Así no se puede

Así definitivamente no se puede salir adelante. No podemos crecer como departamento, ni como sociedad. No podemos ser los mejores, no podemos tener brillo, ni despegar, nunca seremos una sociedad inteligente que apueste a lo mejor de los ciudadanos de esta comunidad, pese a que todo el tiempo nos estamos jactando de ser uno de los lugares más importantes (sino el más importante) del interior del país.
Si no apostamos a la unidad institucional, a la conjunción de esfuerzos, a buscar la articulación entre los organismos, las organizaciones, las asociaciones, los gremios y los distintos núcleos sociales de personas, sea cual sea el rol que cumplan en la sociedad, con un tejido social totalmente desarticulado y con mezquinas sonrisas para las fotos pero luego con puñaladas traperas que solamente desunen y generan controversias, no vamos a llegar lejos que en vez de seguir avanzando, otra vez nos van a comer los de afuera.
La situación es difícil, las diferencias existen y siempre van a existir, la diversidad de pensamiento, las distintas miradas sobre una misma fotografía, pero todas estas cosas son importantes, porque si esas diferencias se tiran sobre una misma mesa con la finalidad de que todos saquen lo mejor de cada conclusión y puedan utilizarlas para mejorar, seríamos una sociedad destacada, que nos obligaríamos a nosotros mismos a tener que salir adelante y seguramente lo lograríamos, sin tener que esperar que venga alguien de afuera a decir cómo se nos ve desde por ahí, para que después nosotros le sigamos el apunte.
Todo esto a cuenta del divisionismo absurdo que seguimos viviendo como sociedad y que es una pena que exista, porque demuestra la ignorancia y el infantilismo de quienes todavía no lo han entendido. Mientras en Salto se avanza en muchas cosas y se inauguran obras, eventos y se abren espacios interesantes, no todos lo celebran por igual, hay algunos esperando en la vereda para que se raje un ladrillo y entonces, cuando eso pase, poder salir a criticar con dureza y a cuestionar el origen de los ladrillos, sin saber un ápice de esto.
Un ejemplo de ello es que mientras aquí se celebra el Mes de la Juventud, del otro lado se encargan de difundir un encuentro organizado por un organismo nacional a cientos de kilómetros de nuestra ciudad y que si bien no es menos importante y cuenta con la participación de algunos salteños, pero en menor medida y muchos de ellos militantes políticos afines a quienes los organizan, algo que genera una situación de divisionismo que no está bien desde el vamos.
Mientras unos hablan con orgullo de lo que se está haciendo, otros se niegan a reconocerlo por el mero hecho de que no son del mismo partido político y entonces lo desmerecen y refunfuñan sin sentido y con histerismo adolescente por las redes sociales, queriendo dejar de lado las cosas positivas que se han logrado.
Por supuesto que hay errores en todas las cosas, por supuesto que siempre pueden ser mejor, pero sería bueno que quienes tiran la piedra lo hicieran en los ámbitos que corresponden y no se endilguen atribuciones de que “el pueblo esto y el pueblo aquello”, porque al pueblo lo usan cuando les conviene y para el lado que les conviene, y la mayoría de las veces no lo escuchan.
No está bueno hacer oposición por berrinche infantil, no está bueno decir que se oponen a todo por el simple hecho de ser reaccionarios, sobre todo en las actuales circunstancias, cuando quienes berrinchean primitivamente con estos neandertales argumentos, tienen a sus máximos exponentes políticos que tuvieron su chance en la anterior administración, en la mira de la Justicia por actuar desprolijamente con el manejo de los bienes públicos.
Antes de mirar la paja en el ojo ajeno hay que saber con qué bueyes se está arando, y hay que despojarse de tanta soberbia, porque justamente esa actitud fue la que los sucumbió en las elecciones departamentales cuando ya estaban en la calle festejando antes de tiempo, pensando vanidosamente que habían ganado, cuando perdieron porque justamente esa actitud fue la que los hizo no escuchar a la gente y perder las elecciones.
