Agrónomo, docente, investigador y músico hará un doctorado en agroecología en Colombia

Sergio Aguirre: Un accidente lo acercó a la guitarra como terapia, hoy tiene cuatro discos

5Su tiempo lo distribuye entre su familia, la música, su carrera profesional, la docencia y la investigación. Dentro de unas horas un avión lo estará llevando a Colombia para estudiar un doctorado en agroecología, ciencia relativamente nueva según explica el ingeniero Sergio Aguirre a EL PUEBLO.

- ¿Desde cuándo le gusta la música?

– Más o menos desde que tengo memoria, viví mis primeros años en la Escuela de Agronomía en San Antonio, desde ahí y siendo escolar me llamaba mucho la atención. Un día mi padre apareció con el motorcito de un tocadiscos, le hizo la caja para poder ponerlo en funcionamiento, entonces aparecieron discos de música bastante variada y de distintos orígenes, algunos de Brasil porque a un tío mío le gustaba, el tango que le gustaba mucho a mi padre, una maestra se apareció con algunos discos de los Beatles y bueno, como que tengo recuerdos de siempre estar escuchando muchas de esas cosas. Después por un accidente empecé a tocar la guitarra, al tener problemas en un tendón en una mano, le recomendaron a mi padre que para recuperar la movilidad tocara, así que me llevó con Gómez Cruz acá en Salto. A partir de ahí comencé a tocar, con altibajos, momentos que dejé o propuestas que no me interesaron mucho, pero de todas maneras desde ahí comencé de alguna manera a ejecutar la guitarra.

- ¿Cuáles fueron sus primeros referentes musicales?

– Me acuerdo de un tío que ponía en ese tocadiscos algunas cosas de jazz del 40, del 50, esas cosas las escuchaba mucho, me acuerdo también de Los Beatles cuando llegaron al tocadiscos los pasé muchas veces, pero también me acuerdo del Sabalero con varias cosas que cantábamos en la escuela y que nos encantaba, de Los Olimareños… son nombres que me surgen, también recuerdo que por la radio a principios de los 70 escuché a Totem y al negro Rada, vivíamos afuera todavía y con un amigo lo escuchábamos en la radio y luego andábamos cantando unas cuantas cosas de esas que nos gustaba mucho. Lo veo en el tiempo y me parece raro porque hoy en las radios es difícil escuchar a veces a músicos uruguayos.

- ¿Por qué será que en las radios no se difunde tanto nuestra propia música?

– Creo que hay una cuestión comercial que siempre está jugando, como que las radios están buscando de qué manera mantienen al público y supuestamente creen que las cosas que se escuchan más a nivel nacional e internacional hay que insistir en esas que son las que atraen al público. Por un lado eso, que no se trata solo de música nuestra, a veces también decís, bueno, música nuestra pero que a su vez tenga ciertos grados de originalidad o de búsqueda, como que es muy difícil en los medios que se arriesguen por una propuesta que es nueva y que es medio rara de lo que convencionalmente escuchan como buena.

Por otro lado también está eso en relación al gusto de los que trabajan en la radio y están pasando música, y bueno, le gusta determinada gente y machacan sobre eso, como que ahí hay toda una lucha para modificar eso y que apoyen de alguna manera a nuevas propuestas que sean locales o a veces no tan locales pero si que abran un poco la cabeza musical.

- ¿Cómo influyó en su vida esos primeros años en San Antonio como para seguir relacionado a la agronomía? Le pregunto porque sus hermanos, por ejemplo, optaron por otras carreras.

– Yo estaba en la estación de Agronomía, pero además con mi padre empezamos a trabajar en una chacra que compró, yo terminaba la escuela y después vino el liceo, y bueno, el tema de la naturaleza es algo que disfrutaba, es de las cosas que recuerdo y mantengo con mucho placer. Tengo hasta recuerdos de cuando llovía, agarrar un paraguas y salir a los montes o a donde había plantado algo, recorrer con un cuchillito, comer alguna fruta y dar vueltas por ahí solo, eso forma parte de mis recuerdos. Y bueno, ese contacto me llevó a que en algún momento me tenía que decidir qué haría, y me acuerdo que al momento de decidir habían dos o tres opciones que me llamaban la atención porque a veces cuando uno está en Secundaria tratando de terminar, siempre tiene muchas dudas, también la teníamos nosotros. Me acuerdo que era profesor de Educación Física, irme a la Naval o algo parecido a agronomía. Alguna me la fueron descartando mis padres (se ríe) y bueno, un poco por descarte fue quedando agronomía.

