“Si no nos dan plata para la Universidad de la República en Montevideo esto revienta”

Hace un año su nombre sonaba para ser candidato a rector de la Universidad de la República (UdelaR). Sin embargo, su perfil no cumplió con los requerimientos exigidos por la carta orgánica de la institución. Quienes apostaban por Gregory Randall veían en él a la persona con la capacidad y experiencia suficiente para seguir trabajando por la descentralización de la universidad, proceso que inició el exrector, Rodrigo Arocena, y que se convirtió en una de sus principales banderas de gestión. Es que durante estos últimos seis años, Randall estuvo al frente de la Comisión Coordinadora del Interior (CCI) –cargo que dejó en noviembre pasado– y fue el encargado de acercar la principal casa de estudios a diferentes puntos del país. Hoy la UdelaR cuenta con dos centros regionales (Cenures) en marcha: uno en el litoral norte (Paysandú – Salto) y otro en el este (Maldonado – Rocha). El tercero, en el noreste (Rivera – Tacuarembó) asegura que “está a punto de caramelo” y terminará de constituirse en marzo. A pocos días de renunciar a la CCI, Randall recibió a El Observador y adelantó que ya está todo planeado para iniciar dos Cenures más: uno en el centro sur (Durazno, Flores, Florida) y otro en el suroeste (Mercedes y Colonia).

¿CUÁNDO ESTARÁN PRONTOS ESTOS DOS NUEVOS CENTROS?

Depende de qué es lo que quiere el país y la Universidad. Hacer un centro regional cuesta $ 50 millones. Capaz que el país quiere invertirlos en otra cosa. A nosotros nos trataron muy mal como universidad. Nos dieron plata para el interior, pero no nos dieron casi nada para Montevideo (El presupuesto de la CCI pasó de $ 20 millones en 2007 a $ 600 millones en 2014).  En este nuevo período nos tienen que dar dinero para Montevideo, porque si no esto no aguanta; esto revienta.

¿EN ESTE NUEVO QUINQUENIO LA PRIORIDAD TIENE QUE SER MONTEVIDEO?

Yo diría que tiene que ser una construcción equilibrada. Que incluya las necesidades crecientes de Montevideo, donde tenemos el 90% de los estudiantes. No podemos no darle nada a Montevideo y darle todo al interior. Hacerlo fue un grave error del gobierno. En este quinquenio nos dio el 90% de lo que pedimos para los programas del interior y solo el 5% de lo que pedimos para Montevideo.

¿Y ESO NO SE PODÍA CAMBIAR?

Podíamos haberlo cambiado, pero nos lo dieron así. Eso yo lo dije en el Parlamento: creen que están ayudando al interior, pero no: le están serruchando las patas porque le están sacando el soporte político. Si el programa del interior se convierte en una competencia con lo que pasa en Montevideo, está muerto. No puede ser visto por la gente como una cuestión antinomia. Tiene que ser visto como una cuestión que sume y efectivamente suma.

¿Y ESA COMPETENCIA HOY EN QUÉ SE NOTA?

Eso se notó ampliamente en la elección rectoral. Por eso, el programa del interior fue tan discutido durante la elección. Algunos sectores de la universidad, con desconocimiento y con una valoración errónea de las cosas, jugaron con esa diferencia de Montevideo e interior.

¿CREE QUE ESTO CASTIGÓ AL CANDIDATO OFICIALISTA?

No había un candidato oficialista. Había dos candidatos. Uno que proponía retomar y profundizar las ideas de Arocena (Álvaro Rico) y otro que era más crítico (Roberto Markarian, quien finalmente fue electo). Varias discusiones que se dieron eran sobre esta diferencia Montevideo e interior, pero estaban basadas en mitos urbanos. A Markarian le preocupa cómo se traslada la gestión al interior. Dice que el proceso se tendría que haber hecho acompasado porque hoy la falta de gestión se siente.

Cuando nosotros hicimos la propuesta de presupuesto al Parlamento, en particular para el programa del interior, pedimos expresamente el incremento mayor en el primer año, y año a año ir bajando. El argumento era sencillo: había que construir primero los instrumentos de gestión, nombrar a los docentes, hacer la infraestructura y después comenzar a trabajar paulatinamente. No solamente nos dieron un presupuesto desbalanceado entre programas hacia la interna de la Universidad, sino que además el del interior nos lo dieron al revés. Alguien tuvo la genial idea de darnos el menor incremento en el primer año, irlo subiendo año a año y darnos el mayor incremento en el último año. Pero el último año de un presupuesto quinquenal corresponde con año de veda electoral y no se pueden nombrar funcionarios. O sea, que en el año en que nosotros teníamos la plata para nombrar a los funcionarios, en 2014, no solo era el último, sino que era el de la veda. Teníamos dos opciones: no hacer nada o hacerlo con lo que teníamos. Y fue lo que hicimos. Hemos tenido que empezar con mucho menos capacidad de gestión que la que estaba prevista. Entonces el presupuesto estuvo mal hecho de entrada.

