Con… P.D. Recluida por rapiña en INR, en forma reincidente

En un barrio periférico de nuestro departamento, concretamente en la zona sur, nació y se crió P. junto a seis hermanos.
Transcurrió su adolescencia disfrutando del hogar con su abuela hasta que un día la vida la sorprende: se queda sin su abuela y pasa a vivir sola.
Pasó el tiempo y ella comenzó a conocer algunas costumbres, hábitos de su entorno, lo que la llevó por un camino algo incierto pero que la hacía sentir “bien”: consumir pasta base.
Esto la hizo transitar una etapa crucial en su vida y siendo una especie de encrucijada que cuando pensaba que “estaba fuera”, retomaba nuevamente la costumbre del consumo de drogas.P.D
Tuvo dos hijos, se casó después y hoy con veinticuatro años se encuentra recluida nuevamente en el INR de Salto desde hace un año y un mes.
Así comenzó a narrar cómo ha sido su vida antes y hoy:
¿Cómo transcurrió su infancia?
Era una niña bien. Recuerdo que me daban gotitas los médicos porque tenía unos problemas de salud y me atendía una doctora en particular.
No estaba mucho tiempo con mi madre porque no me llevaba con ella.
Quería solamente estar con mi abuela que sí, siempre fuimos muy compañeras. Luego ella falleció y me quedé sola.
Tengo a mis padres y hermanos pero no tengo mucho vínculo con ellos.
Como a esa casa donde vivíamos la vendieron cuando yo cumplí los 14 años me tuve que ir para Paysandú con una hermana que vive allá, trabaja, tiene un nene enfermo y dos más.
¿Por qué volvió para Salto?
Me vine cuando cumplí los 16. Me arreglé con un muchacho y quedé embarazada con 17 años de mi nena mayor. Hoy tiene 7 años y tengo otro niño que no está conmigo tampoco.
¿Cómo es hoy la relación con su familia?
Mis hijos están en la casa de mis padres.
Yo llamo y pregunto por ellos y me dicen que están bien. Pero ahora, hace un mes y quince días que no los veo.
El problema que tenemos es que mis padres trabajan en la naranja y mis hijos quedan con mi cuñada y ella no me los puede traer.
Yo sé que están bien porque llamo, hablo con ellos y ellos mismos me dicen que están bien. Que la abuela les compra películas y dibujitos para mirar.
Que ya tomaron la leche… Todo lo que hacen me cuentan.
Mientras ellos estén bien me hace sentir muy bien. Además estoy bien porque las oportunidades que me están dando acá creo que en otros tiempos no la conseguía como las estoy consiguiendo hoy.
Porque antes era distinto el sistema acá.
¿Cuánto hace que se encuentra recluida?
Un año y un mes.
¿Por qué ingresó?
Por rapiña.
¿Cómo pasó?
Un día con mi compañera fuimos a caminar las dos y rapiñamos a un señor. Nos drogábamos
¿Con qué?
Con pasta base.
¿También consumía alcohol?
No. Nunca me gustó el alcohol. Solamente me drogué y fumábamos cigarro nomás.
¿Cómo conseguía la droga?
Salía con hombres y conseguía la plata hasta que conocí a mi marido.
¿Él también consumía?
No, no.
Él es un hombre de trabajo. Él me buscaba siempre para que yo no hiciera esas cosas y hasta ahora me ayuda.
Tiene un comercio de frutas y trabaja para afuera también. Está bien económicamente.
Yo me casé con él después que tuve los nenes.
¿Cómo conoce la droga? ¿Probó alguna vez marihuana?
No, nunca me gustó la marihuana, siempre fue la pasta base.
Y la conocí porque iba a salir un día y me dice mi primo: “tomá, probá esto”.
-“No”, le dije, “no quiero”.
-Pero dame un poquito de ceniza.
-No, le dije.
Él sabía que yo estaba angustiada y lloraba sin parar.
Me dice: “probá esto, vas a ver que te va a dejar re tranquila.
Yo te voy a hacer con una botella vas a ver que vos te vas a sentir mejor”.
Y me armó una botella.
¿Cómo es eso de “te voy a hacer con una botella”?
Agarró una botella, la dobló, la quemó con un cigarro para hacerle un agujerito. Con ceniza de cigarro y la pasta base adentro, le puso un plomito, le hizo agujeritos y ahí me hizo fumar.
¿Cuál es el rol de la ceniza entre los componentes?
Es para que no lo fumes tan rápido y se consuma de a poco.
Y eso hace que quieras más.
Yo el primer día que lo hice quería más, más y más. Quedé como enloquecida y como no tenía, salí.
Anduve por todos lados y pedía monedas igual con tal de tener para fumar.
De una pitada que das, no podés parar. Como fue mi primer día. Pasé cinco días sin parar de fumar, drogándome.
¿Cómo es la pasta base a simple vista?
Es un polvito amarillo, puede ser blanco también. Hay otro que es como que esté en el agua por un tiempo por la vista que le da. Este es más fuerte.