Después incluso, estudiando agronomía a veces me generaba dudas, porque así como me interesaba todo el aspecto relacionado a la producción, muchas veces cuestionaba el estilo de producción predominante. Y acá empiezo a atar con lo que estoy haciendo ahora y con lo que voy a hacer ahora en Colombia. Me cuestionaba ver ese énfasis tan productivista en la forma de encarar la agronomía, a veces enfocar mucho el obtener más kilos por hectárea, mejor resultado económico como el centro de la cuestión olvidándose a veces el cuidado de los recursos naturales, del suelo, del agua, del ambiente en general, del tipo de producto que estábamos ofreciendo, del tipo de productores y sus distintas categorías que hay en la sociedad rural, para quién estábamos haciendo la agricultura, todos aspectos que son parte de cuestionamientos de la agroecología a la agronomía tradicional que se ve como productivista y economicista. Como que todo eso estudiando agronomía, me llevó a demorarme más, incluso al extremo de llegar a dudar en terminar mi carrera, hasta que bueno, me decidí a terminarla pero a su vez tratar desde adentro de la agronomía de incorporar de mejor manera todos esos aspectos.

- Hay como una sensación que la producción intensiva puede terminar perjudicando de alguna forma a la naturaleza.

– Más que una sensación hay varias pruebas de que en la medida que no se respetan determinados ciclos, que no se incorporen al sistema de producción el que sea más diversificado, el que hayan rotaciones adecuadas, que a veces hayan mezclas de producciones que estén integradas de la mejor manera, en la medida que no ocurra eso, comienzan a aparecer distintos problemas, como agotamiento de los recursos, pérdida de la fertilidad y contaminación de los suelos, agua, productos, hay muchas pruebas de eso. Entonces, desde la agroecología está la idea que se puede hacer producción intensiva pero cuidando los recursos.

- A comienzos del año EL PUEBLO publicó un informe sobre una investigación de la Universidad de la República que concluía que “el 80% de los predios rurales del sector lechero, ganadero y hortícola de la región estaba contaminado por coliformes del agua que consume o utiliza”. ¿Esto ocurre por falta de conocimiento o por urgencia o necesidad del productor que no mide consecuencias en el cuidado de los recursos del campo?

– Pasa un poco las dos cosas, creo que prima la urgencia de que hay que producir más cantidad y más rápido para de alguna manera tener mejor resultado económico, eso creo es lo que está primando. Sobre el informe que refiere no lo he leído completo, si he leído algunas partes antes, incluso con quien realizó la investigación, en un trabajo anterior trabajé con ella (Teresita Porochín) para evaluar el resultado de la calidad del agua de los pozos, y ahí habían aparecido esos problemas en esos productores que habíamos visto. Entonces digo, están las dos cosas juntas. Hay algunas soluciones tecnológicas para resolver mejor eso pero a veces no se difunde con claridad y a veces el productor, en la medida que tampoco tiene muchas exigencias de hacer determinadas prácticas para evitar esos problemas, desde el mercado no hay señales y a veces tampoco hay señales claras desde los organismos de extensión, que son los mismos técnicos, hace que se siga un poco trabajando de esta manera.

- ¿Cómo llega esta especialización que hará en Colombia?

– Hace como tres años había terminado una maestría que iba orientada para ese lado, pero que hacía más énfasis en los aspectos sociales con los ecológicos, productivos y económicos. Entonces, terminando esa etapa me parecía que era necesario para mí y para la institución, sobre todo pensando en la Regional Norte, al norte y descentralizada del polo tradicional que era Montevideo, por eso me parecía que era importante continuar mi formación haciendo más énfasis en estos aspectos agroecológicos. Considero que esta nueva ciencia que combina distintas disciplinas en Uruguay no está lo suficientemente desarrollada, más a nivel de la investigación y de la institución Facultad de Agronomía, entonces por todos esos motivos y por los contactos que algunos colegas tenemos desde la Facultad con investigadores a nivel internacional, sabíamos que este doctorado se iba a implementar. Esto también llevó todo un proceso de armado, porque en realidad el doctorado se inició y la primera generación salió el año pasado solo con colombianos, muy tarde fue el llamado. En esta instancia ya sabía con tiempo cuando se iban a abrir las inscripciones, fue un largo proceso de inscribirme, de pasar por pruebas, de ajustar distintos detalles, pedir becas, por lo que diría que desde julio del año pasado para acá estuve parte de mi tiempo trabajando mucho estos aspectos.