Pero la situación actual no se trata de revanchismo político. No todo puede estar atado a ese mezquino sentimiento, porque de lo contrario quienes hacen oposición sistemática no están actuando con conciencia y no están valorando a la actividad política en sí mismo. Está bien controlar los bienes públicos, la administración de los mismos, atender los problemas que el gobierno no atiende, dar otra mirada de la situación y decir lo que se piensa sin ataduras, y con la verdad en la mano. Aunque debe hacerse con fundamento, con capacidad para discernir qué es lo que se está cuestionando y con la grandeza de reconocer lo que está bien para apoyarlo, acompañarlo y destacarlo, porque es la única manera de que todos juntos cinchen para el mismo lado y hagan que esto vuele, que es lo que en definitiva queremos todos.
No me gusta que una actividad deportiva, que debería ser bandera de cualquier política de gobierno, porque el deporte es salud, es inclusión social, es apostar a la calidad de vida de la gente, esté embanderada con un color político, con una posición determinada y que esté hecha para algunas personas que son las que acompañaron e impulsaron esa actividad.
Me refiero a la maratón Ser Joven No Es Delito, que financió el INJU con fondos públicos, es decir con dinero de todos, los que estábamos de acuerdo y los que no. La misma es una clara contestación a la propuesta del senador colorado y opositor al gobierno nacional, Pedro Bordaberry, de bajar la edad de imputabilidad.
Estoy de acuerdo conque el Frente Amplio y sus dirigentes, con total libertad y amplitud democrática quieran inculcarle a sus simpatizantes su posición con respecto a esta propuesta de bajar la edad para imputar a los jóvenes de 16 años de edad que cometan delitos graves, penas como a los mayores de edad. Que quieran combatirla y que usen todas sus herramientas al respecto, pero no estoy de acuerdo con que se apropien de las políticas públicas para hacerlo, que usen las instituciones de gobiernos que son de todos los uruguayos para hacer este tipo de cosas.
Cuando tuve la oportunidad de ver quiénes participaron de la misma, había mucha gente diversa que quizás no está identificada con ningún partido político, pero también estaban ellos, los principales dirigentes del Frente Amplio local, los que todo critican y nada saben aunque ellos creen lo contrario, se habían juntado como para ir a un acto del FA porque iban caminando, y les faltaban solo las banderas, y confieso que eso me repugnó.
Porque esas personas no son asiduas a ninguna competencia deportiva, nunca están en ninguna actividad de esta naturaleza, jamás participan en los clubes de su barrio, ni en otros lugares de eventos que apuesten al deporte, pero justo en este aparecieron. Y eso molesta, porque además tampoco fueron los del otro palo, y todo porque la actividad que fue promovida por el Estado tenía una clara finalidad política partidaria.
Lo mismo con el ramo de la cultura, donde hay una apropiación de políticas públicas que tienden a la conformación de un bloque que se precia de sabedor de este tipo de cosas, y no generan más cosas que la de entre casa y sin convocatoria, y lo lamentable es que se dilapidan fondos públicos para los mismos de siempre.
Aunque el anhelo porque las cosas puedan mejorar está latente y si realmente queremos apostar a una sociedad inteligente, donde todos juntos cinchemos para el mismo lado, más allá de que podamos dar nuestros puntos de vista y comentar los distintos pareceres sobre las diferentes cosas, con la finalidad de aportar lo mejor de cada uno, haríamos que esto vuele y que todo fuera sobre ruedas. Pero mientras no nos bajemos del caballo y veamos las cosas desde el llano, para saber luego adónde tenemos que subirnos, para sacar esto adelante entre todos nos seguiremos rompiendo en pedazos y no valoraremos que las cosas buenas que están pasando, pueden ser aún mucho mejor si todos nos empoderamos de ellas.

