“La responsabilidad de los problemas del fútbol no la tiene Tenfield sino quienes dirigen el fútbol”

Ricardo Piñeyrúa es conocido popularmente como el “Profe Piñeyrúa” y por ser el padre del popular conductor radial y televisivo “Piñe”. Es el conductor del reconocido programa deportivo que se emite por Radio El Espectador “13a0” y por ello estuvo recientemente en Salto en el primer aniversario de la nueva etapa de “Radio 1410” (que retransmite parte de la programación de la radio capitalina) y dialogó con EL PUEBLO sobre su vida, el deporte, el periodismo y las relaciones con el poder.
- ¿Siempre estuvo presente el deporte en su vida?
- Mi vida está muy signada por el deporte porque mi familia estaba muy vinculada al deporte. Mi padre fue jugador de fútbol y dirigente de Sporting, mi hermano fue un gran atleta, de hecho, la pista de atletismo lleva su nombre. Y yo también, no que fuera un gran deportista pero era un tipo que hacía deporte, jugaba al basquetbol, hice atletismo, jugué al fútbol y en un momento determinado, cuando terminé el liceo tenía que decidir qué hacer y me sedujo la posibilidad de ser profesor de educación física. Así que fui profesor de educación física, fui director del sector deportivo de AEBU, entrené básquetbol, rugby, fútbol, fútbol de salón. Entrené selecciones uruguayas, como la selección uruguaya de rugby, entrené la selección de basquetbol de Montevideo para un campeonato nacional y después terminé de casualidad en esto (risas).
- ¿Qué tanto tuvo que ver la dictadura en ese cambio de vida?
- La dictadura tuvo que ver en el sentido que estuve exiliado precisamente por mi actividad en el sindicato bancario de AEBU. Pero no fue precisamente por eso que terminé de periodista o comunicador sino que fue más bien por aspectos económicos. En un momento determinado decidí dar un giro a mi vida y aposté a hacer una actividad comercial y me di cuenta que era muy malo para eso, entonces me quedé medio sin nada. Tenía un programa en Nuevotiempo y me dije, “es todo lo que tengo, me voy a dedicar a esto”, y ahí fue que empecé a dedicarme de lleno y ahora vivo de y para esto.
- ¿Cómo fue ese pasaje de profesor de educación física y entrenador de selecciones a la comunicación?
- Sucede que no hay un acto consciente, es decir, hay circunstancias que te van llevando. Yo digo muchas veces que uno cree que es el protagonista de su vida y muchas veces la vida lo obliga a hacer cosas. A mí me pasó que en un momento determinado cuando en “CX 30, La Radio” estaba Moreno con Barizzoni, me invitaron a participar de aquella transmisión un poco por mi faceta de entrenador y preparador físico para analizar técnicamente cosas, y después termino como un comentarista más y no sé, se me dio bien, se ve que tengo facilidad para hablar. No hay un momento ni una formación, simplemente fue algo que en un momento determinado se empezó a dar, me gustó y terminé en esto.
- Se habla del “estilo Piñeyrúa”.
- Creo que es un estilo que tuvo la idea de sacarle un poco de drama a esto del fútbol, sacarle un poco de política en el sentido que hubo un momento en que la gran cantidad de comentaristas eran abogados, entonces pasaban discutiendo los reglamentos. Nosotros pusimos el centro más en el protagonista, en el jugador de fútbol, en el entrenador y sacarle un poco de drama porque en el fútbol se gana y se pierde, y sobre todo tratar de ubicarnos en quienes somos realmente, o sea, qué es lo que podíamos ser como país futbolero, en momentos de crisis donde no ganábamos nada. Fuimos un poco más reflexivos, no tan apasionados de que cuando perdés está todo mal y cuando ganás está todo bien…
- Y sin matar al jugador.
- El jugador cuando tiene una buena actuación juega bien y cuando juega mal, no jugó bien. Siempre digo que es mucho más fácil decir, “tal jugó mal”, que es feo, que decir “no jugó bien”, que es lo mismo pero menos agresivo.
- En ese mismo tono, usted ha sostenido que no se puede condenar a un jugador de fútbol a que no juegue más solo porque haya tenido una mala tarde.
- Si te ponés a mirar está cargado de eso, “esta selección no puede más, hay que sacarlo a Lugano”, y ganó tres partidos seguidos que no había ganado nunca. Entonces, nunca digas en el fútbol “esto no va más”. Hace poco asistimos a la defunción del Tony Pacheco, “Pacheco no puede jugar más”, y el otro día jugó muy bien o quizás fue de los mejores partidos que jugó, y hace 3 o 4 meses que terminó el campeonato siendo el mejor jugador de la cancha haciendo dos goles en la final cuando ya no se esperaba nada de él. Así que nunca digas que “no puede jugar más”, hay que ser cuidadoso porque además estás hablando de una persona, de un ser humano, un tipo que tiene sentimientos, que tiene un entorno y ese tipo de cosas son muy duras. Si te parece que no juega bien, que no puede jugar o que está mal, podés hacer un comentario del mal momento que está pasando o como cuando llegó Albin a Nacional y no era el jugador que esperaban, no tuvo el rendimiento esperado pero tampoco matarlo diciendo que no puede jugar más y ahora resulta que no sé dónde está jugando e hizo un gol de cabeza.
- ¿Hay clases o castas en el periodismo deportivo uruguayo? Le pregunto porque colegas suyos han catalogado el tipo de periodismo deportivo que usted hace como “intelectual”.
