“La agresión del policía fue alevosa; el jugador siempre se lleva la peor parte”

Lo que pasó anoche en el estadio (por el miércoles) en el partido frente a Salto Uruguay, nunca me había pasado en las 19 temporadas que tengo jugando en Primera. Ante un fallo arbitral ( discutible o no), es expulsado Ángelo Sagradini, el jugador protesta y exige explicaciones, los más experientes tratamos de frenarlo , hasta ahí todo normal, pero… sin ser llamados por el árbitro, ingresan al terreno de juego las fuerzas policiales, error, no deben ingresar sin autorización del árbitro. Hasta ahí seguimos casi normal, pero…uno de estos funcionarios me golpea por la espalda en la zona lumbar con el bastón reglamentario, cuando giro para ver quién me golpeaba, recibo otros tres golpes más en la zona abdominal, trato de sacármelo de encima a este agente del “orden”, y recibo una serie de insultos de su parte. La protesta se hace generalizada, el árbitro continúa con el partido, que le faltaban solo los descuentos y listo, nada más. Compañeros de River y de Salto Uruguay me comentan que vieron la agresión de este agente hacia mi persona, inclusive el mismo línea (creo que es Ferreira el apellido) me dice que vio la agresión del policía. Creo que cualquiera que estuvo en el estadio la vio, porque fue alevosa. Termina el partido y me cruzo con los policías y seguridad privada, aprovecho para pedirle explicaciones de lo ocurrido, por lo cual recibo de este agente insultos racistas. Le aclaro que no es mi intención hacer la denuncia penal de lo ocurrido, ya que el es un trabajador y vive de su sueldo como policía, y si yo lo denuncio pierde de trabajar y también de cobrar, por lo cual me responde con insultos racistas otra vez. Si reconocía su error quedaba ahí la cosa, pero…
Ya estando en los vestuarios me doy cuenta de los hematomas que me dejaron los golpes del bastón, uno en la zona abdominal y otros dos en la lumbar. Por lo cual decido hacer la denuncia penal en la seccional 2ª, al llegar me encuentro con todos los agentes que participaron de la guardia policial en el estadio, más el línea del partido Fernando Samit (que es policía también). Al manifestar que estaba ahí para hacer la denuncia, recibí amenazas de alguno de ellos y sobre todo de Fernando Samit, “que si yo los denunciaba por agresión ellos lo iban a hacer por insultos” que tenían testigos de los insultos.
Seguí firme con mi postura de hacer la denuncia, y mientras me tomaban nota entraban de a uno a preguntarme si estaba seguro de seguir con la denuncia, que “no me convenía”. Lamentable!! Además los otros agentes que estaban afuera de esa oficina seguían con insultos y amenazas. Yo, solo, sin otra persona de testigo, pero me la banqué. Terminado el trámite me dirijo a emergencia del hospital Salto, donde la doctora de turno constató las lesiones causadas por los golpes, me certificó y llevé el certificado a la seccional para que sea adjuntado a la denuncia.
Entiendo que por mi personalidad y carácter no soy un “bebé de pecho”. Pero hago esto de jugar al fútbol porque me gusta, no cobro un peso!! Al menos pido que se sea justo y no tener que soportar este tipo de agresiones “de un agente del orden”. Y amenazas de un línea (también policía), ya que este línea me conoce desde hace más de 20 años y sabe que tipo de persona soy.
Hoy a la mañana no pude atarme los cordones de los zapatos porque no llegaba por el dolor de espalda. No pude alzar a mi bebé de 10 días por el dolor de espalda y abdominal causados por los golpes recibidos. Nadie se merece esto, pero acá siempre el jugador es el que se lleva la peor parte. Dan ganas de dejar de practicar este deporte, ya que no me siento protegido, además de estar amenazado por varios agentes del orden. Viva el futbol en su pura expresión!!
Nicolás Jorge
Ced: 2.786.206-2