Alejandra Guglielmone y la pasión por la magia de la poesía

La de Alejandra Guglielmone es otra de las voces de la literatura salteña que viene surgiendo. Nacida en 1976, asiste al Taller Literario “Horacio Quiroga” desde hace más de diez años. Siente pasión por la poesía, aunque su actividad laboral nada tiene que ver con el mundo de las letras, ya que se desempeña, y lo hizo siempre, como Administrativa en una empresa de servicios de Salto.
Accedió en esta oportunidad a compartir con los lectores de EL PUEBLO algunos aspectos de su actividad creadora, así como cuatro poemas de su autoría.
-¿Puede determinar un momento en el que empieza a escribir?
Hace unos diez años. Fue más o menos coincidente con el inicio del taller.
-¿Y qué la llevó a esto: influencia de algunas personas, lecturas…?
En realidad siempre me gustó la lectura y llegó un momento en que empecé a escribir y justo empezó el taller y me enganché.
-¿Qué escribe?
En la escritura, la poesía es lo que más me gusta. He intentado también hacer algún relato corto pero más que eso no.
-Sé que en el taller han intentado creación de textos para teatro, ¿en ese género no incursionó?
No, teatro no.
-¿Qué tiene la poesía que no tienen otros géneros?
A mí me parece que tiene una magia y una expresión que no engancharía en otro tipo de texto. Me gusta más y me resulta mejor.
-¿Qué lecturas prefiere?
En realidad me gusta todo, pero la poesía y la novela es lo que más me gusta.
-¿Siente que hay obras o autores que la han marcado en la vida?
Lo que más me ha marcado es la novela, porque a pesar de que escribo más poesía no leo tanta poesía como novelas. Por ejemplo me gusta mucho Gabriel García Márquez, “Cien años de Soledad” me pareció fabulosa, es eso que vos leés y siempre te queda.
-¿Qué importancia le asigna a asistir a un taller literario para alguien que pretende escribir?
Yo creo que tiene mucha importancia porque aprendí muchísimo en el taller, corregí mucho, aprendí técnica, aprendí a corregir, a observar lo que estaba escribiendo, aprendí que no es escribir y que quede sino que hay que trabajarlo.
-¿De qué manera se aprende en el taller: con el docente, con la opinión de los demás talleristas…?
Se aprende con todo… principalmente con el orientador. Después, con los años en el taller, aprendimos a corregirnos entre todos, y eso es bueno, siempre surgen cosas que desde el punto de vista del escritor no las ves.
-¿Es importante publicar para un escritor o es suficiente con la creación en sí?
Yo creo que es importante que la gente conozca tu trabajo, no por una cuestión de ego ni nada de eso, sino porque es una cosa muy personal pero que a su vez tiene que salir…
-¿Quizás porque el escritor escribe para otros?
No sé si escribe para otros… pero es bueno que lo lean, porque si no está como encerrado. Además tiene que tener su crítica, opiniones…
-La entusiasma entonces la idea de llegar a publicar algún libro…
Sí, me gustaría.

La de Alejandra Guglielmone es otra de las voces de la literatura salteña que viene surgiendo. Nacida en 1976, asiste al Taller Literario “Horacio Quiroga” desde hace más de diez años. Siente pasión por la poesía, aunque su actividad laboral nada tiene que ver con el mundo de las letras, ya que se desempeña, y lo hizo siempre, como Administrativa en una empresa de servicios de Salto.

Accedió en esta oportunidad a compartir con los lectores de EL PUEBLO algunos aspectos de su actividad creadora, así como cuatro poemas de su autoría.

-¿Puede determinar un momento en el que empieza a escribir?Alejandra Guglielmone

Hace unos diez años. Fue más o menos coincidente con el inicio del taller.

-¿Y qué la llevó a esto: influencia de algunas personas, lecturas…?

En realidad siempre me gustó la lectura y llegó un momento en que empecé a escribir y justo empezó el taller y me enganché.

-¿Qué escribe?

En la escritura, la poesía es lo que más me gusta. He intentado también hacer algún relato corto pero más que eso no.

-Sé que en el taller han intentado creación de textos para teatro, ¿en ese género no incursionó?

No, teatro no.

-¿Qué tiene la poesía que no tienen otros géneros?

A mí me parece que tiene una magia y una expresión que no engancharía en otro tipo de texto. Me gusta más y me resulta mejor.

-¿Qué lecturas prefiere?

En realidad me gusta todo, pero la poesía y la novela es lo que más me gusta.

-¿Siente que hay obras o autores que la han marcado en la vida?

Lo que más me ha marcado es la novela, porque a pesar de que escribo más poesía no leo tanta poesía como novelas. Por ejemplo me gusta mucho Gabriel García Márquez, “Cien años de Soledad” me pareció fabulosa, es eso que vos leés y siempre te queda.

-¿Qué importancia le asigna a asistir a un taller literario para alguien que pretende escribir?

Yo creo que tiene mucha importancia porque aprendí muchísimo en el taller, corregí mucho, aprendí técnica, aprendí a corregir, a observar lo que estaba escribiendo, aprendí que no es escribir y que quede sino que hay que trabajarlo.

-¿De qué manera se aprende en el taller: con el docente, con la opinión de los demás talleristas…?

Se aprende con todo… principalmente con el orientador. Después, con los años en el taller, aprendimos a corregirnos entre todos, y eso es bueno, siempre surgen cosas que desde el punto de vista del escritor no las ves.

-¿Es importante publicar para un escritor o es suficiente con la creación en sí?

Yo creo que es importante que la gente conozca tu trabajo, no por una cuestión de ego ni nada de eso, sino porque es una cosa muy personal pero que a su vez tiene que salir…

-¿Quizás porque el escritor escribe para otros?

No sé si escribe para otros… pero es bueno que lo lean, porque si no está como encerrado. Además tiene que tener su crítica, opiniones…

-La entusiasma entonces la idea de llegar a publicar algún libro…

Sí, me gustaría.

Homenaje  a

Vicente Huidobro

El día, brisa que me despeina

se volvió huracán y te alejo de mí.

El día, más frío que la ausencia

donde las miradas se congelaron.

Es un torbellino que se lleva todo

y en la lejanía reposan los besos olvidados.

Sobre sus remolinos, y entre mis ojos,

tu recuerdo se aleja en una ráfaga apurada.

Esperando en esta esquina, estaré observando.

La primavera hizo florecer el membrillo.

Y mis manos ya no te esperan.

Elevarme como la bruma

y desaparecer.

Deseo

Quiero ser libre y volar

confundirme con las hojas del otoño

y entreverar sus escrituras en prosa.

Conversar en otros idiomas

y decir lo que nunca

deshojar las margaritas

y despertar los silencios.

Irme sin rumbo

(y sin avisar)

sin valijas , ni sentimientos.

Pensar como no se debe

maldecir al amor

y a tus ojos.







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