Caída en el área arrocera será superior a la que se estimó

El área de siembra de arroz será la menor desde 2008/09 y rondará las 160 mil hectáreas, con una caída notoria –de un 7%– en relación a las 172 mil has. de la zafra pasada.
En principio, considerando la baja o nula rentabilidad que muchos productores afrontan, se proyectó un área de 165 mil has, pero dados los inconvenientes para sembrar la caída será mayor.
Hernán Zorrilla, productor y vicepresidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), explicó a El Observador que normalmente la siembra concluye alrededor del 10 de noviembre, mas resta sembrar un 10% del área.
Tuvimos una siembra muy complicada, como no recordamos otra en los últimos años”, indicó.
A fines de octubre, cuando lo normal es haber sembrado el 90%, estábamos en el 70%”, citó.
Por momentos hubo lluvias muy intensas y, cuando se pudo comenzar a sembrar, ocurrieron precipitaciones casi todas las semanas y ello ameritó constantes cortes en la implantación.
Hay zonas donde llovió menos de lo necesario y otras, por ejemplo próximas a la Laguna Merín, donde en muchas chacras inundadas el agua incluso hoy no se retiró y son ya zonas productivas perdidas. Algunos pudieron sustituir áreas de siembra, otros no.
Ahora habrá que ver cómo se desarrollan los cultivos, pero igual está claro que por el solo hecho de afrontar siembras tardías y/o irregulares en las fechas, con nacimientos que no fueron buenos, “estamos pensando que el potencial de la zafra no será el mismo de las zafras anteriores, el arranque no fue bueno”.
Toda esta situación, añadió, incrementó los costos. En algunos casos los agricultores debieron realizar hasta tres aplicaciones de glifosato para alistar las chacras.
Eso pone en riesgo el impacto positivo que para el sector significó la recuperación del valor del dólar: por cada peso más que vale el dólar hay una baja de US$ 30 a US$ 33 por hectárea en el costo productivo. Esos aproximadamente US$ 100 de menor costo están ahora en riesgo por las labores extra que se han debido realizar en la siembra.
Además, está la duda, dada la realidad del estado de los cultivos al menos en el inicio de su crecimiento, de cuál será su potencial.
En la zafra anterior el costo productivo por hectárea trepó a US$ 2.170 y se logró un rendimiento de 8.040 kilos por hectárea.
En materia de mercados, si bien fue positivo que Uruguay haya ganado recientemente una licitación para colocar tres barcos en Irak, la fuerte competencia y presión de Estados Unidos –ávido de colocar su arroz, de menor calidad– hizo que el precio para Uruguay fuera menor al deseado, en unos US$ 20 a US$ 30 por tonelada, colocándose el producto en el orden de los US$ 560 a US$ 570.
Lo bueno es que el grano de Uruguay sigue siendo el preferido para esos mercados.
Del arroz cosechado durante la zafra pasada queda comercializar un 20%, estimó Zorrilla, quien señaló que “eso incluso estaría bastante colocado”, de acuerdo a la planificación de los negocios por parte de la industria.

El área de siembra de arroz será la menor desde 2008/09 y rondará las 160 mil hectáreas, con una caída notoria –de un 7%– en relación a las 172 mil has. de la zafra pasada.

En principio, considerando la baja o nula rentabilidad que muchos productores afrontan, se proyectó un área de 165 mil has, pero dados los inconvenientes para sembrar la caída será mayor.

Hernán Zorrilla, productor y vicepresidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), explicó a El Observador que normalmente la siembra concluye alrededor del 10 de noviembre, mas resta sembrar un 10% del área.

Tuvimos una siembra muy complicada, como no recordamos otra en los últimos años”, indicó.

A fines de octubre, cuando lo normal es haber sembrado el 90%, estábamos en el 70%”, citó.

Por momentos hubo lluvias muy intensas y, cuando se pudo comenzar a sembrar, ocurrieron precipitaciones casi todas las semanas y ello ameritó constantes cortes en la implantación.

Hay zonas donde llovió menos de lo necesario y otras, por ejemplo próximas a la Laguna Merín, donde en muchas chacras inundadas el agua incluso hoy no se retiró y son ya zonas productivas perdidas. Algunos pudieron sustituir áreas de siembra, otros no.

Ahora habrá que ver cómo se desarrollan los cultivos, pero igual está claro que por el solo hecho de afrontar siembras tardías y/o irregulares en las fechas, con nacimientos que no fueron buenos, “estamos pensando que el potencial de la zafra no será el mismo de las zafras anteriores, el arranque no fue bueno”.

Toda esta situación, añadió, incrementó los costos. En algunos casos los agricultores debieron realizar hasta tres aplicaciones de glifosato para alistar las chacras.

Eso pone en riesgo el impacto positivo que para el sector significó la recuperación del valor del dólar: por cada peso más que vale el dólar hay una baja de US$ 30 a US$ 33 por hectárea en el costo productivo. Esos aproximadamente US$ 100 de menor costo están ahora en riesgo por las labores extra que se han debido realizar en la siembra.

Además, está la duda, dada la realidad del estado de los cultivos al menos en el inicio de su crecimiento, de cuál será su potencial.

En la zafra anterior el costo productivo por hectárea trepó a US$ 2.170 y se logró un rendimiento de 8.040 kilos por hectárea.

En materia de mercados, si bien fue positivo que Uruguay haya ganado recientemente una licitación para colocar tres barcos en Irak, la fuerte competencia y presión de Estados Unidos –ávido de colocar su arroz, de menor calidad– hizo que el precio para Uruguay fuera menor al deseado, en unos US$ 20 a US$ 30 por tonelada, colocándose el producto en el orden de los US$ 560 a US$ 570.

Lo bueno es que el grano de Uruguay sigue siendo el preferido para esos mercados.

Del arroz cosechado durante la zafra pasada queda comercializar un 20%, estimó Zorrilla, quien señaló que “eso incluso estaría bastante colocado”, de acuerdo a la planificación de los negocios por parte de la industria.