- ¿Cuáles son las expectativas de este doctorado que va a hacer?

– Por un lado, profundizar conocimientos en esta disciplina, poder interactuar con gente que va como estudiante como voy yo pero también con todos los que van como docentes al doctorado, seremos todos de distintos países, entre los estudiantes somos ocho de países diferentes cada uno…

- ¿Es el único uruguayo?

– Soy el único uruguayo, hay un argentino, un chileno, un ecuatoriano, un cubano y de Centroamérica hay algunos más, creo que de Colombia hay una media docena más que se inscribieron, como que son muy diversas las experiencias que van a estar interactuando. Incluso, el doctorado de por si como posgrado es una instancia donde se hace mucho énfasis más que en las clases a las que uno va a escuchar, se hace mucho énfasis en el intercambio entre estudiantes y docentes, lo que se busca en este tipo de posgrados es que salga la formación que tiene cada uno y que esa formación la pueda discutir con el resto como una forma de mejorarse pero a su vez mejorar el aprendizaje y los conocimientos del grupo que está interactuando. Es un semestre presencial allá pero luego son dos años y medio donde cada uno trabaja en su país, específicamente en un proyecto de investigación. O sea que el énfasis está puesto en la generación de nuevo conocimiento más que en el aprendizaje del conocimiento que ya está.

- ¿Qué es lo que más lo motiva, el ejercicio de la profesión, la docencia o la investigación científica?

– Trabajando en Facultad estuve muy centrado en la enseñanza en los primeros años, en un segundo plano que se fue haciendo muy fuerte empecé a trabajar mucho con productores en distintas zonas, y en los últimos años empecé a agregarle a esa combinación la parte de investigación cuando hice la maestría, y con más razón a partir de ahí me parece que tiene que haber una combinación lo más equilibrada posible entre las tres funciones, deben complementarse.

- ¿Cómo logra conjugar esa pasión por todo lo que hace en la Facultad con la música?

– No es fácil, los tiempos son limitados y son cosas que me gustan ambas pero bueno, es una permanente pelea en la que trato que sea lo más armoniosa posible pero que me doy cuenta que cuando a veces me meto mucho en la música, descuido algunos aspectos que tenía en la agronomía y a veces cuando me meto mucho en la agronomía me quedo sin hacer algunas cosas de la música. Lo que he tratado últimamente es que haya cierto grado de integración entre las cosas y bueno, me veo a veces trabajando con algunos productores y en algún encuentro que hacemos, terminada la actividad formal, hacemos una actividad más lúdica donde también aparece la guitarra y puedo mostrar mis canciones o al revés, que en mis canciones aparezcan a veces lo agronómico de alguna manera en las letras o en la estética de las canciones que aparezca lo rural también incorporado.

- No le queda mucho tiempo de todo lo que hace, sin embargo ya tiene algunos discos en su haber…

– Acabamos de sacar el cuarto, “En la ruta”, el primero que hicimos fue con “La Nueva” que se llamaba “El Pepe Transgénico”, donde se nota que estaba muy claro la combinación permanente entre lo agronómico, lo ecológico y lo musical. “El Pepe Transgénico” es una canción donde se da una visión humorística pero crítica a ese fenómeno.

- ¿Es perfeccionista llegada la hora de hacer un disco?

– Yo creo que hay que serlo en casi todas las actividades, no un perfeccionismo que te lleve a anularte y a no hacerlo al final porque ya estés tan exigido y tan autocensurado que al final no lo hacés, como en alguna etapa me ha pasado. Hacerlo, pero con rigor y de la mejor manera posible tratando que la próxima vez te salga un poco mejor aprendiendo de los errores, reconociendo las fortalezas que uno tiene y para que cada producto próximo sea un poco mejor que el anterior.

Entrevista de Leonardo Silva

 

PERFIL DE SERGIO AGUIRRE

Está casado con Celia, tiene dos hijos de 23 y 21 años. Cree que es del signo de Cáncer, “soy del mes de julio, es Cáncer, no?” Por tradición familiar dice ser hincha de Peñarol. Le gusta hacer natación.

“Me gusta casi todo”, responde cuando se le pregunta por su comida preferida. Lo que más le gusta de la gente es que sea directa, amistosa, agradable, sensible, que diga siempre la verdad; mientras que lo que menos le gusta de las personas es que piense mucho en si mismo y que sea muy crítica del medio que la rodea.







El tiempo

Ediciones anteriores

noviembre 2018
L M X J V S D
« oct    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

  • Otras Noticias...