Bella Unión tiene que dejar de ser esta penumbra que es

A diario EL PUEBLO no le es ajeno Bella Unión. Desde el retorno a la escena periodística un 15 de enero de 1993 con la dirección de don Walter Martínez Cerrutti, el acentuado fermento de la comunicación con aquella comarca, cuyos habitantes parecen sentir más identificación afectuosa con Salto, que frente a esa Artigas capital que parece discriminarlo a determinados niveles.
Pero además, entre salteños y cañeros, surge un puente no tan imaginario, a partir del sentimiento. Desde lo laboral a lo deportivo.
¿Cuántos salteños andan por allá y cuántos bellaunionenses andan por aquí?
Por eso, Bella Unión para nosotros, es un caso especial.
Casi nuestro.
En los últimos años en tanto, desde la corresponsalía de Miguel Quintana, no han faltado apuntes-cuestionamientos sobre la realidad de las selecciones de Bella Unión, jugando campeonatos, al que accede en condiciones precarias y en el marco de adecuaciones a contraluz.
En más de una ocasión, Miguel transformaba su teoría, en algo más que un mensaje. Casi un estiletazo:  “En estas condiciones Bella Unión no debería jugar más. No puede ser que hasta se nos golee en casa y terminar últimos en la serie, sea una constante”.
LA GOTA QUE DESBORDÓ EL VASO
Más allá de Salto, el viernes a la noche. De su lujosa expresión medida en fútbol y en goles. Más allá del show de Jonathan dos Santos y su media docena de gritos contra las piolas rivales, Bella Unión fue un desencanto en sí mismo.
Ignoramos si el plantel adiestró en la semana, pero lo cierto es que al partido llegó vacío de reflejos, de estrategia, de sentido más o menos utilitario.
Padeció el escarnio de nueve goles en contra y pudieron ser más. Doce o quince goles.
Lo sucedido tiene que ser para el fútbol de Bella Unión la gota que desbordó el vaso. Lo futbolístico a veces es consecuencia del desamparo a otros niveles.
Es bien notorio que la Liga de Bella Unión, sabe de grietas profundas en su estructura endeble y demacrada. Debiera marcarse un inicio puntual: reacomodar la casa propia. Debiera.
EL NO MÁS
Lo cierto es que Bella Unión no puede prolongar siendo lo que está siendo.
Concluyó la serie “A” de la Copa Nacional de Selecciones, en la última colocación. Goleado sin piedad. Hizo lo que pudo y fue poco.
Lo bueno: no pegó. No apeló a la suciedad en la actitud.
No violentó ninguna actitud. O sea: generosidad deportiva en ese aspecto.
Pero en todos los rubros claves, el ausentismo le golpeó el pecho en una noche que no debiese ser olvidable, archivable. Para el fútbol de Bella Unión debe plantearse como LECCIÓN DEFINITIVA, para que estos males se vayan limitando en el tiempo y transfiera a un plano secundario, los agotadores vaivenes de su encendida impotencia.
Bella Unión tiene que reflotar desde sus entrañas.
Por esos queridos pagos, no dejan de soñar en un mañana menos tormentoso, inolvidables y vigentes enamorados del fútbol como “Edi” Olivera, Ramiro Astray, el “Chino” y el “Boquita” Panelli, a la manera de nombres puntuales, mientras la memoria afectiva recogerá los nombres de Miguel “Oso” Pereira y Osiris Pintos, como emblemas de siempre.
El aficionado de Bella Unión es seguro que comparte la sentencia argumental: hasta aquí llegó la penumbra. Y que alguien… vaya prendiendo la luz.Que se la prendan.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

A diario EL PUEBLO no le es ajeno Bella Unión. Desde el retorno a la escena periodística un 15 de enero de 1993 con la dirección de don Walter Martínez Cerrutti, el acentuado fermento de la comunicación con aquella comarca, cuyos habitantes parecen sentir más identificación afectuosa con Salto, que frente a esa Artigas capital que parece discriminarlo a determinados niveles.

Pero además, entre salteños y cañeros, surge un puente no tan imaginario, a partir del sentimiento. Desde lo laboral a lo deportivo.

¿Cuántos salteños andan por allá y cuántos bellaunionenses andan por aquí?

Por eso, Bella Unión para nosotros, es un caso especial.

Casi nuestro.

En los últimos años en tanto, desde la corresponsalía de Miguel Quintana, no han faltado apuntes-cuestionamientos sobre la realidad de las selecciones de Bella Unión, jugando campeonatos, al que accede en condiciones precarias y en el marco de adecuaciones a contraluz.

En más de una ocasión, Miguel transformaba su teoría, en algo más que un mensaje. Casi un estiletazo:  “En estas condiciones Bella Unión no debería jugar más. No puede ser que hasta se nos golee en casa y terminar últimos en la serie, sea una constante”.

LA GOTA QUE DESBORDÓ EL VASO

Más allá de Salto, el viernes a la noche. De su lujosa expresión medida en fútbol y en goles. Más allá del show de Jonathan dos Santos y su media docena de gritos contra las piolas rivales, Bella Unión fue un desencanto en sí mismo.

Ignoramos si el plantel adiestró en la semana, pero lo cierto es que al partido llegó vacío de reflejos, de estrategia, de sentido más o menos utilitario.

Padeció el escarnio de nueve goles en contra y pudieron ser más. Doce o quince goles.

Lo sucedido tiene que ser para el fútbol de Bella Unión la gota que desbordó el vaso. Lo futbolístico a veces es consecuencia del desamparo a otros niveles.

Es bien notorio que la Liga de Bella Unión, sabe de grietas profundas en su estructura endeble y demacrada. Debiera marcarse un inicio puntual: reacomodar la casa propia. Debiera.

EL NO MÁS

Lo cierto es que Bella Unión no puede prolongar siendo lo que está siendo.

Concluyó la serie “A” de la Copa Nacional de Selecciones, en la última colocación. Goleado sin piedad. Hizo lo que pudo y fue poco.

Lo bueno: no pegó. No apeló a la suciedad en la actitud.

No violentó ninguna actitud. O sea: generosidad deportiva en ese aspecto.

Pero en todos los rubros claves, el ausentismo le golpeó el pecho en una noche que no debiese ser olvidable, archivable. Para el fútbol de Bella Unión debe plantearse como LECCIÓN DEFINITIVA, para que estos males se vayan limitando en el tiempo y transfiera a un plano secundario, los agotadores vaivenes de su encendida impotencia.

Bella Unión tiene que reflotar desde sus entrañas.

Por esos queridos pagos, no dejan de soñar en un mañana menos tormentoso, inolvidables y vigentes enamorados del fútbol como “Edi” Olivera, Ramiro Astray, el “Chino” y el “Boquita” Panelli, a la manera de nombres puntuales, mientras la memoria afectiva recogerá los nombres de Miguel “Oso” Pereira y Osiris Pintos, como emblemas de siempre.

El aficionado de Bella Unión es seguro que comparte la sentencia argumental: hasta aquí llegó la penumbra. Y que alguien… vaya prendiendo la luz.Que se la prendan.

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-