Ante Fray Bentos, evitar la profundizacióin de males Salto, el obligado

El empate ante Paysandú, es un resultado peligroso. No se trata de dramatizar. Solo se trata de dejarlo en claro. En una llave donde juegan cuatro equipos y dos son los que avanzan, acreditarse las tres victorias como local, se convierten en un fin en si mismo.
No solo que ahora Salto debe o debe vencer a Fray Bentos el próximo sábado en el Parque Dickinson, sino el ir relojeando los que produzcan los tres rivales.
Con los albicelestes en el horizonte inmediato, desde el lunes Jorge Noboa apunta al objetivo de acentuar lo positivo y restaurar aspectos contrarios al funcionamiento, que naturalmente ante Paysandú no fueron pocos. El partido ante la blanca sanducera, abrió más de un tajo en la estructura «naranjera», con limitaciones en la respuesta individual, pero mucho más en el funcionamiento.
Por eso la selección, resultó ser parte de apariciones ocasionales. De vez en cuando. O el exceso mismo de penumbras. Los notorios desniveles acompasaron una gestión distante, lejana a lo que seguramente el DT predica. La ausencia de cohesión en la zona de volantes y la aplicación de fórmulas de escaso poder en los metros finales, potenciaron los males.
LO QUE SALTO NO FUE
El gol de Luis Leguísamo a tan solo a los 5′ del primer tiempo, debió convertirse en base de sosiego, armonía y eficacia, para prolongar la búsqueda y asentar el resultado.
Sin embargo, el paso de los minutos, implicó el acecho de los infortunios tácticos y el agobio de lo escasamente fértil en pro de las ambiciones, desde la creación cargada de grises y el vuelo ofensivo a media luz.
Ante un rival que llegará al Dickinson de capa levantada por el 2 a 0 inicial y la punta en propiedad, la obligación que se le planteará a Salto, será innegociable.
El empate es un salto al vacío. La prohibición de esa alternativa. Ninguna ilusión fue derrotada por el empate ante Paysandú. Pero ninguna ilusión alcanza rédito, si las razones válidas no juegan su propio partido. Se vienen 90 minutos claves. Bien que lo sabe Salto. A la necesidad no se la maquilla: es real.
La necesidad de una convicción y no la adherencia a una palidez que ya, hay que someter. Inapelablemente.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-