BBVA prevé un 2019 «bisagra» en Argentina, aún con caída del 1 % del PIB

Buenos Aires, 25 ene (EFE).- El grupo financiero español BBVA espera que éste sea un año «bisagra» para la economía de Argentina, con una paulatina salida de la recesión y desaceleración de la inflación, aunque el PIB se contraerá un 1 % en 2019.
«La pregunta es si éste es un año bisagra y qué pasará a partir de 2020. Nuestra gran pregunta es si Argentina va a retomar la senda del crecimiento sostenido. Nosotros creemos que el 2019 sí será un año bisagra», dijo ese viernes en un encuentro con periodistas el economista principal de BBVA Research Argentina, Marcos Dal Bianco.
Tras concluir 2018 con una caída en el PIB del 2,4 %, el BBVA proyecta que la economía, por un efecto de «arrastre» por el mal desempeño del año pasado, se contraerá en 2019 un 1 %, aunque con mejoras de trimestre a trimestre ya desde el inicio, para volver a crecer un 2,5 % en 2020.
«El PIB va a caer en el promedio del año un 1 % porque básicamente el arrastre del año pasado es muy negativo. Ese arrastre negativo es muy difícil de levantar, tendría que crecer la economía un 1 % trimestral cada trimestre para levantar ese arrastre negativo. Nuestro escenario de crecimiento del PIB es de 0,6 % promedio trimestral», explicó Dal Bianco.
Por eso, aún con esa contracción anual, el BBVA prevé un escenario macroeconómico «moderadamente positivo».
«Somos optimistas en el sendero de 2019, en el sentido de que en el primer trimestre ya la economía empieza a crecer, salimos de la recesión. Esperamos que el crecimiento vuelva este trimestre, de la mano del sector agropecuario, y hay una cierta recuperación del salario real», indicó Dal Bianco al presentar el informe del BBVA Research de la situación de Argentina del primer trimestre del año.
El experto recordó que la crisis cambiaria que vivió el país desde finales de abril «cambió rotundamente el panorama de 2018» y fue motivada por factores externos y otros internos, como una sequía importante y errores de política del Gobierno de Mauricio Macri.
Esa crisis, sostuvo, «hizo descarrilar el modelo económico» aplicado por Macri en los primeros dos años y medio de su Gobierno, de «gradualismo» fiscal, y le obligó a cambiar de modelo, recurriendo a la financiación del Fondo Monetario Internacional (FMI), cambiando el régimen de política monetaria y acelerando la convergencia al ajuste fiscal.
En 2019, la economía argentina se moverá en un escenario global de desaceleración del crecimiento mundial y, en lo local, en un entorno electoral, con primarias en agosto y presidenciales en octubre, que de momento se presenta «muy incierto».
Con todo, los economistas del BBVA creen que, sea o no que haya un cambio de signo político, «va a haber una continuidad de la política económica» porque «no hay muchas alternativas a mantener la búsqueda del equilibrio fiscal primario este año y de superávit fiscal el año que viene, ni alternativas a cubrir las necesidades de financiación de 2020 si no es con el apoyo del FMI».
De cuerdo a BBVA Research, la inflación se desacelerará del 47,6 % de 2018 a 30 % en 2019, con una política por parte del Banco Central que se mantendrá «bastante cauta».
Según el informe, en el plano fiscal, el Gobierno lograría en 2019 el equilibrio primario acordado con el FMI, lo que supondrá un «gran esfuerzo» en un año electoral desde el déficit del 2,4 % de 2018.
Para el BBVA, las necesidades de financiación del Tesoro en 2019, asumiendo el cumplimiento de las metas fiscales y monetarias, están cubiertas con el acuerdo con el FMI y la renovación de 46 % de la deuda local de corto plazo, pero en 2020 Argentina deberá retornar al mercado para refinanciar los vencimientos y emitir nueva deuda por 10.000 millones de dólares.
EFE