Así definitivamente no se puede salir adelante. No podemos crecer como departamento, ni como sociedad. No podemos ser los mejores, no podemos tener brillo, ni despegar, nunca seremos una sociedad inteligente que apueste a lo mejor de los ciudadanos de esta comunidad, pese a que todo el tiempo nos estamos jactando de ser uno de los lugares más importantes (sino el más importante) del interior del país.

Si no apostamos a la unidad institucional, a la conjunción de esfuerzos, a buscar la articulación entre los organismos, lassoberbiaorganizaciones, las asociaciones, los gremios y los distintos núcleos sociales de personas, sea cual sea el rol que cumplan en la sociedad, con un tejido social totalmente desarticulado y con mezquinas sonrisas para las fotos pero luego con puñaladas traperas que solamente desunen y generan controversias, no vamos a llegar lejos que en vez de seguir avanzando, otra vez nos van a comer los de afuera.

La situación es difícil, las diferencias existen y siempre van a existir, la diversidad de pensamiento, las distintas miradas sobre una misma fotografía, pero todas estas cosas son importantes, porque si esas diferencias se tiran sobre una misma mesa con la finalidad de que todos saquen lo mejor de cada conclusión y puedan utilizarlas para mejorar, seríamos una sociedad destacada, que nos obligaríamos a nosotros mismos a tener que salir adelante y seguramente lo lograríamos, sin tener que esperar que venga alguien de afuera a decir cómo se nos ve desde por ahí, para que después nosotros le sigamos el apunte.

Todo esto a cuenta del divisionismo absurdo que seguimos viviendo como sociedad y que es una pena que exista, porque demuestra la ignorancia y el infantilismo de quienes todavía no lo han entendido. Mientras en Salto se avanza en muchas cosas y se inauguran obras, eventos y se abren espacios interesantes, no todos lo celebran por igual, hay algunos esperando en la vereda para que se raje un ladrillo y entonces, cuando eso pase, poder salir a criticar con dureza y a cuestionar el origen de los ladrillos, sin saber un ápice de esto.

Un ejemplo de ello es que mientras aquí se celebra el Mes de la Juventud, del otro lado se encargan de difundir un encuentro organizado por un organismo nacional a cientos de kilómetros de nuestra ciudad y que si bien no es menos importante y cuenta con la participación de algunos salteños, pero en menor medida y muchos de ellos militantes políticos afines a quienes los organizan, algo que genera una situación de divisionismo que no está bien desde el vamos.

Mientras unos hablan con orgullo de lo que se está haciendo, otros se niegan a reconocerlo por el mero hecho de que no son del mismo partido político y entonces lo desmerecen y refunfuñan sin sentido y con histerismo adolescente por las redes sociales, queriendo dejar de lado las cosas positivas que se han logrado.

Por supuesto que hay errores en todas las cosas, por supuesto que siempre pueden ser mejor, pero sería bueno que quienes tiran la piedra lo hicieran en los ámbitos que corresponden y no se endilguen atribuciones de que “el pueblo esto y el pueblo aquello”, porque al pueblo lo usan cuando les conviene y para el lado que les conviene, y la mayoría de las veces no lo escuchan.

No está bueno hacer oposición por berrinche infantil, no está bueno decir que se oponen a todo por el simple hecho de ser reaccionarios, sobre todo en las actuales circunstancias, cuando quienes berrinchean primitivamente con estos neandertales argumentos, tienen a sus máximos exponentes políticos que tuvieron su chance en la anterior administración, en la mira de la Justicia por actuar desprolijamente con el manejo de los bienes públicos.

Antes de mirar la paja en el ojo ajeno hay que saber con qué bueyes se está arando, y hay que despojarse de tanta soberbia, porque justamente esa actitud fue la que los sucumbió en las elecciones departamentales cuando ya estaban en la calle festejando antes de tiempo, pensando vanidosamente que habían ganado, cuando perdieron porque justamente esa actitud fue la que los hizo no escuchar a la gente y perder las elecciones.

