Aumentos de sueldo sirvieron para corregir la inflación

DETRAS DE LOS NUMEROS

Las vicisitudes de la economía son las que nos hacen sentir que estamos viviendo bien o mal. Aunque más allá que los gobiernos hablen de crecimiento sostenido, generación de puestos de empleo, suba de salarios y otras yerbas que parecen muy positivas para la macroeconomía y en ese sentido, para el bolsillo de la gente, la suba de precios y los aumentos en las tarifas públicas con las que nos recibió el 2014, fueron claves para que los anuncios que hace el Gobierno no impacten de la manera esperada.
Todo esto a cuenta mientras se lo ve al ministro de Economía del Uruguay, Mario Bergara, invitado a la Bolsa de Valores más importantes del mundo, la de Nueva York, las cosas vienen cuesta arriba para el común de los trabajadores de este país. Por un lado, el ministro habló de un crecimiento del 3 por ciento para el país en lo que va del año y por otro lado, la inflación prevista superará el 8,95 por ciento que marcó en el 2013, lo que indica que los aumentos de salarios, apenas provocaron un recupero si es que pasaron la franja del 9 por ciento.
De lo contrario, no son más que meros correctivos y la plata de la gente solamente pasa a valer lo mismo y ni un peso más.
Por eso en esta entrega de nuestra sección Detrás de los Números, damos a conocer algunos precios que aún persisten y que pese a todos los anuncios de mejoras económicas, a los uruguayos les sigue costando comprarlos todos y encima, poder llegar a fin de mes.
LA CANASTA
Por ejemplo, el litro de aceite puede comprarse entre 50 y 61 pesos, cuando antes apenas se pagaba poco más de 45 pesos. El kilogramo de arroz puede comprarse entre 27 y 43 pesos, cuando a fin de año podía conseguirse a un promedio de 33 pesos el kilo.
Aunque el kilogramo de azúcar, un producto que tanto a nivel público como privado está subsidiado en Uruguay, mantiene un precio promedio de 29 pesos al igual que a finales del año pasado. Mientras que la cocoa de 500 gramos que se conseguía entre 68 y 81 pesos hace dos meses, ahora se compra entre 80 y 96 pesos en los supermercados.
En otro orden, el precio de la Harina que estaba a un precio promedio de 26 pesos y la leudante, que se conseguía a 49 pesos, ahora la de trigo común se consigue a 35 pesos promedio y la leudante elevó su precio a 57 pesos.
Si bien el precio de los lácteos se mantiene, hubo un leve incremento en el precio del litro de leche común. Empero, las demás mantienen su precio. Aunque sí los yogures y algunos quesos sufrieron variaciones pero cuyo su monto no llegó a alcanzar el 10 por ciento, registrándose más un ajuste que un incremento por sí mismo.
En el caso de las siempre poco accesibles carnes vacunas, el kilogramo de carne picada tuvo un leve aumento y se sitúa en un promedio entre 191 y 208 pesos y la magra entre 248 y 260 pesos. Mientras que el kilogramo de asado de tira, ronda en los 150 pesos.
La colita de cuadril mantiene un precio ubicado entre los 270 y los 308 pesos el kilogramo, y el entrecot sigue siendo uno de los cortes más caros entre los 325 y los 350 pesos.
El precio de las verduras es todo un tema. La papa pasó a ser la verdura más codiciada y tiene sus 15 minutos de fama. Su precio oscila entre los 105 y los 115 pesos el kilogramos, a raíz de las precipitaciones que cubrieron al país durante varios días.
Pero también hay otras verduras de alto consumo, como la zanahoria y todas las hortalizas que también sufrieron importantes modificaciones en sus precios, lo que más allá de que sus aumentos tengan que atribuirse al factor climático, han impactado en el bolsillo de los consumidores y elevaron los índices de inflación.
El tema es que los precios andan por las nubes y esto lleva al aumento de todos los artículos de adquisición diaria, trayendo aparejado un incremento en los salarios que ajusta el poder de compra del promedio de los uruguayos al precio que se exponen los productos. No hay aumentos de sueldos y mayor poder de compra, eso es pantalla, lindo para decirlo en Wall Street.

