“Uruguay va dando sus pasos para flexibilizar el secreto bancario”

Entrevista a Mario Bergara

4El presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Mario Bergara, es un hombre afable y con sentido del humor pese a la responsabilidad que carga sobre sus hombros, recibió a EL PUEBLO apenas unos minutos antes de retornar a Montevideo, donde habló de la inflación, del dólar y en qué moneda recomienda endeudarse, sobre el tipo de plaza financiera que es Uruguay y los inminentes acuerdos de intercambio de información que se firmarán con Argentina.

- Estamos viviendo un hecho histórico en Salto al recibir por primera vez al Directorio del BCU.

– Así es. En estas circunstancias de presentar los productos y actividades del Bicentenario, el Directorio del BCU además de la presentación que se hizo en Montevideo decidió justamente iniciar una serie de presentaciones en cinco capitales departamentales, en Minas, Salto, Fray Bentos, Rocha y San José, quizás rompiendo un poco una mala tradición centralizadora que por cuarenta y cuatro años rigió en el BCU. Quizás el hecho que el BCU no sea un banco que implique tener una red de sucursales en el interior, quizás nunca se dio esa vocación de ir hacia el resto del territorio nacional, creemos que esto es algo que tiene que hacerse costumbre, que el BCU que trabaja para todos los uruguayos en todo el territorio nacional, a pesar que tenga solo una sede en Montevideo necesita este acercamiento a la sociedad en general y en particular a la del interior, que también tiene sus peculiaridades, sus características. Así que no solamente estos son los primeros eventos que el BCU realiza en el interior del país en sus cuarenta y cuatro años de vida sino también que hemos sesionado como Directorio en Minas la semana pasada y en Salto en el día de hoy, las dos primeras veces que el BCU y su Directorio sesiona fuera de Montevideo. O sea que se trata de aportar un granito descentralizador desde el lugar que nos corresponde.

- La inflación se encuentra relativamente baja y dentro de los márgenes previstos por el equipo económico. Sin embargo, un ama de casa va a hacer las compras al supermercado y se encuentra con los precios demasiado altos de la canasta básica, ¿cómo debemos entender eso?

– La inflación se mide en función de lo que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) recopila como el Índice de Precios al Consumo (IPC), que es el valor de una canasta promedio de consumo de los uruguayos en base a las encuestas de hogares que se hacen a nivel nacional, se conforma esta canasta promedio que incluye alimentos o cosas que uno puede pensar como básicas pero también, en distintos grados, otros componentes como electrodomésticos, vivienda, salud, etcétera. O sea que la inflación se mide como la contracara justamente del valor de esa canasta que refleja en promedio lo que los propios uruguayos declaran consumir en las encuestas de hogares. Tanto la canasta como el IPC es un valor promedio, no quiere decir que todas las familias consuman la misma canasta ni quiere decir que todos los precios suban o bajen en la misma proporción, hay siempre algunos rubros que suben un poco más que la inflación promedio y otras que suben menos. En estos tiempos en que por ejemplo el tipo de cambio ha estado más bien tendiendo a bajar, todas las cosas que generalmente uno importa o que se fijan los precios en dólares y demás, son componentes de esa canasta que tienden a bajar su valor. Otros componentes que ahora son lo más demandados en el mundo, que son los alimentos justamente, es lo que a veces se traslada a precios más altos. Está claro que las cosas que nosotros más exportamos, caso típico de la carne, es de las cosas que más ha subido porque es parte de este circuito mundial de mayor demanda de estos bienes, sobre todo de los que ahora llamamos los países emergentes. Rusia por ejemplo, que es uno de los países emergentes, es el principal comprador de carne a Uruguay junto con Brasil, en su momento también lo era Estados Unidos. O sea, el hecho que uno tenga salidas de exportación de cosas cuyos precios internacionales están permanentemente subiendo, a la larga también se expresa en precios más altos en el mercado doméstico.

