“A la Medicina quiero dedicarme el resto de mi vida”

CARINA SEQUEIRA (EN EL MEDIO) JUNTO A SUS COMPAÑEROS DE INTERNADO

Con Carina Sequeira Costa A pocos pasos de culminar su carrera

Ana Carina Sequeira Acosta (25) es nacida en Bella Unión y está realizando el internado de Medicina. Concurrió al Jardín No. 76, donde conoció la gran mayoría de sus compañeros de escuela. Realizó el Ciclo Básico en el Liceo No. 1 de su ciudad para luego realizar la orientación biológica y 6to. de Medicina en el Liceo No 2.
Hoy a pocos pasos de culminar su carrera como médica y seguir la especialización en Pediatría – relata su experiencia y se muestra muy satisfecha de poder seguir el camino de su vocación.
«De mi infancia recuerdo que era una niña feliz, siempre me inculcaron valores y educación, lo que reflejaba con mi aplicación en los centros de estudio» – nos dice.
Siempre contó con el apoyo familiar de sus progenitores, hermanos y abuelos.
«Desde niña me gustaba el arte. Mi hermano mayor adoraba el teatro y la música y todo lo que aprendía nos enseñaba a mi hermano menor y amiguitos del barrio.
Formamos un grupo de teatro del barrio, hacíamos squetchs escritos por mi propio hermano en los cumpleaños y en mi casa. Hasta llegamos a formar una comparsa barrial» – recuerda Carina Sequeira.
- ¿En qué momento de tu vida tuviste en claro tu verdadera vocación?
– «Desde que comencé el liceo supe que me gustaban más las ciencias que el resto de las asignaturas, particularmente la Biología.
Empecé luego la facultad sintiéndome muy cómoda con mi elección y realmente sentí que la Medicina era mi vocación cuando comencé a ver pacientes en el hospital Pasteur en 4to. año de la carrera».
- ¿Cómo fueron los primeros años de carrera?
Los primeros 4 años los cursé en la capital.
Me fui a vivir con tres universitarias oriundas de mi pueblo.
Al principio fue todo un desafío, aprender a manejarme sola en las calles y con los ómnibus.
Tenía dos familias de amigos que conocí en Bella Unión que también se mudaron a Montevideo y ellos fueron fundamental es en mi vida en esa primera etapa de la carrera… de ellos recibí un cariño y amor incondicional que perdura hasta hoy».
- ¿Cómo fue su proceso de adaptación?
– «El primer año de facultad, en 2008, me adapté rápido.
Yo estaba feliz de independizarme, conocer nueva ciudad y gente.
Llevaba una buena relación con mis compañeras de apartamento con mucho respeto, con las cuales todavía me llevo muy bien y gracias a mi mamá y abuelas que me enseñaron desde adolescente tareas del hogar tampoco tuve inconvenientes.
Además el apoyo y mimos de familiares y amigos fueron un pilar fundamental en mi estadía por la capital.
Con el correr del tiempo, me fui dando cuenta que la capital es una ciudad que te consume vida… todo muy caro, perder horas para llegar a algún lugar, esa indiferencia social de no involucrarse con el de al lado… llegó un punto en que veía a la gente robotizada… Preferí mudarme a Salto cuando supe que podía terminar la carrera acá. Obviamente el amor por mi familia influyó en esta decisión ya que extrañaba.
- ¿Qué le ha brindado esta carrera?
– «Creo que estudiar esta carrera me brindó las herramientas teóricas para abrir la cabeza, pero la aplicación práctica llevó en mi un proceso para ver, pensar, razonar, deducir, solucionar o aceptar las cosas con mente abierta.
También me siento sensibilizada con las ínfimas realidades de los pacientes… aprendí a verlos como fulano de tal, que vive en tal lado, tiene tal cosa… no como paciente masculino o femenino de tantos años con tal patología».
- Una experiencia en el internado para compartir…
– «Me pasó una madrugada a las 4 am…estaba de guardia en emergencia con el Dr. Severo como tutor y llegó una paciente con una urgencia la cual resolvimos con éxito.
Cuando ya estaba estabilizada, refirió su gratitud ante mi cuidado por estar a su cargo, en observación las primeras horas.
Luego de la paciente ser ingresada a sala fui a visitarla.
Cuando me vio, sus ojos me mostraron una felicidad inmensa, una alegría que ningún paciente me había demostrado con su mirada. Fue algo indescriptible.
Me siento feliz de poder hacer lo que me gusta. Soy una agradecida de la vida por todo lo que tengo: amor de mis seres queridos, techo, comida y un trabajo que adoro».
- ¿Se dieron situaciones en las que se sintió vulnerable?
– «Obviamente tuve vulnerabilidades como todas las personas pero creo que pude afrontarlas con éxito. La última que sufrí dos días antes de la prueba final de la carrera antes de comenzar el internado, cuando fui mordida por un can de raza temperamental.
Tenía la opción de elegir mesa especial para rendirme debido a la condición en la cual me encontraba, pero así mismo quise pelearla y gracias al apoyo de mi familia pude viajar.
Rendí la prueba, cansada y débil por la circunstancia pudiendo llegar a un resultado muy satisfactorio».
- ¿Proyecciones en lo profesional y artístico?
– «En lo profesional especializarme como pediatra – y por qué no también – médico de familia. En lo artístico me gustaría formar parte de comisión de apoyo de una escuela de samba y aportar al carnaval de Bella Unión, fiesta popular que disfruto mucho desde niña. En cuanto al canto seguiré practicándolo como lo hago desde mi adolescencia.
Pienso volver a mi tierra natal luego de cumplir mi meta profesional.
Allá cuento con la mayor parte de mi familia y amigos.
Pienso que hay que disfrutar la suerte de tenerlos vivos y no los cambio por nada.
Teniendo una casa trabajo y mis seres queridos a mi lado eso es más que suficiente para ser feliz».
- ¿La experiencia de ser joven?
– «Me conduce a pensar en varias cosas… lo veo como una lluvia de ideas: vitalidad, energía, metas, aprendiz, renovación y esperanza».
María Fernanda Ferreira










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