Las vicisitudes de la economía son las que nos hacen sentir que estamos viviendo bien o mal. Aunque más allá que los gobiernos hablen de crecimiento sostenido, generación de puestos de empleo, suba de salarios y otras yerbas que parecen muy positivas para la macroeconomía y en ese sentido, para el bolsillo de la gente, la suba de precios y los aumentos en las tarifas públicas con las que nos recibió el 2014, fueron claves para que los anuncios que hace el Gobierno no impacten de la manera esperada.

Todo esto a cuenta mientras se lo ve al ministro de Economía del Uruguay, Mario Bergara, invitado a la Bolsa de Valores más importantes del mundo, la de Nueva York, las cosas vienen cuesta arriba para el común de los trabajadores de este país. Por un lado, el ministro habló de un crecimiento del 3 por ciento para el país en lo que va del año y por otro lado, la inflación prevista superará el 8,95 por ciento que marcó en el 2013, lo que indica que los aumentos de salarios, apenas provocaron un recupero si es que pasaron la franja del 9 por ciento.

De lo contrario, no son más que meros correctivos y la plata de la gente solamente pasa a valer lo mismo y ni un peso más.

Por eso en esta entrega de nuestra sección Detrás de los Números, damos a conocer algunos precios que aún persisten y que pese a todos los anuncios de mejoras económicas, a los uruguayos les sigue costando comprarlos todos y encima, poder llegar a fin de mes.

LA CANASTA

Por ejemplo, el litro de aceite puede comprarse entre 50 y 61 pesos, cuando antes apenas se pagaba poco más de 45 pesos. El kilogramo de arroz puede comprarse entre 27 y 43 pesos, cuando a fin de año podía conseguirse a un promedio de 33 pesos el kilo.

Aunque el kilogramo de azúcar, un producto que tanto a nivel público como privado está subsidiado en Uruguay, mantiene un precio promedio de 29 pesos al igual que a finales del año pasado. Mientras que la cocoa de 500 gramos que se conseguía entre 68 y 81 pesos hace dos meses, ahora se compra entre 80 y 96 pesos en los supermercados.

En otro orden, el precio de la Harina que estaba a un precio promedio de 26 pesos y la leudante, que se conseguía a 49 pesos, ahora la de trigo común se consigue a 35 pesos promedio y la leudante elevó su precio a 57 pesos.

Si bien el precio de los lácteos se mantiene, hubo un leve incremento en el precio del litro de leche común. Empero, las demás mantienen su precio. Aunque sí los yogures y algunos quesos sufrieron variaciones pero cuyo su monto no llegó a alcanzar el 10 por ciento, registrándose más un ajuste que un incremento por sí mismo.

En el caso de las siempre poco accesibles carnes vacunas, el kilogramo de carne picada tuvo un leve aumento y se sitúa en un promedio entre 191 y 208 pesos y la magra entre 248 y 260 pesos. Mientras que el kilogramo de asado de tira, ronda en los 150 pesos.

La colita de cuadril mantiene un precio ubicado entre los 270 y los 308 pesos el kilogramo, y el entrecot sigue siendo uno de los cortes más caros entre los 325 y los 350 pesos.

El precio de las verduras es todo un tema. La papa pasó a ser la verdura más codiciada y tiene sus 15 minutos de fama. Su precio oscila entre los 105 y los 115 pesos el kilogramos, a raíz de las precipitaciones que cubrieron al país durante varios días.

Pero también hay otras verduras de alto consumo, como la zanahoria y todas las hortalizas que también sufrieron importantes modificaciones en sus precios, lo que más allá de que sus aumentos tengan que atribuirse al factor climático, han impactado en el bolsillo de los consumidores y elevaron los índices de inflación.

El tema es que los precios andan por las nubes y esto lleva al aumento de todos los artículos de adquisición diaria, trayendo aparejado un incremento en los salarios que ajusta el poder de compra del promedio de los uruguayos al precio que se exponen los productos. No hay aumentos de sueldos y mayor poder de compra, eso es pantalla, lindo para decirlo en Wall Street.

Los Números:

3% crecimiento para 2014

8,9% inflación en 2013

9% de aumento en sueldos

0,1% incremento poder de comprar







Recepción de Avisos Clasificados