Estuvo mal hecho, no. Estuvo mal otorgado. Estuvo bien hecho, estaba escrito en un documento: vamos a hacer esto y necesitamos esta plata. Y cuando nos lo dieron al revés, yo fui al Parlamento y les dije: lo están haciendo al revés y va a significar esto.

¿Y QUÉ HUBIERA PASADO SI SE HUBIERA OTORGADO COMO USTEDES PEDÍAN?

Tendríamos estructuras de gestión más sólidas. Pero lo que no hicimos nosotros – se nos puede criticar por ello– fue bajar los brazos. La universidad no se podía permitir que habiéndole dado el gobierno el 90% del dinero que pidió para un programa, no cumpliera con lo prometido. Nosotros fuimos al Parlamento y dijimos, cuando termine el quinquenio vamos a tener tres centros regionales, 240 docentes funcionando en esos lugares con dedicación total, 12 carreras y 12 mil estudiantes.

TERMINANDO EL QUINQUENIO, ¿ESAS METAS EN QUÉ ESTÁN?

Hoy podemos decir que casi cumplimos. Hemos creado dos centros regionales y el tercero está en camino. Hemos creado 31 ofertas, en lugar de 12. Tenemos 239 cargos creados en lugar de 240 y este año tenemos 10 mil estudiantes en el interior. Espero en 2015 llegar a los 12 mil.

DE CARA AL NUEVO QUINQUENIO, ¿CREE QUE SE DEBEN TERMINAR DE CONSOLIDAR LOS TRES CENTROS QUE YA ESTÁN CREADOS O TRABAJAR PARA CREAR LOS OTROS DOS?

Esa es una discusión política que el país se tiene que dar. Si el país no tiene la fuerza para hacerlo, entonces concentrémonos en estos tres. Hay que ver qué dinero nos dan. La Universidad no soporta otro quinquenio de sequía en Montevideo. No lo soporta. Pero creo que también sería interesante que el país entendiera que estaría bueno terminar el quinquenio en 2020 con cinco centros regionales.

