Brasileños vuelven a protestar contra las políticas educativas de Bolsonaro

Sao Paulo, 13 ago (EFE).- Los brasileños volvieron este martes a las calles de Brasil para protestar contra los recortes en educación promovidos por el presidente del país, Jair Bolsonaro, aunque entre las reivindicaciones también se colaron las críticas a la reforma del sistema de pensiones y jubilaciones. InterDOS1408 Las marchas se repitieron en al menos en 38 ciudades de una veintena de estados de Brasil, pero tuvieron menos fuerza que la convocadas el pasado mayo en todo el país tras el bloqueo de fondos a las universidades federales. Las mayores concentraciones tuvieron lugar en Río de Janeiro y en Sao Paulo, aunque en Brasilia, capital del país, grupos de estudiantes y profesores universitarios contaron con el apoyo de grupos de mujeres campesinas e indígenas. Se trata de la tercera movilización de los estudiantes contra la política educativa del Gobierno de Bolsonaro, un capitán de la reserva del Ejército que ha emprendido una cruzada contra lo que considera “el marxismo cultural” en el área de la Educación. El Ejecutivo también ha anunciado duros recortes en los fondos destinados a las universidades y ha propuesto el cambio de un sistema educativo en el que ve un embrión de la ideología de izquierdas y exaltado la educación militar. Entre las reivindicaciones de este martes, los participantes también trasladaron su mensaje de rechazo a la reforma del sistema de pensiones y jubilaciones, el proyecto estrella del nuevo Gobierno en materia económica y que ya ha pasado su primer cribo en el Congreso. El proyecto que altera la edad mínima para el acceso a la jubilación ha sido aprobado en segunda vuelta en la Cámara de los Diputados y ahora necesita el aval del Senado brasileño. Con la reforma, rechazada por sindicatos y movimientos sociales, el Gobierno pretende reducir el gasto con un sistema de pensiones que considera “quebrado”, acabar con un crónico déficit del sector público y liberar recursos para la inversión en áreas claves. El Gobierno de Bolsonaro, a través del ministro de Educación, Abraham Weintraub, ha dicho que de aprobarse la reforma, aumentarán los ingresos y “volverá el presupuesto”.