Aguerre anunció emergencia agropecuaria para departamentos del sur, y para los rubros de vitivinicultura y horticultura de campo

Como es habitual, los miércoles por la tarde en el MGAP (Ministerio de Ganadería Agricultura y  Pesca), se realizó ayer una conferencia de prensa, en esta oportunidad, debido a los eventos climáticos ocurridos en los últimos diez días de enero y primeros diez días de febrero, se comunicaron los impactos que esos excesos hídricos han tenido a lo largo  y ancho del país, en los distintos rubros productivos, así como medidas a tomar debido a ello.
LAS LLUVIAS TAMBIÉN FUERON BENEFICIOSAS
En tal sentido el ministro de ganadería, Ing. Agr. Tabaré Aguerre aclaró que la variabilidad de nuestro clima “no es noticia”, pero el promedio de lluvias del mes de enero en el país es de 110 milímetros (en la ciudad de Salto fueron 156 mm) y en el mes de febrero es de 125 milímetros (en nuestra ciudad hasta ayer iban 242), con un total de 1.300-1.400 milímetros anuales, y en los últimos días hemos tenido registros, sobre todo en la zona Sur del país, de más de 600 milímetros. Aclaró “para la gente  que no está vinculada al sector agropecuario”, que 600 milímetros son 600 litros de agua en un metro cuadrado, y por lo tanto, eso provoca daños en la infraestructura, en las viviendas, en la caminería, y en la agricultura, dependiendo de los rubros, los cultivos y la etapa en la cual están esos cultivos.
El jerarca fundamentó que aún en exceso, esas lluvias, por la época del año que se dieron, han sido favorables para la ganadería en general, han tenido impactos diversos en la producción lechera, pero a la larga van a ser favorables porque la producción de pasturas  que se ha generado en este período, ni bien mejore el tiempo, va a permitir el enfardado y ensilado de cantidades importantes de reserva.
AFECTÓ A LA
VITIVINICULTURA Y LA
HORTICULTURA DE
CAMPO
En aquellos cultivos que están en una etapa crítica que requieren luz, como el arroz en la zona este, no están evaluados qué efectos puedan tener en el resto de los cultivos de verano, los cultivos de soja  en algunos lugares tienen problemas, pero el balance general si lo comparamos con un verano normal “es bueno”, afirmó y agregó que en materia de fruticultura algunos efectos hay, “pero no estamos hablando de los daños que tuvimos cuando el evento de granizo del año pasado”.
Sin embargo hay dos grandes sectores que son “los grandes perdedores desde el punto de vista productivo en estas circunstancias que son la vitivinicultura y la horticultura de campo, sobre todo en la zona sur”.
Aguerre indicó que la característica de estos eventos climáticos, la magnitud de los daños que están evaluados globalmente y la evaluación productor por productor, en colaboración con la organización de productores, “nos han llevado a la conclusión de la necesidad de declarar la emergencia agropecuaria ayer (por el martes)”.
PARA EL SUR Y RUBROS AFECTADOS
El titular del MGAP informó que la emergencia agropecuaria se declara para los departamentos del sur del país, y para los rubros de vitivinicultura y horticultura de campo (no protegida).
“En el marco de la ley de emergencia agropecuaria que rige para esos cultivos y para esta región del país, habilitamos el funcionamiento del Fondo Agropecuario de Emergencia que por ley presupuestal tenemos definido para ayudar a este tipo de catástrofes”.
Asimismo recalcó que como en otras ocasiones, recordando las heladas que afectaron el sector citrícola hace dos años atrás, o el evento de granizo del 24 de enero del año 2013 que afectó prácticamente el 70% de la fruticultura de hoja caduca y buena parte de la horticultura de las regiones donde hubo granizo, los objetivos son: “en primer lugar atender la emergencia con una lógica contracíclica, o sea, atender tratando de generar instrumentos que nos permitan sortear la crisis, pero generar instrumentos que mejoren la posición futura. En segundo lugar construir la política pública con, y no para los administrados, construir esta política con los productores a través de sus representantes gremiales, en este caso la JUNAGRA (Junta Nacional de la Granja) y el Instituto Nacional de Vitivinicultura, y en tercer lugar, atender a una política que nos permita en el futuro tener instrumentos que frente a nuevos eventos, no requieran de operativos de este tipo, sino que existan instrumentos de transferencia de riesgo como lo son los seguros agrícolas”.
LA  IMPORTANCIA
DEL SEGURO