Pero la situación actual no se trata de revanchismo político. No todo puede estar atado a ese mezquino sentimiento, porque de lo contrario quienes hacen oposición sistemática no están actuando con conciencia y no están valorando a la actividad política en sí mismo. Está bien controlar los bienes públicos, la administración de los mismos, atender los problemas que el gobierno no atiende, dar otra mirada de la situación y decir lo que se piensa sin ataduras, y con la verdad en la mano. Aunque debe hacerse con fundamento, con capacidad para discernir qué es lo que se está cuestionando y con la grandeza de reconocer lo que está bien para apoyarlo, acompañarlo y destacarlo, porque es la única manera de que todos juntos cinchen para el mismo lado y hagan que esto vuele, que es lo que en definitiva queremos todos.

No me gusta que una actividad deportiva, que debería ser bandera de cualquier política de gobierno, porque el deporte es salud, es inclusión social, es apostar a la calidad de vida de la gente, esté embanderada con un color político, con una posición determinada y que esté hecha para algunas personas que son las que acompañaron e impulsaron esa actividad.

Me refiero a la maratón Ser Joven No Es Delito, que financió el INJU con fondos públicos, es decir con dinero de todos, los que estábamos de acuerdo y los que no. La misma es una clara contestación a la propuesta del senador colorado y opositor al gobierno nacional, Pedro Bordaberry, de bajar la edad de imputabilidad.

Estoy de acuerdo conque el Frente Amplio y sus dirigentes, con total libertad y amplitud democrática quieran inculcarle a sus simpatizantes su posición con respecto a esta propuesta de bajar la edad para imputar a los jóvenes de 16 años de edad que cometan delitos graves, penas como a los mayores de edad. Que quieran combatirla y que usen todas sus herramientas al respecto, pero no estoy de acuerdo con que se apropien de las políticas públicas para hacerlo, que usen las instituciones de gobiernos que son de todos los uruguayos para hacer este tipo de cosas.

Cuando tuve la oportunidad de ver quiénes participaron de la misma, había mucha gente diversa que quizás no está identificada con ningún partido político, pero también estaban ellos, los principales dirigentes del Frente Amplio local, los que todo critican y nada saben aunque ellos creen lo contrario, se habían juntado como para ir a un acto del FA porque iban caminando, y les faltaban solo las banderas, y confieso que eso me repugnó.

Porque esas personas no son asiduas a ninguna competencia deportiva, nunca están en ninguna actividad de esta naturaleza, jamás participan en los clubes de su barrio, ni en otros lugares de eventos que apuesten al deporte, pero justo en este aparecieron. Y eso molesta, porque además tampoco fueron los del otro palo, y todo porque la actividad que fue promovida por el Estado tenía una clara finalidad política partidaria.

Lo mismo con el ramo de la cultura, donde hay una apropiación de políticas públicas que tienden a la conformación de un bloque que se precia de sabedor de este tipo de cosas, y no generan más cosas que la de entre casa y sin convocatoria, y lo lamentable es que se dilapidan fondos públicos para los mismos de siempre.

Aunque el anhelo porque las cosas puedan mejorar está latente y si realmente queremos apostar a una sociedad inteligente, donde todos juntos cinchemos para el mismo lado, más allá de que podamos dar nuestros puntos de vista y comentar los distintos pareceres sobre las diferentes cosas, con la finalidad de aportar lo mejor de cada uno, haríamos que esto vuele y que todo fuera sobre ruedas. Pero mientras no nos bajemos del caballo y veamos las cosas desde el llano, para saber luego adónde tenemos que subirnos, para sacar esto adelante entre todos nos seguiremos rompiendo en pedazos y no valoraremos que las cosas buenas que están pasando, pueden ser aún mucho mejor si todos nos empoderamos de ellas.

Hugo Lemos







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