Es cierto, hay rubros en la canasta de consumo que uno puede ver que sensiblemente han estado subiendo. La inflación está hoy por hoy cercana al ocho por ciento, un poco más alto de lo que las autoridades desearían, pero de todas maneras se trata de un guarismo muy razonable que está bajo control. 

- Otro de los temas que ha traído alguna preocupación a los uruguayos tiene que ver con la dolarización de su economía. En un contexto de incertidumbre generada por la crisis internacional, ¿en qué moneda conviene que nos endeudemos? ¿Dólares o pesos?

– Es cierto que Uruguay desde la década del sesenta, justamente motivado por la altísima inflación que comenzó a haber en los sesenta, setenta y en los ochenta, muchos uruguayos comenzaron a ir hacia el dólar como moneda de refugio, tranquilidad y estabilidad. Incluso a nivel de los depósitos, de los créditos y de la fijación de los precios principales de la economía, a las viviendas, automóviles, etcétera. O sea que es verdad que tenemos una cultura y una historia de dolarización que no es solamente que tenemos los depósitos en dólares, sino que hay también muchas cosas que las pensamos en dólares. Eso es un tema cultural, por lo tanto, de difícil reversión, pero de a poco se está haciendo.

La deuda pública que estaba cien por ciento en dólares, ahora está casi la mitad en moneda nacional, los créditos que también estaban prácticamente un noventa por ciento en dólares ahora están en un sesenta y algo por ciento en dólares y un treinta y pico en moneda nacional, en particular el crédito al consumo, que es el que sacan las familias, está en un noventa y ocho por ciento en moneda nacional. En fin, o sea que de a poco se van dando pasos, y eso tiene que ver con la inflación baja, ya llevamos diez u once años de inflaciones bajas y eso es lo que también ayuda a que la gente comience a ahorrar o a tomar crédito y a fijar precios en pesos o en unidades indexadas, que es moneda nacional ajustada por la inflación. O sea que el hecho de tener inflación baja es lo que ayuda a desdolarizar y de hecho lo estamos viendo en estos últimos años, la desdolarización si bien todavía sigue siendo un poco alta se ha reducido sensiblemente.

En cuanto a cómo actuar individualmente, tanto empresas como familia en ese sentido, uno lo que siempre trata es adecuar sus deudas a sus ingresos, no solo en los montos -uno no puede endeudarse más allá de lo que después va a poder pagar, es decir, depende de su capacidad de generar ingresos, los montos de deuda tienen que tener alguna relación con los ingresos que uno genera y por lo tanto con lo que puede pagar- sino también en la moneda. Si uno tiene ingresos esencialmente en moneda local, o lo que vende o en lo que trabaja depende del circuito doméstico, lo natural sería acompasar la moneda de su deuda a esa moneda en la que recibe ingresos. El sector exportador cuyos ingresos dependen del circuito dólar, puede endeudarse también en dólares porque también ahí ajusta, adecua sus ingresos y su deuda a la misma moneda. O sea que el tema de la moneda de deuda tiene mucho que ver con la moneda en la que uno genera ingresos para evitar percances.

- Hace unos cuantos años en nuestro país se vendía el dólar según la utilidad que se la fuera a dar, algo por el estilo ocurre ahora en Argentina donde se ató la venta del dólar en base a sus ingresos, ¿cabría la posibilidad que lo que hoy pasa en Argentina pase en nuestro país en materia de venta de la divisa norteamericana?

– Uruguay tuvo una historia de control de cambios que muchas veces tuvo más que ver con la capacidad de lobby que tenían los grupos empresariales para ver qué tipo de cambio correspondía, o sea, hay una historia que no es fácil de entender o de explicar de por qué se le fijaban tipos de cambios diferentes a actividades diferentes. Esa historia en Uruguay no dio buenos resultados, de hecho se dejó de lado ya hace cuarenta años. No vemos un horizonte en que ese tipo de instrumentos se utilice para promover o desestimular actividades, hay otros instrumentos que se utilizan y que son mucho más eficientes para estimular o desestimular actividades y que no generan las distorsiones que generan los tipos de cambio múltiples, sobretodo de carácter fiscal, o sea, temas impositivos o de subsidios y gasto público. La forma de promover actividades tiene que ser transparente y explícita, y debe hacerse explícitamente en el presupuesto nacional o en las exoneraciones explícitas en la ley tributaria, no a través de funcionamiento de mercados, ni en el mercado cambiario ni las tasas de interés.

