Carlos Blanc, funcionario del BROU, abogado y docente de Derecho Comercial en la Regional Norte

Hace unos días recibió un homenaje en ocasión de
desarrollarse una jornada de Derecho Comercial en la
Universidad de la República, su casa durante veinte años
en el ejercicio de la docencia en la Regional Norte
(más doce años de docente en Montevideo).
Hoy se encuentra jubilado de su actividad bancaria,
del ejercicio de su profesión como abogado y de la
docencia, pero nada lo aleja de querer “seguir en
contacto con los jóvenes”, lo que le motiva  a
continuar colaborando con alguna actividad puntual
en la Regional Norte.

Hace unos días recibió un homenaje en ocasión de desarrollarse una jornada de Derecho Comercial en la Universidad de la República, su casa durante veinte años en el ejercicio de la docencia en la Regional Norte (más doce años de docente en Montevideo). Hoy se encuentra jubilado de su actividad bancaria, del ejercicio de su profesión como abogado y de la docencia, pero nada lo aleja de querer “seguir en contacto con los jóvenes”, lo que le motiva  a continuar colaborando con alguna actividad puntual en la Regional Norte.

Carlos Aparicio Blanc da Costa Porto, nació un 25 de agosto de 1942, en Guviyú de Arapey, departamento de Artigas, y esDSCN8264 el menor de once hermanos,pero su progenitores oriundos de Salto, prontamente se radicaron en nuestra ciudad y Carlos con apenas dos años vino a vivir por calle Varela próximo al Hospital Regional, donde transcurrió su niñez y adolescencia rodeado de sus tías y su abuela, aunque “pasaba todo el día en Círculo Sportivo”, como él mismo dijo, “allá por el año 49”, en lo que fue “una época muy linda, aunque llena de despedidas, porque mis hermanos todos más grandes que yo empezaron a irse y la casa en que vivíamos, una casa grande, se fue vaciando” recordó con melancolía, a la vez que comentó que en esa época tuvo que vivir la separación de sus padres, en el año 54.

Fue compañero en el jardín de infantes de la maestra Graciela Castellino, después asistió al Colegio Nuestra Señora del Carmen y a la escuela Nº1, y permaneció en Salto hasta que terminó sus estudios en el liceo y se preparó para dar un examen en Montevideo, que le permitiera entrar como funcionario del Banco La República, “regresé a Salto para trabajar acá, y me quedé hasta el 68, después volví a Montevideo porque tenía ganas de hacer algo más y empecé a estudiar allá (abogacía) en el año 71 y toda mi carrera la hice siendo funcionario del banco y en el mismo banco después terminé como integrante de la Sala de Abogados” dijo.

Por aquel entonces, era “una buena carrera ser bancario, por eso me preparé con Pope Azambuja y después con un gerente del banco en Montevideo, ser bancario era muy atrayente” comentó Carlos, quien recordó que durante aquel tiempo, el Banco República concentraba gente de varios departamentos y como había muchos funcionarios solteros se fue a vivir con algunos de ellos en lo que hoy es el estacionamiento del banco sobre calle Zorrilla, “era una casa muy pero muy vieja, después alquilamos un apartamento en la zona que esta entre el club Remeros y el Rowing, como cinco años estuvimos ahí” según recordó, con quienes  a pesar del tiempo transcurrido aseguró que aún mantienen contacto.

Su paso por Montevideo, el trabajo en el Banco, su carrera de abogado y el ejercicio de la docencia

Su paso por Montevideo, el trabajo en el Banco, su carrera de abogado y el ejercicio de la docencia

SU CARRERA DE ABOGACÍA

Corría el año 1971 y Carlos se enamora de quien fuera su primera esposa,  a los cinco meses de novio se casan y al año nace su primer hijo, de tres que tendrá la pareja, todos durante la época en que Carlos cursaba sus estudios de abogacía en la Universidad de la República, por lo cual destaca el gran apoyo de su primera esposa durante su carrera, “mi último hijo nace en setiembre del 80 y en octubre yo me recibo” afirmó, agregando que empezó su carrera con 28 años y egresó con 38, “por eso yo le digo a los muchachos que están tan apurados por recibirse que yo me recibí con 38 años y el título me dio muchas satisfacciones, yo no me sentí nunca atrasado, recuerdo que el día que yo ingresé se recibió de Doctora en Diplomacia una señora con 63 años y yo durante mi docencia tuve alumnos muy mayores también, y me reencontré con antiguos compañeros de liceo como el Tono Grisolia, o compañeros de banco como Santana, la escribana y abogada Barreto, es una experiencia muy linda la docencia” reflexionó.

