Ayer por la mañana llegaron al país los seis prisioneros que estaban en Guantánamo y están internados para ver su salud

Entre ellos, se encuentra el ciudadano sirio que realizó una huelga de hambre en protesta por su encarcelamiento hace algunos meses. La transferencia «fue un éxito» confirmaron fuentes presentes en la llegada a El Observador.

Seis detenidos de Guantánamo -cuatro sirios, un palestino y un tunecino- llegaron en la madrugada del domingo a Uruguay, que los acogió como refugiados, en una aceleración manifiesta de los traslados de la prisión estadounidense que el presidente estadounidense Barack Obama prometió cerrar.

El prestigioso diario estadounidense The New York Times precisó que la transferencia se hizo en el fin de semana desde la prisión de Guantánamo Bay, según comunicado del Departamento de Defensa que se conoció en la mañana de ayer domingo.

Fuentes que estuvieron presentes durante el operativo afirmaron que “la transferencia fue un éxito”. A primera hora de la mañana de ayer domingo, las autoridades de la Embajada de los Estados Unidos, de Cancillería y del Ministerio de Salud Pública recibieron a los detenidos, que llegaron al país sin la compañía de familiares.

Al bajar del avión saludaron a las autoridades y se mostraron «muy contentos y emocionados», informaron a la prensa uruguaya autoridades presentes.

Cinco de los transferidos están en el Hospital Militar en la avenida 8 de Octubre en Montevideo y uno en el Hospital Maciel. Se trata del grupo más numeroso de prisioneros de Guantánamo que se ha transferido desde el 2009, y los seis que llegaron a Uruguay son los primeros que arriban a Sudamérica.

En el grupo se incluye a un hombre sirio que realizó una prolongada huelga de hambre como forma de protesta por su detención sin juicio; su caso se hizo público cuando llegó a la Justicia de Estados Unidos ya que sus abogados pedían que no fuera obligado a alimentarse, tal como lo estaba siendo a la fuerza por parte de los militares estadounidenses de la cárcel de Guantánamo.

Según la versión del New York Times y también del diario Miami Herald, la transferencia de los presos a Uruguay se demoró desde la primavera del norte como consecuencia de “atrasos burocráticos” por parte del secretario de Defensa, Chuck Hagel, que no firmaba la orden de transferencia.

Sin embargo, en Uruguay las versiones que se manejaron se relacionaban al curso de la campaña política y en particular el presidente José Mujica, anunció que el tema sería decidido por el nuevo gobierno electo.

Hagel fue destituido por el presidente Obama la semana pasada y se estima que una de las razones fue su “lentitud” a la hora de aprobar traslados que permitieran finalmente cerrar la cárcel de Guantánamo, un objetivo que el presidente de EEUU ha mencionado desde que llegó al poder pero que nunca logró llevar a la realidad.

En todo 2014 se transfirió solo un detenido de baja seguridad (en marzo). El Times especifica que el acuerdo con Uruguay estaba pronto para realizarse en marzo pero que en agosto “el presidente uruguayo dio marcha atrás”.

Quiénes viajaron

Los hombres transferidos incluyen a cuatro sirios, un ciudadano de Túnez y un palestino. Todos habían sido recomendados para ser liberados en 2009. Con su partida la población de presos de Guantánamo pasará a ser de 137 detenidos, 68 de los cuales ya están en la lista de aprobados para ser transferidos; muchos de ellos son yemeníes.

Uno de los sirios que llegó a Uruguay es Abu Wa’el Dhiab, que permaneció detenido durante 12 años sin juicio. El es quien ha solicitado a la Justicia de Estados Unidos que le impida a los militares alimentarlo a la fuerza con técnicas invasivas que incluyen insertarle tubos en la nariz para introducirle líquido con suplementos nutricionales.

LOS SEIS PRESOS PODRÁN IRSE DEL PAÍS CUANDO QUIERAN, DIJO MUJICA

En una entrevista con el canal oficial TNU durante su viaje a Ecuador a la cumbre de la Unasur, Mujica dijo que estos presos vendrán en carácter de refugiados, y que «el primer día que se quieran ir se podrán ir». Reveló además que Uruguay no aceptó el planteo de Estados Unidos de que debían permanecer al menos dos años en el país.

