«Clubes de la «A» los llevaremos en carretilla»

La agitada sesión del lunes pasado en la Liga Salteña de Fútbol, cuando se resolvió por diferencia de dos votos, el retorno a la fusión de la «A» y de la «B». Esto es, la «A» fondista y la «B» de preliminar. Polémicas que no faltaron, y un eje clave: si frente a resoluciones como estas, los neutrales de la Liga deben votar o no. Delegados que sostuvieron que «es un tema de los clubes» y otros que se alinearon en el convencimiento que el que define «es el Consejo Superior», en ese caso con neutrales incluídos. Finalmente los dos neutrales (Marcelo Beltramelli, vicepresidente y Eduardo Mazzarino, tesorero), sumaron sus adhesiones en pro de la fusión.
DECISIÓN Y DESPUÉS…
Se entiende que para los clubes de la «B», retornar a la condición de preliminaristas «es una tabla de salvación», después de las sistemáticas pérdidas económicas de por lo menos tres años a esta parte. Cuando la delegación de Saladero propuso «analizar para volver a jugar juntos», en lo inmediato las instituciones de la «B» ensayaron el ritual de la celebración: no era para menos.
Se dijo que es «lo que estamos buscando, tras esta última temporada nefasta en lo económico».
A su vez, la ola de repercusiones a nivel de clubes de la «A» fue cosa concreta, tanto en una dirección como en otra. Quienes sostuvieron la postura negativa al reencuentro de las dos divisionales, comulgaron un mismo pensamiento: «los clubes de la «A» los llevaremos en carretilla. Que la «A» tenga que absorber en alguna medida a la «B» desde cuestiones financieras, no resiste el más básico sentido común».