- Pasa que llegamos a trabajar en estos medios no viniendo del riñón tradicional del periodismo deportivo, entonces empezamos a hacer cosas que nunca se habían hecho, que tampoco eran tan originales. Por ejemplo, en los programas de fútbol no pasaban rock nacional, nosotros lo hacemos. Las cortinas de presentación de los equipos en los partidos era la canción de la murga de los equipos y nosotros poníamos a la Vela Puerca y a Los Buitres para presentar a Nacional o a Peñarol. Hablamos con los jugadores y le preguntamos si tiene novia, qué le gustaba comer, cosas de su vida que no tenían nada que ver con el fútbol. Ese tipo de cosas impactaron un poco y marcó cierta diferencia. También es cierto que nosotros en “13a0” hablamos de fútbol, de basquetbol pero también hablamos de literatura, de cine, de cultura, de política, de situaciones internacionales, o sea, hablamos de cosas que sentimos. Nuestro eslogan es “si no lo sentís, no lo entendés”, y eso también implica una cosa que al menos siempre intenté inculcar a mis compañeros de que en esto hay que transmitir sentimientos, porque estás hablando con la gente y de alguna manera tenés que tener una sensibilidad y transmitir esa sensibilidad, que la gente sepa lo que vos sentís, le guste o no, esté de acuerdo o no, pero que sepas que lo que vos estás diciendo no es porque te interesa algo sino porque es algo que vos sentís. Claro, eso al principio fue medio chocante para algunos colegas…
- Porque rompieron esquemas…
- Y si, porque rompimos esquemas y nos decían “los intelectuales” porque de repente reflexionábamos o tratábamos de tener una reflexión no intelectual sino más racional, entonces nos encajaron el mote de “intelectuales”.
- ¿Y los otros quiénes eran?
- (Risas) Y los otros no eran intelectuales. Mirá, yo tengo muy buena relación con Alberto Kesman y además hemos convivido en un par de Copas Américas y en los Juegos Olímpicos. Kesman una vez nos dijo, “ustedes son el caviar, nosotros somos el salame” (risas)…
- Ojo que el salame está caro (Risas)
- Sí, ya sé. Quiso decir que ellos eran populares, es cierto, y que nosotros éramos más distinguidos. Pero no es que uno lo busque, las cosas son así, pero en definitiva también es cierto que nosotros buscamos un nicho (de mercado). O sea, si yo hubiera salido hace 15 años a competir con Kesman como hace Kesman las cosas, iba a ser uno más e iba a perder. Por eso salimos a hacer las cosas distintas. Kesman nos sigue ganando, tiene más audiencia que nosotros, pero nosotros tenemos nuestro público. Hay lugar para todos, el asunto es buscarse su lugar. Nosotros hicimos eso y creo que lo conseguimos.
- La otra diferencia que es notoria en el periodismo deportivo es aquellos que están a favor y aquellos que están en contra de Tenfield.
- Igual creo que hoy eso ha bajado un poco, hubo momentos muy duros. Creo que bajó un poco porque también Tenfield bajó un poco la pelota, en el sentido que ya no es tan así. Hubo un momento que fue terrible. Pero además ahí hay otro tema, en algún momento hubo una lógica en el periodismo deportivo que era la lógica de Tenfield que decía, “estás conmigo o contra mí”, y por otro lado eso despertaba una película que se hicieron de que todos los males del fútbol y de Uruguay eran culpa de Tenfield. Poco más que Tenfield era la madre de todos los males. Al menos yo siempre me plantee que Tenfield tiene cosas buenas, ha hecho cosas buenas y en definitiva Tenfield ha explotado un lugar que le dejaron, y si ha hecho negociaciones que no han sido buenas para el fútbol pero han sido buenas para él (se refiere a Paco Casal) es porque quienes negociaron con él lo hicieron mal. Entonces, la responsabilidad de los problemas del fútbol no la tiene Tenfield sino que la tienen quienes dirigen el fútbol. De repente tienen discursos que no comparto, pero en definitiva no creo que Tenfield tenga todas las responsabilidades. Entonces, no estoy en contra de Tenfield pero tampoco soy un empleado de Tenfield que está todo el día a favor. Estar en ese medio es difícil, raramente hablo de Tenfield, pero cuando lo tengo que hacer porque algo no está bien, lo digo. Por ejemplo, creo que estuvo mal con el ministro (Héctor) Lescano porque quería tratar de ayudar para sacar el fútbol adelante y creo que indirectamente consiguió que hoy haya un Ejecutivo en la AUF que es muy bueno…
- ¿Tenfield lo volteó a Lescano?
- (Piensa) No, no creo que lo haya volteado Tenfield a Lescano, creo que no lo quería…
- Porque casualmente le acaban de otorgar un canal de televisión por aire y la DGI dejó de investigar a Tenfield y a Casal.
- Bueno, este… a ver (risas) Hay cosas que… no sé exactamente si Tenfield tuvo que ver con la salida de Lescano, creo que Tenfield tiene que haber presionado para que Lescano dejara de ser ministro de Deporte, de hecho tuvo un enfrentamiento con (Nelson) Gutiérrez que llegó a la Justicia. Pero de ahí a que haya sido el responsable de la salida del Ministerio, yo no me animaría a decirlo. Lo que sí creo es que ahí hay una relación evidente de Tenfield con el presidente de la República, que es directa, no sé cómo es ni por qué, pero bueno, son esas cosas que luego vos decís, “alguien después paga la cena”.
Entonces, cuando una empresa o varias son las que pagan tu escenario para la asunción, la fiesta, después de alguna manera tenés una relación. Independientemente de eso, creo que es bastante lógico que le hayan dado un canal a Tenfield en el sentido que con los parámetros con los que se ha manejado en realidad acá hay 3 canales privados, un canal público y VTV, y VTV llega a todo el país, tiene programas, tiene informativo, así que era como medio bastante lógico que le dieran un canal de televisión. No me convencen las formas en que se repartieron los canales de televisión, pero más allá de eso, entiendo que no tenías un argumento para decirle a VTV que no se lo merecía.

