Aunque algunos piensen suprimir la formación artística: «La Música, eje de la Educación»

Sumamente interesante nos pareció el artículo que a continuación compartimos con los lectores de EL PUEBLO, escrito por Mª Antonia Casanova y publicado recientemente en España (www.periodico escuela.es).
En tiempos en que mucho se discute, allá y acá, sobre la pertinencia o no de la inclusión del arte en la formación del individuo, en tiempos en que incluso se pone en tela de juicio su importancia y su valor, y hasta se llega a afirmar por parte de algunos que es necesario quitar esos contenidos para dar mayor espacio a lenguas extranjeras o asignaturas más instrumentales, viene bien oír esta otra campana. La autora del artículo, Mª Antonia Casanova, es Directora de María Antonia CasanovaFormación del Instituto Superior de Promoción Educativa de Madrid, y profesora asociada de la Universidad Camilo José Cela (Madrid). Ella tiene la palabra.
LA MÚSICA, EJE
DE LA EDUCACIÓN
«Ofrecer como asignatura específica una segunda lengua extranjera, en lugar de o además de Educación Artística…». Reproduzco literalmente una posibilidad que recoge la normativa oficial de la Administración educativa de una de nuestras Comunidades Autónomas, por la cual pareciera que no importa que se suprima la educación artística de Primaria… Supongo que porque no se considera importante: ni la Plástica, ni la Música, reduciendo mucho todas las facetas de este fundamental ámbito educativo. A la vista de esta norma, sigue habiendo aprendizajes de primera y de segunda o de última, porque se supone que se pueden eliminar sin que se resienta la educación integral. Voy a señalar, someramente, algunas de las ventajas que ofrece la educación musical para la formación de la persona. Y, después, cada centro, cada familia o cada docente decidirá si es posible hacerla desaparecer del currículum o no. En principio, todas las investigaciones neurocientíficas recientes reconocen las aportaciones de la Música para la mejora del aprendizaje general en el sujeto. Muy sintéticamente, resumo algunas conclusiones importantes de estos estudios: al nacer, las neuronas ya están establecidas, pero durante la infancia, los axones y dendritas crecen y desarrollan las conexiones sinápticas, a partir de los estímulos que reciben. Por ello, la interconexión dentro del cerebro se expone a constantes reorganizaciones denominadas, globalmente, como plasticidad neuronal. Las columnas de neuronas se conectan formando una red que afecta a ambos hemisferios, facilitando las transmisiones de información entre ellas. Así, se desarrollan uniones celulares estrechamente relacionadas con los estímulos, lo cual constituye el principio del aprendizaje. En este sentido, se comprueba que la educación musical produce modificaciones en la conexión sináptica de conjuntos de células neuronales, lo cual deriva en que cambia el cerebro, pues aumenta el tamaño de la parte anterior del cuerpo calloso, que es mucho más grande en músicos, sobre todo en los que comenzaron su entrenamiento antes de los 7 años (hasta un 25% mayor). En general, todos admitimos que en el hemisferio izquierdo se concentran los aprendizajes lógicos, analíticos, verbales, racionales…, mientras que en el derecho están localizados los intuitivos, sintéticos, espaciales… Bien, pues la Música estimula ambos hemisferios, por lo que una adecuada metodología musical (el ritmo, la melodía, la armonía) desarrollará los dos en paralelo y, de este modo, siempre será el mejor medio para el máximo desarrollo de las potencialidades de la persona en su totalidad. Son muchas las conclusiones a las que llega la Sociedad para la Neurociencia, pero simplemente apunto (para los que piensan que la Música es una pérdida de tiempo en la escuela) algunas, como que el entrenamiento musical fortalece el aprendizaje de currículos estándar como matemáticas y ciencias, que se relacionan fuertemente con el razonamiento espacio temporal, o que la música tiene importante influencia sobre la actividad, la productividad y el incremento de la activación y la atención selectiva. Igualmente, diversos autores afirman que la música potencia la habilidad de resolver problemas de tiempo, espacio y secuencia. ¿Qué más se le puede pedir a una materia curricular? Creo que ninguna ofrece tantas ventajas como esta. Pero seguimos, dejando ya sentadas las bases de su importancia, siendo consciente de que me dejo muchos otros aspectos positivos sin comentar. La música es un lenguaje universal, como otros lenguajes artísticos. Favorece la comunicación entre personas de culturas diversas, pues las conecta sensorial y emocionalmente. No necesita del conocimiento de un idioma para establecer esa relación. Todos disfrutamos con obras de autores de cualquier parte del mundo. Comprendemos sus mensajes y somos capaces de disfrutarlos y reproducirlos. De hecho, los integrantes de una orquesta, incluido su director, pueden no entenderse verbalmente, pero sí lo hacen cuando interpretan una partitura. Al dirigirse directamente a la emoción y a los dos hemisferios cerebrales, llega a lo más íntimo de cada persona, de cada niño o niña. Con la música se siente capaz de participar, expresarse, compartir acciones, disfrutar…, conjuntamente con otros, lo cual eleva su autoestima y le ayuda a superarse en campos diferentes de los que se consideraba desterrado. Tenemos cercano el ejemplo de la orquesta de instrumentos reciclados de Cateura (Paraguay), cuyos chavales ofrecen conciertos en todas partes del mundo. Chavales, insisto, excluidos de la educación sistémica en casi todos los casos. Por otra parte, en España más de 200 jóvenes con discapacidad se han incorporado a 14 orquestas sinfónicas, participando en 22 conciertos y 14 ciudades, incluyendo su actuación en el Auditorio Nacional de Madrid. Y qué decir de la orquesta West-Eastern Divan, creada por Daniel Baremboim y Edward Said en 1999, que reúne a 73 músicos israelíes, palestinos, jordanos y libaneses con objeto de acercar a árabes, judíos y palestinos a través de la música, en un excelente ejemplo de convivencia pacífica. Hay más. Parece que la música fue una expresión anterior al lenguaje verbal, dado que aparecen flautas y otros instrumentos con una antigüedad de 6000-8000 años antes del homo sapiens. Este hecho se relaciona con la capacidad que tienen, ahora mismo, las personas para recordar canciones incluso de su niñez, mejor que otros hechos de su vida, por importantes que hayan sido. Las que padecen Alzheimer se olvidan de casi todo, o de todo, menos, en muchos casos, de la música de su infancia. Podríamos seguir aportando datos en favor de la educación musical durante páginas y páginas. Pero ya lo dejo. Solamente expongo a la consideración del mundo educativo la importancia de la educación musical tanto para lograr un mejor y mayor aprendizaje general, como para el propio desarrollo integral, a la vez que para alcanzar una convivencia de los diversos en igualdad de oportunidades para todos. Desde la ética, la estética, la emoción, la inteligencia, la creatividad y la sociedad… Hay que enseñar y aprender Música.







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