Con José Pedro Cardozo Martínez – Director y Principal de Diario La Prensa

Siendo el fundador del matutino La Prensa, Don Emilio Thevenet el 17 de octubre  de 1888, logró con éxito transitar un  camino de veintitrés años.
Tiene el diario un cese en 1911, para que en  el año 1942 un 1º de junio, fuera Don  Alfonso Cardozo con 21 años, quien iniciara una segunda etapa, transformándolo de manera suspicaz, en vespertino, como estrategia para entrar al mercado salteño.
Al transcurrir el tiempo, se casa con Litte Nair Martínez de Souza y tuvieron dos hijos.
Dejemos que sea José Pedro, uno de ellos, que nos narre de su historia:Jose Pedro Cardozo
“En el momento de su apertura, en 1888, los diarios eran muy apreciados”, nos comienza diciendo.
¿Cómo se le presenta a su papá la posibilidad de reflotar el diario?
Cuando papá cumple los 21 años, es Virginia Thevenet, su madre de corazón, quien se lo propone.
Virginia era sobrina de Emilio, y como papá tenía vocación, se comenzaron a organizar, con máquinas viejas de tipografías.
Al principio, se lo hacía totalmente a  mano. No había medios para llegar a adquirir una linotipo.
Todo un arte si se quiere, porque los tipógrafos, tenían una gran velocidad de mano para armar las líneas.
Y se imprimía en una  máquina man, que parecía una locomotora. Inmensa, ruidosa, haciéndolo hoja por hoja.
En esa época, también estaba Tribuna Salteña, haciendo otro tipo de periodismo.
¿Cómo lo ve hoy?
Hay noticias más concretas y generales.
Interesa lo que pasa en la ciudad.
Lo veo más importante, publicar que se rompió un caño e inundó la calle, que un atentado a Trump en Estados Unidos. Porque ese tipo de noticia, la gente la tiene constantemente en la televisión y en la radio.
¿Cuándo comienza a trabajar con su papá?
Con ocho  años.
Llevaba los diarios nuestros hasta el correo para enviarlos a Montevideo y distintas partes del país y recogía los de nuestros colegas.
Me crié adentro de La Prensa. Tengo una sola  hermana, pero el que tuvo más vocación de los dos, fui yo.
¿Cómo fue el trabajo junto a él?
Me tenía prohibida la entrada al taller.
Por supuesto que yo entraba igual.
Nunca quería  que aprendiera nada de allí. Decía que yo iba a terminar esclavo del diario, dejándome en libertad de acción,  en todo lo demás.
Aprendí muy poco, pero tecleé en las linotipo, aprendí el grabado en latinograf en una máquina alemana electrónica que fue la primera que entró al país y hacía cliché en  láminas de plástico.
Papá de a poco, fue construyendo el diario, trayendo   una  máquina Intertail de Estados Unidos, otra de Alemania y así se fue organizando, abaratando todo.
El diario fue una eterna lucha por sobrevivir y mantenerse. Y mi viejo, poniendo el hombro.
Trabajé bastante a su lado y aprendí mucho también.
Mi padre para  mí fue un ídolo. Yo lo quise mucho y todavía cuando hablo de él, me emociono…
Lo extraño…todavía lo extraño. Lo llevo dentro de mí.
¿Qué significa hoy ser el Director de La Prensa?
Al puesto de Director, lo vine a tomar, cuando  papá un 1º de enero, tuvo un quebranto de salud y fue internado. Y el 8 de enero de ese mismo año, falleció.
Por las circunstancias prácticas de la situación, me hice cargo y así pasé a ser el Director, donde ya figuraba como tal, por estar él jubilado. Pero estuvo en ese puesto hasta que la enfermedad se lo impidió. Además el disfrutaba de estar.
¿Cómo se siente siguiéndole los pasos?
Estoy orgulloso de cómo estamos. De lo que hemos hecho con mi hijo José Antonio, que presuntamente me va a  seguir. Le encanta el diario y tiene muchas inquietudes.
Él fue quien diseñó la página, realizó en  el diario un canal de programación para ir incorporando filmaciones, emitidas algunas. Pero falta continuidad.
Más allá de que tengamos mayor o menor penetración en la venta, me siento feliz en mi vida por hacer lo que quiero y lo que realmente me gusta, que es el periodismo.
Podré tener mil problemas, pero después de entrar al  diario, me olvido de todo.
¿Qué piensa de la  competencia?
No hay competencia.
Cada uno tiene su público y  le va bien.
¿Cómo ve a la prensa junto  a  la política?
La política y sobre  todo los últimos intendentes, se han dado cuenta del poderío que tienen los medios de comunicación.
Germán Couthino y Andrés Lima, diría que a partir de Ramón Fonticiella,  llegaron a  la conclusión de que tenían  que  respaldarse en ellos.
En todos los medios, el gobernante  de turno, estuvo más presente que nunca. La Intendencia dedicó rubros, para tener su espacio, que antes no se usaba.
