Comisión Honoraria del Patrimonio Histórico inauguró su Auditorio

Con una conferencia sobre Florencio Sánchez

El martes en horas de la noche, quedó inaugurado un Auditorio para conferencias o espectáculos artísticos en la sede de la Comisión Honoraria del Patrimonio Histórico. Por su ubicación en un lugar cargado de significado histórico para la ciudad (Julio Delgado 216, casi 19 de Abril) y por las propias características de casona antigua, este espacio parece el más adecuado para el funcionamiento dicha Comisión. Ahora, el flamante Auditorio será seguramente el complemento ideal para la realización de futuras actividades. Se trata de un salón con cuarenta y cuatro butacas recuperadas del Teatro Larrañaga, ambientado con viejos programas de diferentes obras teatrales colgados de las paredes. En el acto de inauguración, hizo uso de la palabra Isidra Solari en representación de la Comisión del Patrimonio Histórico, y luego brindó una conferencia sobre Florencio Sánchez el docente y director teatral capitalino Enrique Permuy.

La conferencia

Ante la presentación de Enrique Permuy como «Director y Docente Teatral», no pocos de los asistentes creímos que su disertación haría referencia a las obras de Florencio Sánchez, o a alguna de ellas. No fue así. Permuy no habló del teatro de Sánchez, no se refirió a sus obras  – no nombró siquiera una -. La conferencia transcurrió como una libre reflexión personal acerca de Florencio Sánchez como persona, su pensamiento político y social, sus valores. La siguiente es parte medular de su ponencia: «Florencio Sánchez, alguien que tiene un montón de edificios con su nombre, teatros, bustos, acá y en Buenos Aires, alguien que es muy reconocido acá y en la Argentina, o sea que ha trascendido fronteras… me hizo acercarme a conocer quién era la persona que estaba detrás. Y conocí un joven, que murió a los treinta y cinco años, que no tuvo tiempo de madurar, de conocer lo que la mayoría de los que estamos acá conocemos… Desde muy joven empezó con sus actividades literarias pero también era un buscador, una persona con muchas inquietudes, muy fiel a su manera de sentir, de creer, alguien que le daba mucho valor al sentimiento… Era un tipo que defendía el sentir más allá del común de la gente. Lo que defendía era la individualidad, sentía que las personas tenían derecho a ser como eran, tenían derecho a expresarse, a equivocarse y a cambiar. Y él fue un tipo que cambió. Recibió una herencia política, su familia era del Partido Nacional, su padre era de las filas de Saravia, y él mismo participó de la revuelta de Saravia en 1903, estuvo un año, convencido, y luego que vivió todo eso se desdijo, consideró que era hora de hermanarnos, de dejar de matarnos unos a otros, dejar de hacer de la bravura y la guapeza el máximo valor del hombre… Pasó a una visión totalmente opuesta en el lapso de un año. Es decir que se atrevía a reconocer que cambiaba, estaba dispuesto a probar y a equivocarse…

Florencio Sánchez como herencia

En un momento de su discurso, Permuy reflexionó sobre el concepto «herencia». Al respecto decía: «Cuando homenajeamos a una persona después de cien años de muerto, que dejó un montón de obras escritas, que dejó un montón de información sobre su vida, deja una herencia, como un padre a su hijo…Estas cosas pasan a ser patrimonio de todos nosotros, pero sobre todo de quienes quieran tomar algo de todo eso, no es una herencia que se da personalmente sino que queda allí para quien la quiera tomar… Pero la herencia no es lo que Florencio Sánchez nos dejó sino lo que nosotros decidimos hacer con eso…». Permuy se preguntó qué dejó concretamente Florencio Sánchez como herencia, y se respondió: «El hombre que fue, solidario, que si tenía unas monedas invitaba con un café con leche a los chiquilines de la calle, a los limpiabotas o a los canillitas. Fue un hombre que comprendió la situación de la mujer en una época donde la mujer no tenía mucho espacio para expresarse, no votaba, no opinaba, criaba a los hijos y poco más…Sin embargo había mujeres que transgredían, tenían relaciones extramatrimoniales, hijos antes del matrimonio, prostitución, etcétera, y esa fue la problemática que más interesó a Florencio. También le interesó la problemática de gente más acomodada, de clases más altas, que también tenía este mismo tipo de problemas, en la pareja, en la enseñanza de los hijos…».