“Yo no discrimino, no acepto lo diferente”

“Discriminar es singularizar algo, estigmatizarlo e individualizarlo por su origen. Al menos ese es el concepto básico que aprendemos sobre esa palabra. Sin embargo, también se usa para descalificar, agraviar y separar a alguien que es discriminado por su condición. Más allá de que todos somos individuos de la especie humana, somos personas totalmente diferentes y gustos y preferencias, lo que genera diferencias en todos los aspectos y órdenes de la vida.
En ese aspecto, el artículo 8 de la Constitución uruguaya esboza el primer concepto igualador, que debería haber operado durante su vigencia desde 1830 hasta la fecha como principio general de equidad, cuando sostiene que “todos somos iguales ante la ley, (haciendo referencia a que no debe haber diferencias en la aplicación de la misma hacia los ciudadanos) porque lo único que nos distingue son nuestros talentos y virtudes”.
Empero, la discriminación es manera de disentir con lo diverso, rechazar lo diferente y no querer a lo distinto. Es la forma que tenemos las personas de hacer a un lado lo que no nos gusta y no aceptarlo. En ese aspecto, la Carta de Derechos Humanos del Pacto de San José de Costa Rica, la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU y los principios rectores de los órdenes jurídicos de los diferentes países, se refieren a que no debe haber discriminación entre las personas por su condición de sexo, ideología política, credo, raza o religión.
Y en nuestro país, a esto se le agrega la orientación sexual de cada persona, buscando que se reconozca social y culturalmente el concepto de aceptación hacia las personas que exteriorizan su identidad sexual de la manera que la sienten, esto es las personas lesbianas, gays, trans o bisexuales.
Acaso el hecho disparador del presente informe fue la denuncia pública de dos personas de este colectivo social que manifestaron que se les ha prohibido el ingreso a un local bailable. Lo que determina por otro lado, hasta dónde alguien puede privar a una persona de determinadas condiciones a ingresar a un espectáculo público pero a la vez privado.
En ese sentido, hemos recogido algunos de los planteos que han sido esbozados en distintos ámbitos sobre actos de discriminación, las políticas de género y la sanción de leyes que conceden derechos a personas del mismo sexo que optan por consumar una relación y vivir en forma normal, aunque hasta ahora, quedaban al margen en muchos aspectos por la falta de derechos que hoy les son reconocidos.
Pero el país tiene una larga historia de discriminación y desigualdades, en función de la intolerancia que ha calado en la sociedad por distintos motivos. Desde las dictaduras militares que optaban por secularizar a las personas de determinada ideología hasta las propias democracias, al punto que el primer diputado afrodescendiente en la historia del país asumió recién en el año 2000, cuando Edgardo Ortuño, referente de la organización Mundo Afro llegó al parlamento, llegando a ser subsecretario y ministro interino de Industria, Energía y Minería en el período de gobierno de José Mujica.
Aunque las prácticas religiosas también son discriminadas y las que practican ritos africanos, o celebran cultos con cánticos con imágenes y pastores con acento portugués son vistas con recelo por gran parte de la población, ya que rompen con el molde de lo sacro de la manera de concebir a la religión dentro de la cultura española. Asimismo, el judaísmo como expresión religiosa o el islam son concebidas como diferentes y quienes las practican sufren la discriminación. En Salto un adolescente fue apedreado en la calle por usar la Kipá que llevan colocadas en la cabeza quienes practican el judaísmo. Este tipo de prácticas discriminatorias se originan por ignorancia o desconocimiento de lo distinto.
Con todo, la discriminación por la condición social de las personas es la más notoria y antigua, existe desde siempre y así se conforman las sociedades que se diferencian por clases, castas o estamentos.
Pero en el presente informe de EL PUEBLO, damos a conocer casos de personas que han sido discriminadas por su condición de género, otras con capacidades diferentes que tienen que contar con la generosidad de los transportistas de turno para poder desplazarse a cumplir con sus obligaciones y la situación vivida por la primera mujer chofer de ómnibus que tuvo Salto en el transporte colectivo de pasajeros.
La discriminación causa un daño a veces irreparable para la persona que la sufre y este tipo de cosas no son tenidas en cuenta por quienes las practican.

