“Chumbo”

Con su  viuda Jacqueline Massarino y su hijo Omar Arrestia.
Sus amigos: Enzo Carvallo y Eleazar “Chito” Silva.
Con una interesante historia de vida, Omar “Chumbo” Arrestia, nos ha dejado un legado importantísimo, como fue su trayectoria en el básquetbol.
No solo a nivel Nacional, sino fuera de nuestro país, aportando mucho al entorno de este deporte.
Dialogamos con integrantes de su familia: Jacqueline su viuda, su hijo Omar y con dos amigos de Omar “Chumbo” Arrestia, que por sobre todo, los unía un gran compañerismo. Ellos son el señor Enzo Carvallo y el periodista deportivo, Eleazar “Chito “Silva:
Enzo, ¿Cómo conoció usted a Omar Arrestia?
Te tengo que hablar de los años ´60  jugando al básquetbol. Él en Ferro Carril y yo en Círculo Sportivo.
La amistad  llega cuando él viaja a Montevideo y  llega a reforzar la Selección de Salto, siendo yo su ayudante, conformando la dupla.
Luego la vida nos llevó a estar juntos. Fuimos solidarios el uno con el otro, en momentos difíciles supimos estar acompañándonos.
Cuando el volvió de Montevideo no vino bien y yo le tendí una mano y cuando tuve mis problemas de salud, era el que me iba a ver.
Eso fue reforzando una amistad a tal punto, que en sus últimos tiempos de vida, iba yo todos los días a verlo.
¿Cómo sucede su explosión en el básquetbol?
En el año 1964, se va con 17 años a Montevideo a jugar en Sporting Club, estuvo dos o tres años, luego se fue a Hebraica y Maccabi.
Pero todavía estando en Sporting Club, la  reglamentación de aquella época, no era como la de hoy, que no se le permite siendo oriundo, jugar contra su propio departamento.
Tal es así que el Chumbo, jugó contra Salto por Montevideo en varios Campeonatos Nacionales.
Pero a partir del año ´70, se cambia la reglamentación y los oriundos solo podían jugar por su departamento.
En el año ´71, ya no fue a Minas, que es cuando Salto sale campeón del Interior y en el ´72, fuimos a Paysandú.
¿Cuál fue su mejor momento deportivo?
Es cuando reforzando a Salto conjuntamente con José Luis Sanandrea y Francisco “Pancho” Irrazábal,   salimos campeón en lo Nacional, en Paysandú.
¿Cuál fue a su entender el campeonato más importante?
Fue en el año ´73 el más importante, cuando salimos campeones nacionales  en la ciudad de Pando, por  la manera  de cómo se lo logró.
Lo echan al Chumbo en el primer tiempo y Salto perdía por ocho puntos.
Hay muchas anécdotas de ese campeonato, había ido toda la gente, incluso estudiantes de Salto a ver el partido, en tres camiones completitos de los que llevan ganado.
Fue un campeonato nacional, que se ganaron las dos finales a Montevideo y es este el valor más grande. Le ganamos a Paysandú la semifinal, y a Montevideo la final, las dos veces.
Con más valor digo, porque Montevideo era el combinado uruguayo.
¿Por qué se caracterizaba Omar?
Era el mejor.
Son jugadores que salen cada mucho tiempo. Como es el caso de Ramiro Cortés padre. Si hubiese tenido la personalidad y el temperamento del chumbo, habría llegado a muchísimo más.
No se puede entrar a comparar al más grande.
El Chumbo Arrestia era el mejor jugador de básquetbol del Uruguay y en su momento salió campeón en todas las categorías.
Pero además del empuje que tenía, había que ver su manera de ser dentro de la cancha.
Cuando venía a jugar por Salto, era la estrella y el primero que iba a entrenar y el último que se iba.
En cuanto a los sponsor, los conseguía a todos, sin ningún problema.
¿Tiene su pasaje fuera de Uruguay?