Son diferentes componentes pero tienen el mismo precio.
Hay uno de ellos que tiene olor a gas-oil. Fumás y te quedás fuera de sí.
¿En realidad no saben qué es lo que fuman?
No. Porque hay distintos compuestos, son siempre diferentes y con diferentes gustos.
Hay gustos a gasolina a la que yo le llamaba la gasolera. También hay con gusto a nafta.
Y vos aspirás un poquito y te quedás media… mirá, el día que yo aspiré por primera vez, ¡casi me desmayé!
¿Es muy costosa la droga?
Cien pesos sale.
¿Qué cantidad?
Y… una miguita… es nada.
¿Lo conseguía en la zona?
Sí, en todos lados. En los barrios íbamos a todos lados a buscar.
Ya sabíamos dónde vendían.
¿Cómo ingresa al INR?
Esta no es la primera vez que caigo presa.
Cuando yo tenía 17 años, fumé desde los cuatro meses de mi nena, hasta mi mayoría de edad y caí presa. Estuve dos años y nueve meses. Por lo mismo, por drogarme.
Cuando salí, estuve tres años y seis meses sin drogarme.
Los veía a mis compañeros que se drogaban y les disparaba, no quería estar con ellos. Me dedicaba solamente a mi hija y a mi trabajo en la Española, en Montevideo. Era muy buen trabajo.
Un día me llama mi madre diciéndome que necesitaba que yo volviera, porque mi hermana le estaba robando todo y no podía más con ella.
Somos siete hermanos.
¿Todos consumían?
No. Solamente tres consumíamos.
Entonces me plantea mi madre que no puede sola con mi hermana. Estaba trabajando y no podía dedicarle el tiempo que ella requería como para controlarla. Y yo volví. Ni siquiera una liquidación cobré de mi trabajo, solamente con el cobro del mes, me vine.
Cuando llego a casa le entregué toda la plata que traía a ella para que la administrara.
Unos compañeros al enterarse de que yo estaba en Salto me fueron a saludar.
Hacía tanto que no los veía que ni me imaginé que entre ellos había uno que consumía. Es un muy buen gurí, estudioso y buena gente.
Mi madre comenzó a preocuparse y a decirme: “¡ya andás con esos drogadictos de vuelta!”.
Yo quería hacerle entender, de que yo no me drogaba más y que no iba a hacer lo mismo que ellos.
¡Estaba segura de que no iba a volver con la droga!
Pero el que ella me lo recalcara tantas veces de que yo andaba con ellos y que sí me iba a drogar de nuevo que eso me llevó de vuelta a hacer lo mismo.
Fueron veinte días y arruiné mi vida, que hoy por hoy estoy acá de nuevo.
No fueron años, ¡fueron veinte días y de nuevo en la droga!
¿Cuántos años tienen sus chiquitos?
La mayor tiene siete y el menor tiene tres años. La más grande era grandecita ya y como que entendía. (se emociona).
¿Le conmueve recordar todo lo que pasó?
Sí, la verdad que me cuesta mucho porque yo no quería hacerlo y me cuesta creer que por una discusión con mi madre haya pasado de nuevo.
Entiendo que las madres buscan siempre lo mejor para sus hijos.
¿Cómo suceden los hechos por los que ingresa?
Yo siempre salía con una compañera, que “cayó” junto conmigo y todavía está.
Había un señor que siempre salía con nosotras y nos pagaba.
Nosotras lo hacíamos para fumar.
Un día nos dijo que nos esperaba en el Obelisco porque iba a cobrar y volvía. “Me acompañan cuatro cuadras y salimos”, nos dijo.
Recuerdo que llegamos a una carnicería, él se quiso hacer el vivo con nosotras, no nos quería dar la plata, yo le decía: “dale, paganos”, él no quería.
Hasta que en un momento dijo “bueno, tomá” y cuando mete la mano en el bolsillo, se le cae toda la plata.
Cuando yo veo toda la plata en el piso, algunos billetes de dos mil, manoteé rápido y salí corriendo. Pero sin hacerle nada a él.
Él le pega una pedrada en el tobillo a mi amiga pero ella salió corriendo. ¡Fue eso!
Nosotros no lo agredimos en ese momento como él dijo.
Eso fue un hurto pero como yo tenía ya antecedentes lo pusieron como rapiña.
La Policía le quería hacer decir a mi amiga mientras nos hacían las preguntas que yo lo había golpeado y ella les decía que no, que yo no le había pegado.
Nos prostituíamos con mi amiga para poder consumir. Yo nunca quería que ella saliera con los hombres pero era tan compañera que no quería que yo me arriesgara sola.
Yo le pedía que se cuidara mucho porque tenía miedo por alguna enfermedad, un contagio.
Pero cuando llegamos acá, nos hicieron todos los análisis y salió todo bien.
¿Por qué cree que él habló de una agresión?
No lo sé. Le pedimos un día que diga la verdad de lo que pasó. Porque ella pobre, tiene 18 años y toda una vida por delante.