No tengo reparo en decir que hoy en día, el mejor cliente que tienen los  diarios, las radios y los canales de  televisión de Salto, es la  Intendencia.
¿Eso es positivo para ambos?
Ahí está lo bueno. Que la mayoría mantienen una  dependencia de criterios.
Yo si lo tengo que criticar a Lima, lo hago. Si algo no me  gusta, no me gusta. Y eso es parte de la esencia del diario.
El diario tiene que ser crítico. Fuimos los primeros que salimos a criticar en la administración de Coutinho, a él y a Cecilia Eguiluz.
Me llamaron de un canal de televisión para preguntarme: ¿por qué me puse así?
¡Es que se equivocaron! Yo soy colorado y batllista, pero lo que hicieron ellos, no tiene  la esencia, ni la filosofía real del Partido Colorado y el batllismo.
Yo me creo en  el derecho de criticarlos si lo tengo que hacer.
Fuimos el único diario clausurado, en la época de la dictadura cívico militar, por tres meses. Por un dibujo, unos versos y un artículo  muy fuerte, pensando que nos mataban…
Pero acá estamos vivitos y coleando. Por suerte dentro de la Intendencia de  Salto, había un Intendente interventor, Alberto Loureiro, con el cual fuimos con mi padre a reclamarle el derecho a trabajar. Y  así fue. Salimos durante tres meses con el logo de La Opinión y así subsistimos y nunca hicimos ostentación de ello.
¿Notó algún otro tipo de presión además?
Presiones siempre hay. Gente que cree, que porque pone un aviso en el diario o tiene una vinculación personal, tiene derecho a decir: “no pongas esto”.
¿Qué pasa en esos  casos? ¿No se deja presionar?
Hay que ver  qué es lo que no se quiso decir.
Pero yo  siempre tengo una respuesta: “yo no hago el diario para una persona, hago el diario para una comunidad”.
Si se quiere, con la noticia, no  hay amigos. Lo otro es que la verdad siempre prevalece, porque la verdad siempre “salta”. Y en Salto existe un periodismo  de respeto. Aunque hay  quienes hoy, para mi formación no me gustan.
Nunca me sumaría a una campaña política disfrazada para perjudicar a alguien y beneficiar a otro.
Me parece  que en  Salto, hay cierto periodismo que no sé si se ha  dejado comprar, pero ha antepuesto el interés al dinero, a  sus ideales. Hoy tienen una posición que si somos memoriosos, no tenían. No digo más nada, porque cada cual sabe qué camino transita.
¿Eso cree usted que desvirtúa la imagen de periodista?
Le quita  credibilidad.
Como en todos los órdenes de la  vida, hay que tener una  línea  de conducta y en lo que se  haga,  se van a presentar dos caminos: el que aparenta ser muy fácil y el otro que  está plagado de dificultades.
Por sanidad mental y por  salud personal, yo siempre elijo  el  que padece las dificultades.
Porque el que parece fácil, siempre trae complicaciones que puede desvirtuar lo que uno ha vivido toda su vida.
Soy de  otra generación, hay cosas que  me chocan. Y la sociedad, ha cambiado algunos principios.
¿Qué es lo que prima para La  Prensa?
Hemos pasado por varias etapas y copiando un poco el modelo de  los diarios vespertinos, le di prioridad a la noticia policial.
Conjuntamente con  Bértiz, realizamos una página editorial y sin darnos cuenta, nos fuimos convirtiendo en un diario de opinión. Cumpliendo un rol periodístico que no teníamos.
Lamentablemente en  la actualidad, los medios escritos, están pasando una etapa muy difícil, aunque no creo que desaparezca el papel, pero existe una realidad. En el caso de nuestro diario, tenemos más lectores por la Web, que por  papel. Eso económicamente nos está maltratando, porque el que entra a internet no paga nada y el costo de producción es muy alto.
Pero pienso que al salteño le gusta  leer los diarios. A la gente le encanta.
¿Con qué tarea disfruta?
Me gustan las tareas en la parte informativa y organización, la administrativa, es la que menos me gusta, pero me apoyo mucho en Angélica y en Virginia, que tienen la camiseta puesta y son como mi brazo derecho. Además mantenemos entre todo el grupo, una muy buena  relación. Es lo fundamental.
¿Cómo está conformada su familia?
Tengo cuatro hijos. José Antonio casado con Ely Sánchez, Virginia casada con Fernando Alonso, Lucía casada con Nicolás Mastropierro y Juan Pedro y su novia Valentina.
Además ¡estoy feliz con todos mis nietos!
¿Cómo recuerda sus comienzos?
Aprendí mucho, mirando muy buenos periodistas que tuvo Salto. Que no solamente sabían expresarse, opinar y hacer campaña como ahora se está  haciendo por  el IMAE para Salto.
Y  si me preguntan: ¿qué enseñanza trasmitirías para que alguien se haga periodista? Que lea, que lea mucho.







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