“Discriminar es singularizar algo, estigmatizarlo e individualizarlo por su origen. Al menos ese es el concepto básico que aprendemos sobre esa palabra. Sin embargo, también se usa para descalificar, agraviar y separar a alguien que es discriminado por su condición. Más allá de que todos somos individuos de la especie humana, somos personas totalmente diferentes y gustos y preferencias, lo que genera diferencias en todos los aspectos y órdenes de la vida.

En ese aspecto, el artículo 8 de la Constitución uruguaya esboza el primer concepto igualador, que debería haber operado durante su vigencia desde 1830 hasta la fecha como principio general de equidad, cuando sostiene que “todos somos iguales ante la ley, (haciendo referencia a que no debe haber diferencias en la aplicación de la misma hacia los ciudadanos) porque lo único que nos distingue son nuestros talentos y virtudes”.

Empero, la discriminación es manera de disentir con lo diverso, rechazar lo diferente y no querer a lo distinto. Es la forma que tenemos las personas de hacer a un lado lo que no nos gusta y no aceptarlo. En ese aspecto, la Carta de Derechos Humanos del Pacto de San José de Costa Rica, la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU y los principios rectores de los órdenes jurídicos de los diferentes países, se refieren a que no debe haber discriminación entre las personas por su condición de sexo, ideología política, credo, raza o religión.

Y en nuestro país, a esto se le agrega la orientación sexual de cada persona, buscando que se reconozca social y culturalmente el concepto de aceptación hacia las personas que exteriorizan su identidad sexual de la manera que la sienten, esto es las personas lesbianas, gays, trans o bisexuales.

Acaso el hecho disparador del presente informe fue la denuncia pública de dos personas de este colectivo social que manifestaron que se les ha prohibido el ingreso a un local bailable. Lo que determina por otro lado, hasta dónde alguien puede privar a una persona de determinadas condiciones a ingresar a un espectáculo público pero a la vez privado.

En ese sentido, hemos recogido algunos de los planteos que han sido esbozados en distintos ámbitos sobre actos de discriminación, las políticas de género y la sanción de leyes que conceden derechos a personas del mismo sexo que optan por consumar una relación y vivir en forma normal, aunque hasta ahora, quedaban al margen en muchos aspectos por la falta de derechos que hoy les son reconocidos.

Pero el país tiene una larga historia de discriminación y desigualdades, en función de la intolerancia que ha calado en la sociedad por distintos motivos. Desde las dictaduras militares que optaban por secularizar a las personas de determinada ideología hasta las propias democracias, al punto que el primer diputado afrodescendiente en la historia del país asumió recién en el año 2000, cuando Edgardo Ortuño, referente de la organización Mundo Afro llegó al parlamento, llegando a ser subsecretario y ministro interino de Industria, Energía y Minería en el período de gobierno de José Mujica.

Aunque las prácticas religiosas también son discriminadas y las que practican ritos africanos, o celebran cultos con cánticos con imágenes y pastores con acento portugués son vistas con recelo por gran parte de la población, ya que rompen con el molde de lo sacro de la manera de concebir a la religión dentro de la cultura española. Asimismo, el judaísmo como expresión religiosa o el islam son concebidas como diferentes y quienes las practican sufren la discriminación. En Salto un adolescente fue apedreado en la calle por usar la Kipá que llevan colocadas en la cabeza quienes practican el judaísmo. Este tipo de prácticas discriminatorias se originan por ignorancia o desconocimiento de lo distinto.

Con todo, la discriminación por la condición social de las personas es la más notoria y antigua, existe desde siempre y así se conforman las sociedades que se diferencian por clases, castas o estamentos.