Ricardo Piñeyrúa es conocido popularmente como el “Profe Piñeyrúa” y por ser el padre del popular conductor radial y televisivo “Piñe”. Es el conductor del reconocido programa deportivo que se emite por Radio El Espectador “13a0” y por ello estuvo recientemente en Salto en el primer aniversario de la nueva etapa de “Radio 1410” (que retransmite parte de la programación de la radio capitalina) y dialogó con EL PUEBLO sobre su vida, el deporte, el periodismo y las relaciones con el poder.

– ¿Siempre estuvo presente el deporte en su vida?

– Mi vida está muy signada por el deporte porque mi familia estaba muy vinculada al deporte. Mi padre fue jugador de fútbol y dirigente de Sporting, mi hermano fue un gran atleta, de hecho, la pista de atletismo lleva su nombre. Y yo también, no que fuera un gran deportista pero era un tipo que hacía deporte, jugaba al basquetbol, hice atletismo, jugué al fútbol y en un momento determinado, cuando terminé el liceo tenía que decidir qué hacer y me sedujo la posibilidad de ser profesor de educación física. Así que fui profesor de educación física, fui director del sector deportivo de AEBU, entrené básquetbol, rugby, fútbol, fútbol de salón. Entrené selecciones uruguayas, como la selección uruguaya de rugby, entrené la selección de basquetbol de Montevideo para un campeonato nacional y después terminé de casualidad en esto (risas).

– ¿Qué tanto tuvo que ver la dictadura en ese cambio de vida?

– La dictadura tuvo que ver en el sentido que estuve exiliado precisamente por mi actividad en el sindicato bancario de26 9 13 006 AEBU. Pero no fue precisamente por eso que terminé de periodista o comunicador sino que fue más bien por aspectos económicos. En un momento determinado decidí dar un giro a mi vida y aposté a hacer una actividad comercial y me di cuenta que era muy malo para eso, entonces me quedé medio sin nada. Tenía un programa en Nuevotiempo y me dije, “es todo lo que tengo, me voy a dedicar a esto”, y ahí fue que empecé a dedicarme de lleno y ahora vivo de y para esto.

– ¿Cómo fue ese pasaje de profesor de educación física y entrenador de selecciones a la comunicación?

