Que a los 25’ del primer tiempo.
Vino para él.
Resolvió a la manera de él.
Con la justeza propia de un goleador.
Por eso, la derecha apuntó primero y decidió después sin que Natalio Machado pudiera evitar. Ese 1 a 0 en medio de la penumbra. Porque el partido fue penumbra más que nada y algún destello desde lo poco. Sobre todo, en la recta final, cuando todo se fue limitando en materia ofensiva. Un frentazo de Nicolás Ferreira en 28’, la hora de Lairihoy en los 35 en Ferro y por los 31’ un mortero en tiro libre de Jonhatan Dos Santos que sacudió el travesaño. La única vez de un Salto Uruguay llegando, porque en definitiva lo suyo fue marcadamente comprimido al tiempo de crear y producir arriba.
Porque esa fue la tónica de Salto Uruguay. A tal punto que en la recta de inicio provoca solo una llegada de gol. En los 35’ cuando Diego Arzaguet reaccionó bárbaro.
Pero normalmente Salto Uruguay fue inconexo y al margen de la asociación. Brotes individuales, al margen de una idea que costó definir.
¿ESO DE SENTIRSE MÁS?
Con Ferro Carril pasó lo que normalmente pasa. Parece sentirse más y entonces termina siendo más, por una cuestión de convicción y por la influencia que en lo sicológico suele ejercer sobre el rival. Decide a veces, la condición de ser Ferro y su protagonismo. Aunque eventualmente, aminore la proyección ofensiva y abandone el principio de continuidad a la hora de manejar el partido.
Pero en ese primer tiempo, el tiempo en que se decide el partido, SE SINTIÓ SUPERIOR Y FUE SUPERIOR. Facundo Granja por tres veces y una vez Ferreira, más la amenaza de Lairihoy, y la potencia-dinámica de los volantes y el resguardo defensivo, todo a la medida de una acción básica, pero desnivelante. Fue el tiempo del trámite más o menos generoso, rescatable, con esos condimentos ofensivos. Después la precariedad en la reacción de Salto Uruguay y ese Ferro que se fue convenciendo que el paso de los minutos, solo marcaría el dictado de la sentencia. En la noche de la penumbra, sobre todo por esos 45’ de última, con los apagones técnicos y la chatura ofensiva. Por lo demás, Ferro es el del escalón arriba. Y Ferro sabe que es así.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-