Dentro de sus sucesos, en el año ´67, cuando fue el campeonato mundial uruguayo en la última fase, al único cuadro que le gana Uruguay, es a Yugoslavia, jugando el Chumbo. Luego sale Yugoslavia campeón del mundo.
Fuera de Uruguay, fue con su participación campeón del mundo a nivel de clubes, reforzando a Obras Sanitarias Argentinas. Hizo una gira durante seis meses con cuadros americanos por toda Europa.
¡Fue uno de los grandes!
¿Qué le gustaba hacer con Omar?
En los últimos tiempos, iba todos los días a visitarlo.
Y tengo una anécdota, de que me contaba que por las noches sentía miedo a la oscuridad y tenía que prender las luces. Además era él una persona totalmente atea.
Le llevo una medallita del Sagrado corazón y recuerdo que en el momento que la toma, estaba sentado en un sillón. Me pregunta qué era.
Le dije simplemente, vos tomala y colocátela en tu camiseta con un alfiler y cuando no puedas dormir, hablale, contale todos tus problemas, si te enojas con ella, también decíselo.
Cuando llego al otro día, estaba sentado con una sonrisa y la medallita colgada, luego me enteré que la llevó siempre, hasta el último día.
Me contó la señora luego, con la fe que tomó la medallita era increíble.
Como cosas que nos gustaba hacer juntos, era comer asados en Círculo, ir a pescar, éramos muy unidos y también con una barra de amigos bien compacta.
Fue una época hermosa.
¿Qué le quedó por hacer con él?
Podíamos haber disfrutado más juntos.
A él, lo podríamos haber disfrutado, porque se nos fue bien pronto y muy joven.
¿Cómo lo define brevemente?
Algo que siempre nos decía, era que no nos teníamos que dejar absorber por el ambiente. Porque indirectamente por su manera de trabajar  en el básquetbol, fue él quien hizo que las Instituciones tuvieran un gerente. El era una persona que estaba a full, y vivía para el básquetbol, entonces, eso hacía que equipo que dirigiera el Chumbo, debía tener una persona todo el día con él.
Estaba totalmente dedicado a este deporte. Muy exigente con los jugadores y con los dirigentes.
Debimos aprender mucho de él.
——————————
La palabra de Jacqueline Massarino y su hijo Omar:
¿Cómo acompañó usted la vida de Omar en el deporte?
Jacqueline: Cuando conocí a Chumbo, él ya se había retirado, no jugaba más, tengo algún recuerdo de verlo jugar con la roja de la S, pero yo era bastante chica.
Todas las anécdotas que tengo durante su vida de jugador fue porque él me las contó o sus amigos.
Lamento mucho que mi hijo no haya podido ver algo de lo que su padre hizo dentro de una cancha. Busqué por varios medios videos de aquella época pero sin éxito.
Cuando lo conocí el ya estaba en la parte de la escuela de básquet y dirigiendo.
A veces lo acompañaba a las prácticas o algún partido pero más lo acompañé en la interna, en casa, antes o después de los partidos con todos sus comentarios, alegrías y broncas.
Era una persona muy apasionada y vivía los partidos con un fervor que lo hacía diferente a los demás.
Muchos criticaron su accionar, fue una persona muy cuestionada a favor y en contra, pero bueno el era así, auténtico, apasionado y no tenía vueltas para decir las cosas. Con el correr del tiempo y de la vida me di cuenta de que en muchas cosas tenía toda la razón del mundo.
Solo puedo decir y puedo pecar de atrevida, pero la cantidad de jugadores de excelencia que logró formar es indiscutible. Amaba el básquet y amaba enseñar y cuando veía que un jugador tenía potencial más y más le exigía.
¿Con qué disfrutaban?
