180 años del Partido Colorado: pasado, presente y futuro

El pasado lunes 19 de setiembre se cumplieron 180 años de la Batalla de Carpintería, que marcó el origen de la Divisa Colorada, convirtiéndose en el correr de los años en el Partido Colorado, uno de los partidos más antiguos del planeta junto al Partido Nacional. ¿De qué forma se observa el presente y el futuro de un partido político desde su historia?. Estas y otras preguntas se la formulamos al Profesor Jorge Cabral Vinci, cuya vida ha estado unida indisolublemente al Partido Colorado.
- ¿Por qué es importante recordar las raíces?
– Porque evidentemente hay muchas cosas nuestras en esas raíces que importan que uno las mire para ver los errores que se han podido cometer, el ver cómo se fue construyendo este país, el sacrificio, la cantidad enorme de

Perfil de: Cabral Vinci Casado, tiene dos hijos y dos nietos. Es del signo de Aries. De chiquito quería ser abogado “porque lo veía a mi padre trabajar en los Juzgados y hablar siempre con abogados”. Es hincha de Peñarol. ¿Una asignatura pendiente?  Estar al servicio permanente del Partido Colorado y estar en dónde me precise.  ¿Una comida? El asado. ¿Una película? Espartaco.  ¿Un hobby? En estos momentos estoy leyendo y trabajando mucho con la computadora, conectándome con los diarios del mundo porque soy un apasionado de la política internacional. ¿Qué le gusta de la gente? La sinceridad. ¿Qué no le gusta de la gente? La mentira.

Perfil de: Cabral Vinci
Casado, tiene dos hijos y dos nietos. Es del signo de Aries. De chiquito quería ser abogado “porque lo veía a mi padre trabajar en los Juzgados y hablar siempre con abogados”. Es hincha de Peñarol.
¿Una asignatura pendiente?
Estar al servicio permanente del Partido Colorado y estar en dónde me precise. ¿Una comida? El asado. ¿Una película? Espartaco.
¿Un hobby? En estos momentos estoy leyendo y trabajando mucho con la computadora, conectándome con los diarios del mundo porque soy un apasionado de la política internacional. ¿Qué le gusta de la gente? La sinceridad. ¿Qué no le gusta de la gente? La mentira.

