Con el Maestro Esteban Facundo Molina Toriani

“La educación, sea formal o no formal no logrará nada sino no involucramos a toda la familia”.
Es maestro en educación común desde el 2003.
Facundo Molina Toriani (36) tiene un amplio bagaje de experiencia en la dinámica educativa en las poblaciones de contexto crítico y siente que ésta le ha permitido encontrarse con su verdadera vocación.
Fue Scout desde los 12 y a los 18 y luego animador.
Dejó la electrónica para abordar el estudio de Magisterio y la influencia mayor la recibió de su hermano, tambiénaldorso001 maestro.
Facundo se ha ido consolidando en la docencia y se ha fortalecido en el trabajo cotidiano con los más carenciados, sosteniendo que nada se logra sin el apoyo de la familia.

¿Qué encontró en la carrera de magisterio?
-“Le di fundamentos a mis intereses… conocí grandes autores uruguayos desconocidos para mí, que me hicieron entender el por qué de mi vocación.
Agustin Ferreiro fue el que más me influenció.
Más que nada por su propuesta no formal y de trabajo en red”.
¿Cuándo entra a trabajar con los clubes de niños?
-“En el 2008 inaugurando el Club de Niños La Tablada es un convenio INAU-ACJ Salto.
En el 2007 fui maestro en la escuela nº 8 y ya conocía un poco el contexto y me conocían a mí. Ello facilitó la inserción”.
¿Y para usted fue todo un desafío?
-“En realidad venían de desafío en desafío.
Trabajé en el Cecap como educador y en Ipru en un proyecto para formar animadores comunitarios.
También en Inju en un programa que se denominó se llamaba Arrimate Espacio Joven, pero como coordinador fue el primero.
La oportunidad me la dio Carla Ausán, que en ese momento era la Directora Ejecutiva de la Acj Salto.
Trabajé cinco años en el programa de niños en calle también”.
¿Cómo es la experiencia de trabajar con los niños de contexto crítico?
-“Es un desafío diario… el contexto es muy fuerte, los cambios son pequeñitos pero a lo largo de los años se ven.
El conocimiento de todo el entorno de los niños es lo que nos hace errar menos… no podemos trabajar solo con el niño hay que trabajar con la familia, el vecino, con todos… de lo contrario el cambio no se logra”.
¿Y de qué forma se logra el involucramiento?
-“El trabajo en red es importantísimo… los talleres son abiertos.
Se organizan salidas y eventos artísticos dentro del barrio.
En el 2008 cuando llegué la mayoría de las familias lo más lejos que habían salido era ir al Shopping a cobrar y se volvían.
Nosotros los llevamos a Montevideo y a Bella Unión.
A su vez armamos una comparsa que hace que el barrio se movilice para esperarlos al final del desfile.
Antes los ómnibus no entraban al barrio… cuando teníamos salidas
había que esperar los vehículos en la avenida.
Sabemos que hay mucho por hacer, pero los cambios se notan.
Tuvo mucho que ver el Socat, que nuclea a las instituciones de la zona, en el cual también trabajo.
Beatriz Grassi es la maestra que ha trabajado muchísimo, también Silvia Puigvert. Sin el trabajo conjunto no se logra nada.
Hay que buscar nuevos emprendimientos en forma permanente; el ejemplo más claro es Africanitos; tiene cinco años y comenzó como un proyecto del club.
Hoy por hoy es un emblema del barrio…ha pasado mucha gente
Queda la gente que realmente le gusta trabajar en el contexto porque hay que ser muy fuerte.
De estos siete años te podría hacer un libro con las anécdotas; las relaciones familiares la droga y la violencia. Pero no todo es así.
Existen familias que se mantienen fuertes
Son más de cuatro generaciones que llevan una vida y la reproducen.
Lo cierto es que no hay carrera universitaria que prepare para trabajar en estos contextos”.
A nivel personal ¿Qué rescate hace de la experiencia?
-“Se aprende del ensayo y error… la experiencia me da la posibilidad de ver los contrastes, valorar la familia que tengo y el apoyo sostenido en el tiempo.
Desde esa perspectiva tratar de ayudar a mejorar por lo menos en esas cuatro horas diarias la vida de los chicos”.
No hay que perder la objetividad en la diaria…en estos años he visto muchas talleristas y técnicos salir llorando.
Pero la única manera es acompañar e intentar el cambio.
Por ello, eso una sola institución no puede…una sola persona, menos
Lo que sí siempre contamos con el apoyo de una gran mujer, Dora Paiva.
Ella me enseñó mucho…nos hicimos muy amigos y lideró el gran equipo del club.
Alguien tiene que guiar pero todos tienen que ir para el mismo lado, con el mismo objetivo. Y los logros están a la vista”.
¿Se ha avanzado en el apoyo interdisciplinario en pro de los jóvenes de contexto vulnerable?
-“Creo que se fue aprendiendo desde la práctica y también de haber compartido horas y horas de trabajo con gente que se ponía la camiseta.
En el Socat con Beatriz Grassi es impresionante lo que se va logrando.
El contar con el apoyo de las instituciones es importante de lo contrario nuestro logros serÍan mínimos.
El apoyo familiar es lo que fortalece a cualquier profesional que trabaje en estos contextos.
Mis padres han venido a todos los festivales…
Mis sobrinitos de Montevideo participan desde siempre en la comparsa.
Nadie nace ladrón, nadie tiene destinado solo ese futuro…
Podemos intervenir pero desde todas las instituciones una sola no puede hacer mucho, cuando las redes funcionan, se nota”.
¿Qué nuevos desafíos te has planteado desde su lugar?
-“Desde lo profesional buscando seguir profundizando mis conocimientos en educación no formal.
En lo laboral, mejorar día a día la propuesta educativa desde mi rol.
He estado haciendo talleres de formación en planificación a funcionarios de INAU en Salto el año pasado y este año.
Junto a los funcionarios de Mercedes.
Por eso quiero seguir profundizando en Didáctica Educativa y Pedagogía.
El desafío más grande seria ir a estudiar a Brasil en la Universidad Paulo Freire”.
¿Qué falencia le encuentra hoy a los planes de política social?
-“No me siento capacitado para criticar los planes, debería conocer más a fondo.
La formación es permanente y es sumamente necesaria, para oxigenar los conceptos y poder ser creativos, debemos estar bien formados en cultura general, que tanto se ha perdido y no dejar que el contexto nos absorba.
Creo que todos los días son un nuevo desafío…
Está en nosotros el prepararnos para enfrentarlo”.
Una reflexión final…
-“Lo que me marcó en mi carrera y que lo aplico siempre.
Como decía Varela, el error es el motor del conocimiento.
Creo que todos tenemos una segunda oportunidad… aprendemos del error y si tenemos una presencia familiar fuerte, ese será nuestro sustento.
La educación, sea formal o no formal no logrará nada sino no involucramos a toda la familia.
En el trabajo con los docentes es lo mismo.
Primero nos equivocamos y luego aprendemos…no por equivocarnos está todo perdido sino que al contrario, estamos aprendiendo.
La educación sin la familia, carece de fundamentos”.