– Sucede que no hay un acto consciente, es decir, hay circunstancias que te van llevando. Yo digo muchas veces que uno cree que es el protagonista de su vida y muchas veces la vida lo obliga a hacer cosas. A mí me pasó que en un momento determinado cuando en “CX 30, La Radio” estaba Moreno con Barizzoni, me invitaron a participar de aquella transmisión un poco por mi faceta de entrenador y preparador físico para analizar técnicamente cosas, y después termino como un comentarista más y no sé, se me dio bien, se ve que tengo facilidad para hablar. No hay un momento ni una formación, simplemente fue algo que en un momento determinado se empezó a dar, me gustó y terminé en esto.

– Se habla del “estilo Piñeyrúa”.

– Creo que es un estilo que tuvo la idea de sacarle un poco de drama a esto del fútbol, sacarle un poco de política en el sentido que hubo un momento en que la gran cantidad de comentaristas eran abogados, entonces pasaban discutiendo los reglamentos. Nosotros pusimos el centro más en el protagonista, en el jugador de fútbol, en el entrenador y sacarle un poco de drama porque en el fútbol se gana y se pierde, y sobre todo tratar de ubicarnos en quienes somos realmente, o sea, qué es lo que podíamos ser como país futbolero, en momentos de crisis donde no ganábamos nada. Fuimos un poco más reflexivos, no tan apasionados de que cuando perdés está todo mal y cuando ganás está todo bien…

– Y sin matar al jugador.

– El jugador cuando tiene una buena actuación juega bien y cuando juega mal, no jugó bien. Siempre digo que es mucho más fácil decir, “tal jugó mal”, que es feo, que decir “no jugó bien”, que es lo mismo pero menos agresivo.

– En ese mismo tono, usted ha sostenido que no se puede condenar a un jugador de fútbol a que no juegue más solo porque haya tenido una mala tarde.

– Si te ponés a mirar está cargado de eso, “esta selección no puede más, hay que sacarlo a Lugano”, y ganó tres partidos seguidos que no había ganado nunca. Entonces, nunca digas en el fútbol “esto no va más”. Hace poco asistimos a la defunción del Tony Pacheco, “Pacheco no puede jugar más”, y el otro día jugó muy bien o quizás fue de los mejores partidos que jugó, y hace 3 o 4 meses que terminó el campeonato siendo el mejor jugador de la cancha haciendo dos goles en la final cuando ya no se esperaba nada de él. Así que nunca digas que “no puede jugar más”, hay que ser cuidadoso porque además estás hablando de una persona, de un ser humano, un tipo que tiene sentimientos, que tiene un entorno y ese tipo de cosas son muy duras. Si te parece que no juega bien, que no puede jugar o que está mal, podés hacer un comentario del mal momento que está pasando o como cuando llegó Albin a Nacional y no era el jugador que esperaban, no tuvo el rendimiento esperado pero tampoco matarlo diciendo que no puede jugar más y ahora resulta que no sé dónde está jugando e hizo un gol de cabeza.

– ¿Hay clases o castas en el periodismo deportivo uruguayo? Le pregunto porque colegas suyos han catalogado el tipo de periodismo deportivo que usted hace como “intelectual”.

– Pasa que llegamos a trabajar en estos medios no viniendo del riñón tradicional del periodismo deportivo, entonces empezamos a hacer cosas que nunca se habían hecho, que tampoco eran tan originales. Por ejemplo, en los programas de fútbol no pasaban rock nacional, nosotros lo hacemos. Las cortinas de presentación de los equipos en los partidos era la canción de la murga de los equipos y nosotros poníamos a la Vela Puerca y a Los Buitres para presentar a Nacional o a Peñarol. Hablamos con los jugadores y le preguntamos si tiene novia, qué le gustaba comer, cosas de su vida que no tenían nada que ver con el fútbol. Ese tipo de cosas impactaron un poco y marcó cierta diferencia. También es cierto que nosotros en “13a0” hablamos de fútbol, de basquetbol pero también hablamos de literatura, de cine, de cultura, de política, de situaciones internacionales, o sea, hablamos de cosas que sentimos. Nuestro eslogan es “si no lo sentís, no lo entendés”, y eso también implica una cosa que al menos siempre intenté inculcar a mis compañeros de que en esto hay que transmitir sentimientos, porque estás hablando con la gente y de alguna manera tenés que tener una sensibilidad y transmitir esa sensibilidad, que la gente sepa lo que vos sentís, le guste o no, esté de acuerdo o no, pero que sepas que lo que vos estás diciendo no es porque te interesa algo sino porque es algo que vos sentís. Claro, eso al principio fue medio chocante para algunos colegas…

– Porque rompieron esquemas…

– Y si, porque rompimos esquemas y nos decían “los intelectuales” porque de repente reflexionábamos o tratábamos de tener una reflexión no intelectual sino más racional, entonces nos encajaron el mote de “intelectuales”.