gente muerta que no se sabe quiénes fueron pero que brindaron su vida por el país. Uno se retrotrae en la historia y ve aquella lucha principista de esa gente que terminó abrazando dos banderas, que se enfrentaron, tuvieron muchas muertes de ambos lados, pero que después supieron encauzar la cosa de tal forma que se empezó a construir un país que fue en un tiempo un orgullo…
- ¿Usted se refiere al origen de los partidos tradiciones?
– Si señor, del Partido Colorado y del Partido Nacional. Lo que digo es que después de la guerra fratricida, el país se pudo encauzar porque se llegaron a las conversaciones, los dos partidos empezaron civilizadamente a buscar soluciones…
- Eso ya a principios del siglo XX
– Claro. Luego Uruguay, con algún altibajo, siempre fue reconocido en el mundo.
- Usted hace referencia a dos partidos que son de los más añejos en el mundo. En el caso del Partido Colorado se asocia a la Batalla de Carpintería, que este lunes que pasó cumplió 180 años de haber ocurrido.
– Lo asocio a un símbolo. Antes de enfrentarse en Carpintería, los blancos usaban una vincha blanca, y el nombre de los colorados surge debido a que usaban una vincha celeste, pero al decolorar, quedaba blanca y se mezclaban unos y otros. Entonces, para quedar plenamente identificados, se da la orden que arranquen parte del forro de los ponchos, que era de color rojo y que se pusieron de vincha. Ahí surgieron los colorados, y fue haciendo carne en todos ellos hasta el orgullo que tenemos hoy quienes pertenecemos al Partido Colorado.
- ¿En esos tiempos lo que primaba era el caudillismo de Oribe y Rivera?
– Y ejemplo que tuvieron los colorados de tener un hombre pródigo como era Joaquín Suárez, que perdió toda su fortuna conduciendo a la gente que vivía en Montevideo. Hay gente dentro del Partido Colorado que hay que remarcarla. Hablamos de un Grauert, de un Baltasar Brum, por ejemplo, y la gente no sabe quiénes son. Hoy en día, dentro de la muchachada joven del partido, ignoran quiénes son. Pero ni hablar después de la figura señera que tuvimos siempre que fue Don Pepe (no hace falta decirlo, pero por las dudas, refiere a José Batlle y Ordóñez). A veces se ríen conmigo porque siempre hablo con tremendo respeto por Don Pepe y Don Luis, por Luis Batlle, porque para mí fueron dos personas –a pesar que hay muchas otras también- que hicieron la tremenda grandeza del Partido Colorado.
Don Pepe fue un hombre que se adelantó a la época. Un hombre que terminó su primer período de gobierno y todos decían que se había ido a pasear a París, pero no, fue por dos cosas. Una, por la enfermedad de su hija, que tenía que buscar la forma de cambiar de aire. Pero principalmente fue porque él avizoraba, como lector empedernido que era, que Europa estaba viviendo un proceso en dónde había un revuelo muy grande por los anarquistas. Él se adelantaba a su época porque él fue a estudiar todo eso y fue a ver cómo adaptarlo a Uruguay. A veces dicen que los batllistas somos socialistas. No, no. Somos batllistas, somos la gente que de una forma u otra valoran lo que Don Pepe hizo por el país, en todos los planos, el político, el social, el económico, donde fuere, la base fundamental de la grandeza de este país.
- Ese batllismo originario, del que usted hace referencia, ¿es el mismo batllismo que hoy se está pregonando por sus partidarios?
– No, no, nada que ver. Diríamos que esto es un neobatllismo…
- Algo similar sucede con el herrerismo, con el wilsonismo, o propiamente con el artiguismo, donde muchos dicen ser seguidores de esas ideas pero sus acciones los muestran por otro camino.
– Van por otro lado, efectivamente. Diría yo que hay una interpretación distinta a lo que verdaderamente es el batllismo. El último batllista que hubo acá fue Don Luis. Aparte de eso fue un hombre por quien tengo una profunda admiración y respeto porque dio lugar y responsabilidad a la gente joven para que se fuera preparando para poder ser los gobernantes del futuro. De esa camada surgieron Julio Sanguinetti, Trócoli, Lalo Paz Aguirre, Zelmar Michelini; es decir, una pléyade de jóvenes que Don Luis preparó y lanzó a la opinión pública.
- Hablamos de los 180 años del Partido Colorado a nivel país, pero, ¿y en Salto?.
– En Salto hubo gobernantes de excepción, como fue (Orestes) Lanza, Don Armando (Barbieri), Don Ramón Vinci. Mucho más para acá, los años del escribano Malaquina. Es decir, gente que tenía una visión muy particular de lo que era Salto y su administración. A raíz de todo eso y de todos sus gobiernos, fue que Salto empezó a tener mucho peso a nivel nacional, que condujeron, a lo largo de los años, salvo algunos períodos que gobernó el Partido Nacional, los hombres del Partido Colorado fueron los que construyeron la grandeza de Salto. Uno tiene la satisfacción de poder decir que acompañó el gobierno de Don Ramón Vinci, que después ya con un poco de responsabilidades de gobierno, como edil y demás, acompañó las administraciones del escribano Malaquina, que verdaderamente fueron muy buenos administradores, gente que no solamente se dedicaron a Salto como gobernantes sino que también tuvieron un peso muy especial en el Partido Colorado a nivel nacional. Principalmente el escribano Malaquina que fue Secretario General del Partido.
- Usted cuando habla de la historia del Partido Colorado se lo nota orgulloso, pero cuándo ve cómo está hoy, ¿qué siente?
– Lo primero que me viene a la mente es una sola palabra, decepción. Hemos perdido la óptica de partido y se ha implantado aquello de que se va a trabajar pero primero va a averiguar cuánto es el sueldo y estudia qué ventajas puede tener. Que quede claro que no estoy hablando de todo el mundo, pero se ha ido diluyendo aquello de que se es hombre de partido, y si el partido me pide, voy a estar donde el partido me pida. Hoy eso, lamentablemente, se ha ido perdiendo. Lo digo con total sinceridad y certeza porque fui uno de los hombres que dije que si el partido me llamaba, allí iba a estar, y el día que no tuve funciones de gobierno, estuve silenciosamente detrás del partido, con la enorme satisfacción –y no se trata de egolatría- de que una Convención Departamental del Partido me hubiese elegido como secretario general, siendo la primera vez en la historia del departamento que pasaba una cosa de esas. Así que, hoy es un momento de ver cómo, a nivel nacional, por ejemplo, no se sientan a conversar para ver cómo empiezan a fortalecer desde adentro al partido, lo mismo que está pasando en Salto. No lo fortalecen desde adentro, hay enfrentamientos permanentes y todo eso trae como consecuencia que uno empiece a decepcionarse de todo esto.