LA DICTADURA COMO FUNCIONARIO DEL BROU

Como funcionario del Banco República le tocó vivir una época muy difícil  para nuestro país como lo fue la última dictadura militar, Carlos, un izquierdista confesó, participó de varias manifestaciones callejeras en la capital del país y de esa época recuerda que “fue muy duro porque en el Banco República había mucha militancia dura, resistente, ocupamos el banco y nos sacó la seguridad del banco, en esa época todos los muchachos de Salto marchaban a los cuarteles y en Montevideo fue igual, pero en mi caso se dio una particularidad porque yo trabajaba en Sauce, una localidad a 30 km de Montevideo, y como era muy pequeña expresamente se nos exoneró de ir a los cuarteles, y era curioso porque manifestaba de noche con los estudiantes y al otro día iba a trabajar al banco” comentó Carlos, quien recordó que en ese momento se vivió con mucho miedo pero  “el estar juntos nos daba cierta sensación de protección y seguridad” reafirmó.

Sus antecedentes en la militancia de izquierda le impidieron ejercer como defensor de oficio en Bella Unión cuando hubo que designar “saltó que yo había hecho un discurso de una manifestación de bancarios en defensa de la CNT” recordó, lo que frustró su carrera de ingresar en la judicatura y lo inclinó definitivamente a la docencia.

32 AÑOS DE DOCENCIA

Desde el año 1981 hasta febrero del 2013, Carlos estuvo en la docencia, “era una forma de mantenerme al día en toda la legislación y de a poco me fui poniendo la camiseta de docente sin tener formación para ello, con el tiempo empecé la licenciatura en educación pero no la culminé, hasta que vino Caffaro a Salto en el año 85 y le dio un impulso muy importante a la Regional Norte, y quedó como encargado de la Cátedra de Derecho Comercial Rippe, quien pide un ayudante, pero Caffaro me dice que no pueden pagarme así que vengo de vez en cuando a alguna clase como suplente cuando Rippe no puede venir, hasta el año 90, en que me encargo definitivamente de la cátedra, siempre viajando permanentemente, porque yo seguía viviendo en Montenvideo, porque los principales juicios de derecho comercial se dan en Montevideo, por eso acá en Salto es muy difícil que se encuentre gente especializada en el tema” indicó.

Respecto al relacionamiento con sus alumnos, asguró que siempre tuvo buen diálogo con ellos, “no tengo malos recuerdos, siempre tuve buena gente, buenos estudiantes, algunos de gran jerarquía como Cristina Hertz, Barreto, Gabriel Valentín, de acá salió gente muy valiosa” señaló con orgullo de la formación brindada en la Regional Norte. Algo que caracterizó sus clases fue la puntualidad y rigurosidad en los horarios, “para mi era necesaria la puntualidad porque eran clases muy extensas de hasta ocho horas durante el día, incluso alguna vez dimos clase un domingo, yo trataba de mantener el ritmo de la clase, había gente que venía de las chacras, otros llegaban temprano en ómnibus de Paysandú por ejemplo y había que mantener el interés y la atención; cada cuarenta y cinco minutos hacía un corte con recreos de 9 minutos o 12 minutos, para que ellos (los alumnos) también durante el recreo estuvieran pendientes que tenían que volver a clase” señaló.

Sus pasos por las tablas del Teatro

Carlos incursionó también en el teatro, “yo soy muy amigo de Oscar Bibbó y mi incursión en el teatro tiene su nombre, en el 63 me sumo a un grupo que realiza en un homenaje a Amorim (…) y yo había entrado menos de 5 minutos y no hablaba porque había hecho de muerto” dijo recordando con risas su primera actuación,  “y de ahí en más cada vez que Bibbó tiene que hacer alguna obra me convoca y la verdad me gusta el teatro, sobre todo el contacto con la gente, con el público y el desinhibirse, hace un tiempo recuerdo que hice El huésped vacío con Ana Laura Pereira Castro y Hugo Rundie, los dos profesionales del derecho y quien nos fue a ver en esa oportunidad fue Héctor Hugo Barbagelata, lo que nos puso muy nerviosos a los tres”.

Hoy Carlos se casó nuevamente y es abuelo de tres nietos y asegura que pretende continuar ayudando en lo que pueda siempre vinculado a la Regional Norte, se compró una casa cerca del Hipódromo a la cual llamó “La Filomena” en homenaje a su abuela por quien tiene aún un afecto muy vivo que le hizo emocionarse al recordarla, por lo que significó para él durante su vida.

Hoy por:  Wanda Aranguren







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