“Para mí, el refugio está en el plano de las más nobles instituciones que hacen viable la humanidad. Porque siempre va a haber quien tiene que disparar de algún lado”, dijo Mujica. El presidente agregó que la base de Guantánamo “no es una cárcel, es un nido de secuestro, porque una cárcel supone una sujeción a algún sistema de derecho, a la presencia de alguna fiscalía, a las decisiones de algún juez, cualquiera que sea, y algún mínimo de referencia del punto de vista jurídico. Eso no tiene nada”.

Según Mujica, si esta situación se hubiera dado en otro país, las organizaciones de derechos humanos y la ONU se hubieran movilizado, pero “los grandes son los grandes”, indicó en referencia a Estados Unidos. Mujica agregó que seguirá criticando el intervencionismo de Estados Unidos y sus “abusos”, pero dijo que se sentiría como un “cobarde” si no hiciera algo por la situación de los presos en Guantánamo, más cuando “hay un presidente (Barack Obama) que quiere deshacer un entuerto miserable que le dejaron; darle la espalda sería una cobardía cuando uno piensa como piensa”.

El viernes la página oficial de la Presidencia de la República divulgó una carta que Mujica le envió a Obama, en la que reafirma su compromiso de recibir a los presos de Guantánamo y aprovecha para reclamarle la liberación de cuatro cubanos acusados de espionaje y de un puertorriqueño preso por sedición. Mujica también pidió a Estados Unidos el cese del embargo a Cuba que ya lleva medio siglo. El presidente había dicho cuando se comenzó a hablar en marzo de la posibilidad de que llegaran los presos de Guantánamo: “Yo paso factura”, en referencia a que iba a pedir algo a cambio.

En su carta a Obama, Mujica se refiere a la tradición de asilo que tiene Uruguay, y señala que “recogiendo de nuestro mejor pasado esa vocación, hemos ofrecido nuestra hospitalidad para seres humanos que sufrían un atroz secuestro en Guantánamo (…) La razón ineludible, es humanitaria”.

(EL PAIS Y EL OBSERVADOR)

