Bruxismo y Estrés, dos problemas muy unidos

Con la Odontóloga: Dra. Valentina Llama

“El Bruxismo es una parafunción mandibular persistente que se conoce comúnmente como rechinar de los dientes. Este se puede producir durante el día o por la noche” nos dice la profesional, que hoy nos acompaña.
¿Cuál es el que vemos con más frecuencia?
El más frecuente es el relacionado con el sueño, también el más difícil de controlar.
Las personas que tienen bruxismo aprietan fuertemente los dientes superiores con los inferiores y los mueven de atrás y a adelante y viceversa, la mayoría de las veces de forma inconsciente produciendo el desgaste de las piezas. Su principal desencadenante se sitúa en el plano psicológico aunque las repercusiones se extienden al plano de la odontología.bruxismo
Momentos de ansiedad, de estrés, de una mayor tensión emocional…
¿Trae esto sus consecuencias?
Son situaciones que influyen y mucho en la aparición de problemas como puede ser el Bruxismo, o lo que es lo mismo realizar el acto involuntario de apretar o rechinar los dientes. Y precisamente vivimos momentos que no son fáciles para muchas familias, que ven cómo su situación económica o laboral es complicada. Es ahí cuando, según los expertos, las posibilidades de sufrir bruxismo aumentan de forma significativa dado que dichas circunstancias crean inseguridad y estrés en la persona.
Uno de los principales problemas del bruxismo es que los dientes pueden ejercer una presión excesiva en los músculos, los tejidos y las estructuras que rodean la mandíbula. De hecho, si se prolonga en el tiempo puede causar problemas en la articulación temporomandibular. Los altos niveles de estrés asociados a la agitada vida de las grandes ciudades se expresan en nuestro organismo a través de dolores de cabeza, alteraciones gástricas, molestias musculares y graves consecuencias dentales.
El estrés es un mal amigo de la salud y en muchos casos, se sintomatiza de manera inconsciente: exteriorizamos la tensión apretando los dientes (bruxismo céntrico) o rechinándolos (bruxismo excéntrico). El primero afecta más a los músculos y el segundo, a los dientes.
¿En qué momento aparece?
El bruxismo puede presentarse de noche o de día, relacionándose más el nocturno con el sueño, y el diurno con el estrés. Además, afecta de igual manera a los dos sexos, y no distingue entre niños y adultos; aunque, en los casos infantiles, tiende a disminuir con la edad (cuando emergen muelas y dientes permanentes), pudiendo persistir en algunos casos hasta la edad adulta.
El bruxismo en los niños suele aparecer entre los cuatro y seis años, pero normalmente desaparece con el paso de los años, cuando salen las muelas y dientes permanentes, aunque en ocasiones, se sigue padeciendo en la edad adulta. Algunos padres no perciben que sus hijos son bruxistas, y es el pediatra o el odontólogo el que lo detecta por el desgaste de las piezas dentales. Los niños pueden o no tener dolor en las encías, dientes, músculos o articulación de la región bucal, pero si los tuviera, deberá ser visitado por el odontólogo para descartar o diagnosticar el Bruxismo.
¿Cuáles son los síntomas y sus consecuencias?
Las consecuencias de apretar los dientes son nefastas para la salud de los que lo sufren, ya que el hecho de que los dientes choquen entre ellos de manera anómala hace que se desgasten excesiva y prematuramente, además de provocar la sobrecarga de los tejidos de soporte del diente, llegando incluso a causar la movilidad dentaria y posterior pérdida de dicho diente, a medio plazo.
El hábito de apretar o desplazar los dientes y por ende la excesiva tensión muscular, puede ocasionar, además, dolor en los oídos, daños en la mandíbula, problemas en la alineación y mal estado de la dentadura, predisposición a sufrir caries y traumatismos de las encías, importantes contracturas musculares en la zona cervical y facial, junto a molestias en la articulación de la mandíbula y dolores de cabeza.
Tratamientos