Pero en el presente informe de EL PUEBLO, damos a conocer casos de personas que han sido discriminadas por su condición de género, otras con capacidades diferentes que tienen que contar con la generosidad de los transportistas de turno para poder desplazarse a cumplir con sus obligaciones y la situación vivida por la primera mujer chofer de ómnibus que tuvo Salto en el transporte colectivo de pasajeros.

La discriminación causa un daño a veces irreparable para la persona que la sufre y este tipo de cosas no son tenidas en cuenta por quienes las practican.

Desde la Unión Concubinaria al Matrimonio Igualitario

Documento del Mides destaca como “conquistas legales” las obtenidas por colectivos de distinta orientación sexual

Desde el Ministerio de Desarrollo Social “se destaca como una conquista legal” de parte de las distintas colectividades de personas con diversa orientación sexual. A su vez, desde el Poder Ejecutivo se destacan las políticas públicas llevadas adelante por el actual gobierno destinadas a contemplar a las poblaciones de distinta identidad sexual.

En los últimos diez años, el movimiento de la diversidad sexual en Uruguay logró importantes conquistas legales y simbólicas en la lucha contra la discriminación por orientación sexual de identidad de género.

Estos actores sociales introdujeron nuevas nociones de ciudadanía al politizar aspectos tradicionalmente considerados íntimos y denunciaron la existencia de un déficit democrático y profundas desigualdades al interpelar la hegemonía heterosexista a nivel político y social en nuestra sociedad.

En este caso se analizaron algunas claves teóricas para enfrentar los desafíos que una política pública instrumentada desde el Ministerio de Desarrollo Social -al ser concebida desde los Derechos Humanos- debe tener presentes al momento de abordar esta temática.

Es evidente que la sociedad uruguaya está viviendo hace ya casi un lustro una creciente “renegociación del orden sexual”, en la medida que debido a la creciente movilización y presión del movimiento de la diversidad sexual uruguayo la frontera moral que separaba las sexualidades legítimas de las estigmatizadas, ha sufrido movimientos importantes, a través del reconocimiento de derechos y la visualización de identidades bajo un nuevo formato, que han desplazado en forma progresiva visiones seudocientíficas que las patologizaban y estigmatizaban.

En los últimos años en nuestro país el movimiento de la diversidad sexual logró que se aprobara la Ley de Unión Concubinaria (que reconoce a las parejas del mismo sexo), la reforma integral del sistema de adopción (que permite a las parejas homoparentales adoptar) y la ley de cambio de sexo registral que permite a la población trans obtener un documento acorde con su identidad de género.

PROYECTO DE LEY DEL MATRIMONIO IGUALITARIO

Por último, el 10 de abril de 2013 se aprobó la reforma integral del Código Civil que permite, entre otras cosas, a las parejas del mismo sexo contraer matrimonio (proyecto de ley matrimonio igualitario).

Todos estos cambios legales y los debates públicos que abrió el movimiento por la diversidad sexual y las reformas legislativas, generaron una creciente visualización de gays, lesbianas, bisexuales y trans en la sociedad en general, cobrando así por primera vez importancia una gran cantidad de demandas y necesidades específicas de esta población tradicionalmente desatendida en las políticas públicas.

Esta situación plantea una nueva agenda de trabajo, que exige primero que nada a las autoridades y funcionarios formarse a efectos de incrementar la deconstrucción de las fuertes naturalizaciones y prejuicios sociales aún hegemónicos en nuestra sociedad, los que tradicionalmente se plasman al momento de pensar políticas públicas y reflexionar sobre los problemas de la desigualdad.

Finalmente esta perspectiva busca promover abordajes y políticas públicas respetuosas de los derechos sexuales y derechos reproductivos de la población, garantizar su participación y seguridad en los programas e intervenciones, así como desarrollar en estos un modelo de convivencia libre de violencia, centrado en la gestión y la celebración de la diversidad social y los derechos humanos.