– ¿Y los otros quiénes eran?

– (Risas) Y los otros no eran intelectuales. Mirá, yo tengo muy buena relación con Alberto Kesman y además hemos convivido en un par de Copas Américas y en los Juegos Olímpicos. Kesman una vez nos dijo, “ustedes son el caviar, nosotros somos el salame” (risas)…

– Ojo que el salame está caro (Risas)

– Sí, ya sé. Quiso decir que ellos eran populares, es cierto, y que nosotros éramos más distinguidos. Pero no es que uno lo busque, las cosas son así, pero en definitiva también es cierto que nosotros buscamos un nicho (de mercado). O sea, si yo hubiera salido hace 15 años a competir con Kesman como hace Kesman las cosas, iba a ser uno más e iba a perder. Por eso salimos a hacer las cosas distintas. Kesman nos sigue ganando, tiene más audiencia que nosotros, pero nosotros tenemos nuestro público. Hay lugar para todos, el asunto es buscarse su lugar. Nosotros hicimos eso y creo que lo conseguimos.

– La otra diferencia que es notoria en el periodismo deportivo es aquellos que están a favor y aquellos que están en contra de Tenfield.

– Igual creo que hoy eso ha bajado un poco, hubo momentos muy duros. Creo que bajó un poco porque también Tenfield bajó un poco la pelota, en el sentido que ya no es tan así. Hubo un momento que fue terrible. Pero además ahí hay otro tema, en algún momento hubo una lógica en el periodismo deportivo que era la lógica de Tenfield que decía, “estás conmigo o contra mí”, y por otro lado eso despertaba una película que se hicieron de que todos los males del fútbol y de Uruguay eran culpa de Tenfield. Poco más que Tenfield era la madre de todos los males. Al menos yo siempre me plantee que Tenfield tiene cosas buenas, ha hecho cosas buenas y en definitiva Tenfield ha explotado un lugar que le dejaron, y si ha hecho negociaciones que no han sido buenas para el fútbol pero han sido buenas para él (se refiere a Paco Casal) es porque quienes negociaron con él lo hicieron mal. Entonces, la responsabilidad de los problemas del fútbol no la tiene Tenfield sino que la tienen quienes dirigen el fútbol. De repente tienen discursos que no comparto, pero en definitiva no creo que Tenfield tenga todas las responsabilidades. Entonces, no estoy en contra de Tenfield pero tampoco soy un empleado de Tenfield que está todo el día a favor. Estar en ese medio es difícil, raramente hablo de Tenfield, pero cuando lo tengo que hacer porque algo no está bien, lo digo. Por ejemplo, creo que estuvo mal con el ministro (Héctor) Lescano porque quería tratar de ayudar para sacar el fútbol adelante y creo que indirectamente consiguió que hoy haya un Ejecutivo en la AUF que es muy bueno…

– ¿Tenfield lo volteó a Lescano?

– (Piensa) No, no creo que lo haya volteado Tenfield a Lescano, creo que no lo quería…

– Porque casualmente le acaban de otorgar un canal de televisión por aire y la DGI dejó de investigar a Tenfield y a Casal.

– Bueno, este… a ver (risas) Hay cosas que… no sé exactamente si Tenfield tuvo que ver con la salida de Lescano, creo que Tenfield tiene que haber presionado para que Lescano dejara de ser ministro de Deporte, de hecho tuvo un enfrentamiento con (Nelson) Gutiérrez que llegó a la Justicia. Pero de ahí a que haya sido el responsable de la salida del Ministerio, yo no me animaría a decirlo. Lo que sí creo es que ahí hay una relación evidente de Tenfield con el presidente de la República, que es directa, no sé cómo es ni por qué, pero bueno, son esas cosas que luego vos decís, “alguien después paga la cena”.

Entonces, cuando una empresa o varias son las que pagan tu escenario para la asunción, la fiesta, después de alguna manera tenés una relación. Independientemente de eso, creo que es bastante lógico que le hayan dado un canal a Tenfield en el sentido que con los parámetros con los que se ha manejado en realidad acá hay 3 canales privados, un canal público y VTV, y VTV llega a todo el país, tiene programas, tiene informativo, así que era como medio bastante lógico que le dieran un canal de televisión. No me convencen las formas en que se repartieron los canales de televisión, pero más allá de eso, entiendo que no tenías un argumento para decirle a VTV que no se lo merecía.