El disfrutaba mucho el estar conmigo y Omarcito, salíamos muy poco pero con lo que  disfrutaba mucho era con irnos los tres a las termas del Arapey, íbamos cada 15 días o nos pasábamos largas temporadas, y le encantaba llevar a los amigos de nuestro hijo.
¿Cómo lo definiría a Omar?
Chumbo fue un jugador increíble, a quien la vida le dió todas las oportunidades para vivir mil maneras diferentes, Jugó, vivió, triunfó, conoció la gloria y ser mimado por todo el mundo mientras fue el número uno. Luego cayó,  se levantó,  así fue su vida, pero siempre viviéndola intensamente y como el siempre  dijo, “si volviera a nacer quiero la misma vida”.
Sé que a su manera me amó, y me amó mucho, amó a su hijo, me dio muchos consejos que hasta ahora los aplico, era muy inteligente, siempre estaba adelantado a los acontecimientos.
¡Con defectos y virtudes, sé que fue el mejor!
¿Cuáles son los mejores recuerdos de papá Chumbo?
Omar: Los mejores recuerdos son de aquel padre que se sentaba a hablar conmigo,  a aconsejarme, a enseñarme y por sobre todas las cosas aquel padre que cada vez que me equivocaba no me ponía penitencias, sino que me explicaba que tenía que pensar, siempre me enseñó a pensar.
¿Qué le quedó por hacer con él?
¿Qué no me quedó por hacer con él?
Lo pude disfrutar en mi niñez y temprana adolescencia, luego se enfermó y falleció al otro dia de que yo cumpliera 18 años. Me quedó todo por hacer con él, por aprender y por compartir con  él.
¿Cómo lo definiría?
Como una persona muy apasionada, seria, inteligente y por sobre todas las cosas, un excelentísimo padre.
¡La pletórica clase a la hora de jugar!
Bien de gurí. Ahí en la canchita de Ferro Carril.
Dice la leyenda, que ya impactaba por la altura, a despecho de la edad adolescente.
Pero también la leyenda cuenta, que no solo era “ese flaco bien largo”, sino también, la primera exposición del talento que iría a fortalecer después, una imagen de jugador cerebral, ganador, portentoso.
Se fue a Montevideo y comenzó a describir la gráfica ascendente. ¡La mole humana del “Chumbo” OMAR MIGUEL ARRESTIA! Fusilero contra los aros enemigos.
Dobles y dobles. Para que el deleite se multiplicara en tantas visiones captando, aquella dimensión-máquina a la hora de jugar.
Fue Campeón con Hebraica y Maccabi. Con Peñarol. Con la selección. Jugó en el exterior. En Europa. En Estados Unidos. Hizo peregrinar aquella clase pletórica.
Al cabo, el “Chumbo” fue eso: ¡la pletórica clase a la hora de jugar!
Y claro que Omar no fue un utilitario del básquetbol, sobre la base de lo meramente intelectual y técnico. Supo ser cascarrabias. Rebelde. Calentón. “A veces, transgredir es una señal de que hay sangre en las venas”, solió apuntar en un reportaje aparecido en EL PUEBLO en los años 90.
Pero fue también, ese pasional adherente a la causa de la roja de la “S”: la selección salteña, por ejemplo, campeona Nacional en 1972. Cuando los Nacionales implicaban una competencia furiosa y el encono deportivo planteado, con Montevideo jugando sobre la base del combinado uruguayo.
Al “Chumbo” lo marcaban de a tres y cada uno de sus oponentes, con dos metros de altura como mínimo. Y ahí estaba: un león para debatirse, gobernarlos y golearlos. Una fiera.
En los últimos años, ya retornado a Salto, asumió la Dirección Técnica. Fue la hora de exponer su bagaje. Su propio manual. Y acaso, la pasión encendida como antes. Y como siempre.
Omar Miguel Arrestia. El “Chumbo”.
Vivió 61 años. Falleció el 15. de marzo del año 2009.
Vivió la vida como quiso vivirla. Disfrutó la vida como quiso disfrutarla.
Soñó la vida, como la soñó…
El coraje de soñar esa vida, que el “Chumbo” soñó…
ELEAZAR JOSÉ SILVA-