Desigualdades, clases sociales e identidades sexuales

¿Por qué deberíamos considerar a la población Lesbiana, Gay, Trans y Bisexual (LGTB) como una población distintiva desde el punto de la política pública? En nuestras sociedades existe una legitimación de aquellos cuerpos que cumplen con la norma heterosexual y las expresiones de género socialmente esperadas.

A través de toda una serie de normas reguladoras que aseguran la hegemonía heterosexual al identificar esta identidad con lo plenamente humano. Todos los cuerpos y prácticas sexuales que escapan a este marco son vistos como meras copias de lo considerado “natural” u “original”.

Este tipo de clasificaciones que valoran exclusivamente lo heterosexual como lo normal y natural son llamadas heterosexistas, en la medida que no permiten abordar estos temas desde una perspectiva centrada en la diversidad y la igualdad.

Existe una gran variación social en las negociaciones que las personas entablan consigo mismos y con el contexto según su orientación sexual, identidad y expresiones de género y prácticas sexuales: algunas rechazan las prácticas e identidades disidentes a la heteronormatividad y las viven en forma culposa y vergonzante, otras las integran parcialmente pero construyen su identidad en torno a un secreto fundante y finalmente están aquellos que conviven con ellas sin mayores problemas.

Al unificar bajo un único rótulo esta enorme heterogeneidad, corremos el riesgo de acallar las grandes diferencias reseñadas y minimizar a su vez las similitudes.

Pese a todas estas diferencias la diversidad sexual comparte un grupo significativo de experiencias similares, todas ellas relacionadas con el estigma, la discriminación, el rechazo y la violencia.

Las condiciones sociales en las que vive la población LGTB -y no sus identidades- generan que en los temas de política pública exista una especificidad significativa, en la medida que la homofobia, lesbofobia y transfobia  afectan y atraviesan por completo casi todas las políticas públicas, empezando por la constitución de la propia agenda de prioridades, siguiendo por la definición de programas de intervención e investigación, y finalmente levantando barreras sociales significativas para el acceso.

