Fenómeno. Cuando se enteraron los dirigentes, porque no había un dirigente de Uruguay con nosotros, estaban todos en Londres. Cuando se enteraron de nuestra decisión se vinieron como locos a hablar con nosotros, que por favor teníamos que jugar, que era una vergüenza, que era un desastre, que no sé cuanto, que fulanito lo conocemos hace años y que es amigo nuestro y nunca nos haría una cosa así. Fenómeno. Entramos a jugar el partido y fue un robo. Hoy no podría pasar una cosa de esas, con las cámaras y todas las cosas que hay no hubiera pasado.

Usted tiene una foto donde se demuestra claramente que a Uruguay no le validaron un gol.

– Tengo fotos, porque antes de jugar en el 66, que también jugamos la final con Real Madrid, me encontré con un periodista español que era un fenómeno y me dio fotos que mostraban claramente que había sido gol, porque acá publicaron una foto del otro lado, que estaba la mano y en blanco y negro no se sabía si era una cabeza o una pelota. Pero la foto que tengo es del lado donde está el jugador con la mano adentro del arco, con la pelota arriba de la mano separada de la cabeza y yo a un metro gritando el gol contra Alemania, y estábamos cero a cero. (Julio César) Cortés tiró una pelota que pegó bajo el palo, pegó en la red, quedó picando, vino uno la sacó y el árbitro siguió el partido.

Al final, cuando los dirigentes van a los torneos acompañando a la selección, ¿van a pasear o a defender a la celeste?

– Y debe haber de todo. Hay gente que va a pasear y hay gente que va a defender la celeste y que están permanentemente ahí.

Igualmente se tiene la sensación que siempre es más fácil ganarle a Uruguay en la liga que en la cancha.

– Ah, sí. Lamentablemente es porque somos un país con tres millones de habitantes. Aunque le parezca mentira, la FIFA es tremenda. Hace cuatro o cinco años estuve en Inglaterra y había un inglés que estaba escribiendo un libro que hablaba pestes de la FIFA y todas las cosas que había hecho, se ve que al tipo lo arreglaron porque el libro nunca se publicó (risas). Si ese libro salía se armaba una revolución con todas las cosas que leí, bueno, y esas cosas son las que pasan, como el día que jugamos nosotros, Uruguay con tres millones de habitantes contra Alemania con 30 ó 40 millones, era lógico que nos iban a tirar para afuera a nosotros, habían como 40 mil alemanes viendo el partido contra 200 uruguayos. Era más comercio que siguiera Alemania, porque se comían y tomaban todo en Inglaterra.

Nos quedamos con la sensación en Sudáfrica y también ahora en Brasil, que si no lo hubieran echado a Luis Suárez, Uruguay podría haber llegado más arriba.

– Creo que otra cosa que pasa es que al locatario siempre le acomodan los partidos. En Sudáfrica le ganamos al que no le teníamos que ganar, se distrajeron ellos y le ganamos a Sudáfrica, entonces pasamos a jugar de un lado que era mucho más accesible el viaje que del otro lado. Muchas de esas cosas pasan siempre. Yo vi a Chile en el 62 clasificarse cuarto y nunca más figuró en ningún lado. También en el 58 creo que Suecia salió segundo y después nunca más.

¿Hoy Uruguay es Suárez dependiente?

– Creo que no, pero agarró un momento bárbaro de Suárez. Hoy los jugadores solos no juegan, si no tenés quién te asista, un golero que te defienda, una defensa que marque bien, unos volantes que te habiliten bien, si querés jugar solo, no jugás. Hoy el jugador es un equipo, pienso que se puede llegar más lejos con un buen equipo y no con una figura.

¿Y cómo ve a Peñarol que en esta etapa está construyendo su estadio?

– Lo veo con muy buenas aspiraciones, han mejorado muchas cosas como respecto a hacerse el estadio, administrativamente hay muy buena gente trabajando, idónea, pero no tiene equipo. Lamentablemente.

¿Y director técnico?

– Al director técnico no lo conozco como técnico porque ha dirigido muy poco. Él (por Pablo Bengoechea) ha sido más bien ayudante de (Sergio) Markarián que entrenador. Entonces, lo primero importante que está haciendo es esto. Estuvo dirigiendo a Perú y le fue mal. No sé cuáles son las ideas, pero por lo que está exponiendo, para mí fracasa.

¿Lo ve a Diego Forlán terminando en Peñarol?

– No. Creo que de Japón, si le hacen una oferta para otro lado se va para otro lado.

¿Pero no termina en Uruguay?

– Terminaría en Uruguay si no tiene nada.

- Cuando venía para el diario me encontré con un amigo, veterano él  y le dije que venía a entrevistarlo, me dijo, “mandale saludos, lo quiero mucho, es un gran tipo, pero cómo lo p… cuando jugaba en Peñarol” (risas)

– Y sí, porque siempre jugué para ganar, en toda mi vida, hoy me pasa, no dejo ganar a mis nietos (risas) jugando a lo que sea. Es una cosa que uno lo trae adentro, la forma de ser, de jugar, siempre juego para ganar, siempre transmito a mis compañeros que el partido es accesible aunque vayamos perdiendo, “¡vamos que podemos ganar!”. Y eso, parece mentira, si usted lo practica, en alguna cosa de la vida va a ver que da resultado.