Con su  viuda Jacqueline Massarino y su hijo Omar Arrestia.

Sus amigos: Enzo Carvallo y Eleazar “Chito” Silva.

Con una interesante historia de vida, Omar “Chumbo” Arrestia, nos ha dejado un legado importantísimo, como fue su trayectoria en el básquetbol.

No solo a nivel Nacional, sino fuera de nuestro país, aportando mucho al entorno de este deporte.

Dialogamos con integrantes de su familia: Jacqueline su viuda, su hijo Omar y conSeleccion uruguaya basquetbol arrestia 2009-14 dos amigos de Omar “Chumbo” Arrestia, que por sobre todo, los unía un gran compañerismo. Ellos son el señor Enzo Carvallo y el periodista deportivo, Eleazar “Chito “Silva:

Enzo, ¿Cómo conoció usted a Omar Arrestia?

Te tengo que hablar de los años ´60  jugando al básquetbol. Él en Ferro Carril y yo en Círculo Sportivo.

La amistad  llega cuando él viaja a Montevideo y  llega a reforzar la Selección de Salto, siendo yo su ayudante, conformando la dupla.

Luego la vida nos llevó a estar juntos. Fuimos solidarios el uno con el otro, en momentos difíciles supimos estar acompañándonos.

Cuando el volvió de Montevideo no vino bien y yo le tendí una mano y cuando tuve mis problemas de salud, era el que me iba a ver.

Eso fue reforzando una amistad a tal punto, que en sus últimos tiempos de vida, iba yo todos los días a verlo.

¿Cómo sucede su explosión en el básquetbol?

En el año 1964, se va con 17 años a Montevideo a jugar en Sporting Club, estuvo dos o tres años, luego se fue a Hebraica y Maccabi.

Pero todavía estando en Sporting Club, la  reglamentación de aquella época, no era como la de hoy, que no se le permite siendo oriundo, jugar contra su propio departamento.

Tal es así que el Chumbo, jugó contra Salto por Montevideo en varios Campeonatos Nacionales.

Pero a partir del año ´70, se cambia la reglamentación y los oriundos solo podían jugar por su departamento.

En el año ´71, ya no fue a Minas, que es cuando Salto sale campeón del Interior y en el ´72, fuimos a Paysandú.

¿Cuál fue su mejor momento deportivo?

Es cuando reforzando a Salto conjuntamente con José Luis Sanandrea y Francisco “Pancho” Irrazábal,   salimos campeón en lo Nacional, en Paysandú.

¿Cuál fue a su entender el campeonato más importante?

Fue en el año ´73 el más importante, cuando salimos campeones nacionales  en la ciudad de Pando, por  la manera  de cómo se lo logró.

Lo echan al Chumbo en el primer tiempo y Salto perdía por ocho puntos.

Hay muchas anécdotas de ese campeonato, había ido toda la gente, incluso estudiantes de Salto a ver el partido, en tres camiones completitos de los que llevan ganado.

Fue un campeonato nacional, que se ganaron las dos finales a Montevideo y es este el valor más grande. Le ganamos a Paysandú la semifinal, y a Montevideo la final, las dos veces.

Con más valor digo, porque Montevideo era el combinado uruguayo.

¿Por qué se caracterizaba Omar?

Era el mejor.

Son jugadores que salen cada mucho tiempo. Como es el caso de Ramiro Cortés padre. Si hubiese tenido la personalidad y el temperamento del chumbo, habría llegado a muchísimo más.

No se puede entrar a comparar al más grande.

El Chumbo Arrestia era el mejor jugador de básquetbol del Uruguay y en su momento salió campeón en todas las categorías.

Basquetbol sel.salto 1964Pero además del empuje que tenía, había que ver su manera de ser dentro de la cancha.

Cuando venía a jugar por Salto, era la estrella y el primero que iba a entrenar y el último que se iba.

En cuanto a los sponsor, los conseguía a todos, sin ningún problema.

¿Tiene su pasaje fuera de Uruguay?