Vianessi : “A la democracia la comenzamos a vivir recién en el 2013 con las leyes igualitarias”
Florencia Soto y María Pía Vianessi manifestaron que no dan tregua en la “lucha” contra la discriminación de género
Florencia Soto y María Pía Vianessi tienen una historia en común. Ambas nacieron con género masculino pero a edad temprana se sintieron diferentes… dos historias de vida donde el dolor y la discriminación estuvieron presentes hasta que finalmente fueron forjando ganarse espacios en la sociedad, hoy se sienten respetadas y queridas desde su condición de transgénero.
Pertenecen a la Unión Trans del Uruguay y se han convertido en referentes y activistas que bregan por los derechos principalmente de las personas trans y también de las que han elegido una orientación sexual diferente. Perciben que en el tema se ha avanzado bastante pero que igualmente aún resta un largo camino por conquistar, ya que la discriminación es un flagelo que no se ha erradicado totalmente de la sociedad.
El colectivo sigue trabajando para lograr espacios en el terreno laboral, el poder acceder a una vivienda digna y a ser aceptados en todos los círculos de la comunidad.
DISCRIMINACIÓN EN LA ÉPOCA ESTUDIANTIL
Florencia Soto sintió los embates de la discriminación sobre todo en la época cuando era estudiante liceal, porque tanto los docentes, los adscriptos y los directores la llamaban por su nombre masculino y al sentirse distinto pedía ser nombrado por su apellido, tampoco se le permitía entrar con maquillaje al centro de enseñanza.
“La discriminación abarca varios aspectos, Salto es una sociedad muy machista, las personas trans somos minoría y muchas veces nos sentimos discriminadas. Para compartir logros importantes tenemos que ser más unidas”, dijo Soto.
Felizmente Florencia ha contado desde el principio con el apoyo familiar y poco a poco se fue ganando el cariño de sus vecinos, según lo relató a este diario para el presente informe.
En el caso de María Pía Vianessi, en su época escolar siempre se sintió contenida por sus compañeros de clase y las maestras, el bullying lo sufrió en la hora del recreo, cuando debía alternar con los niños de otras clases.
“La experiencia me ha servido para fortalecerme y seguir luchando, no solamente por mí sino por las que están y las que vendrán”, afirma.
MUCHO DOLOR Y UNA VIDA DIFÍCIL
A los doce años vivió la tristeza de perder a su madre y fue muy difícil seguir adelante con tanto
dolor.
“Me di cuenta de mi identidad sexual desde chica, eran los 90, vivíamos en un Uruguay diferente, porque para nosotros la democracia comenzó recién en el 2013, antes éramos consideradas personas de segunda clase”, dijo Vianessi.
“El ser sociable me ayudó mucho a llegarle a la gente, en la escuela era como la estrellita de la clase y era muy protegida pero la discriminación se daba afuera del salón de clases”, sostiene.
María Pía Vianessi se quebró cuando intentó explicar por todo lo que ha pasado en los últimos tiempos cuando el sentir que “no tener derecho a ir a un boliche bailable, a divertirse como cualquier persona, el no tener las mismas posibilidades de los demás es algo muy duro. Por vivir todas esas experiencias hace que muchas personas trans se vuelvan malas, porque muchas llevan una vida extremadamente difícil”.
También Vianessi comentó que algo positivo fue haber podido recibir la contención familiar y su entorno la quiere y la acepta como es. “Cuando tenemos una buena conducta y somos personas de bien, pese a la condición de género entramos en todos lados”, aseveró.
El no poder acceder a un trabajo o ir a un centro de estudios y no sentirse con comodidad es una dificultad que aún se vive. Florencia es Ayudante de Enfermería, está culminando sus estudios y quiere abrirse camino en el ramo de la enfermería, mientras que María Pía se siente atraída por el periodismo.
“Los medios de comunicación son muy influyentes y contribuyen a un cambio positivo, creemos que esa es una de las vías para avanzar”, concluyó diciendo María Pía Vianessi.
Discriminación en el derecho al trabajo: en Salto pareja fue expulsada por su condición sexual