ace un año su nombre sonaba para ser candidato a rector de la Universidad de la República (UdelaR). Sin embargo, su perfil no cumplió con los requerimientos exigidos por la carta orgánica de la institución. Quienes apostaban por Gregory Randall veían en él a la persona con la capacidad y experiencia suficiente para seguir trabajando por la descentralización de la universidad, proceso que inició el exrector, Rodrigo Arocena, y que se convirtió en una de sus principales banderas de gestión. Es que durante estos últimos seis años, Randall estuvo al frente de la Comisión Coordinadora del Interior (CCI) –cargo que dejó en noviembre pasado– y fue el encargado de acercar la principal casa de estudios a diferentes puntos del país. Hoy la UdelaR cuenta con dos centros regionales (Cenures) en marcha: uno en el litoral norte (Paysandú – Salto) y otro en el este (Maldonado – Rocha). El tercero, en el noreste (Rivera – Tacuarembó) asegura que “está a punto de caramelo” y terminará de constituirse en marzo. A pocos días de renunciar a la CCI, Randall recibió a El Observador y adelantó que ya está todo planeado para iniciar dos Cenures más: uno en el centro sur (Durazno, Flores, Florida) y otro en el suroeste (Mercedes y Colonia).
¿CUÁNDO ESTARÁN
PRONTOS ESTOS DOS NUEVOS CENTROS?
Depende de qué es lo que quiere el país y la Universidad. Hacer un centro regional cuesta $ 50 millones. Capaz que el país quiere invertirlos en otra cosa. A nosotros nos trataron muy mal como universidad. Nos dieron plata para el interior, pero no nos dieron casi nada para Montevideo (El presupuesto de la CCI pasó de $ 20 millones en 2007 a $ 600 millones en 2014).  En este nuevo período nos tienen que dar dinero para Montevideo, porque si no esto no aguanta; esto revienta.
¿EN ESTE NUEVO
QUINQUENIO LA
PRIORIDAD TIENE QUE SER MONTEVIDEO?
Yo diría que tiene que ser una construcción equilibrada. Que incluya las necesidades crecientes de Montevideo, donde tenemos el 90% de los estudiantes. No podemos no darle nada a Montevideo y darle todo al interior. Hacerlo fue un grave error del gobierno. En este quinquenio nos dio el 90% de lo que pedimos para los programas del interior y solo el 5% de lo que pedimos para Montevideo.
¿Y ESO NO SE PODÍA
CAMBIAR?
Podíamos haberlo cambiado, pero nos lo dieron así. Eso yo lo dije en el Parlamento: creen que están ayudando al interior, pero no: le están serruchando las patas porque le están sacando el soporte político. Si el programa del interior se convierte en una competencia con lo que pasa en Montevideo, está muerto. No puede ser visto por la gente como una cuestión antinomia. Tiene que ser visto como una cuestión que sume y efectivamente suma.
¿Y ESA COMPETENCIA HOY EN QUÉ SE NOTA?
Eso se notó ampliamente en la elección rectoral. Por eso, el programa del interior fue tan discutido durante la elección. Algunos sectores de la universidad, con desconocimiento y con una valoración errónea de las cosas, jugaron con esa diferencia de Montevideo e interior.
¿CREE QUE ESTO
CASTIGÓ AL CANDIDATO OFICIALISTA?
No había un candidato oficialista. Había dos candidatos. Uno que proponía retomar y profundizar las ideas de Arocena (Álvaro Rico) y otro que era más crítico (Roberto Markarian, quien finalmente fue electo). Varias discusiones que se dieron eran sobre esta diferencia Montevideo e interior, pero estaban basadas en mitos urbanos. A Markarian le preocupa cómo se traslada la gestión al interior. Dice que el proceso se tendría que haber hecho acompasado porque hoy la falta de gestión se siente.
Cuando nosotros hicimos la propuesta de presupuesto al Parlamento, en particular para el programa del interior, pedimos expresamente el incremento mayor en el primer año, y año a año ir bajando. El argumento era sencillo: había que construir primero los instrumentos de gestión, nombrar a los docentes, hacer la infraestructura y después comenzar a trabajar paulatinamente. No solamente nos dieron un presupuesto desbalanceado entre programas hacia la interna de la Universidad, sino que además el del interior nos lo dieron al revés. Alguien tuvo la genial idea de darnos el menor incremento en el primer año, irlo subiendo año a año y darnos el mayor incremento en el último año. Pero el último año de un presupuesto quinquenal corresponde con año de veda electoral y no se pueden nombrar funcionarios. O sea, que en el año en que nosotros teníamos la plata para nombrar a los funcionarios, en 2014, no solo era el último, sino que era el de la veda. Teníamos dos opciones: no hacer nada o hacerlo con lo que teníamos. Y fue lo que hicimos. Hemos tenido que empezar con mucho menos capacidad de gestión que la que estaba prevista. Entonces el presupuesto estuvo mal hecho de entrada.
Estuvo mal hecho, no. Estuvo mal otorgado. Estuvo bien hecho, estaba escrito en un documento: vamos a hacer esto y necesitamos esta plata. Y cuando nos lo dieron al revés, yo fui al Parlamento y les dije: lo están haciendo al revés y va a significar esto.
¿Y QUÉ HUBIERA PASADO SI SE HUBIERA
OTORGADO COMO
USTEDES PEDÍAN?
Tendríamos estructuras de gestión más sólidas. Pero lo que no hicimos nosotros – se nos puede criticar por ello– fue bajar los brazos. La universidad no se podía permitir que habiéndole dado el gobierno el 90% del dinero que pidió para un programa, no cumpliera con lo prometido. Nosotros fuimos al Parlamento y dijimos, cuando termine el quinquenio vamos a tener tres centros regionales, 240 docentes funcionando en esos lugares con dedicación total, 12 carreras y 12 mil estudiantes.
TERMINANDO EL
QUINQUENIO, ¿ESAS
METAS EN QUÉ ESTÁN?
Hoy podemos decir que casi cumplimos. Hemos creado dos centros regionales y el tercero está en camino. Hemos creado 31 ofertas, en lugar de 12. Tenemos 239 cargos creados en lugar de 240 y este año tenemos 10 mil estudiantes en el interior. Espero en 2015 llegar a los 12 mil.
DE CARA AL NUEVO
QUINQUENIO, ¿CREE QUE SE DEBEN TERMINAR DE CONSOLIDAR LOS TRES CENTROS QUE YA
ESTÁN CREADOS O
TRABAJAR PARA CREAR
LOS OTROS DOS?
Esa es una discusión política que el país se tiene que dar. Si el país no tiene la fuerza para hacerlo, entonces concentrémonos en estos tres. Hay que ver qué dinero nos dan. La Universidad no soporta otro quinquenio de sequía en Montevideo. No lo soporta. Pero creo que también sería interesante que el país entendiera que estaría bueno terminar el quinquenio en 2020 con cinco centros regionales.