Aguerre recordó que “el año pasado enfrentamos a través del Fondo Agropecuario de Emergencia  un daño muy severo en la fruticultura de hoja caduca y en la horticultura en el área donde cayó granizo, reconstituyendo el capital de giro de los productores en un 50% con fondos no retornables, y en un 50% generando instrumentos de financiamiento para que los productores accedieran  a ellos”. Subrayó que en aquella oportunidad desde el ministerio indicaron que iban a trabajar para que en lo sucesivo no tuvieran que indemnizar nuevos daños de granizo, y un año después, casualmente otro 24 de enero, ocurrió un granizo, por el cual hoy hay 300 denuncias en el Banco de Seguros del Estado, y “no hemos recibido ningún reclamo de productores para pedirle al MGAP o al Poder Ejecutivo que lo ayudemos porque cayó granizo, porque por las políticas instrumentadas, pasamos de tener un 21% de la superficie asegurada a tener un 86%”.
EXISTE EL SEGURO POR EXCESO HÍDRICO
De la misma manera  en esta ocasión, Aguerre reiteró que “debemos trabajar para constituir y para mejorar un seguro de exceso hídrico”. Agregó que en noviembre último, fue lanzado el seguro por índice de exceso hídrico, y “lamentablemente, es un instrumento novedoso, es el primero de América Latina, pero por falta de difusión y conocimientos, muy pocos productores lo adoptaron, por lo que llegamos a estas instancias donde llovió 5 o 6 veces más que lo normal, con muy pocos productores cubiertos por ese seguro”.
“La razón de atender la emergencia tiene que ver con un aspecto clave, en términos de seguridad alimentaria cuando nosotros hablamos que estamos ayudando a reconstituir el capital de giro perdido porque se perdió la cosecha, no solamente estamos hablando de resolverle el problema económicamente al productor, también estamos hablando que ese productor tenga continuidad para que dentro de 35 días haya nuevamente lechugas y dentro de 90 días haya zanahorias y el año que viene haya nuevamente la cebolla que es necesaria que haya”.
Aclaró esto “porque si la horticultura fuera un negocio tan rentable en un país que tiene 18 millones de hectáreas, tendríamos mucho más horticultores”.
MEDIDAS PARA LA
HORTICULTURA
El MGAP propuso un mecanismo de reconstitución del capital de funcionamiento para los productores hortícolas que se basa en un relevamiento de información que se va a hacer a nivel de campo por parte de los técnicos del MGAP, la dirección de la granja y la dirección de desarrollo, trabajando con las gremiales de productores. “En este procedimiento es fundamental el control social que se ejerce sobre la información que declara cada productor”, insistió Aguerre y sobre esa base se va a determinar el daño, y sobre ese daño, el 30% del costo de producción, será recompuesto con cargo al Fondo Agropecuario de Emergencia y el otro 70% con una línea de financiamiento en el BROU, como en República Microfinanzas donde la tasa de interés será cubierta por el Fondo de la Granja.
Aquellos productores de menos de 3 hectáreas, tendrán un fondo no retornable que está a definirse, a los efectos de atender la emergencia.
PARA LA VITIVINICULTURA
En el caso de la vitivinicultura, el daño es muy grande y el tema es complejo porque en algunos casos se ha perdido mucho, estima el INAVI entre 15 y 17 millones de kilos de uva, de 115 millones, pero además se ha perdido buena parte de la calidad, especificó Aguerre y agregó que “los años secos, son los años donde el vino es de buena calidad”. En este sentido explicó que Uruguay produce más vino que el que puede consumir, de manera que en una política de inserción internacional, se ha venido apoyando que el vino excedente encuentre canales de comercialización hacia el exterior. El año pasado se exportaron 17 millones de litros de vino a granel a Rusia, a un precio razonable, y, el exceso de agua y la falta de luz, nos lleva a una calidad de la uva de un  nivel más bajo que un año normal, y en algunas localidades a una uva que prácticamente no tiene destino para producir vino, y con aquellas que se puede, nos dejarán vino con una baja graduación, fundamentó. Por lo tanto se ha decidido crear un banco de alcohol vínico que implica destinar 15 o 20 millones de kilos de uva de baja calidad de este año para la destilación y transformarlo en 1.250.000 litros de alcohol vínico del cual según estimaciones, aproximadamente un millón de litros va a ser necesario para corregir la calidad del vino de este año.
En ese operativo se constituye un fondo del alcohol vínico que permitirá en años sucesivos que ese insumo de corrección de la calidad esté disponible y administrado por el INAVI.

