Con “Prometheus”, Ridley Scott queda en deuda con los fans del género de terror. Sin sobresaltos la precuela de “Alien”

¿Decepción es la palabra? Es que queda a mitad de camino entre una obra maestra del cine de ciencia ficción como sin duda es “2001, odisea del espacio” (1968) de Stanley Kubrick y Arthur C. Clark y una buena película del género de terror como es “Alien, el octavo pasajero” (1979) del propio Ridley Scott.
Por ello, antes de ir a ver esta película habrá que mentalizarse y tratar de entender qué género pretende ver o encontrar en la nueva película de Scott, la que ha sido vendida desde el primer momento como la precuela de “Alien”.
También es cierto que se trata de la precuela de una de las mejores películas de terror espacial de los últimos tiempos, está claro que este nuevo film encuentra a Scott mucho más maduro que antaño –claro, no es para menos, pasaron 33 años y algo tiene que haber cambiado en este gran director de cine-, quien justamente le ha agarrado cariño a sus películas encontrándose en estos momentos pensando en hacer una nueva de “Blade Runner” (1982), aún resta definir si se trata de una remake, una continuación o de una precuela.
La cuestión es que si ubicamos la película dentro del género específico de la ciencia ficción, podemos decir que no defrauda, no es mala, es buena. Tiene una excelente fotografía, tiene buenas escenas, pero claro, uno se siente con sabor a poco al saber que se trata de una película que si bien crea su propio universo, comparte “cadenas de ADN de Alien”, como el propio Scott estableció mientras la filmaba.
De hecho, se explica la presencia de ciertos alienígenas gigantes de la película original, los que serían seres que están directamente involucrados con el origen de la especie humana. ¿Qué tal?
También hay que decir que si bien la película mantiene algunos rasgos de misterio y suspenso, nunca alcanzan el clímax de su predecesora, la que verdaderamente infundía terror en el espectador y que a estar por los dichos del director de la película – devenido en émulo de George Lucas y su constante revisión de la mitología de “Star Wars”- no puede sorprender el final. Así que no se trata de una película de terror sino de ciencia ficción, si nos queda claro eso podremos disfrutarla como corresponde.
La historia.
En 2089 los arqueólogos Elizabeth Shaw y Charlie Holloway descubren un mapa estelar entre escrituras de las varias culturas antiguas, que no tenían contacto. Ellos lo interpretaron como una invitación de los precursores de la humanidad o «Ingenieros».
Peter Weyland, el anciano fundador y dueño de la Corporación Weyland, reunió fondos para la creación de la nave científica Prometheus para seguir el mapa hacia la luna distante LV-223. La tripulación de la nave viaja en hipersueño mientras el androide David monitorea el viaje. Llegando al planetoide en 2093, se les informa de su misión para encontrar a los Ingenieros. La directora de la misión Meredith Vickers ordena que eviten hacer contacto sin su permiso. Prometheus aterriza cerca de una gran estructura artificial, que una parte del equipo explora. En el interior, encuentran numerosos cilindros de piedra, una estatua monolítica de una cabeza humanoide y el cadáver de un enorme extraterrestre, del que se piensa es un Ingeniero. Encuentran otros cadáveres y presumen a la especia extinta… pero en eso se equivocarán.
En secreto, David toma un cilindro, mientras los cilindros restantes empiezan a filtrar un líquido oscuro. Rápidamente una fuerte tormenta se acerca y fuerza al equipo retornar a Prometheus, dejando a dos miembros de la tripulación atrapados en la estructura, quienes tendrán minutos más tarde una sorpresa desagradable. En la nave, descubren que el ADN del Ingeniero tiene una estrecha relación con la de los humanos. Mientras tanto, David examina el cilindro y descubre un líquido negro con el que infectará a Holloway con un oscuro propósito.
De aquí en más la película se disparará a otras aristas que pretenden infundir algo de misterio y suspenso en las acciones de algunos personajes o incluso con algún golpe de efecto que no alcanza para asustar. La película es recomendable para pasar poco más de dos horas con buen entretenimiento de ciencia ficción y sin el miedo esperado para ser una película de la saga “Alien”.