Y me prometió que cuando saliera de acá nunca iba a volver a drogarse pero… no tengo confianza.
Cuando a mi me pasó y yo decidí irme era para no tener contacto con nadie que se drogara. Porque esa droga te lleva a muchas cosas.
Yo pasé horrible y me tuve que ir de Salto, primero embarazada de mi hija, después cuando nació el segundo con los dos.
Para poder buscarme un trabajo y que ellos estén bien.
Y que piensen: “mi madre va a cambiar”. Porque ya estaban grandecitos y entienden.
¿Tiene miedo de volver a drogarse?
Yo no quiero irme todavía de acá del Centro de reclusión.
Mejor dicho, no es que no me quiera ir, quiero hacer las cosas bien.
Me gustaría irme preparada y yo siento que no estoy preparada.
Con solo pensar en el tema de la droga…, porque sé qué es salir y tengo miedo…
Cuando pienso en eso muchas veces me tengo que tomar una pastilla para dormir y no pensar.
Estoy muy agradecida al INR, porque el Operador Cristian, es muy bueno con todos nosotros y trata de ayudarnos para que estemos bien.
Lo que ha hecho ahora por mí y que estoy muy agradecida es que me ha brindado la posibilidad de comenzar a hacer empanadas para que me compre mis cosas personales para mi higiene.
Me deja salir a trabajar a la chacra. Veo que me apoyan, yo converso con ellos y son personas que me escuchan.
Por eso yo no puedo decir nada de nadie, porque todos me tratan bien. Yo también debo hacer algo por mi misma.
Quiero rehabilitarme y salir adelante.
¿Cuánto tiempo cree que le queda de este proceso?
No sé. A mi no me dijeron nada sobre el tema.
Pero yo sé que yo no tengo para meses ni nada parecido. Yo tengo para años.
Porque es una rapiña y si no la pagás en cinco años y meses, es mucho más.
Pasa que tal cual pasó con un señor pasó con el otro.
Hay días que pienso que siempre que salíamos con “ellos” se hacían los vivos y no nos querían pagar, entonces la jueza no lo toma así.
Capaz él fue víctima si, porque le hemos “llevado” la plata. Le hemos “llevado” dos mil, dos mil y algo.
Pero siempre nos hacía lo mismo.
¿Cómo lo define al Instituto donde hoy se encuentra?
Es un muy buen centro de rehabilitación. Si lo comparamos con antes, está muy bien. Acá hay un antes y un después. Tenemos todo.
Antes peleábamos por un pedacito de carne.
Hoy acá lo único que pagamos son nuestros vicios: la yerba y el cigarro. Lo demás tenemos todo.
Leche, dulce, lo que quiéramos.
Creo que nunca antes, ni en mi casa comía tanto como ahora.
En realidad es así. La comida es muy buena.
Las cocineras tanto la de la noche como la del mediodía son excelentes y hacen lo posible para que nos guste y trabajan para nosotros.
¿Qué le cambiaría hoy a su vida?
Únicamente quisiera estar con mis hijos. Nada más.
Y quisiera tenerlos conmigo pero no puedo, tengo que esperar.
¿Se siente arrepentida de lo que ha hecho?
Sí. Sumamente arrepentida.
Tampoco le reprocho a nadie lo que ha pasado ni siquiera a mi madre. Dejo todo en manos de Dios, porque sé que Dios es grande y me va a sacar adelante como me sacó la primera vez.
Y no voy a volver a hacer lo mismo. No, ya está.
Hoy tengo dos hermosos hijos y quiero tener otro bebé.
Lo deseo, lo necesito.
Tengo novio acá adentro desde hace diez meses. Y es un gran apoyo.
Nos conocimos acá, él se fue en libertad y siempre me decía que iba a volver por mí: “yo ya no me drogo, pero voy a volver por vos” y volvió. Pasa que para verme, tenía que esperar tres meses y no quería.
Y “entró” de nuevo por hurto.
Yo me siento bien con él acá.
¿Cómo ve el estar “afuera”, cuando llegue el momento?
Quiero tener mi casa.
Para que mis hijos tengan un techo y poder darles todo lo que esté a mi alcance.
¿Y los conflictos que ve en la calle?
Está pasando mucho afuera de lo que yo hacía y no quiero verme envuelta en eso de nuevo.
Pero yo sé que voy a salir fuerte de acá y el tiempo me va a encaminar y hacer las cosas bien por mis hijos.
Tengo una hermosa nena y un hermoso varón y no quiero que ellos hagan lo mismo que yo. ¡Quiero lo mejor para ellos!
¿Enviaría un mensaje a la sociedad?
Que la gente se cuide y que cuide por los de ellos. ¿Por qué siempre tiene que haber algo que los lleve a eso? A la droga. Que por favor, no lo hagan. Que es feo eso, muy feo, no se lo deseo a nadie y no te lleva a nada.
Al contrario perdés todo. Y no vale la pena.







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