Con la tradición campera hasta los tuétanos

Dalton Delgado, capataz de campo de la Semana Criolla del Prado y jurado en el festival de Valentín Aparcero.
Dalton Delgado es oriundo del departamento de Florida, tiene 48 años, está casado y es padre de dos hijos. Confiesa Dalton Delgado que vibra con todo esto porque lo lleva “en el alma” y desea que la tradición continue, desempeña la tarea de capataz de campo en la Semana Criolla del Prado (Montevideo), cargo que desempeña desde el año 2007 y desde hace 7 años, forma parte del jurado en las jineteadas del festival local “Valentín Aparcero”.
Conoce y domina muy bien la actividad ya que desde pequeño se vio involucrado en este tipo de eventos acompañando a su padre el reconocido “Yeyé” Delgado que cumplió todas las tareas en el ruedo del Prado durante 50 años.
En la última edición del “Valentín Aparcero”, EL PUEBLO pudo dialogar con Delgado quien narró parte de su larga pero aún joven trayectoria en los ruedos de jineteadas por todo el país e incluso por pueblos lejanos de Argentina.
Dijo que ha “cosechado muchos amigos” en Salto, ya que durante varios años estuvo corriendo la Marcha Funcional de Criollos para la reconocida cabaña “La Invernada”, algunas de ellas en nuestro departamento.

¿Cuando comenzó a participar en este tipo de actividades?
Desde muy chico, acompañando a papá en la Rural del Prado. Él cumplió todas las actividades en el ruedo, fue jinete, jurado, palenquero, apadrinador, y también capataz de campo. Una persona indisolublemente ligado a la fiesta de la rural, porque todo el que participaba en la fiesta lo conocía y disfrutaba de su amistad.

¿Usted también tuvo otras responsabilidades allí?
Si, fui jinete en el año 1990 y 1991, después fui rondanero, estuve de jurado de jinetes y de tropillas, fui apadrinador y en el año 2007 debuté como capataz de campo.

De todas las tareas, ¿cuál es la que más le gustó?
Me gustan todas, porque uno es un apasionado de esto, tenés que llevarlo adentro para poderlo hacer, pero la que más me gustaba -si tuviera que elegir- es la de apadrinador.
Fui apadrinador durante 5 o 6 años en el Prado, es una actividad en la que hay que darle mucha dedicación tanto al jinete, como al público y a los caballos durante mucho tiempo.

¿Qué significa ser el capataz en un ruedo tan importante?
El hecho de ser capataz lo llevo bárbaro, pero tengo muchas responsabilidades, porque en el Prado todo el campo es responsabilidad del capataz, al igual que toda la gente, desde los cocineros hasta los relatores. Y los aciertos y los errores también son del capataz.

¿En qué consiste su trabajo?
“Lleva tiempo, acá la temporada empieza en agosto- setiembre donde hay una cantidad de fiestas grandes hasta el 1º de mayo, después la actividad decae por el invierno, pero hay que andar en todas.
También vamos mucho para Argentina, ya que nos invitan de ruedos argentinos para desempeñar la tarea de jurado, como de las provincias de Formosa, Chaco, Entre Ríos, La Pampa, Córdoba. Y en esos eventos vamos seleccionando gente; jinetes, tropillas y personal de trabajo.
Durante ese tiempo se selecciona la gente, para llegar (a la Criolla del Prado) con lo mejor”.
Delgado destacó que selecciona mucho “la parte humana”, porque son 8 días los que dura la Semana Criolla “y tenemos que convivir, y para que la convivencia sea amena, esa parte es muy importante”.

¿Cuántos jinetes participan de la Semana Criolla del Prado?
Son 90 en total, 30 lo hacen en la categoría Basto Oriental, 30 en Pelo Nacional, 15 en la categoría Internacional en Pelo de los cuales 5 son ruguayos, 5 son argentinos y 5 son brasileros, y 15 participan de la categoría Basto Argentino o Basto Abierto.

¿Cómo ha visto el Valentín Aparcero en esta décima edición?
Muy lindo, la verdad es que en Valentín siempre nos han recibido muy bien, hace varios años que venimos a la misma casa en el pueblito y nos tratan muy bien.
Debe ser el séptimo año que cumplo la tarea de jurado, en esta ocasión junto a Reynoso de Santa Fé (Argentina) y Eduardo Rodríguez que es de Libertad (San José).

¿Qué mira el jurado para puntuar la monta en pelo por ejemplo, que en este caso (Valentín Aparcero) es la que tiene el mayor premio?
Que sea espectacular, vistosa, limpia, prolija, valoramos la mayor respuesta del jinete hacia el caballo.

En este caso la vuelta de honor es elegida por el capataz de campo (Marcos Alonso), ¿qué diferencia puede tener con la impresión del jurado?
La monta puede haber sido muy espectacular, pero por ahí el jinete perdió el estribo o el poncho, o tocó el caballo con la mano del rebenque, son detalles que tienen las jineteadas con rienda y que tal vez el capataz no lo ve, pero considera que fue una buena monta como para dar vuelta de honor.

¿Usted vive de esta actividad?
No, tengo campo en límite de Lavalleja con Florida, tengo una veterinaria, y crío caballos anglo árabes.
Hago esto porque lo llevamos en el alma y la misma gente te empuja a continuar para que esto siga.







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