El dentista, será el encargado de identificar problemas en la dentadura y resolverlos. Se suelen confeccionar una férula de descarga nocturna y a veces también diurna, para proteger los dientes, principalmente para las personas rechinadoras. También al mantener en una posición de alargamiento a la musculatura masticatoria, ayuda a disminuir su tono muscular, si bien es cierto que algunos individuos siguen apretando los dientes a pesar de la férula, persistiendo la fatiga muscular y los trastornos músculo-esqueléticos que esto ocasiona.
Es necesario disminuir la tensión y el espasmo muscular, relajar el organismo en general, así como devolver el movimiento normal a la mandíbula, para proteger a la articulación témporo-mandibular de un desgaste prematuro. En caso del bruxismo diurno es muy útil y necesaria la corrección de la postura. De todo ello se encargará el fisioterapeuta.
Actividad física
Todos sabemos que el ejercicio físico libera endorfinas, la «hormona de la alegría», que facilitan la disminución del estrés y el dolor.
Existe un truco para relajar la mandíbula cuando uno es consciente de que está apretando pero no sabe cómo «soltarla», que es colocar la punta de la lengua en el paladar, justo detrás de los dientes.
*Practicar la respiración diafragmática (con el abdomen) regularmente y especialmente un rato antes de dormir para favorecer la relajación.
* Evitar hábitos como morderse las uñas o la tapa del bolígrafo, masticar chicle, comer pipas… que estimulan y estresan a la musculatura de la masticación.
*Sencillos ejercicios antes de dormir para disminuir la tensión de esta musculatura:
*Con las yemas de los dedos masajear circularmente, de forma suave y lenta la musculatura situada por encima del ángulo de la mandíbula (1 minuto como mínimo).
*Con los pulpejos de los dedos índice, corazón y anular, realizar una suave presión en la misma musculatura, situada aproximadamente un dedo por debajo del hueso del pómulo. Si se notan zonas de mayor tensión o especialmente dolorosas al tacto, presionar sobre ellas muy suavemente (1 minuto como mínimo).
*El mismo ejercicio anterior, solo que se colocan los dedos índice y corazón por debajo de la sien, ligeramente más arriba del hueso del pómulo (1 minuto como mínimo).
*Colocar los índices sobre los molares inferiores. La boca se debe mantener ligeramente entreabierta, de forma cómoda y relajada. Se realiza una contracción suave de 3 a 5 segundos intentando cerrar la boca mientras los índices resisten la contracción. Cuando cesa la contracción, con los índices se empuja suavemente el maxilar inferior hacia los pies. Mantener unos 30 segundos o más, o hasta que se note la relajación completa de la mandíbula. Repetir tantas veces como se quiera.
Cuando la persona sufre altos niveles de ansiedad de forma recurrente, es conveniente acudir a un especialista, en este caso el psicólogo, que ayude a identificar su origen y enseñe estrategias y habilidades para controlar la ansiedad a largo plazo.
Las terapias que se aplican para tratar el bruxismo están orientadas a la reducción del dolor, la prevención del desgaste de las piezas dentales y los daños permanentes en la mandíbula y la disminución del rechinamiento de los dientes.
Las placas neuromiorelajantes, suelen emplearse para evitar el Bruxismo mientras el paciente duerme. Este método ayuda a prevenir los daños en los dientes y los problemas en la articulación temporomandibular.
No obstante, aunque son muy utilizados, estos dispositivos no resuelven el problema y, aunque eliminen el dolor, si se dejan de usar, este volverá a aparecer.
Placas Neuromiorelajantes:
Las placas neuromiorelajantes evitarán que se sigan presentando este bruxismo y a su vez minimizarán o terminarán por completo las alteraciones dentales , musculares y articulares que este acto compulsivo produce.
Mary Olivera marbelos2015@gmail.com







El tiempo

Ediciones anteriores

noviembre 2018
L M X J V S D
« oct    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

  • Otras Noticias...