A la caza de brujas

Es extraña la reacción de quienes guardan estrecha relación con el fútbol salteño, o con algunos equipos en especial o ya sea en función de un determinado hecho o circunstancia. Pero sobre todo, frente a la derrota misma. Se puede leer con manifiesta continuidad: «perdimos contra todo y contra todos».Y también otro apunte: «hacen lo posible para hacernos caer».
En estos casos, no se establece quien es «todo y todos» ni tampoco los que «hacen lo posible».
Se parte al fin de cuentas de un grosero enfoque, como si perder un partido implicara buscar culpables al margen de lo que un equipo es capaz de responder o no. El espacio para la autocrítica es delgado, de flacura expresa.
¿Por qué la caza de brujas permanente?
¿Por qué la traslación de responsabilidades, cuando la responsabilidad es propia y desde uno?
Después de todo, no hay evolución posible, si la excusa desde la excusa misma se propone ejercer dominio. A veces se pierde y punto. No se alcanza una victoria y punto. El fin queda a medio camino y punto. La vida a veces es volver a empezar y el fútbol también, sin tanto margen para el llorisqueo de ocasión y vacío de contenido. El llorisqueo que solo juega a jugar… para la tribuna.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-