Batalla entre videntes por apostadora desaparecida

El conocido vidente Marcelo Acquistapace se trenzó en una batalla de clarividencias frente a un grupo de mentalistas y tarotistas, acerca de la suerte que habría corrido Mónica Rivero, una jugadora de casino, que fue cliente habitual del Conrad, desaparecida el pasado 13 de febrero.
Un grupo de «psíquicos» que asesora a familiares de la mujer ven que está muerta y que su cuerpo podría encontrarse en el predio del Parque Roosevelt, según indicaron en un informe que divulgó hace dos días un periodista de Subrayado.
Sin embargo, Acquistapace calificó de «disparate» esa afirmación, en declaraciones que realizó a Montevideo Portal. Acquistapace asegura que está viva y que se cambió el color del cabello y los anteojos. También cree que estaría viviendo en una ciudad «intermedia» (entre Punta del Este y Montevideo), como Atlántida o Pando, en una vivienda «que tiene cunetas en el costado», según describió.
El vidente dijo a El País que la mujer tendría en su poder «una cédula de identidad que no le pertenece».
Lo que la Policía sí sabe, aplicando técnicas científicas, es que Mónica Rivero, su marido y dos de sus hermanos, eran apostadores VIP del principal casino de Punta del Este, de acuerdo a los registros de clientes del negocio.
Por otro lado, los investigadores intentan averiguar si existe alguna vinculación entre una denuncia que presentó la empresa Lestido, donde Rivero trabajaba, y el faltante de casi 200.000 dólares de la contabilidad de la firma. La mujer tenía acceso al dinero. En el marco de esas desavenencias de visiones, Acquistapace dijo sentirse mal porque la familia de la desaparecida no le contó toda la verdad cuando se sometió a su consulta. «Me dijeron que era una laburante sin vicios y que todo el mundo la quería», señaló. La abogada de la familia de Rivero, Fabiana González Raggio, sostiene que los primeros aportes sobre el destino fatal de la mujer le llegaron de un grupo de tres videntes que trabajan en equipo. Una tarotista independiente, cuyo nombre no se facilitó, se sumó a esa hipótesis. González Raggio admitió que en un primer momento los familiares consultaron a Acquistapace, quien les dijo que la mujer está viva y que «juega en un casino para vivir».
Más tarde el vidente decidió retirarse del caso tras constatar que se estaba consultando a otros «expertos» (entre comillas, como él expresó).
Cuando ya pasó algo más de un mes de la desaparición de la mujer, Acquistapace se mantiene en su visión. «No me generaba desprendimiento, lo que significa que no estaba fallecida. Estaba como oculta en un lugar, y luego di unas referencias, que escuchaba el pasaje de una ruta», dijo el mentalista a Montevideo Portal.
«Lo que me llama la atención es que la veo rubia y con anteojos de color celeste», aseveró. Acquistapace aseguró que la ve jugando en las maquinitas en alguna ciudad del interior. «Siento todos los días un estímulo asociado a las máquinas tragamonedas. Me da la sensación de que estuviera sacando algo de plata para ir viviendo».
Fernando Rivero, hermano de la desaparecida, dijo a El País que debido a la extensión del Parque Roosevelt la familia está buscando «ojos expertos» que colaboren con el rastrillaje.
La abogada González Raggio confirmó a El País que se había organizado una segunda búsqueda para hoy, pero fue suspendida, debido a que particulares que habían ofrecido perros rastreadores resolvieron no aportarlos.
En tanto, el misterio sobre la suerte de Mónica Rivero sigue sin aclararse. Ni los mentalistas, ni la policía, han dado con ella.