Con Montiel Ballesteros, continúa el Ciclo de Cafés Literarios

Este próximo miércoles 11, a las 19 y 30 horas, la Sala de Escritores Salteños de Casa Quiroga volverá a ser escenario de homenaje a un poeta de Salto. Será el turno de Adolfo Montiel Ballesteros (1888-1971). Se estará retomando así el Ciclo de Cafés Literarios “Homenaje a los Poetas Salteños” (impulsado conjuntamente por la Comisión Honoraria de Casa Quiroga y la Dirección de Cultura  de la Intendencia de Salto) del que ya se realizaron tres instancias: fueron homenajeados Altamides Jardim (9 de abril), Margarita Muñoa (23de abril) y Pablo Aguirrezábal (7 de mayo).
En vistas de estos antecedentes, es seguro que la del miércoles será otra cálida y emocionante velada, de la que participarán los escritores José Luis Guarino y Leonardo Garet, y a la que Rocío Menoni sumará lectura  de poemas.
Los dos poemas que siguen, tan distintos, son una muestra de su amplitud al momento de optar por una estética literaria.
Sanducero-Salteño,
autor de cincuenta libros…
Aunque nacido un poco al sur del Río Daymán, es decir en el departamento de Paysandú, por varios y sólidos motivos no podrá nadie discutir el carácter de “salteño” que ostenta el poeta, narrador y dramaturgo Adolfo Montiel Ballesteros. Su obra édita abarca varias decenas de libros. Pero en virtud que lo que se aproxima es un homenaje al Montiel autor de poesía, nombramos ahora únicamente sus libros en ese género:
Terruño, Salto, 1912.
Las primaveras del jardín, Salto, 1912.
Emoción, Montevideo, 1915.
Savia, Montevideo, 1917.
Versos baguales, Montevideo, 1959.
El ángel tenaz y almas fantasmas, Montevideo, 1963.
Trovas chapetonas, Montevideo, 1968.

Este próximo miércoles 11, a las 19 y 30 horas, la Sala de Escritores Salteños de Casa Quiroga volverá a ser escenario de homenaje a un poeta de Salto. Será el turno de Adolfo Montiel Ballesteros (1888-1971). Se estará retomando así el Ciclo de Cafés Literarios “Homenaje a los Poetas Salteños” (impulsado conjuntamente por la Comisión Honoraria de Casa Quiroga y la Dirección de Cultura  de la Intendencia de Salto) del que ya se realizaron tres instancias: fueron homenajeados Altamides Jardim (9 de abril), Margarita Muñoa (23de abril) y Pablo Aguirrezábal (7 de mayo).

En vistas de estos antecedentes, es seguro que la del miércoles será otra cálida y emocionante velada, de la que participarán los escritores José Luis Guarino y Leonardo Garet, y a la que Rocío Menoni sumará lectura  de poemas.

Los dos poemas que siguen, tan distintos, son una muestra de su amplitud al momento de optar por una estética literaria.

Sanducero-Salteño,

autor de cincuenta libros…

Aunque nacido un poco al sur del Río Daymán, es decir en el departamento de Paysandú, por varios y sólidos motivos no podrá nadie discutir el carácter de “salteño” que ostenta el poeta, narrador y dramaturgo Adolfo Montiel Ballesteros. Su obra édita abarca varias decenas de libros. Pero en virtud que lo que se aproxima es un homenaje al Montiel autor de poesía, nombramos ahora únicamente sus libros en ese género:

Terruño, Salto, 1912.

Las primaveras del jardín, Salto, 1912.

Emoción, Montevideo, 1915.

Savia, Montevideo, 1917.

Versos baguales, Montevideo, 1959.

El ángel tenaz y almas fantasmas, Montevideo, 1963.

Trovas chapetonas, Montevideo, 1968.

¡Pucha, qué linda mañana!

Con la cola entre las piernas

como perra castigada,

se va trotiando la noche.

Luce el lucero entuavía

como una liebre engarzada

en el cielo color di oro…

Pucha, qué linda mañana.

El airecito me aviva

y me están dentrando ganas,

mientras juntás chamuscas

pal juego –en tarea pesada-

de decirte: dilatate

y alcanzame la guitarra…

Ya empezaremos el mate

y armaremos el de chala

con güen naco brasilero.

Ahura me hormiguea un ansia

de cantar. Me siento lleno

-si es de lay la comparanza-

comu ha de tener el buche,

a la siesta, la chicharra,

hipando de tanta música!

¡Pucha, qué linda mañana!

Uno

Soy uno:

al que ladran los perros metafísicos.

Uno, que va a la plaza

y encuentra todos los bancos ocupados.

Uno

que no halla sitio en el ómnibus

y al volver a su casa,

descubre

que le han hurtado timbre y llamador

y que no tiene manos.

Uno a quien le devuelven

su colaboración en el periódico.

Uno a quien no contestan el saludo.

Uno que no hace sombra

ni tiene nombre.

Uno que va a una cita

y no halla a nadie.

Sin embargo, de carne y hueso

y alma,

uno.