- La gente, el votante, hoy lo tiene al Partido Colorado muy abajo en la intención de voto ¿por qué estima que esté pasando eso?
– Es verdad, en la intención del voto estamos muy abajo. Y fíjese que el partido se está manteniendo por aquella gente que ya hizo todo por él, gente que tendría que estar hoy simplemente como guía y sin embargo, tienen que estar poniendo la cara y todo de sí, como el doctor Sanguinetti recorriendo el país hablando con la gente. El doctor Batlle ni hablar, parece que el cambio de válvula del corazón le ha venido muy bien porque cada vez está más aguerrido y peleando más. No veo a nadie, salvo a Pedro Bordaberry, que en fin, ha venido acrecentándose un poco en su personalidad ahora con su trabajo muy eficiente en el Senado; y otra gente que prácticamente no entiende verdaderamente lo que es la política, pero la política de antes. Gente que conforma un grupo político sin ver si tienen capacidad para salir adelante, pretendiendo incluso hasta postularse a una elección interna para ver si pueden ser candidatos a la presidencia de la República, ¿pero de qué forma?. ¿Desde las bases, conversando, tratando de unir a la gente? No, atacando a aquellos que para mí son personajes respetables del partido…
- ¿Usted está hablando de Fernando Amado?
– Estoy hablando de Amado, que me ha sorprendido con sus actitudes. Y después están los colorados que se han ido con Novick, diputado, senador que se han ido con Novick. No sé cuál va a ser el papel de Novick, si va a estar dentro o fuera del Partido Colorado creando un nuevo grupo o partido. Entiendo que habría que bajar un poco los decibeles y pensar que un partido tiene que seguir trascendiendo, los hombres pasamos pero el partido tiene que seguir. Debemos buscar la forma de fortalecer al partido demostrando la unidad, retomando las banderas que nos dejó Don Pepe (José Batlle y Ordoñez) que lamentablemente se fueron perdiendo, y fundamentalmente, conversando con la gente y hacerle ver las cosas. Este es un momento en que el Partido (Colorado) tiene una disyuntiva. Hay que salir a trabajar y decirle a la gente, casa por casa, barrio por barrio, como las famosas timbreadas de (presidente de Argentina, Mauricio) Macri y de esa gobernadora que es de excepción, María Eugenia Vidal, y conversar con la gente y no tener miedo que le puedan decir algo, para contarle a la gente que el partido y sus hombres están otra vez en la calle. Tenemos 180 años de historia, una buena parte de esos años hemos sido gobierno en el país, tenemos que volver a que la gente tenga la confianza suficiente, pero empecemos por casa, reuniéndonos todos alrededor de una mesa y a sacar todas las diferencias que podamos tener para construir, sobre todo aquello en lo que coincidamos y que podamos brindarle a la ciudadanía la seguridad de que el Partido Colorado y sus hombres van a volver al gobierno y van a hacer las cosas como hicieron siempre.







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