- ¿Es malo que nuestro país sea considerado una plaza financiera?

– No se trata de un tema de ser o no ser plaza financiera sino de cómo se concibe el ser específicamente una plaza financiera. Si por plaza financiera concebimos, como se concebía en los ochenta al Uruguay como un refugio financiero de la región, donde el sector financiero tenía un lugar preponderante, en donde la actividad financiera tenía beneficios que otras actividades no tenían y que además operaba con un secreto bancario con una lógica de opacidad para brindar esos servicios de opacidad a la región, si eso es plaza financiera es definitivamente malo porque esa no es la forma adecuada para que Uruguay se inserte en el mundo.

Ahora, ser plaza financiera en el sentido que el sector financiero, que opera en igualdad de condiciones con los otros sectores de la economía, en un país que se inserta en el mundo a base de transparencia en una lógica de inserción internacional, y su sector financiero por condiciones propias, por causalidad de su capital humano, por la aplicación de tecnologías tiene un desarrollo y puede ofrecer servicios a la región y al mundo de manera transparente, con todas las garantías en el combate al lavado de dinero, etcétera, bienvenido ese desarrollo del sector financiero.

En general cuando uno habla de plaza financiera se asocia a la concepción de los ochenta, un secreto bancario opaco, tratando de aprovechar las imperfecciones de la región y con el sector financiero en un lugar privilegiado. Nosotros queremos que se desarrolle el sector financiero como queremos que se desarrollen todos los sectores productivos de la economía. Es un sector que genera empleo, genera valor, pero que en ese sentido no debe tener privilegios por sobre el resto de la economía. Su actividad va a ser buena y desarrollada en la medida que lo haga bien e inserto en el mundo de manera transparente y combatiendo prácticas delictivas y de opacidad.

- ¿Uruguay podría perjudicarse de alguna manera al dar la información requerida desde Argentina sobre capitales argentinos insertos en nuestra plaza bancaria?

– No creo que debamos encarar este punto desde el temor o desde la sospecha ni desde la incertidumbre siquiera, debemos entender que el mundo se mueve, cambia, y en particular luego de la crisis de 2008 estos temas de transparencia de información y fiscal están para quedarse. Es sano a la larga que así sea a nivel internacional, y por lo tanto debemos encarar el hecho que Uruguay va dando sus pasos para flexibilizar el secreto bancario primero, para flexibilizar el sistema de sociedades con acciones al portador segundo, para tener estos convenios de intercambio de información tributaria o convenios para evitar la doble tributación, como algo que está para quedarse. Uruguay tiene la vocación de insertarse a nivel regional y mundial con transparencia y con vocación de colaboración en los estándares internacionales, como ya los tiene por ejemplo para el tema de la prevención y combate al lavado de dinero. Esa tiene que ser la tesitura, entender que el mundo ha ido cambiando en los últimos años y que a Uruguay lo mejor que le puede pasar es insertarse de manera amplia, transparente y cooperando con el mundo porque somos un país pequeño, abierto, dependemos del comercio con el exterior y de las inversiones que salen y entran a Uruguay.

Entrevista de Leonardo Silva 

PERFIL DE MARIO BERGARA

Divorciado, tiene tres hijos, es del signo de Tauro. Hincha de Peñarol. “Todo lo español e italianos” forma parte de su comida preferida. Lo que más le gusta de la gente es “poder confiar”, mientras que lo que menos le gusta de las personas es “la traición”.

- ¿Alguna asignatura pendiente?

– Darle un poco más a la música, porque cuando me volqué a la carrera y a la militancia en los ochenta, dejé otra de las cosas que hacía que era la música.

- ¿Qué quería ser de chiquito?

– Más grande.







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