Dentro de sus sucesos, en el año ´67, cuando fue el campeonato mundial uruguayo en la última fase, al único cuadro que le gana Uruguay, es a Yugoslavia, jugando el Chumbo. Luego sale Yugoslavia campeón del mundo.

Fuera de Uruguay, fue con su participación campeón del mundo a nivel de clubes, reforzando a Obras Sanitarias Argentinas. Hizo una gira durante seis meses con cuadros americanos por toda Europa.

¡Fue uno de los grandes!

¿Qué le gustaba hacer con Omar?

En los últimos tiempos, iba todos los días a visitarlo.

Y tengo una anécdota, de que me contaba que por las noches sentía miedo a la oscuridad y tenía que prender las luces. Además era él una persona totalmente atea.

Le llevo una medallita del Sagrado corazón y recuerdo que en el momento que la toma, estaba sentado en un sillón. Me pregunta qué era.

Le dije simplemente, vos tomala y colocátela en tu camiseta con un alfiler y cuando no puedas dormir, hablale, contale todos tus problemas, si te enojas con ella, también decíselo.

Cuando llego al otro día, estaba sentado con una sonrisa y la medallita colgada, luego me enteré que la llevó siempre, hasta el último día.

Me contó la señora luego, con la fe que tomó la medallita era increíble.

Como cosas que nos gustaba hacer juntos, era comer asados en Círculo, ir a pescar, éramos muy unidos y también con una barra de amigos bien compacta.

Fue una época hermosa.

¿Qué le quedó por hacer con él?

Podíamos haber disfrutado más juntos.

A él, lo podríamos haber disfrutado, porque se nos fue bien pronto y muy joven.

¿Cómo lo define brevemente?

Algo que siempre nos decía, era que no nos teníamos que dejar absorber por el ambiente. Porque indirectamente por su manera de trabajar  en el básquetbol, fue él quien hizo que las Instituciones tuvieran un gerente. El era una persona que estaba a full, y vivía para el básquetbol, entonces, eso hacía que equipo que dirigiera el Chumbo, debía tener una persona todo el día con él.

Estaba totalmente dedicado a este deporte. Muy exigente con los jugadores y con los dirigentes.

Debimos aprender mucho de él.

——————————

La palabra de Jacqueline Massarino y su hijo Omar:

¿Cómo acompañó usted la vida de Omar en el deporte?

Jacqueline: Cuando conocí a Chumbo, él ya se había retirado, no jugaba más, tengo algún recuerdo de verlo jugar con la roja de la S, pero yo era bastante chica.

Todas las anécdotas que tengo durante su vida de jugador fue porque él me las contó o sus amigos.

Lamento mucho que mi hijo no haya podido ver algo de lo que su padre hizo dentro de una cancha. Busqué por varios medios videos de aquella época pero sin éxito.

Cuando lo conocí el ya estaba en la parte de la escuela de básquet y dirigiendo.

A veces lo acompañaba a las prácticas o algún partido pero más lo acompañé en la interna, en casa, antes o después de los partidos con todos sus comentarios, alegrías y broncas.

Era una persona muy apasionada y vivía los partidos con un fervor que lo hacía diferente a los demás.

Muchos criticaron su accionar, fue una persona muy cuestionada a favor y en contra, pero bueno el era así, auténtico, apasionado y no tenía vueltas para decir las cosas. Con el correr del tiempo y de la vida me di cuenta de que en muchas cosas tenía toda la razón del mundo.

Solo puedo decir y puedo pecar de atrevida, pero la cantidad de jugadores de excelencia que logró formar es indiscutible. Amaba el básquet y amaba enseñar y cuando veía que un jugador tenía potencial más y más le exigía.

¿Con qué disfrutaban?

El disfrutaba mucho el estar conmigo y Omarcito, salíamos muy poco pero con lo que  disfrutaba mucho era con irnos los tres a las termas del Arapey, íbamos cada 15 días o nos pasábamos largas temporadas, y le encantaba llevar a los amigos de nuestro hijo.

¿Cómo lo definiría a Omar?