Un hecho que dejó al descubierto una situación de discriminación sexual fue denunciado por parte de una pareja compuesta por Enrique Daniel Campos de 30 años de edad y Bárbara Borges -una persona transexual de 24 años, ambos salteños y viven en pareja. El hecho ocurrió a principios de enero de este año en nuestro departamento. Fue cuando la pareja en cuestión se presentó ante la oficina territorial de Ministerio de Desarrollo Social (Mides)  manifestando que sus trabajos habituales son de peón de campo y de cocinera en el caso de la persona trans.
Sin embargo, vieron menoscabados su derecho al trabajo cuando el 31 de enero, acordaron ingresar a cumplir labores en los oficios señalados, en un establecimiento agropecuario de la zona de Pueblo Belén, realizando el acuerdo previo con el mayordomo de la estancia, con quien mantuvieron una entrevista de aproximadamente dos horas antes de ingresar a trabajar.
Esta pareja denunció ante las autoridades del Ministerio de Desarrollo Social que nunca ocultaron su condición ni orientación sexual, habían acordado que debían presentarse a trabajar el sábado 10 de enero, acordando el pago de un sueldo determinado, beneficios sociales para ambos, casa y comida a cambio de las tareas de peón y cocinera.  Asimismo, según indicaciones de los damnificados a EL PUEBLO, el mayordomo iría a abonar el costo del flete por el traslado de los muebles pertenecientes a la pareja desde nuestra ciudad hasta el establecimiento. Tal como estaba acordado, la pareja se presentó a trabajar en tiempo y forma, allí el mayordomo los estaba esperando, les había hecho lugar y guardado alimentos.
Cuando ya habían realizado la mitad de la mudanza, el mayordomo cambió de actitud y en forma muy molesta le pregunta a Campos: “¿su señora es mujer u hombre?”. El contestó que ella es su señora, que es una persona transexual.
Ahí la situación cambió y la respuesta que recibió Campos en ese momento fue que “de ninguna manera iba a tener a una pareja de frescos (trabajando) en el establecimiento. Que el acuerdo quedaba sin efecto y que se tenían que ir de inmediato”.
Asimismo, el hombre no cumplió con el pago del flete en su totalidad y dejó en ascuas a los trabajadores. La pareja  dijo “tener testigos de todo” lo sucedido y a su turno el Ministerio de Desarrollo Social denunció “que se está frente a un acto de discriminación muy grave por medio del cual se priva de un derecho fundamental, como es el derecho al trabajo a una pareja, basándose únicamente en su condición sexual”.
Los perjuicios que esta pareja debió afrontar por esta situación, fueron la falta del ingreso económico prometido, la ausencia de cobertura de seguridad social, la situación de calle plena ante la circunstancia, dado que entregaron la vivienda que alquilaban en un barrio de la zona sur de la ciudad para mudarse a su nuevo lugar de trabajo que es el establecimiento ubicado a unos 90 kilómetros de distancia y perjuicio de tipo moral causado por el despido debido a un acto de discriminación”.
En aquella oportunidad, la pareja afectada y las autoridades del Mides acordaron una reunión con la titular del establecimiento agropecuario que despidió a estas personas, quien al ser consultada por EL PUEBLO expresó que “también tomó conocimiento de la situación cuando los denunciantes se presentaron en su domicilio, luego tomó contacto con la gente del Ministerio de Desarrollo (MIDES) y quedó acordada una reunión”.
Muchos se niegan a transportar a los pequeños por “carecer de móviles adecuados” para llevar sus respectivas sillas de ruedas
Una cooperativa de transporte realiza un servicio social: traslada niños minusválidos por apenas 65 pesos el viaje
Existe en nuestra ciudad una cooperativa de transporte que realiza un servicio social que seguramente es desconocido para la mayoría de las personas. La cooperativa COTRASALTO se encarga de trasladar niños minusválidos. Lo hace diariamente, llevándolos de su casa a la escuela y  viceversa, y a cualquier otro lugar donde deban o deseen ir.
Pero lo más significativo del caso es que este grupo de trabajadores no sólo decidió hacer este indispensable servicio a la comunidad, sino que a su vez entendió la esencialidad del mismo y unilateralmente determinó que el costo de cada viaje fuera de 65 pesos, un precio irrisorio de acuerdo a lo que habitualmente cobran los taxistas salteños.