Como es habitual, los miércoles por la tarde en el MGAP (Ministerio de Ganadería Agricultura y  Pesca), se realizó ayer una conferencia de prensa, en esta oportunidad, debido a los eventos climáticos ocurridos en los últimos diez días de enero y primeros diez días de febrero, se comunicaron los impactos que esos excesos hídricos han tenido a lo largo  y ancho del país, en los distintos rubros productivos, así como medidas a tomar debido a ello.

LAS LLUVIAS TAMBIÉN FUERON BENEFICIOSAS

En tal sentido el ministro de ganadería, Ing. Agr. Tabaré Aguerre aclaró que la variabilidad de nuestro clima “no es noticia”, pero el promedio de lluvias del mes de enero en el país es de 110 milímetros (en la ciudad de Salto fueron 156 mm) y en el mes de febrero es de 125 milímetros (en nuestra ciudad hasta ayer iban 242), con un total de 1.300-1.400 milímetros anuales, y en los últimos días hemos tenido registros, sobre todo en la zona Sur del país, de más de 600 milímetros. Aclaró “para la gente  que no está vinculada al sector agropecuario”, que 600 milímetros son 600 litros de agua en un metro cuadrado, y por lo tanto, eso provoca daños en la infraestructura, en las viviendas, en la caminería, y en la agricultura, dependiendo de los rubros, los cultivos y la etapa en la cual están esos cultivos.

El jerarca fundamentó que aún en exceso, esas lluvias, por la época del año que se dieron, han sido favorables para la ganadería en general, han tenido impactos diversos en la producción lechera, pero a la larga van a ser favorables porque la producción de pasturas  que se ha generado en este período, ni bien mejore el tiempo, va a permitir el enfardado y ensilado de cantidades importantes de reserva.

AFECTÓ A LA VITIVINICULTURA Y LA HORTICULTURA DE CAMPO

En aquellos cultivos que están en una etapa crítica que requieren luz, como el arroz en la zona este, no están evaluados qué efectos puedan tener en el resto de los cultivos de verano, los cultivos de soja  en algunos lugares tienen problemas, pero el balance general si lo comparamos con un verano normal “es bueno”, afirmó y agregó que en materia de fruticultura algunos efectos hay, “pero no estamos hablando de los daños que tuvimos cuando el evento de granizo del año pasado”.

Sin embargo hay dos grandes sectores que son “los grandes perdedores desde el punto de vista productivo en estas circunstancias que son la vitivinicultura y la horticultura de campo, sobre todo en la zona sur”.

Aguerre indicó que la característica de estos eventos climáticos, la magnitud de los daños que están evaluados globalmente y la evaluación productor por productor, en colaboración con la organización de productores, “nos han llevado a la conclusión de la necesidad de declarar la emergencia agropecuaria ayer (por el martes)”.

PARA EL SUR Y RUBROS AFECTADOS

El titular del MGAP informó que la emergencia agropecuaria se declara para los departamentos del sur del país, y para los rubros de vitivinicultura y horticultura de campo (no protegida).

“En el marco de la ley de emergencia agropecuaria que rige para esos cultivos y para esta región del país, habilitamos el funcionamiento del Fondo Agropecuario de Emergencia que por ley presupuestal tenemos definido para ayudar a este tipo de catástrofes”.

Asimismo recalcó que como en otras ocasiones, recordando las heladas que afectaron el sector citrícola hace dos años atrás, o el evento de granizo del 24 de enero del año 2013 que afectó prácticamente el 70% de la fruticultura de hoja caduca y buena parte de la horticultura de las regiones donde hubo granizo, los objetivos son: “en primer lugar atender la emergencia con una lógica contracíclica, o sea, atender tratando de generar instrumentos que nos permitan sortear la crisis, pero generar instrumentos que mejoren la posición futura. En segundo lugar construir la política pública con, y no para los administrados, construir esta política con los productores a través de sus representantes gremiales, en este caso la JUNAGRA (Junta Nacional de la Granja) y el Instituto Nacional de Vitivinicultura, y en tercer lugar, atender a una política que nos permita en el futuro tener instrumentos que frente a nuevos eventos, no requieran de operativos de este tipo, sino que existan instrumentos de transferencia de riesgo como lo son los seguros agrícolas”.

