“Papá ocupó el lugar que él hubiese soñado ocupar”

Junto a sus hijos Cecilia y Guillermo:
Dedicado a su familia, a la política y a su pueblo, vivió Néstor J. Minutti.

Junto a sus hijos Cecilia y Guillermo: Dedicado a su familia, a la política y a su pueblo, vivió Néstor J. Minutti.

Se casó con Marcia Abadíe Silva, y en ese hogar nacieron cuatro hijos: Cecilia,  Guillermo, Marcia y Alfredo. Llegaron luego los nietos.

Entregado de lleno al Partido Blanco, respaldado por un grupo responsable, con personas capaces para desempeñar los puestos deNestor Minutti trabajo en su entorno. En ese mismo entorno, que él   supo construir.

“Papá amaba la profesión de Arquitecto que tenía”, nos dice Guillermo:

Trabajó muchísimo, previo a recibirse en oportunidad junto a un equipo de trabajo con otros arquitectos, en lo que fue el proyecto del banco Hipotecario, en Montevideo.

En una etapa siguiente, lo hizo relacionado con otro arquitecto y al Ing. Dieste, cuando se proyectó lo que fue la Planta, y el Hotel de Calnú, siendo ésta una obra suya, además de la vivienda para los técnicos. Hoy es ALUR.

Ahí fue cuando se asentó un poco en cuanto a la arquitectura y en la zona, ya recibido.

¿A qué edad se recibe de Arquitecto?

-Guillermo: Le costó terminar la carrera. En realidad fue mamá un poco la que lo obligó a hacerlo. Ya Cecilia estaba nacida.

A partir de allí, comienza su trabajo en el MTOP, en la división arquitectura, siendo encargado de las obras. Eso le dio oportunidad de participar  con alegría en la finalización del Liceo Osimani y Llerena.

¿Recuerdan  anécdotas en la que hayan participado juntos?

-Cecilia: Sí. Cuando trajo el reloj para instalarlo en el Liceo Ipoll. Lo hizo mientras fue Intendente.

Nosotros vivíamos en esa cuadra, y sabíamos, se iban a escuchar los campanazos.

Nos dijo: “¡Ahora van a ver! ¡Nadie más va a dormir!”

Y lo mismo pasó cundo se paró enfrente del campanario de la Parroquia del Carmen.

Dijo: “¡eso esta horrible!”

Se fue a hablar con el padre Espada, sacó la campana, la limpió toda y la colocó de nuevo. Solía tener esas cosas.

-Guillermo: en lo que era arquitectura, nada le era indiferente.

Con el Párroco Irurueta, surgió la posibilidad de hacer  la virgen Stella Maris. Se realizó el círculo que la recubre con ese ladrillo, porque él era un apasionado del ladrillo.

Minutti con parte de su familiaRealizaron un contacto y había que traer de Argentina a la virgen.

La envolvieron, se la pusieron encima de los pies de Cecilia y papá le dijo: “si pesa mucho y te duele, ¡no digas nada!(sonríe).

Al llegar a la aduana, había que rendir cuentas, pero como era el Párroco de la ciudad y el Intendente, ¿quién se atrevía a poner objeciones? (sonríe).

No quedó encanutado en lo que era ser Intendente. Si había que hacer, lo hacía.

Una anécdota cuenta, que cuando el comienza como Intendente, el edificio de la Intendencia estaba muy deteriorado por falta de mantenimiento.

Sentado él un día en una reunión, comienza a entrar agua por debajo de la puerta. Sin dudarlo, se subió al techo y lo limpió, destapando los caños.

Un día fuimos a la Feria de las Naciones, en El Prado donde Salto tenía un stand. Se quema una lámpara, llaman al electricista general, y éste llega muy malhumorado.

Coloca la escalera de tal forma que raya todo el tablero colocado. Nunca vi bajar a nadie tan rápido de una escalera. Papá, de carácter muy fuerte, lo agarró, lo bajó en el aire y le dijo:” ¿Usted qué se cree? ¡Tenemos todo pronto para comenzar y nos hace esto!”

Era muy especial, papá. Cuento otra anécdota, porque estas dicen mucho: donde hoy está la Cardio, era el Consulado Argentino.

Estaba papá en la puerta de Diario El Pueblo por salir, cuando ve al cónsul que doblaba a contramano por 18 de Julio y entraba a su garaje. Cuando lo vio se bajó del auto lo paró diciéndole algunas cosas, y vuelve al auto.

El cónsul, tomó un revólver, llegó hasta donde estaba papá dentro del auto, lo apuntó y le dijo:” ¿Qué te pasa? ¿Hacete el guapo ahora?

Y papá salió del auto, empujándolo con el revólver en el pecho, diciéndole: ¡si sos guapo, tirá! Ese era su carácter. Especial.