Chumbo fue un jugador increíble, a quien la vida le dió todas las oportunidadesRamiro Cortes, Carballo, Hector Jona, Chumbo Arrestia - 1964para vivir mil maneras diferentes, Jugó, vivió, triunfó, conoció la gloria y ser mimado por todo el mundo mientras fue el número uno. Luego cayó,  se levantó,  así fue su vida, pero siempre viviéndola intensamente y como el siempre  dijo, “si volviera a nacer quiero la misma vida”.

Sé que a su manera me amó, y me amó mucho, amó a su hijo, me dio muchos consejos que hasta ahora los aplico, era muy inteligente, siempre estaba adelantado a los acontecimientos.

¡Con defectos y virtudes, sé que fue el mejor!

¿Cuáles son los mejores recuerdos de papá Chumbo?

Omar: Los mejores recuerdos son de aquel padre que se sentaba a hablar conmigo,  a aconsejarme, a enseñarme y por sobre todas las cosas aquel padre que cada vez que me equivocaba no me ponía penitencias, sino que me explicaba que tenía que pensar, siempre me enseñó a pensar.

¿Qué le quedó por hacer con él?

¿Qué no me quedó por hacer con él?

Lo pude disfrutar en mi niñez y temprana adolescencia, luego se enfermó y falleció al otro dia de que yo cumpliera 18 años. Me quedó todo por hacer con él, por aprender y por compartir con  él.

¿Cómo lo definiría?

Como una persona muy apasionada, seria, inteligente y por sobre todas las cosas, un excelentísimo padre.

¡La pletórica clase a la hora de jugar!

Bien de gurí. Ahí en la canchita de Ferro Carril.

Dice la leyenda, que ya impactaba por la altura, a despecho de la edad adolescente.

Pero también la leyenda cuenta, que no solo era “ese flaco bien largo”, sino también, la primera exposición del talento que iría a fortalecer después, una imagen de jugador cerebral, ganador, portentoso.

Se fue a Montevideo y comenzó a describir la gráfica ascendente. ¡La mole humana del “Chumbo” OMAR MIGUEL ARRESTIA! Fusilero contra los aros enemigos.

Dobles y dobles. Para que el deleite se multiplicara en tantas visiones captando, aquella dimensión-máquina a la hora de jugar.

Fue Campeón con Hebraica y Maccabi. Con Peñarol. Con la selección. Jugó en el exterior. En Europa. En Estados Unidos. Hizo peregrinar aquella clase pletórica.

Al cabo, el “Chumbo” fue eso: ¡la pletórica clase a la hora de jugar!

Y claro que Omar no fue un utilitario del básquetbol, sobre la base de lo meramente intelectual y técnico. Supo ser cascarrabias. Rebelde. Calentón. “A veces, transgredir es una señal de que hay sangre en las venas”, solió apuntar en un reportaje aparecido en EL PUEBLO en los años 90.

Pero fue también, ese pasional adherente a la causa de la roja de la “S”: la selección salteña, por ejemplo, campeona Nacional en 1972. Cuando los Nacionales implicaban una competencia furiosa y el encono deportivo planteado, con Montevideo jugando sobre la base del combinado uruguayo.

Al “Chumbo” lo marcaban de a tres y cada uno de sus oponentes, con dos metros de altura como mínimo. Y ahí estaba: un león para debatirse, gobernarlos y golearlos. Una fiera.

En los últimos años, ya retornado a Salto, asumió la Dirección Técnica. Fue la hora de exponer su bagaje. Su propio manual. Y acaso, la pasión encendida como antes. Y como siempre.

Omar Miguel Arrestia. El “Chumbo”.

Vivió 61 años. Falleció el 15. de marzo del año 2009.

Vivió la vida como quiso vivirla. Disfrutó la vida como quiso disfrutarla.

Soñó la vida, como la soñó…

El coraje de soñar esa vida, que el “Chumbo” soñó…

ELEAZAR JOSÉ SILVA-







Recepción de Avisos Clasificados