Aunque «le echen los galgos»… a Salto no hay quien lo alcance

De las interrogantes más longevas y de siempre, que guardan relación con el fútbol: ¿hay titulares y suplentes en un plantel o cada jugador es parte de una circunstancia y punto?
De lo que no hay dudas es que en el caso de Salto, para el juego de esta noche frente a Artigas en suelo fronterizo, Alcides Edgardo Nieto varía sustancialmente la integración y le concede chance a quienes la han tenido en cuenta gotas o no la han tenido. Eso deja en claro, que desde el arranque de la llave Litoral-Norte, el DT se ha manejado sobre una base de ocho futbolistas como mínimo. En torno a ellos, fue girando la selección y el protagonismo alcanzado. No por nada a falta de una fecha, Salto se aseguró el primer puesto. Por más que «le echen los galgos», a Salto no hay quien lo alcance. Los 14 puntos en la tabla, se tornan lapidarios. Tacuarembó suma 11 unidades, pero ya jugó los 8 partidos. Resta saber quién es segundo para avanzar: será Guichón o será Artigas.
NO TAN SUPLENTES
En la edición de la víspera, el apunte de Alcides Edgardo Nieto en relación a los 11 de arranque en la frontera. Lo cierto es que más allá de las variantes, Salto es capaz de ofrecer respuesta. Quienes despegan a la acción, saben de su historia propia y de facultades para la respuesta: Ignacio Bueno, Yeicol Prado, Marcelo Menoni, Domingo Ramírez entre otros, pero además, la topadora ofensiva que supone Laforcada y con George dos Santos en cancha otra vez, la misión del que es capaz a poco que se lo proponga.
Artigas en tanto, obligado a vencer y por la mayor diferencia posible, con los oídos también en el resultado que produzca Guichón jugando en casa ante Bella Unión.
Lo real es que para los «suplentes» de Salto, no es una noche más. Es la noche para exponer que pueden ser opción en el momento que Nieto decida. Es una espléndida motivación.
De 21 puntos, Salto rescató 14. Un trayecto generoso en resultados y consecuencia: la de haber clasificado con luz. La selección tiene las cartas claves del mazo.
Y eso está bueno. ¡Más que bueno! El recetario de quien no pretende dejar de creer.