Salía de casa por ejemplo y si no estaba barrida la vereda, entraba, tomaba una escoba y barría todo el frente de nuestra casa.

Papá, era de esas personas, que ocupó el lugar que él hubiera soñado ocupar.

Hace muy poco me pasó algo muy especial. Por mi relación que tengo con la liga del baby fútbol, estuvimos ocupando la cantina de lo que era la vieja terminal. Entro al baño, miro la parte de arriba de la puerta, y estaba escrito con letra de papá, una raya y la palabra: «cortar».

Ahí se puede ver que él estaba en todos los detalles.

¿Qué actividades le gustaba?

-Cecilia: Leer novelas de Aghatta Christie, y el cine.

-Guillermo: yo creo que también estar en su escritorio. Hecho a su forma, como un laboratorio, que uno podía entrar muySus hijos Guillermo y Cecilia. esporádicamente. Era su mundo.

¿Cómo lo acompañaron a papá?

-Cecilia: en realidad yo era adolescente cuando falleció.

Recuerdo que un día cuando tenía yo 14 años, junto a mi grupo del Liceo, estábamos en la plaza Artigas, frente a un discurso de papá.

Mis compañeros me decían: “¡que viejo aburrido este!”, haciéndome sentir muy mal.

Yo llego a casa, y le digo: ¡“papá, que vergüenza me hiciste pasar frente a mis amigos”!

Lloré  toda la noche, cuando mamá me dijo que papá no había dormido en la noche anterior por escribir aquel discurso. Con el tiempo entendí que nos protegía, y que lo hizo todo por nosotros.

Un día, encuentra a mi hermana fumando escondida, le trajo una caja de Republicana y la obligó a fumarla, ¡ya! Casi muere mi hermana.

¿Cómo participaba su mamá en todo?

-Cecilia: La adoraba, no dejaba que nadie la tocara.

Los fines de semana, nuestro paseo era ir a Termas de Arapey, toda la familia.

Pero no íbamos a pasear, era porque papá tenía que acomodar, y ver cómo estaba todo.

-Guillermo: recuerdo que un día, vamos de paseo a las termas y allí alquilaban bicicletas. Como todo gurí, te hacés amigo de la que alquila. Esta me dijo, ¿No querés andar en bici?, agarra la 25 y yo me fui.

Al llegar a una esquina me encuentro con papá, que me dijo: ¿Y esa bicicleta?

–La muchacha me la prestó, le dije.

-Ah, mirá. Ahora vas,  la devolvés, y si querés andar en bici, alquilá.

Me subo a la bicicleta para llevarla de regreso y me dijo ¡No, no, vas a ir caminando con la bicicleta al costado a devolverla! (sonríe).

¿Cómo fue recibida la noticia por ustedes sobre su elección como Intendente?

-Guillermo: Nos enteramos con mamá por la radio, salimos a calle Uruguay, y lo estaban llevando en andas, colocándole un chupete grandote sobre el cuello, que se colocaban en los autos, porque se decía que el era muy bebé, para el cargo. Tenía 38 años en ese entonces, y estuvo cinco como Intendente.

¿Lo acompañó siempre su mamá?

-Guillermo: Todo lo que es la actividad pública y política, genera un montón de situaciones que no son las mejores.

Uno está expuesto a la crítica, a la prensa, a las relaciones humanas. Mamá, no lo sabía manejar muy bien a eso, pero lo respetaba.

Uno tiene cosas buenas pero también tenemos de las fuleras, como todo ser humano.

Ponía él tanta pasión en lo que hacía, que era imposible decirle pará. El único que lo hacía era su hermano el Contador.

Un día, cuenta mi mamá, que papá estaba tan nervioso, que éste hermano le dijo: “o parás, o te saco el banquito”. Lo hizo para ver si reaccionaba.

¿Qué les faltó hacer con papá?

-Cecilia: que conociera a mis hijos, todos los días lo recuerdo y lo extraño. No hay hombre como mi padre.

No estoy llorando de tristeza, es de emoción, porque sé lo que fue papá.

-Guillermo: me hubiese gustado charlar más con él, decirle cosas en las que yo no estaba de acuerdo, para que fueran distintas.

Poder contarle mis preocupaciones, y apoyarlo más, interviniendo en sus cosas para decirle: en este lugar no metas tanto el cuchillo, pensá un poco.

Es que nosotros perdimos un poco a un padre por la Intendencia.

¿Fallece siendo Intendente?

-Cecilia: Sí, todavía siéndolo. En un viaje donde va a inaugurar el Mausoleo de Artigas,  en Montevideo.

Defínanmelo en pocas palabras:

-Guillermo: Un luchador, honesto y amaba a Salto.

-Cecilia: Un ejemplo de vida, como un padre amoroso, aunque le costara demostrarlo. Y como dijo Guillermo, el sí amaba a Salto.