“Sin que me tiemble el pulso, yo asumo el error cometido”

De Carlos Vera, recibimos y publicamos.

A los dirigentes, cuerpo técnico, planteles e hinchas de Ferro Carril FC.
De mi mayor consideración:
A esta altura de los hechos y el transcurrir de los días, saben ustedes lo acontecido, por lo tanto creo no es de trascendencia caer en un relato cronológico. Llegó a mi poder una carta anónima, presuntamente  desde alguna área de Ferro Carril o persona que desconozco, cuestionando mi actitud en la cancha, sobre todo en los últimos partidos disputados ante el club Zorrilla de Artigas.
Transcurrió la semana previa al segundo partido ante Zorrilla por la tercera fase de la Copa Nacional, en medio de una situación personal donde se mezclaron sensaciones de angustia, decepción, dolor y sobre todo, impotencia.
Cuando finaliza el partido en Artigas, en plena cancha hago saber de esa carta a quienes son parte de Ferro Carril. Reconozco que ese fue mi error central: no haber puesto en conocimiento de la carta a las propias autoridades del club, cuando llega a mis manos.
El paso de las horas, de los días, a todos nos va abriendo la posibilidad de una reflexión desde lo íntimo, con una autocrítica que en mi caso no faltó.
Necesito que me entiendan: nunca en estos años en defensa de la camiseta de Ferro Carril, una camiseta que fui aprendiendo a querer y respetar, me había acontecido una situación de esa índole. Más allá del jugador de fútbol, soy un ser humano con sus propias emociones, rebeldías y pensamientos. En la vida y en la cancha me enseñaron a darlo todo, sin guardarme nada.
Es una manera de tener gratitud con quienes me abrieron la puerta para crecer como futbolista y persona. Ferro Carril, años atrás, me abrió su puerta y no duden que en mí fue naciendo un sentimiento hacia la institución, donde el afecto no falta.
No puedo menos que escribirles con la mayor franqueza a la familia de Ferro Carril y decirles sin que me tiemble el pulso, que asumo el error cometido, que fue la mía una actitud infeliz y no madura. Pero también les pido que entiendan que lo vivido en esos días previos no fue fácil para mí y que no siempre es posible el control de las emociones o de las actitudes.
Nunca estuvo en mi ánimo ofender o agraviar a nadie y si algún exceso cometí, con la misma franqueza y humildad, solo me queda pedir disculpas. Creo que hacerlo no disminuye la condición humana del hombre, ni es tampoco una deshonra, sino más bien es una manera de dignificarlo. Eso me han enseñado mis mayores y eso trato de aplicar, tanto en el día a día, como en una cancha de fútbol.
Volver a ponerme la camiseta de Ferro Carril, es mi ilusión. Seguir siendo parte de un club cargado de glorias, es simplemente lo que me dicta el corazón y en estos términos lo trasmito a los dirigentes, a los integrantes del cuerpo técnico, a mis compañeros y a una hinchada que siempre me brindó el calor de su afecto. Los recuerdos campeones con Ferro para mí serán recuerdos para siempre, tengan por sobre todo esa seguridad.
A la familia ferrocarrilera mi saludo y mi respeto, de un jugador que nunca ha dejado de ofrecer lo mejor por la causa, porque eso es lo que siente.
Muchas gracias a todos por la comprensión y ojalá nos volvamos a ver y compartir el mismo camino queriendo para nuestro Ferro Carril, lo máximo y lo mejor.
CARLOS ALBERTO VERA
4-439-214-8

A los dirigentes, cuerpo técnico, planteles e hinchas de Ferro Carril FC.

De mi mayor consideración:

A esta altura de los hechos y el transcurrir de los días, saben ustedes lo acontecido, por lo tanto creo no es de trascendencia caer en un relato cronológico. Llegó a mi poder una carta anónima, presuntamente  desde alguna área de Ferro Carril o persona que desconozco, cuestionando mi actitud en la cancha, sobre todo en los últimos partidos disputados ante el club Zorrilla de Artigas.

Transcurrió la semana previa al segundo partido ante Zorrilla por la tercera fase de la Copa Nacional, en medio de una situación personal donde se mezclaron sensaciones de angustia, decepción, dolor y sobre todo, impotencia.

Cuando finaliza el partido en Artigas, en plena cancha hago saber de esa carta a quienes son parte de Ferro Carril. Reconozco que ese fue mi error central: no haber puesto en conocimiento de la carta a las propias autoridades del club, cuando llega a mis manos.

El paso de las horas, de los días, a todos nos va abriendo la posibilidad de una reflexión desde lo íntimo, con una autocrítica que en mi caso no faltó.

Necesito que me entiendan: nunca en estos años en defensa de la camiseta de Ferro Carril, una camiseta que fui aprendiendo a querer y respetar, me había acontecido una situación de esa índole. Más allá del jugador de fútbol, soy un ser humano con sus propias emociones, rebeldías y pensamientos. En la vida y en la cancha me enseñaron a darlo todo, sin guardarme nada.

Es una manera de tener gratitud con quienes me abrieron la puerta para crecer como futbolista y persona. Ferro Carril, años atrás, me abrió su puerta y no duden que en mí fue naciendo un sentimiento hacia la institución, donde el afecto no falta.

No puedo menos que escribirles con la mayor franqueza a la familia de Ferro Carril y decirles sin que me tiemble el pulso, que asumo el error cometido, que fue la mía una actitud infeliz y no madura. Pero también les pido que entiendan que lo vivido en esos días previos no fue fácil para mí y que no siempre es posible el control de las emociones o de las actitudes.

Nunca estuvo en mi ánimo ofender o agraviar a nadie y si algún exceso cometí, con la misma franqueza y humildad, solo me queda pedir disculpas. Creo que hacerlo no disminuye la condición humana del hombre, ni es tampoco una deshonra, sino más bien es una manera de dignificarlo. Eso me han enseñado mis mayores y eso trato de aplicar, tanto en el día a día, como en una cancha de fútbol.

Volver a ponerme la camiseta de Ferro Carril, es mi ilusión. Seguir siendo parte de un club cargado de glorias, es simplemente lo que me dicta el corazón y en estos términos lo trasmito a los dirigentes, a los integrantes del cuerpo técnico, a mis compañeros y a una hinchada que siempre me brindó el calor de su afecto. Los recuerdos campeones con Ferro para mí serán recuerdos para siempre, tengan por sobre todo esa seguridad.

A la familia ferrocarrilera mi saludo y mi respeto, de un jugador que nunca ha dejado de ofrecer lo mejor por la causa, porque eso es lo que siente.

Muchas gracias a todos por la comprensión y ojalá nos volvamos a ver y compartir el mismo camino queriendo para nuestro Ferro Carril, lo máximo y lo mejor.

CARLOS ALBERTO VERA

4-439-214-8