ntre ellos, se encuentra el ciudadano sirio que realizó una huelga de hambre en protesta por su encarcelamiento hace algunos meses. La transferencia «fue un éxito» confirmaron fuentes presentes en la llegada a El Observador.
Seis detenidos de Guantánamo -cuatro sirios, un palestino y un tunecino- llegaron en la madrugada del domingo a Uruguay, que los acogió como refugiados, en una aceleración manifiesta de los traslados de la prisión estadounidense que el presidente estadounidense Barack Obama prometió cerrar.
El prestigioso diario estadounidense The New York Times precisó que la transferencia se hizo en el fin de semana desde la prisión de Guantánamo Bay, según comunicado del Departamento de Defensa que se conoció en la mañana de ayer domingo.
Fuentes que estuvieron presentes durante el operativo afirmaron que “la transferencia fue un éxito”. A primera hora de la mañana de ayer domingo, las autoridades de la Embajada de los Estados Unidos, de Cancillería y del Ministerio de Salud Pública recibieron a los detenidos, que llegaron al país sin la compañía de familiares.
Al bajar del avión saludaron a las autoridades y se mostraron «muy contentos y emocionados», informaron a la prensa uruguaya autoridades presentes.
Cinco de los transferidos están en el Hospital Militar en la avenida 8 de Octubre en Montevideo y uno en el Hospital Maciel. Se trata del grupo más numeroso de prisioneros de Guantánamo que se ha transferido desde el 2009, y los seis que llegaron a Uruguay son los primeros que arriban a Sudamérica.
En el grupo se incluye a un hombre sirio que realizó una prolongada huelga de hambre como forma de protesta por su detención sin juicio; su caso se hizo público cuando llegó a la Justicia de Estados Unidos ya que sus abogados pedían que no fuera obligado a alimentarse, tal como lo estaba siendo a la fuerza por parte de los militares estadounidenses de la cárcel de Guantánamo.
Según la versión del New York Times y también del diario Miami Herald, la transferencia de los presos a Uruguay se demoró desde la primavera del norte como consecuencia de “atrasos burocráticos” por parte del secretario de Defensa, Chuck Hagel, que no firmaba la orden de transferencia.
Sin embargo, en Uruguay las versiones que se manejaron se relacionaban al curso de la campaña política y en particular el presidente José Mujica, anunció que el tema sería decidido por el nuevo gobierno electo.
Hagel fue destituido por el presidente Obama la semana pasada y se estima que una de las razones fue su “lentitud” a la hora de aprobar traslados que permitieran finalmente cerrar la cárcel de Guantánamo, un objetivo que el presidente de EEUU ha mencionado desde que llegó al poder pero que nunca logró llevar a la realidad.
En todo 2014 se transfirió solo un detenido de baja seguridad (en marzo). El Times especifica que el acuerdo con Uruguay estaba pronto para realizarse en marzo pero que en agosto “el presidente uruguayo dio marcha atrás”.
Quiénes viajaron
Los hombres transferidos incluyen a cuatro sirios, un ciudadano de Túnez y un palestino. Todos habían sido recomendados para ser liberados en 2009. Con su partida la población de presos de Guantánamo pasará a ser de 137 detenidos, 68 de los cuales ya están en la lista de aprobados para ser transferidos; muchos de ellos son yemeníes.
Uno de los sirios que llegó a Uruguay es Abu Wa’el Dhiab, que permaneció detenido durante 12 años sin juicio. El es quien ha solicitado a la Justicia de Estados Unidos que le impida a los militares alimentarlo a la fuerza con técnicas invasivas que incluyen insertarle tubos en la nariz para introducirle líquido con suplementos nutricionales.
LOS SEIS PRESOS
PODRÁN IRSE DEL
PAÍS CUANDO QUIERAN, DIJO MUJICA
En una entrevista con el canal oficial TNU durante su viaje a Ecuador a la cumbre de la Unasur, Mujica dijo que estos presos vendrán en carácter de refugiados, y que «el primer día que se quieran ir se podrán ir». Reveló además que Uruguay no aceptó el planteo de Estados Unidos de que debían permanecer al menos dos años en el país.
“Para mí, el refugio está en el plano de las más nobles instituciones que hacen viable la humanidad. Porque siempre va a haber quien tiene que disparar de algún lado”, dijo Mujica. El presidente agregó que la base de Guantánamo “no es una cárcel, es un nido de secuestro, porque una cárcel supone una sujeción a algún sistema de derecho, a la presencia de alguna fiscalía, a las decisiones de algún juez, cualquiera que sea, y algún mínimo de referencia del punto de vista jurídico. Eso no tiene nada”.
Según Mujica, si esta situación se hubiera dado en otro país, las organizaciones de derechos humanos y la ONU se hubieran movilizado, pero “los grandes son los grandes”, indicó en referencia a Estados Unidos. Mujica agregó que seguirá criticando el intervencionismo de Estados Unidos y sus “abusos”, pero dijo que se sentiría como un “cobarde” si no hiciera algo por la situación de los presos en Guantánamo, más cuando “hay un presidente (Barack Obama) que quiere deshacer un entuerto miserable que le dejaron; darle la espalda sería una cobardía cuando uno piensa como piensa”.
El viernes la página oficial de la Presidencia de la República divulgó una carta que Mujica le envió a Obama, en la que reafirma su compromiso de recibir a los presos de Guantánamo y aprovecha para reclamarle la liberación de cuatro cubanos acusados de espionaje y de un puertorriqueño preso por sedición. Mujica también pidió a Estados Unidos el cese del embargo a Cuba que ya lleva medio siglo. El presidente había dicho cuando se comenzó a hablar en marzo de la posibilidad de que llegaran los presos de Guantánamo: “Yo paso factura”, en referencia a que iba a pedir algo a cambio.
En su carta a Obama, Mujica se refiere a la tradición de asilo que tiene Uruguay, y señala que “recogiendo de nuestro mejor pasado esa vocación, hemos ofrecido nuestra hospitalidad para seres humanos que sufrían un atroz secuestro en Guantánamo (…) La razón ineludible, es humanitaria”.
(EL PAIS Y EL OBSERVADOR)