LA  IMPORTANCIA DEL SEGURO

Aguerre recordó que “el año pasado enfrentamos a través del Fondo Agropecuario de Emergencia  un daño muy severo en la fruticultura de hoja caduca y en la horticultura en el área donde cayó granizo, reconstituyendo el capital de giro de los productores en un 50% con fondos no retornables, y en un 50% generando instrumentos de financiamiento para que los productores accedieran  a ellos”. Subrayó que en aquella oportunidad desde el ministerio indicaron que iban a trabajar para que en lo sucesivo no tuvieran que indemnizar nuevos daños de granizo, y un año después, casualmente otro 24 de enero, ocurrió un granizo, por el cual hoy hay 300 denuncias en el Banco de Seguros del Estado, y “no hemos recibido ningún reclamo de productores para pedirle al MGAP o al Poder Ejecutivo que lo ayudemos porque cayó granizo, porque por las políticas instrumentadas, pasamos de tener un 21% de la superficie asegurada a tener un 86%”.

EXISTE EL SEGURO POR EXCESO HÍDRICO

De la misma manera  en esta ocasión, Aguerre reiteró que “debemos trabajar para constituir y para mejorar un seguro de exceso hídrico”. Agregó que en noviembre último, fue lanzado el seguro por índice de exceso hídrico, y “lamentablemente, es un instrumento novedoso, es el primero de América Latina, pero por falta de difusión y conocimientos, muy pocos productores lo adoptaron, por lo que llegamos a estas instancias donde llovió 5 o 6 veces más que lo normal, con muy pocos productores cubiertos por ese seguro”.

“La razón de atender la emergencia tiene que ver con un aspecto clave, en términos de seguridad alimentaria cuando nosotros hablamos que estamos ayudando a reconstituir el capital de giro perdido porque se perdió la cosecha, no solamente estamos hablando de resolverle el problema económicamente al productor, también estamos hablando que ese productor tenga continuidad para que dentro de 35 días haya nuevamente lechugas y dentro de 90 días haya zanahorias y el año que viene haya nuevamente la cebolla que es necesaria que haya”.

Aclaró esto “porque si la horticultura fuera un negocio tan rentable en un país que tiene 18 millones de hectáreas, tendríamos mucho más horticultores”.

MEDIDAS PARA LA HORTICULTURA

El MGAP propuso un mecanismo de reconstitución del capital de funcionamiento para los productores hortícolas que se basa en un relevamiento de información que se va a hacer a nivel de campo por parte de los técnicos del MGAP, la dirección de la granja y la dirección de desarrollo, trabajando con las gremiales de productores. “En este procedimiento es fundamental el control social que se ejerce sobre la información que declara cada productor”, insistió Aguerre y sobre esa base se va a determinar el daño, y sobre ese daño, el 30% del costo de producción, será recompuesto con cargo al Fondo Agropecuario de Emergencia y el otro 70% con una línea de financiamiento en el BROU, como en República Microfinanzas donde la tasa de interés será cubierta por el Fondo de la Granja.

Aquellos productores de menos de 3 hectáreas, tendrán un fondo no retornable que está a definirse, a los efectos de atender la emergencia.

PARA LA VITIVINICULTURA

En el caso de la vitivinicultura, el daño es muy grande y el tema es complejo porque en algunos casos se ha perdido mucho, estima el INAVI entre 15 y 17 millones de kilos de uva, de 115 millones, pero además se ha perdido buena parte de la calidad, especificó Aguerre y agregó que “los años secos, son los años donde el vino es de buena calidad”. En este sentido explicó que Uruguay produce más vino que el que puede consumir, de manera que en una política de inserción internacional, se ha venido apoyando que el vino excedente encuentre canales de comercialización hacia el exterior. El año pasado se exportaron 17 millones de litros de vino a granel a Rusia, a un precio razonable, y, el exceso de agua y la falta de luz, nos lleva a una calidad de la uva de un  nivel más bajo que un año normal, y en algunas localidades a una uva que prácticamente no tiene destino para producir vino, y con aquellas que se puede, nos dejarán vino con una baja graduación, fundamentó. Por lo tanto se ha decidido crear un banco de alcohol vínico que implica destinar 15 o 20 millones de kilos de uva de baja calidad de este año para la destilación y transformarlo en 1.250.000 litros de alcohol vínico del cual según estimaciones, aproximadamente un millón de litros va a ser necesario para corregir la calidad del vino de este año.

En ese operativo se constituye un fondo del alcohol vínico que permitirá en años sucesivos que ese insumo de corrección de la calidad esté disponible y administrado por el INAVI.