Canchas en el tiempo: lo que el viento se llevó

Cooperativizar para el mejoramiento

Tiempo atrás. O años atrás. Lo cierto es que se convirtió en eje temático en la Liga Salteña. Esto es, el mejoramiento integral de los campos de juego, a través de una suerte de cooperativa. Los clubes sumarían algunos recursos propios (llámese dinero, producto de las recaudaciones), la Liga un determinado porcentaje, a los efectos de plantearse el fin: red lumínica para la mayoría de ellas y sobre todo, apuntalar recuperaciones en campos de juego. Una manera de contemplar la búsqueda que fue muriendo antes de nacer: afrontar partidos en horario nocturno. Más allá del Dickinson, otras opciones. La teoría resultó seductora. La práctica: inconsistente.

CONJUNTANDO FINES
Cierto es que algunos aspectos de ahora, se enlazan con ese ayer no tan lejano, cuando las divisionales «A» y «B» conjuntarán sus fines deportivos, compartiendo dobles jornadas a partir de esta temporada 2019.
Desde el momento que la fusión se planteó primero y se rubricó después, con Saladero como líder de opinión, la cuestión-canchas retorna al ámbito de la Liga. Dirigentes clubistas que pretenden ofrecer algo más que señales de cooperativa en pro de los escenarios habilitados, sobre todo apuntando a cuatro o cinco en particular. Delegados que aguardarán el después de la Asamblea Anual Ordinaria, para desandar el fin en esa dirección específica.
En tanto la única verdad es la realidad: el Parque Ernesto Dickinson es el único que genera razones favor, que lo tornan apto y a la medida de partidos nocturnos, más allá de la red lumínica que no siempre sostiene respuesta de la más estimable.