“La gente que piensa en el dinero se preguntará cómo nos cierran los números. La realidad es que no nos cierran, pero ese no es el punto. Nosotros creemos que todos debemos sensibilizarnos y entender que estos niños tienen derecho a poder trasladarse y recibir una educación como cualquier otro niño. Y sinceramente nos sentimos reconfortados de poder brindarles este servicio. El viaje no nos genera ganancias, pero nos da para cubrir los gastos. Con eso nos alcanza y nos sobra, porque nuestro objetivo no es ganar dinero, sino poder dar una mano a quien realmente la necesita”, enfatizó Alejandro Fernández, secretario de la cooperativa COTRASALTO, a EL PUEBLO.
COTRASALTO se ocupa de trasladar a muchos niños minusválidos, entre ellos a dos que utilizan el servicio diariamente para concurrir a la escuela 97, ubicada en avenida Batlle y Bella Unión.
Uno de los pequeños vive en el Centro de la ciudad y el otro en el barrio Ceibal. Pese a la distancia y al tiempo que insume cada viaje -debido a que se debe bajar al niño de la silla de ruedas, colocando dentro del vehículo, cerrar la silla y guardarla en el baúl de coche, para recién después iniciar la marcha-, el importe que deben pagar los padres del pequeño nunca varía y es el reseñado líneas arriba.
“Nosotros no creemos que estamos haciendo nada extraordinario. Pensamos simplemente que hacemos lo que es justo, porque estamos hablando de niños que necesitan integrarse a la sociedad, que tienen derecho a ir a una plaza o  ir a un cumpleaños. Hay que tener un poco de consciencia social”, recalcó Fernández.
ALGUNOS SE NIEGAN A TRANSPORTARLOS
El secretario de COTRASALTO contó con pena que en una oportunidad se encontraba en una reunión debatiendo sobre el tema en cuestión, cuando se decidió llamar a varias empresas de taxis para pedir un móvil con el fin de trasladar a un niño discapacitado. Con resignación escucharon todo tipo de excusas del otro lado de la línea, desde que los automóviles disponibles no eran adecuados para transportar a los niños y sus respectivas sillas de ruedas hasta que no había coches libres y que tampoco los habría en los siguientes minutos.
“Nosotros tampoco tenemos móviles especializados en el transporte de este tipo de niños, pero eso no es un impedimento para que podamos ofrecerles el servicio. A veces, la silla de ruedas se lleva en otro vehículo, que puede ser de un vecino o de un familiar. Siempre se encuentra una solución cuando hay buena voluntad”, acotó Fernández.
COTRASALTO planteó a los padres de los niños discapacitados el deseo de poder adquirir los vehículos adecuados para poder trasladar a sus hijos. Para ello gestionaron un préstamo de 100.000 dólares en la Federación de Cooperativas de Producción del Uruguay (FCPU), a través del Bandes, quien condicionó la aprobación de la línea de crédito al otorgamiento del CUD (Certificado Único Departamental) de la Intendencia.
“Es que no te pueden dar una línea de crédito para comprar los vehículos si no tenés el permiso departamental para circular en ellos. Por eso nos exigían el CUD, pero en su momento no lo conseguimos. Hablamos con el Dr. Pablo Perna (asesor legal de la Junta Departamental), quien nos explicó que es un tema jurídico que tiene que pasar por la Intendencia, por Tránsito y finalmente por la Junta. Y como estamos en un período electoral, el tema está quieto”, argumentó Fernández. Y agregó que “ahora estamos esperando que pasen las elecciones para ver quién será el intendente. Pero todos los candidatos están interiorizados de nuestra situación, por lo que tenemos esperanzas que después del 10 de mayo se reactive el asunto”.
LAS DIFICULTADES DE LA ESCUELA 97
El secretario de COTRASALTO especificó que cuando llegan a la escuela 97 con uno de los niños se encuentran con el problema de que no tienen dónde estacionar. “Sería bueno que pusieran una rampa que dé a la calle para comodidad de los niños y que hicieran un espacio reservado para poder bajar con niños con discapacidad, para no chocar con los funcionarios de Tránsito. O pintar una zona de azul para que se sepa que hay un lugar exclusivo, como hicieron en Jefatura, en Antel y en la Seccional Quinta, por ejemplo. También falta que le hagan una mueca al cordón de la vereda de la escuela, para que estos niños tengan libre acceso al propio centro. Nosotros siempre quedamos mal parados cuando estacionamos, porque nos queda una cebra peatonal delante del auto y una parada de ómnibus detrás”, subrayó Fernández.
