“Agustín no nos deja llorar; no tenemos odio ni venganza”

Sergio, el padre e Ignacio, uno de los hermanos.

En esta hora sin adioses, tan solo el chau de todos los días.

-Cómo podría uno, ponerse debajo de la piel de ustedes….

“Para nosotros, cómo podría ser fácil, si él está todos los días como siempre?. También decimos que nos está guiando, que nos está ayudando. Agustín a veces no nos deja llorar. Son un montón de sensaciones que se mezclan”.

-Cómo entender esa frase?.

“Mary, la mamá, ha tenido depresiones. Complicaciones de salud. Si quienes estamos a su lado nos caemos, ella se doblegaría también. Entonces a veces hay lágrimas, pero no siempre el llanto. Aunque tengamos dolor. Lo que le pasó a Agustín tiene que juntar a la familia más que nunca. Agustín nos da fuerzas. Nos obliga a no entregarnos”.

-Puede entenderse que no haya margen para el rencor?.

“Nosotros no somos religiosos, pero si… que algo hay. Que alguien pone las cosas en su lugar, y muchas veces el que las hace, las paga. Las pagas aquí. Aquí en la tierra. Queremos ser claros. En nuestra familia no tenemos odio ni venganza. Nosotros no somos los que vamos a señalar los pasos que vienen para el asesino de Agustín. Alguien dirá…. O alguien decidirá. La casa nuestra es una casa de amor y trabajo. Pasamos momentos duros, durísimos. Nada nos apartó de una línea. Esa línea de insistir, de querer la vida y ofrecer todo en pro de la familia. No queremos cambiar. Por Agustín, tampoco podríamos cambiar”.

ESO DE UNA PELOTA DE FÚTBOL….

Los siete hermanos: José Ignacio (27), Sergio Nicolás (25), Karen Lucas (23), Matías (22), Braian (21), Agustín (17) y Luana (10). Es una familia futbolera!. Quién podría dudarlo?. Sergio, el padre, jugó en Hindú, Cerro, Fénix y Salto Uruguay. José Ignacio en Hindú; Nicolás en Cerro, Fénix, Hindú. Braian en Hindú, Cerro y Fénix. Agustín llegó a la Primera División de Cerro y era puntal en la zona de volantes. Su último partido jugado fue ante Florida. Purgaba una sanción. Por eso, el domingo pasado no alistó en el juego ante Palomar, por la tercera fecha de la segunda rueda en la Divisional “C”.

El doloroso domingo, cuando se enlutó el alma del fútbol. Cuando un puñal asesino blandiéndose en una mano que nunca sabrá de sentimientos humanos, trunco los sueños de Agustín. Y sobre todo ese sueño de llegar al fútbol rentado, “porque él quería una chance de jugar en Montevideo el año próximo. Sentía que podía y que condiciones no le faltaban”.

UN NIÑO COMO ÉL, UN ADOLESCENTE COMO ÉL…

“Desde la familia, siempre tenemos bien claro cual es el camino. El de la responsabilidad antes que nada. En el trabajo, en el estudio. En el caso de Agustín hizo hasta segundo de liceo. Después dejó. Decía que no le gustaba. Agarró para la carpintería, para la mecánica, sobre todo de motos. De todos los barrios de Salto le traían motos para arreglar!. Sabía un montón. Agustín tenía una virtud: todo lo que hacía, lo hacía bien. Era la alegría de la casa. Con una pasión increíble por la murga “Punto y Coma”. Con solo escuchar una vez la letra, ya se la aprendía. El fútbol, la murga, los pájaros, la familia…. Tenía que ver con todo lo de él. Era su vida. Esos amores que no le faltaron”.

“NECESITAMOS QUE ALGUIEN NOS HAGA REÍR”

Entre 7 y 8 años, cuando Agustín Maidana jugó en Hindú. Después, a los 9 años fue a Nacional…. “el asunto en que no lo ponían o lo ponían poco. Venía llorando a casa. Allá tenía que ir yo a hablar”, narrará Sergio. El papá aclara el rol, o el objetivo… “porque solo iba a preguntar qué pasaba, porqué no jugaba. Siempre dentro del respeto. El mismo respeto que hubo y habrá en mi casa”.

Agustín llegó a la Sub 15 de Cerro y ahora de última, fue el volante por derecha…”El sueño de Agustín era jugar con Braian en Cerro. Estaba convencido que Cerro ascendía este año, a tal punto que ya se lo había dicho a los compañeros y a los dirigentes: “la camiseta “8” es para mí”. Nicolás y Braian lo hicieron este año en Fénix”.

En el caso de Sergio, es maestro de panadería. Trabaja en la noche. Por lo tanto, verlo jugar a Agustín en Cerro, no era misión accesible…. “Cuando Agustín se levantaba de mañana, yo estaba durmiendo. O sea, nos veíamos un ratito a mediodía y después de tarde. Nosotros decimos ahora que necesitamos que alguien nos haga reír. Entonces, es Agustín que con sus ocurrencias, nos guía a esa actitud. Para que no nos entreguemos. Para que lo sigamos sintiendo, como todos los días. Como siempre”.

Sergio, el padre. José Ignacio, uno de los hermanos. Sobre las 11 de la víspera, los dos en EL PUEBLO. Agustín, en cada latido, en cada palabra, en cada lágrima que aflora. En cada condolida reflexión. Pero es cierto…. Bastaría con calibrarlos. No hay hoy odio. No hay venganza. No hay revanchismos a mano. Aunque la vida te da y te quita…

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-