¿Decepción es la palabra? Es que queda a mitad de camino entre una obra maestra del cine de ciencia ficción como sin duda es “2001, odisea del espacio” (1968) de Stanley Kubrick y Arthur C. Clark y una buena película del género de terror como es “Alien, el octavo pasajero” (1979) del propio Ridley Scott.

Por ello, antes de ir a ver esta película habrá que mentalizarse y tratar de entender qué género pretende ver o encontrar en la nueva película de Scott, la que ha sido vendida desde el primer momento como la precuela de “Alien”.

También es cierto que se trata de la precuela de una de las mejores películas de terror espacial de los últimos tiempos, está claro que este nuevo film encuentra a Scott mucho más maduro que antaño –claro, no es para menos, pasaron 33 años y algo tiene que haber cambiado en este gran director de cine-, quien justamente le ha agarrado cariño a sus películas encontrándose en estos momentos pensando en hacer una nueva de “Blade Runner” (1982), aún resta definir si se trata de una remake, una continuación o de una precuela.

La cuestión es que si ubicamos la película dentro del género específico de la ciencia ficción, podemos decir que no defrauda, no es mala, es buena. Tiene una excelente fotografía, tiene buenas escenas, pero claro, uno se siente con sabor a poco al saber que se trata de una película que si bien crea su propio universo, comparte “cadenas de ADN de Alien”, como el propio Scott estableció mientras la filmaba.

De hecho, se explica la presencia de ciertos alienígenas gigantes de la película original, los que serían seres que están directamente involucrados con el origen de la especie humana. ¿Qué tal?

También hay que decir que si bien la película mantiene algunos rasgos de misterio y suspenso, nunca alcanzan el clímax depage su predecesora, la que verdaderamente infundía terror en el espectador y que a estar por los dichos del director de la película – devenido en émulo de George Lucas y su constante revisión de la mitología de “Star Wars”- no puede sorprender el final. Así que no se trata de una película de terror sino de ciencia ficción, si nos queda claro eso podremos disfrutarla como corresponde.

La historia.

En 2089 los arqueólogos Elizabeth Shaw y Charlie Holloway descubren un mapa estelar entre escrituras de las varias culturas antiguas, que no tenían contacto. Ellos lo interpretaron como una invitación de los precursores de la humanidad o «Ingenieros».

Peter Weyland, el anciano fundador y dueño de la Corporación Weyland, reunió fondos para la creación de la nave científica Prometheus para seguir el mapa hacia la luna distante LV-223. La tripulación de la nave viaja en hipersueño mientras el androide David monitorea el viaje. Llegando al planetoide en 2093, se les informa de su misión para encontrar a los Ingenieros. La directora de la misión Meredith Vickers ordena que eviten hacer contacto sin su permiso. Prometheus aterriza cerca de una gran estructura artificial, que una parte del equipo explora. En el interior, encuentran numerosos cilindros de piedra, una estatua monolítica de una cabeza humanoide y el cadáver de un enorme extraterrestre, del que se piensa es un Ingeniero. Encuentran otros cadáveres y presumen a la especia extinta… pero en eso se equivocarán.

En secreto, David toma un cilindro, mientras los cilindros restantes empiezan a filtrar un líquido oscuro. Rápidamente una fuerte tormenta se acerca y fuerza al equipo retornar a Prometheus, dejando a dos miembros de la tripulación atrapados en la estructura, quienes tendrán minutos más tarde una sorpresa desagradable. En la nave, descubren que el ADN del Ingeniero tiene una estrecha relación con la de los humanos. Mientras tanto, David examina el cilindro y descubre un líquido negro con el que infectará a Holloway con un oscuro propósito.

De aquí en más la película se disparará a otras aristas que pretenden infundir algo de misterio y suspenso en las acciones de algunos personajes o incluso con algún golpe de efecto que no alcanza para asustar. La película es recomendable para pasar poco más de dos horas con buen entretenimiento de ciencia ficción y sin el miedo esperado para ser una película de la saga “Alien”.