Junto a varias madres “trabajamos en ese tema” y “enviamos cartas a Montevideo solicitando que se creen estos espacios reservados en todos los entes públicos, porque las personas que están en silla de ruedas y aquellas con capacidades diferentes tienen que tener un espacio para poder descender del vehículo”,  concluyó el transportista.
Leticia Ruiz, la primera mujer chofer de ómnibus de la Intendencia, vivió la discriminación en carne propia
“La sociedad es machista: cuando chocaba un ómnibus se decía que había sido ‘la mujer’ y yo ni estaba trabajando”
Leticia Ruiz hace cerca de nueve años que trabaja como chofer de ómnibus en el servicio urbano de pasajeros de la Intendencia.
Cuando ingresó a la comuna se transformó en la primera mujer en estar al volante y recién cinco años más tarde se sumaron otras tres damas, lo que fue “un alivio” para Leticia.
En diálogo con EL PUEBLO, Leticia contó su experiencia como chofer, una profesión que muchos siguen vinculando casi exclusivamente con el sexo masculino.
-¿Sentiste algo diferente al ocupar un cargo que ocupaban habitualmente los hombres?
-Al principio no. A mí me gustaba lo que hacía y no me importó lo que decían. Alcancé mi sueño. Abrí una puerta y la dejé abierta. Aunque tuve que esperar cinco años para tener compañeras, porque por cinco años fui la única mujer en la empresa. Pasaba algo y decían: “fue la mujer”. Por suerte hace tres años que tengo tres compañeras más y fue un alivio, porque ahora somos cuatro para culpar. (Risas).
-¿Ingresaste por concurso a la Intendencia?
-Fue por un sorteo. Llené un formulario y mi planilla llevaba el numero 33. Y fue la tercera bolilla en salir.
-¿Cómo tomaron que una mujer se inscribiera para ser chofer?
-El planillero me dijo “mirá que tiene que venir la propia persona a inscribirse”. ¡Y era yo la persona! Ya había visto el formulario y en ningún lado decía que era sólo para hombres. Y yo me ajusté a lo que estaba escrito.
-¿Qué edad tenías cuando ingresaste?
-Tenía 28 y en ese momento estaba trabajando en las combis de transporte escolar. ¿A qué edad aprendí a manejar? A los 12 años.
-¿Qué sentís cuando se dice que la mujer no sabe manejar?
-La sociedad lamentablemente es machista. Está todo basado en que el hombre es el que va adelante. Va adelante, sí, pero con una mujer al lado. Cada vez que yo me subo al ómnibus para trabajar, nunca me pongo detrás de un hombre, me pongo al costado. En esa parte soy feminista: respeto lo que soy y pido que se me respete. Pero me molestaba que cuando chocaba un ómnibus se dijera que había sido “la mujer”, cuando yo no estaba trabajando en ese momento. Para peor llamaban a preguntar si había sido yo. ¿Pero qué les llevaba a pensar eso, si nunca tuve un accidente? Mi foja sigue blanca como el primer día.
-¿Tuviste algún episodio negativo a bordo del ómnibus?
-Episodios malos en sí no tuve ninguno. De discriminación, no. Tuve algún problema con ebrios que se creen que porque hay una mujer al volante pueden hacer lo que quieran. En algunos casos terminamos en la comisaría.
-¿Sentís que el comportamiento del pasajero es diferente al ver a una mujer?
-En el hombre sí, pero el pasajero femenino se acostumbró a mí. Sube con otro ánimo y habla de otras cosas. Yo desde que subo hasta que bajo soy una boca abierta, porque hablo mucho.
-¿Qué crees que sentía al principio la mujer que te veía a cargo del ómnibus?
-Curiosidad. Viste que las mujeres somos criticonas.
-¿Sentías críticas de parte de las mujeres?
-Sí, las sentía al principio. Pero los primeros meses yo los viví como si estuviera soñando. Yo quería manejar el ómnibus y hacer mi recorrido. Después empecé a escuchar más al pasaje. Y a veces me afecta, cuando ando bajoneada.
-¿Crees que la mujer es más prudente manejando?
-Sin dudas. Si yo veo que alguien se está tomando su tiempo para estacionar, imagino que es una mujer. El hombre es ansioso y maneja rápido. La mujer es más prudente. A mí no me gusta correr y por eso soy una de las que ando casi siempre atrasada. Me gusta respetar las cebras peatonales y hago muchas cosas que capaz que otros compañeros no hacen por un tema de tiempo.