Andrés Lima tiene el récord de ser el intendente con más inundaciones en un solo período y todavía no lo termina

Andrés Lima tiene el récord de ser el intendente con más inundaciones en un solo período y todavía no lo termina

Las inundaciones y los problemas que las mismas provocan, deben ser tema de debate para quienes aspiren a ser gobernantes

La lluvia se ha vuelto incesante, la humedad invadió las calles y el paisaje urbano está distinto cuando uno cruza, por ejemplo, por la esquina de la calle Rivera y Florencio Sánchez y mira hacia el sur, porque allí puede ver cómo el arroyo Ceibal ha invadido la zona donde está ubicado el edificio del Cerp del Litoral y se detiene por unos minutos, para contemplar la magnitud de los daños que puede causar un desequilibrio de la naturaleza.
Es la cuarta inundación que se registra en Salto desde el año 2015, la tercera de gran impacto que saca a cientos de personas a la calle. Hombres, mujeres y niños, todos sin importar la edad ni ninguna otra condición, deben salir y salvar lo que puedan.
En la zona del destacamento de Bomberos, donde está ubicada la sede departamental del Centro Coordinador de Emergencias Departamentales (CECOED), el paisaje también es distinto. Allí entra y sale gente a cada rato, hay filas de personas que están buscando apoyo y varios funcionarios de distintas dependencia estatales, civiles y militares, que están atendiendo los reclamos que allí se plantean.
Muchas dificultades de todo tipo, problemas incesantes y la gente que solo reclama. Las autoridades entienden las necesidades “pero a veces magia no podemos hacer”, comenta un funcionario que prefiere pasar desapercibido.
TODAS JUNTAS
Ahora, hay que reconocer que desde que asumió la conducción de la Intendencia de Salto, Andrés Lima las ha ligado todas. Lleva el récord de inundaciones en un solo período de gestión municipal y a esta altura ya tiene aceitado el mecanismo de funcionamiento de respuesta del Cecoed, aunque cambió varias veces de coordinadores y colaboradores en esa misma área, ya conoce varias de las vicisitudes con las que debe lidiar.
Su parecido con la gestión del gobierno de Jorge Batlle en cuanto a las dificultades que tuvieron ambos al momento de gobernar, es increíble. Hoy, ya con el diario del lunes, muchos analistas han dicho que Batlle salvó al Frente Amplio, porque si este hubiera ganado las elecciones de 1999, con todo lo que tuvo que soportar Uruguay entre la aparición de la fiebre aftosa en Artigas en 2001 y la corrida bancaria del año 2002, la izquierda no habría vuelto a gobernar jamás.
Sin embargo, esos años terminaron de socavar al partido de Batlle y Ordóñez y catapultaron a la coalición de izquierdas en el 2004, la que recién después de tres períodos al frente del país, tendrá una dura batalla electoral por permanecer en ese lugar.
Pero Lima, que llegó a una Intendencia en el año 2015, de por sí problematizada, práticamente desmantelada y con un vagón de deudas encima, empezó haciendo recortes y cuando ni siquiera había llegado a finalizar el primer semestre de acomodar zapallos en un carro muy chiquito, se le vino toda el agua encima y Salto vivió la segunda mayor inundación de su historia desde 1959, con miles de desplazados y un río que llegó a los 16,50 metros de altura, sacando a más de 4 mil personas de sus hogares.
Luego, a los pocos meses, el río volvió a subir, pero la situación fue de tiro corto y el problema quedó solucionado al corto plazo, el río volvió a su cauce normal y las cosas se normalizaron.
En pleno invierno del 2017, otra vez el caos. El río llegó a superar los 15 metros y cientos de familias que se venían acomodando paulatinamente de lo que habían sufrido un tiempo antes, tuvieron que dejar todo otra vez y la situación aumentó el problema social que ya venía haciendo carne en cientos de personas.
Durante todo el 2018 las autoridades esperaron que alguna situación puntual pudiera darse, pero muchos de los pronósticos no se cumplieron por diversos factores climáticos que esta vez sí ayudaron y dieron un respiro importante a la situación.
Ahora, cuando el verano se avecinaba, en muchos lados había una tensa calma. Para muchos lo que está pasando ahora, ya era un secreto a voces entre funcionarios del gobierno y de organismos especializados, para otros fue una sorpresa.
Había datos que confirmaban la ocurrencia de pronósticos adversos, como el caso de precipitaciones puntualmente intensas que generarían desbordes en los cauces.
De repente el río comenzó a subir y los problemas empezaban a llegar, y cuando vinieron los primeros pronósticos, por la experiencia vivida, el intendente Andrés Lima ya se preparó para lo peor, con la calma que lo caracteriza para transmitir las cosas, empezó a hacer llamados telefónicos y a formar equipos, porque las aguas iban a venir y lo hicieron con ganas.
Hoy los desplazados son cientos, el rio llegó a los 13,05 metros de altura según consignaron desde la Prefectura a EL PUEBLO, aunque el comunicado oficial a la misma hora daba en 12,99 metros la altura del río y hoy podría llegar a 13,80 metros.
Salto está cambiando, las autoridades de ahora y sobre todo las del futuro, tendrán que convivir con un ecosistema afectado por este tipo de cosas y con este dato de la realidad sobre la mesa, deben preparar sus planes de gobierno, para que las cosas no los tomen por sorpresa.
Además se viene una campaña electoral muy dura, este tema tendrá que estar y se escuchará de todo. Pero más allá de esto, nadie puede negar que Andrés Lima, las ha ligado todas y habrá que ver cómo eso repercute en las preferencias de la gente.